ENDEUDAMIENTO Y CANIBALISMO SOCIAL

La acumulación sin límites por parte de un individuo tiene como correlato la destrucción total del otro

 

En tiempos de pandemia todo parece posible. Las semanas vuelan y llevan consigo las certidumbres sobre el contexto que nos rodea. El virus reaparece en los lugares del mundo que lo habían eliminado. Ha llegado para quedarse más tiempo de lo esperado. La cura que se creía tan cercana se aleja en el tiempo. En medio de esta nebulosa una certeza brilla en el horizonte: después del coronavirus el mundo no será el mismo. En esto hay consenso a lo largo y a lo ancho del planeta. La índole del futuro que nos espera está, sin embargo, estrechamente ligada a las acciones que se toman en el presente. En tiempos remotos se creía que los dioses decidían por los seres humanos y que todo estaba definido desde un principio. Hoy sabemos que el conocimiento y la acción pueden modelar las circunstancias y aproximarnos a los fines que nos proponemos. También sabemos que nada está decidido de una vez y para siempre.

El coronavirus no ha provocado la crisis que hoy vivimos. Solo la desnuda cotidianamente exponiendo a la luz del día la irracionalidad de un sistema de vida que conduce al canibalismo social. Esta organización social, extendida planetariamente, genera conflictos antagónicos que esconden en su seno el germen de lo que viene. El mundo que viene dependerá entonces del modo en que estos conflictos se resuelvan. Esto implica que tanto las élites gobernantes como los ciudadanos de a pie tienen algo que decir al respecto. Los primeros corren con ventaja: toman decisiones con el objetivo de marcar el territorio y condicionar al futuro. Los segundos, desparramados por el mundo y confinados al aislamiento individual, tienen la oportunidad de constatar que no están solos, que su fuerza reside en su cantidad y en su capacidad para comprender las razones de su desamparo. Esto no es poca cosa. Mas allá de la pandemia y de sus secuelas de miedo y cuarentena, los ciudadanos de a pie tienen la oportunidad de conocer que son los más, que pueden transformarse en una fuerza social e imponer su impronta al mundo que viene. La mera existencia de esta posibilidad influye hoy en las decisiones de los que, desde la suma del poder político, quieren reproducir el status quo.

La pregunta sobre lo que viene ya genera algunas respuestas entre intelectuales y académicos. Así, crecen las dudas respecto a la eficiencia de la supuesta mano invisible del mercado y se empieza a aceptar la importancia de la intervención abierta del Estado en la economía. Paralelamente crecen las dudas sobre la continuidad de la globalización en un mundo donde se intensifica la confrontación política entre los Estados Unidos y China. El apagón económico como consecuencia de la pandemia y el rápido deterioro de la economía y las finanzas globales intensifica el agrietamiento del entramado productivo mundial forjado a lo largo de décadas de integración mundial en cadenas de valor global. La mayor intervención del Estado en la economía en una situación de resquebrajamiento de la producción global abre la oportunidad de un futuro crecimiento económico orientado por las necesidades locales. Se abre así la posibilidad de un desarrollo nacional con inclusión social en los países de la periferia. Esto, sin embargo, esta estrechamente ligada a una problemática que todavía no se cuestiona claramente: la del endeudamiento ilimitado.

En estos tiempos signados por el capitalismo global monopólico rige la lógica de maximizar ganancias a cualquier precio. Estas no son solo económicas. Hay en esencia una permanente búsqueda de aumentar el control sobre todos los aspectos de la vida social. Para ello, uno de los mecanismos utilizados es la imposición de un sentido común que naturaliza la acumulación predatoria de todo tipo de bienes: desde los económicos a la información y los símbolos. Esto no es casual. Detrás de la concentración del poder se esconde el paradigma de la usura, una practica de endeudamiento, donde la acumulación sin limites de bienes y dinero por parte de un individuo tiene como correlato la expoliación y destrucción total del otro.

La capacidad destructiva de esta relación explica que desde tiempos remotos haya coexistido con la condena moral y la sanción colectiva expresada en las religiones más antiguas, en escritos filosóficos, en códigos legales, en la literatura y en el arte. Desde 2.500 años antes de Cristo la condena social a la usura ha dado lugar a revueltas populares contra los acreedores derivando periódicamente en cancelaciones de cierto tipo de deudas. Por aquel entonces se percibía el peligro de desintegración social implícito en la usura. Sin embargo, el endeudamiento sin límites a través de tasas de interés abusivas, capitalización de intereses y crecimiento exponencial de la deuda originalmente contraída constituyen el eje en torno al cual se acumula poder y riqueza en el mundo moderno. Este abuso de una posición dominante hoy se presenta como algo natural. En esencia, es una relación que vehiculiza coerción, violencia y canibalismo social. Tanto las relaciones del hombre con la naturaleza como las distintas formas de interacción social han sido erosionadas hasta el hueso por un comportamiento predatorio que busca acumular sin límites poder y riqueza en todas sus formas.

El galope del coronavirus ha detonado una crisis económica y financiera de magnitudes desconocidas. La gestión de esta crisis en los Estados Unidos, centro del capitalismo global monopólico, expone la irracionalidad de un endeudamiento sin límites que conduce a la autodestrucción social.

 

 

Endeudamiento en los Estados Unidos

A fin de mitigar el impacto económico y financiero de la pandemia, la Reserva Federal ha adoptado medidas que prolongan y profundizan las políticas adoptadas para superar la crisis financiera de 2008. A través de tasas de interés cercanas a cero, facilitación financiera y estímulos fiscales, estas nuevas políticas buscan salvar a grandes corporaciones y bancos multiplicando el endeudamiento, profundizando el control directo de la Reserva Federal sobre el mercado financiero, y aumentando la concentración económica.

Desde la crisis financiera de 2008 las políticas adoptadas por los bancos centrales de los países mas desarrollados del mundo derivaron en un crecimiento del endeudamiento global, que hoy representa el 322% del PBI global. Desde ese entonces, el crecimiento del endeudamiento norteamericano ha sido incesante y el crecimiento anual del PBI norteamericano, descontada la inflación, ha sido un 45% inferior al ocurrido en los 60 años previos, periodo que incluye once recesiones. Paralelamente, el S&P 500, índice de la capitalización de mercado de las principales corporaciones, creció un 159% desde el 2008 (zerohedge.com 11 5 2020). Entre 2012 y 2019 las ganancias de las corporaciones crecieron 1.6% mientras el precio de las acciones (earnings per share) creció un 68% (zerohedge.com 13 5 2020). Esto último se logró a partir de un aumento del endeudamiento corporativo destinado a la recompra de acciones para la especulación financiera (IMF global financial report october 2019).

Después de cada una de las crisis de las últimas décadas (punto.com, hipotecas sub prime y actual), el endeudamiento de las corporaciones norteamericanas ha aumentado. Hoy la deuda del sector representa el 84% del PBI de los Estados Unidos, y el porcentaje de deuda corporativa de tipo basura (junk, con alto riesgo de default) ha alcanzado niveles récord. Asimismo, por primera vez los bonos corporativos clasificados como (BBB) —a un paso de ser bonos basura— representan la mayor parte de la deuda corporativa considerada de alta calidad (IG investment grade)(bloomberg.com 1 12 2019).

La decisión de la Reserva Federal de intervenir fue suficiente para impulsar una reversión de tendencias en el mercado de acciones. Hacia mediados de abril el Nasdaq —índice bursátil con alto peso de empresas tecnológica— había recuperado todo lo perdido desde mediados de marzo (zerohedge.com 17 4 2020). Cinco grandes corporaciones tecnológicas fueron las principales beneficiarias de la recuperación bursátil. Hoy representan el 22% del valor de capitalización de mercado del S &P 500 (zerohedge.com 3 5 2020).

La inminencia de defaults corporativos está, sin embargo, a la orden del día. Larry Fink, titular de BlackRock, brazo ejecutor de los nuevos programas de intervención de la Reserva Federal en el mercado financiero, así lo ha dejado trascender (zerohedge.com 6 5 2020). Esto ocurre al mismo tiempo que los conflictos de interés están expuestos a la luz del día. El titular de la Reserva Federal tiene inversiones por más de 11 millones de dólares en los fondos de BlackRock (wallstreetonparade.com 5 5 2020). Paralelamente, la implementación de las nuevas políticas de la Reserva Federal ha tenido un impacto positivo en el desempeño de las acciones de LQD uno de los instrumentos financieros más grandes con múltiples bonos corporativos (ETF) controlado por el propio BlackRock (zerohedge.com 14.5 2020).

 

 

Endeudamiento y miseria

El endeudamiento corporativo se ha dado en un contexto de tres décadas de caída o estancamiento de los salarios reales de los sectores de ingresos bajos y medios de la población. Esto contrasta con el crecimiento de los ingresos del 10% más rico. Esta situación se intensificó a partir de la crisis de 2008. Diez años después el ingreso medio familiar, descontada la inflación, era solo 3% superior al registrado en el 2000. Los ingresos del 20% de la población mas pobre habían caído en el mismo periodo un 2 % (wsj.com 15 4 2020). Por otra parte, los activos financieros (dinero en el banco, fondos de retiro etc.) del 20% más pobre de la población perdieron el 34% de su valor desde entonces. Los sectores de ingresos medios solo vieron un crecimiento del 4% en el valor de estos activos financieros mientras el 10% más rico de la población, que posee el 88% de las acciones, fue el principal beneficiario de los aumentos ocurridos en los activos financieros durante todo el periodo (wsj.com 15 4 2020).

Desde mediados de los ’80, el creciente endeudamiento de la población de bajos y medios ingresos mitigó el estancamiento de los salarios y fue funcional para estimular la demanda. Esta política derivó, sin embargo, en la crisis financiera de 2008. Desde ese entonces, la capacidad de consumo de la población ha esta cada vez más aplastada por un creciente endeudamiento. Este ha alcanzado niveles inéditos, superando hoy los 13.5 billones (trillions) de dólares. En 2019 casi la mitad de los consumidores tenia ingresos que no alcanzaban para cubrir sus gastos mensuales (bloomberg.com 8 10 2019). Cerca del 78% de la población vivía al día, sin poder afrontar un mayor endeudamiento (forbes.com 11 1 2019). Hoy la pandemia ha agravado drásticamente las condiciones de vida de los sectores de ingresos bajos y medios.

El cierre de empresas de todos los tamaños en distintos sectores de la economía ha provocado desde principios de marzo un rápido y masivo crecimiento del desempleo. Ya hay 36 millones de personas que califican para un pequeño y fugaz subsidio de desempleo. A esto se agrega la masa de trabajadores informales que no pudieron acceder a beneficios sociales (zerohedge.com. 10 5 2020). Esto explica la masiva afluencia a puntos de distribución gratis de comida, en distintas partes del país desde que estalló la pandemia (zerohedge.com 12, 17 y 27/ 4 2020).

Así, la otra cara del endeudamiento ilimitado ha sido la masiva transferencia de ingresos desde los sectores más pobres y medios de la sociedad hacia un reducido núcleo que concentra los mayores ingresos. Esta política, sin embargo, parece estar llegando al límite de lo socialmente tolerable.

 

 

Crisis del sistema

Desde que la Reserva federal inicio su intervención en el mercado financiero a mediados de marzo, los inversores en acciones han ganado 100 millones de dólares por cada víctima fatal de Covid-19 (zerohedge.com 5 5 2020). A su vez, la intervención de la Reserva Federal facilitando nuevo endeudamiento y absorbiendo activos tóxicos tendrá fuerte impacto sobre el crecimiento de la deuda pública norteamericana. Esto, sumado a la creciente crisis de liquidez de dólares en el mercado financiero internacional, que hemos analizado en notas recientes, potencia la posibilidad del default tanto de corporaciones como de países altamente endeudados en dólares. Al mismo tiempo estos fenómenos erosionan el valor del dólar como moneda internacional de reserva. Esto último ha sido advertido por Larry Fink y otros ejecutivos de grandes fondos de inversión (zerohedge.com 7 11 2018, 12 5 2020). En este contexto se escuchan las voces de líderes políticos y empresariales que, liderados por Bernie Sanders, ex candidato a la presidencia de los Estados Unidos, reclaman la cancelación de deudas de los países periféricos afectados por la pandemia. Esto es resistido por el Tesoro norteamericano y utilizado por el FMI para tratar de imponer los Derechos Especiales de Giro como una nueva moneda de reserva internacional de amplia circulación especialmente entre los países mas endeudados.

 

 

Crecientes tensiones en la Argentina

Esta semana se tensó el clima político al mismo tiempo que aumentó en forma preocupante la cantidad de muertos y de infectados con Covid-19 en la Capital Federal. Casi un 30% de las nuevas infecciones ocurrieron en barrios carenciados, especialmente en la villa de Retiro donde todavía continua la escasez de agua potable, algo que es difícil de explicar.

El lunes el gobierno extendió el tiempo de negociación con los acreedores internacionales hasta el 22 de mayo, luego de que su propuesta de reestructuración fracasara al recibir menos del 20% de aceptación. El Presidente aclaró en diversas oportunidades que “si hay una contraoferta, que los acreedores digan… Nosotros lo que queremos es buscar un acuerdo y que la Argentina no vuelva a caer en default… y que no se pague a costa de los argentinos… sólo podemos tomar una deuda que podamos pagar” (ámbito.com 11.5 2020 y c5n minuto1 10 5 2020). La contraoferta todavía no ha sido presentada.

Estas declaraciones del Presidente fueron acompañadas de claras definiciones sobre las motivaciones que empujan a un sector de JxC, a los grandes empresarios, dirigentes y periodistas que apoyaron al gobierno de Macri a presionar al gobierno para que levante la cuarentena, cambie el rumbo de sus políticas y acepte las demandas de los acreedores. El Presidente dijo que “no lo doblegarán” y relacionó a estas maniobras políticas con las presiones sobre los tipos de cambio: el CLL y el MEP y sobre el dólar paralelo o blue. Dijo que el aumento de estos tipos de cambio era el resultado de la especulación de un pequeño grupo y no descartó que intenten ejercer presión por este medio sobre la negociación con los acreedores. Sostuvo que el BCRA estaba estudiando medidas para frenar esta especulación, que pronto se darán a conocer.

La especulación con los tipos de cambio continuó, sin embargo, esta semana. En ello también parece haber incidido la reticencia de la Comisión Nacional de Valores a hacer cumplir en su totalidad las regulaciones ya emitidas por el BCRA (ámbito.com 13 5 2020). Si a esto se agrega la “escasez del crédito otorgado por los bancos a las pymes”, circunstancia que agrava —según CAME— “la situación de las empresas por que cortaron las líneas de descubierto” (bae.com 11.5.com), pareciera que el BCRA debería ejercer un control más efectivo sobre las regulaciones y políticas que emite.

El gobierno cree que cuando se reestructure la deuda se pondrá fin a las tensiones en el mercado de cambios. Sin embargo, la corrida cambiaria, junto con la inflación, han sido los mecanismos tradicionalmente utilizados por los sectores más poderosos de la economía para imponer sus intereses a los distintos gobiernos democráticos. Esta situación no se ha alterado y el control monopólico sobre sus respectivos mercados permanece inalterable. Asimismo, la actual coyuntura internacional es propicia a la salida de capitales y a la dolarización de activos. De ahí que, al no adoptar drásticas medidas, es difícil esperar una desaparición a corto plazo de la corrida cambiaria y de la inflación de los bienes alimenticios, que todavía persiste a pesar de la caída del consumo por la cuarentena, la desaceleración de la inflación general y el congelamiento de tarifas y combustibles.

Las definiciones del Presidente cambiaron el clima político. Fueron acompañadas por el anuncio de un plan de construcción y reparación de viviendas populares con participación de los movimientos sociales y destinado a crear más de 700.000 empleos. Este plan implica comenzar a marcar el futuro de la pos pandemia tomando medidas que contribuyen a implementar el proyecto de inclusión social votado en octubre del año pasado.

La enorme emisión monetaria del gobierno para sostener a la economía en tiempos de pandemia brinda la oportunidad a los sectores mas concentrados para dolarizarse e intentar poner limites a políticas que buscan terminar con el hambre en el país y cambiar la distribución de ingreso. En estas circunstancias, se acrecienta la importancia de la participación organizada de la ciudadanía en el control de precios y en el seguimiento de las políticas de inclusión social y reactivación económica.

 

 

 

 

 

8 Comentarios
  1. Eduardo dice
  2. Luis Juan dice

    Estimada Mónica:
    Excelente análisis.
    Si me permite, una digresión:
    La flexibilización por parte del gobierno de la propuesta original (de por sí más que dadivosa, porque no deja de ser una deuda odiosa desde sus orígenes y fraudulenta en muchos aspectos), impedirá los cambios que posibiliten algún giro a este sistema demencial.
    El mundo que se avizora, más allá de otras calamidades por venir, se muestra con una economía cayendo fuertemente en todo el orbe, con un mercado externo muy restringido, explosión de desempleo y hambrunas, que a su vez, retroalimentarán a los facciosos de la derecha para militarizar el mundo.
    En tal contexto, me gustaría saber cómo resultará de sustentable un acuerdo que mejore las condiciones de los acreedores sin detrimento de la calidad de vida de las inmensas mayorías. En tal caso, el sentido común me indica su inviabilidad y, sin embargo, la nave va. Parecería que se está negociando bajo un contexto de prosperidad, lo que para nada surge de la realidad y cuyo futuro augura empeorar. Mejorarle la propuesta a los acreedores en tal contexto es inconcebible y, el tan temido default, es decir sus consecuencias, serán impuestas de hecho por una realidad de ese nuevo mundo incierto, aún acordando con estos buitres. Para no abundar demasiado sobre razonamientos a contramano de la lógica del sistema, únicamente me voy a repetir en lo que dije hace tiempo ya en otros comentarios: en medio de la pandemia, el plazo de gracia debería haber sido como mínimo diez años, por la corresponsabilidad que les corresponde a los acreedores.
    Desde la asunción de Macrí y hasta la fecha (Macrismo residual), es una continuidad de escándalos de corrupción sin parangón.
    Los huevos inflados, refería un informe (minuto uno) respecto de las colas que tenían que hacer desde la madrugada para conseguir un maple de huevo. La cola que no tuvieron que hacer algunos de Clarín, La Nación, Perfil, Techint, La Unión Industrial y la Sociedad Rural, entre tantos otros pobres, para recibir la ayuda del Estado.
    Son los mismos fugadores, lavadores, elusores o evasores de siempre. Qué pena, ante tanta esperanza.
    Fue imperdible el pase entre los programas radiales del Destape Radio (Ari Lijalad y Roberto Navarro) del día 20/5/20, que podría complementarse con su símil del 21/5/20.
    El programa ADN periodismo federal del día 20/5/20 se hacía referencia al préstamo obtenido por la Ciudad de Buenos Aires (a través del Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo) por más de u$s 300 millones, para la reurbanización de la Villa 31. El funcionario responsable del proyecto (Diego Fernández) manifestaba que todo estaría concluido a fines de 2018 y que la calidad de los servicios sería igual a los de la ciudad. Los prestamistas, hacían referencia especialmente a los servicios de agua. El programa mostró documentación de a donde fueron a parar unos $ 400 millones de pesos. Del resto no se sabe, pero como fácilmente se puede comprobar, nunca fueron a la villa 31 y que desde el comienzo de la pandemia no tenía agua y hoy, cuando la pandemia les explotó, tampoco.
    Víctimas y victimarios siguen siendo los mismos, casi, desde que el tiempo es tiempo. El ser inflexible, hasta el momento no alcanzó. La fábrica de los Awada nunca cumplió con la cuarentena y fue filmado por ADN.
    Juan Carlos Pugliese, podría haber alertado sobre estas cosas (el les hablaba con el corazón y le contestaban con el bolsillo), pero ya no estaba para poder decirlo. Aunque es de una obviedad tan manifiesta, que no haría falta que lo recordara.
    Las buenas relaciones entre el gobierno Nacional, Provincial y de la Ciudad de Buenos Aires, no alcanzaron para que, cuanto menos, se tendieran cañerías al aire libre para proveer de agua a la Villa 31 en la emergencia.
    “Presidente Alberto Fernández: Usted es el comandante en la batalla, somos uno solo en esta pandemia», ¿en serio Negri?; perdón pero yo no les creo, nunca les creí ni les creeré. Porque como decía Oscar Wilde: “sólo los necios, creen que las apariencias engañan” y ustedes no por su apariencia específicamente (aunque en algunos casos es muy evidente), sino por sus naturalezas, esas que no cambian nunca, lo vienen demostrando.
    Desde mucho antes, pero especialmente durante los cuatro años que desgraciadamente el votante les otorgó para conducir el país, lo que los ha caracterizado por excelencia es que siempre hicieron exactamente lo contrario de lo que declamaban. El primer puesto en tal sentido es de Macrí, pero demasiados le siguen muy de cerca.
    Nacho Levy que debería haber integrado desde el arranque el grupo de especialistas para asesorar en Nación, Provincia o Ciudad de Buenos Aires, sólo pudo cumplir la función de siempre, denunciar la desidia.
    Siempre he manifestado que las personas no cambian y ni que hablar de los escorpiones. Hay que recordar a los propios funcionarios del macrismo en relación a las expresiónes explícitas que hacían hacia los “negros” desde el minuto uno de su gobierno. En tal sentido para mí está muy claro que la desidia respecto de los barrios vulnerables ha sido absolutamente deliberada por parte de quienes jamás en sus trece años de gobierno hicieron algo para mejorar la situación. Tal vez, la siempre prometida reurbanización, nunca llegó porque tendrían pensado viajes gratis en Flybondi para todas esas barriadas, lo más lejos que pudieran llegar (con suerte), ya que, no habría posibilidad de tantos cohetes a la luna.
    Ante la obviedad manifiesta se actúa demasiado tarde (me recuerda al fiscal que presenciaba la tortura simulada en la película I Como Ícaro) y quienes tienen a su cargo la solución de la problemática (me hacen acordar a los alumnos del experimento de la película referida, que en el 60% de los casos daban el máximo de potencia al voltaje de la máquina, es decir, 450 voltios).
    La Justicia -siempre tarde- obliga a la provisión de agua en la villa 31 bis (su jurisdicción no llega a la 31) y, en el mientras tanto, aplica $ 100 por día al funcionario responsable (lo que le permitiría a este dilatar hasta 4.000 días para que pueda significarle la pérdida de un salario completo). Veremos que pasa en el Palacio de la Risa.
    Como síntesis, se me ocurrió que sumados todos los sucesos que vemos durante la Pandemia (todos, no sólo los que menciono), un título podría decir: Los huevos inflados… y se nota demasiado.
    Me recuerda que hace más de 60 años (tal vez, desde mucho antes) en las zonas periféricas o costeras de Santa Fue (una de las integrantes de la república de Chetoslovaquia) se corta la luz con frecuencia inusual, por ejemplo durante lo que transcurre del mes de mayo hubo tres cortes (por suerte no más de tres o cuatro horas) y las respuestas sobre la problemática siempre son idénticas. Hay problemas estructurales de larga data sin resolver, por cierto.
    Alberto Cortez, en “Hasta cuando”, decía: “…Hasta cuándo seguiremos esperando/
    que amanezca de una vez el nuevo día;/ya está bien de proclamar que está llegando/
    cuando queda tanta noche todavía.…”.
    Cuando las críticas provienen de quienes somos la antítesis ideológica del Caos (Macrí), más vale prestar atención. Básicamente, porque no habrá otra oportunidad de cambiar las cosas. Y, el Caos y las clases dominantes esperan ansiosamente la reformulación de sus nuevos tiempos… para que ya no puedan ser cambiados.
    Que el gobierno tiene buenas intenciones y hay muchas cosas muy bien hechas, es absolutamente cierto pero, que hay errores y algunos gruesos e imperdonables, también.
    Las cuestiones que venía planteando a través de distintos comentarios a los grandes columnistas de este medio, a la luz de los acontecimientos, cobran más vigencia que nunca. Confieso que hubiera preferido que sea un exabrupto de mi parte, pero la vertiginosidad de los hechos los expuso a prueba de comprobación de una manera categórica.

  3. E. CRESPO dice

    Mónica, tu artículo tiene, de mínima, dos cualidades: ser producto de una profunda y metódica investigación y una prosa clara y articulada que puede ser entendida por los ciudadanos de a pie. Gracias por tu esfuerzo.

  4. Roberto Pintos dice

    Como siempre Mónica un artículo impecable e implacable. Impacta en especial el dato de los inversores yanquis ganando 100 millones de dólares por cada muerto de covid-19. Esperemos que el gobierno empiece a marcarles un poco la cancha porque estos avaros insaciables desconocen que significa la palabra solidaridad y menos aún entienden que significa resignar una pequeña parte de sus escandalosas ganancias. Solo entienden el lenguaje de la violencia que aquí significa DNU y leyes que pongan freno a su accionar depredatorio. Se sabe, lo describió magistralmente Marx, en La Dominación Británica en la India: «¿Acaso la burguesía ha hecho nunca algo mas que arrastrar a individuos aislados y pueblos enteros por la sangre y el barro, la miseria y la degradación?». A eso se van a dedicar siempre los Magnetto, los Rocca y demás sátrapas si no los enfrentamos de una vez por todas.

  5. HERNÁN DE ROSARIO dice

    En su artículo la doctora Peralta Ramos expresa lo siguiente: “El coronavirus no ha provocado la crisis que hoy vivimos. Solo la desnuda cotidianamente exponiendo a la luz del día la irracionalidad de un sistema de vida que conduce al canibalismo social. Esta organización social, extendida planetariamente, genera conflictos antagónicos que esconden en su seno el germen de lo que viene. El mundo que viene dependerá entonces del modo en que estos conflictos se resuelvan. Esto implica que tanto las élites gobernantes como los ciudadanos de a pie tienen algo que decir al respecto. Los primeros corren con ventaja: toman decisiones con el objetivo de marcar el territorio y condicionar al futuro. Los segundos, desparramados por el mundo y confinados al aislamiento individual, tienen la oportunidad de constatar que no están solos, que su fuerza reside en su cantidad y en su capacidad para comprender las razones de su desamparo. Esto no es poca cosa. Mas allá de la pandemia y de sus secuelas de miedo y cuarentena, los ciudadanos de a pie tienen la oportunidad de conocer que son los más, que pueden transformarse en una fuerza social e imponer su impronta al mundo que viene. La mera existencia de esta posibilidad influye hoy en las decisiones de los que, desde la suma del poder político, quieren reproducir el status quo”.

    En varios de sus artículos anteriores la autora alude al tema del mundo posterior al Covid-19. ¿Producirá esta pandemia cambios económicos, sociales y políticos profundos a nivel global? Creo que es imposible dar una respuesta certera a semejante interrogante. Por el momento lo que se observa son gobernantes, incluso los más poderosos, preocupados y atemorizados por un bicho microscópico que les está demostrando lo vulnerables que son. He aquí, me parece, la nota distintiva del coronavirus: por primera vez en mucho tiempo personajes como Trump, Putin y Xi Jinping han adquirido plena conciencia de la endeblez del ser humano. Se han percatado que el Covid-19 no respeta a ningún ser humano. Ahí está Boris Johnson como ejemplo elocuente. ¿Logrará entonces el coronavirus humanizar a estos emperadores? Difícil saberlo. Estos dirigentes globales son megalómanos, narcisistas y ferozmente autoritarios. No van a rifar todo su poder por el Covid-19 salvo que la pandemia ocasione consecuencias apocalípticas que los obligue a ejercer el poder de otra forma, más cercana a la humanidad.

    Hay que ser, pues, muy cautos. Algunos intelectuales sueñan, como Peralta Ramos, con el fin del capitalismo salvaje hoy imperante. Otros, como Tomás Abraham, creen que se consolidará el capitalismo feroz. Por mi parte y sin ser intelectual, obviamente, me conformaría con ver en la etapa posterior al Covid-19 dirigentes políticos más cercanos al pueblo, más consustanciados con sus problemas cotidianos; más humanos, en suma.

    A continuación paso a transcribir el siguiente artículo escrito por el doctor Marco A. Gandásegui (h).

    La crisis del capitalismo y el coronavirus
    28/3/020

    Las bolsas de valores del mundo han colapsado y Wall Street se encuentra en la peor crisis desde el ‘Lunes negro’ de 1987. El mundo financiero estaba anunciando desde hace un par de años su fragilidad y probable caída. Quienes asocian los problemas de las bolsas con la epidemia del coronavirus están confundiendo dos fenómenos distintos. Para colmo, al mismo tiempo, también se produjo la debacle del mercado mundial del petróleo como consecuencia de conflictos entre los exportadores del oro negro.
    El colapso de las bolsas, el coronavirus y el conflicto petrolero se dan todos en medio de una campaña política en EEUU que determinará a fines de año quien será el próximo ocupante de la Casa Blanca. La salud de las bolsas de valores depende de la confianza que tengan en ellas los inversionistas. A pesar de que son millones de inversionistas, no son más de un medio centenar – más o menos – que mueven los millones de millones de dólares que se juegan en las bolsas todos los días.
    Los analistas describen como se desplomaron las acciones de las grandes empresas asociadas a las industrias bancarias, de seguros y de bienes raíces. Obviamente, la crisis de Wall Street y las bolsas en el mundo no es culpa del coronavirus. Tanto en los centros financieros del capitalismo, como en los foros sobre el cambio climático o en los espacios donde se compite por ventajas geopolíticas, los debates no conducen a soluciones. En el fondo, para entender la crisis, hay que orientar la discusión hacia el funcionamiento del sistema capitalista a escala mundial.
    Hay quienes plantean que hay tres actores fundamentales en el debate: El gran capital corporativo, las poderosas organizaciones no-gubernamentales y las fuerzas populares. El capital corporativo plantea mejorar la administración del sistema (la globalización propuesta por el establishment) o regresar al pasado idílico (en la agenda de Trump). Las ONG globales insisten en reducir la amenaza catastrófica que representa el calentamiento de la tierra. Las fuerzas populares se dividen entre quienes plantean transformar el sistema (socialismo u otra opción) y quienes sostienen que se puede reformar (capitalismo light).
    El capital corporativo que domina todas las transacciones especulativas e inversiones productivas a escala mundial se asustó con la publicación en 2015 del libro de Tomás Picketty sobre El capital en el siglo XXI. La obra del francés señala – con datos empíricos – que la acumulación de capital tiene un límite y que el fin se está acercando. ¿Cuál sería el susto más grande, el libro de Picketty o El capital de Carlos Marx, publicado hace siglo y medio?
    La guerra por obtener cada vez mayores ganancias, entre los capitalistas, ha llegado a tal punto que los márgenes se están secando. La producción capitalista (basada en la jornada asalariada) en EE.UU. dejó de ser rentable hace varias décadas. China con su mano de obra inagotable se convirtió en el centro manufacturero global, desplazando a EE.UU. Nueva York cree que puede convertirse en la capital financiera mundial y controlar la producción industrial desde el sistema bancario. Hace un siglo, Gran Bretaña pensó que lo podía hacer desde el city de Londres. Los ingleses tuvieron que entregar cuerpo y alma al poderío norteamericano cuando descubrieron que estaban quebrados. ¿Pasará lo mismo con el acoplamiento entre Washington y Pekín?
    La epidemia del coronavirus está golpeando fuerte. Hay más de 120 mil casos detectados y cerca de 5 mil muertes a escala mundial. Gran parte del daño se contuvo en una provincia de China. Pekín anunció que está disminuyendo el número de enfermos y se están cerrando los hospitales construidos para atender la emergencia. Es una buena noticia hasta cierto punto, para China. La tendencia, sin embargo, sigue en aumento en Europa y EE.UU.
    La crisis del capitalismo –con o sin coronavirus– seguirá golpeando la economía global y a los países de la comunidad internacional. ¿Podrán recuperarse las bolsas de valores? ¿Podrán las economías ‘reales’ seguir produciendo para un mercado quebrado? Desde la década de 1970 la economía norteamericana se convirtió en un casino donde todo se jugaba sobre una gran mesa de ruleta. La clase trabajadoras quedó atrapada dando vueltas. El coronavirus nos ha mostrado cuan frágil es la economía capitalista. Todo indica que hay que prepararse para iniciar transformaciones radicales a escala mundial para sostener los niveles de producción y crear un nuevo sistema de distribución de las riquezas.
    [1] Profesor de Sociología de la Universidad de Panamá e investigador asociado del CELA. Co-coordinador del Grupo de Trabajo CLACSO Estudios sobre Estados Unidos. https://marcoagandasegui2020.blogspot.com/
    CLACSO

  6. Rolo dice

    Cómo siempre muy didáctica tu nota de hoy . Gracias y saludos

  7. Mario Rodríguez dice

    El BCRA tiene a mano un mecanismo sencillo para contener al dolar CCL. Consta de dos simples pasos:
    a- Decretar que con pesos solo se podrá comprar bonos en pesos.
    b- Para comprar bonos en dólares solo se aceptarán dólares.
    De esta forma se desarma la bicicleta que consiste en comprar bonos en dólares con pesos en el mercado local, para después venderlos en Nueva York y hacerse de los dólares físicos.

    1. gerardo senderowicz dice

      Asi de sencillo.
      Pero teniendo a los satrapas que están en la CNV, imposible. Remoción YA

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