Entre la tragedia y la farsa

A 45 años del inicio de la dictadura, el descrédito del Poder Judicial se profundiza

 

“Observar y hacer observar fielmente la Constitución Nacional”

 

Con motivo del Día de la Memoria, por la Verdad y la Justicia, los abajo firmantes proponemos una reflexión sobre la crisis profunda que atraviesa el sistema judicial. En tal sentido, quizás más como punto de llegada que de partida, pensamos que el tránsito por el desempeño de la magistratura impone un deber legal, y antes moral, que se expresa en la fórmula de todo juramento.

Con la ruptura del Estado de Derecho, la última dictadura instaló un estado terrorista que trajo consigo el secuestro, la tortura y desaparición de miles de argentinos, la apropiación de bebes y niños y hasta el robo de propiedades y empresas. Todo ello aconteció mientras una inmensa mayoría de jueces (salvo muy pocas y honrosas excepciones) adoptaran una actitud cómplice o, cuanto menos, complaciente, y mientras se violaba la Constitución Nacional y el destino sus compatriotas. El régimen de facto, al servicio de grupos económicos concentrados, se valió de amplios sectores del Poder judicial para llevar adelante los hechos criminales más graves de nuestra historia.

Con la recuperación democrática, el temprano empeño judicial no alcanzó para iniciar un proceso reparatorio, definitivamente derrumbado por leyes de impunidad y los posteriores indultos.

Debió mediar la persistencia de víctimas y organismos y la apertura ejemplar de procesos por parte del preclaro Baltasar Garzón para que el reclamo de extradición de represores generara el impulso irrefrenable por la persecución y sanción de los crímenes de lesa humanidad desde 2003 a la fecha.

Por cierto, nada de todo ello está consolidado, ni mucho menos: el bochornoso fallo del 2x 1 de la Corte Suprema y las solturas y prisiones domiciliarias a represores por la Casación federal constituyen prueba de los nuevos formatos de la impunidad.

Pero si con la ruptura de la legalidad de la última dictadura, el paradigma lo constituyó la desaparición física, toda arbitraria e ilegal persecución judicial con auxilio mediático a referentes de las mayorías populares se transforma en un modo de desaparición jurídico-político. Se trata de la proyección regional del modelo que no oculta al sicario juez Moro como emblema. En definitiva, una de las tantas caras de la violencia.

De aquellos daños a los peligros actuales, el Poder Judicial debe asumir que tragedia y farsa forman parte de un mismo curso institucional degradatorio, que sólo conduce a la negación de los derechos humanos y el quiebre de la democracia.

 

Raúl Zaffaroni, Milagro Sala, Mempo Giardinelli, Taty Almeyda, Jorge Elbaum, Jorge Auat, Matilde Bruera, Llamamiento Argentino Judío, Secretaría de DDHH CTA Nacional, Secretaría de DDHH CTA bonaerense, CTA C.A.B.A., Martín Vazquez Acuña, Hijos Capital, Liga Argentina por los Derechos Humanos, Equipo de Estudios Socio-Jurídicos en Derechos Humanos del Instituto de Estudios para el Desarrollo Social-Facultad de Humanidades, Ciencias Sociales y de la Salud - Universidad Nacional de Santiago del Estero, Instituto Espacio de la Memoria de Santiago del Estero, Raúl Noro, siguen las firmas.

 

 

 

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