¿ES VÁLIDO EL ACUERDO CON EL FMI?

Una inconstitucionalidad blindada por la Corte Suprema

El acuerdo con el FMI que firmó Macri violenta inmoralmente la soberanía popular, ya que tres cuartas partes de la población lo rechaza  y, como es su invariable conducta, no le importa y responde a las críticas mintiendo. Pero esa inmoralidad totalitaria es, además, contraria a las instituciones de la República e inconstitucional.

La Constitución Nacional establece, sin lugar a dudas ni especulaciones, en el artículo 75 inc. 4°, que es atribución del Congreso Nacional “contraer empréstitos sobre el crédito de la Nación”. Macri lo pisoteó y explica que introducirá el tratamiento del acuerdo con el FMI en la ley del presupuesto próximo, con lo que quedaría salvada la necesidad de intervención del Congreso. Esto es una “chicana” burda, propia del nivel intelectual y ético de los autores.

El presupuesto nacional es una ley constituida por un documento financiero que equilibra ingresos públicos y gastos públicos en el año fiscal. Es la manifestación en cifras de los gastos los ingresos a liquidar durante el ejercicio anual. Este claro concepto se corresponde con el inciso 8 del citado artículo 75 de la CN en tanto preceptúa que el Congreso debe “fijar anualmente, conforme a las pautas establecidas en el tercer párrafo del inc. 2 de este artículo, el presupuesto general de gastos y cálculo de recursos de la administración nacional, en base al programa general de gobierno y al plan de inversiones públicas y aprobar o desechar la cuenta de inversión”.

Pero la deuda con el FMI está programada con tres años de gracia a partir de la firma del acuerdo y debe ser pagada luego, con sus intereses, en ocho cuotas trimestrales. No es cuestión que pueda ser contenida en un presupuesto anual (mucho menos cuando no se trata solo de dinero, sino de política económica en todos sus aspectos, que queda bajo el control y dirección del ministerio de finanzas del neoliberalismo global). Lejos de ser un problema de un año fiscal, el acuerdo ayuda al macrismo y pone una mochila de plomo, por años, a los gobiernos posteriores. Bien se pregunta el economista Ricardo Aronskind el 10/6/18 “si las particulares condiciones locales y externas que acompañaron a Kirchner son irrepetibles y no se puede esperar que el azar las reproduzca nuevamente, ¿qué debe hacer una oposición con voluntad de representar los intereses nacionales para evitar quedar atrapada en las maniobras de los agentes locales de la globalización y sus cómplices internacionales?” Ha ocurrido que una sola persona, un Presidente, elegido por una mayoría de apenas un 1%, se atribuye endeudar a todos los argentinos que lo eligieron y a los que no lo hicieron, y a los que votaran a quien fuere en el futuro, y mucho peor aún, entrega la soberanía nacional para dejar maniatado al país, sin escape, al dominio del sistema neoliberal mundial, coartándole toda posibilidad de independencia futura. ¿Y semejante enormidad política quiere “discutirla” dentro de una ley de presupuesto? Solo un cachafaz impenitente puede sostenerlo.

Como detalle secundario en tal contexto, el acuerdo firmado es de los peores para los deudores de la cartera del FMI: es de “derechos especiales de giro” o stand-by, el que fija más condiciones a los países. Estos deben cumplir metas cuantitativas y los desembolsos del FMI están supeditados al cumplimiento de esas metas, que pueden estar enfocadas en las reservas internacionales, el nivel de déficit o el endeudamiento público, como ha sido admitido por nuestros “negociadores” y proclamado, increíblemente, con aires triunfalistas. La frecuencia de las revisiones del FMI –eufemismo por dictado de la política económica nacional— se establece en forma flexible de acuerdo a la “solidez de las políticas del país”, esto es, el cumplimento del acuerdo. Para que Macri se pavonee, actualmente, Irak, Jamaica y Kenia tienen vigente este tipo de créditos. Ya está anunciada para agosto próximo la primera visita. Por si fuera poco, ¿cuál será la tasa del préstamo? En los de este tipo, su tasa de interés es:

1) determinada por el mercado —con un nivel mínimo de 5 puntos básicos— más un margen (actualmente, 100 puntos básicos), que juntos representan la tasa básica de cargo, más;

2) las sobretasas, que dependen del monto y el plazo de reembolso. Se pagará una sobretasa de 200 puntos básicos sobre el monto del crédito pendiente que supere el 187,5% de la cuota, cuando en nuestro caso ese monto equivale al 70% del total y corresponde al 1.100% de la cuota de Argentina. Estas condiciones horribles, como corresponde a su política comunicacional, no son explicadas y sí festejadas como triunfos por el gobierno.

Esta gigantesca violación del mandato del pueblo que por el primer mandatario representa es, claramente, inconstitucional. Llegados a este punto, con lógica se puede preguntar: ¿y quién va a declarar esa inconstitucionalidad? ¿Algún juez que escape al pánico de perder su puesto mediante un juicio político que lo enlode en su transcurso con las versiones sesgadas de los medios de difusión hegemónicos? Y si alguno lo hiciera, ¿se imagina alguien un resultado favorable a la pretensión cuando la cuestión llegara a la Corte Suprema?

Si así son las cosas, es indudable que el diseño de las instituciones por nuestra Constitución atrasa respecto de nuestras condiciones y necesidades en el mundo del siglo XXI. En medio de las penurias a las que nos someterá el FMI por solitaria decisión del señor Presidente, es hora de ir preparando a la sociedad, de abajo hacia arriba y logrando la participación de todos sus sectores, para aplicar el art. 30 de la Constitución Nacional, aquel que reza: (ella) “puede reformarse en el todo o en cualquiera de sus partes. La necesidad de la reforma debe ser declarada por el Congreso con el voto de las dos terceras partes, al menos, de sus miembros; pero no se efectuará sino por una Convención convocada al efecto”.

¿Una utopía? No menor al desastre que se avecina. Por lo demás, los argentinos hemos demostrado a lo largo de la historia que somos capaces de realizar los sueños más impensados. La tarea que nos falta es conseguir que, una vez hechos realidad, sean indestructibles.

 

 

 

--------------------------------

Para suscribirte con $ 1000/mes al Cohete hace click aquí

Para suscribirte con $ 2500/mes al Cohete hace click aquí

Para suscribirte con $ 5000/mes al Cohete hace click aquí