Escaramuzas antes de la batalla

Las operaciones de la timba internacional no pueden pesar más que el silencio expectante de las mayorías

El macrismo supo asombrar a los partidarios del kirchnerismo por la rapidez y determinación con la que procedió a desmontar uno a uno los logros y avances que se habían realizado trabajosamente a lo largo de 12 complejos años. Atacó todos y cada uno de los aspectos del gobierno anterior, buscando revertir aceleradamente lo que para muchos era un intento de construir un proyecto nacional viable.

Numerosos opositores quisieron sacar una lección de lo realizado por el gobierno de Cambiemos: ¡miren con qué decisión actúan! ¡Miren qué poco les importan las instituciones y las formalidades legales! ¡Miren cómo encuentran las formas, prolijas o desprolijas, de revertir todo lo que se construyó y construir poder propio! La conclusión a la que se llegaba era simple: el próximo gobierno popular debería hacer otro tanto, con el mismo desapego a las formalidades legales, pero en la dirección opuesta.

Desde ya que las cosas son muchísimo más complejas, ya que si bien la voluntad política es fundamental, también existen condicionantes materiales, institucionales y humanos que inciden en la libertad de tomar decisiones públicas.

 

 

Asimetrías de poder

Desde la dictadura cívico-militar, estamos viendo la asimetría existente entre los gobiernos de la derecha depredadora y las dificultades que tienen los gobiernos democráticos y populares para reorientar la economía hacia senderos más promisorios.

La dictadura fue un fracaso político, ya que nadie la pudo reivindicar públicamente ni dejó descendencia partidaria permanente, como sí lo hizo la dictadura de Pinochet.

Pero desde el punto de vista económico, dejó un cuadro estructural que condicionó al extremo al gobierno de Alfonsín. Lo significativo de la herencia dictatorial es que si bien aparentemente no quedaban en el país actores políticos que defendieran lo realizado por Martínez de Hoz y sus Chicago Boys, el gobierno militar había atado al país a compromisos con acreedores externos que serían, de hecho, los custodios de la herencia de la dictadura.

La deuda con los bancos acreedores llevó a introducir al FMI en el diseño de las políticas públicas. Pero el FMI no tiene ejército, ni cuerpo diplomático, ni maneja medios de comunicación globales. No puede presionar por sí mismo. De eso se ocupan las grandes potencias, que fueron finalmente las custodias reales de que el gobierno democrático no pudiera zafar de la nefasta herencia dictatorial de ajuste y estancamiento, en función de pagar los compromisos externos. Siempre con el FMI en el medio, para que parezca más “técnico” y multilateral.

Este punto es central: las minorías sociales que cada tanto se encaraman al poder en el país no logran sostener el control del Estado, porque hay importantes fuerzas sociales que los cuestionan y logran desplazarlos. Pero cuentan con un respaldo externo invalorable: el conjunto de instituciones globales que regulan la gobernabilidad neoliberal. Los que garantizan que ciertas cuestiones no puedan ser revertidas por los gobiernos populares son las principales potencias de Occidente, las instituciones globales que les responden, los organismos financieros “multilaterales”, los acuerdos económicos, los compromisos legales, las presiones “blandas” de la prensa internacional, etc.

La deuda externa es una relación económica y política que vincula nuestra sociedad –representada por el Estado— con el capital global e indirectamente, con los Estados centrales. Una vez contraída, es el capital global a través de sus Estados, sus instituciones y sus medios de presión el que exige que esos compromisos se cumplan, blandiendo siempre el conjunto de sanciones –financieras, económicas, militares— de toda índole que se enfrentarían si los pagos debidos no se efectuaran.

De alguna forma, los “garantes del modelo neoliberal” que se intentó implantar hasta 2019 en la Argentina son hoy los acreedores internacionales. La traba está puesta por arriba de la sociedad argentina, y si se hiciera caso a todas las demandas de los financistas –de afuera y de aquí—, nos encontraríamos al final de las negociaciones a un gobierno nacional, elegido por el voto popular y con un mandato de impulsar el crecimiento y mejorar la realidad social, despojado de toda capacidad de cumplir con los compromisos electorales que asumió.

Imaginemos por un segundo a este mismo país, a este mismo gobierno, con una deuda externa muy reducida, que fuera irrelevante desde el punto de vista presupuestario y de la cantidad de divisas que hay que destinar a los pagos externos. Con el muy buen equipo económico que ha designado el Presidente Fernández, el despliegue de ideas en relación a la inversión, el crecimiento, el empleo, el desarrollo regional y el avance tecnológico podrían significar un vuelco en nuestra historia económica y social. El tema del hambre se podría resolver mucho más rápido, y ya se estarían articulando planes muy ambiciosos en materia de empleo, recomposición del salario y reconstrucción de capacidades industriales.

La diferencia entre la velocidad que tuvo el macrismo para cambiar el país y las dificultades de la actual gestión deben enmarcarse, por lo tanto, en un contexto de época: el neoliberalismo global. Fue ese conjunto de intereses –Barack Obama incluido— el que trabó la normalización financiera del gobierno de Cristina para evitar la recuperación plena, el que apoyó todos los dislates económicos del macrismo y el que hoy puede jugar como un freno –no sólo en lo económico— a un gobierno alternativo.

La adhesión del orden global al gobierno satelital de Cambiemos fue grosera. No se vio ninguna advertencia ni presión durante la gestión macrista, de ninguna embajada occidental, sobre los DNU nombrando jueces en la Corte Suprema, ni sobre las irregulares relaciones entre Estado y empresas, ni sobre los encarcelamientos fraguados de opositores, ni sobre los fusilamientos por la espalda de manifestantes o delincuentes, ni sobre la asfixia económica a los medios de comunicación o sobre la gestación irregular de la deuda externa. Porque iban en la dirección deseada por el orden internacional. Doble standard total.

 

 

Tensiones entre prudentes e imprudentes

Se entiende. Estamos en un momento muy delicado, de negociaciones decisivas sobre la deuda externa, en las que se busca construir los márgenes económicos necesarios y vitales para poner a la economía nacional en marcha. Y eso implica, para facilitar las negociaciones y no dar pasto a las fieras, proyectar una imagen de prudencia, de sensatez, de mesura. Nada que pueda oler a populismo o a chavismo. Nada que se salga del libreto de la moderación. Es cierto: no tendría sentido, a priori, enturbiar las negociaciones con palabras altisonantes ni gestos destemplados.

Sin embargo, es por el lado de los acreedores donde han aparecido varias actitudes que se alejan de la reclamada “buena fe” y entran en el terreno más duro del tironeo y de las presiones más diversas. Tanto al ministro Martín Guzmán como al gobernador Axel Kicillof les han rechazado propuestas razonables para trocar bonos por otros títulos a más largo plazo, o propuestas de postergación de pago hasta que se aclare la situación total de la deuda externa.

Los protagonistas de estas negativas a facilitarle una salida viable al país han sido grandes fondos externos, entre ellos Fidelity y Templeton. Se trata de las primeras escaramuzas de una pulseada donde buscarán obtener los mayores beneficios posibles de una situación muy complicada, de la cual son, en realidad, corresponsables. Fueron ellos los aventureros que le prestaron  al equipo de irresponsables y timberos que nombró Mauricio Macri al frente de la economía argentina. Los elevadísimos intereses que le venían aplicando a los préstamos a la Argentina ya incluían, evidentemente, la inseguridad sobre el cobro en tiempo y forma. Ahora los acreedores externos fingen estar sorprendidos y vuelven con la cantinela de la falta de seriedad argentina.

Axel Kicillof debió pagar esta semana con fondos provinciales los 250 millones de dólares por vencimientos de capital que se le exigían, lo que algunos de afuera –y muchos de adentro— calificaron y festejaron como una derrota del gobernador bonaerense. Es importante la comprensión del hecho. Un fondo, uno solo, trabó la propuesta formulada por la provincia, dado el porcentaje del 75% requerido para dar valor legal a un esquema de prolongación de plazos.

Pero que Kicillof haya debido realizar este pago contra su voluntad, no debe ser interpretado como que la Provincia puede hacer esto todos los meses: no es una vaca lechera. El pago se hizo porque se evaluó que a la Nación le servía más que la provincia de Buenos Aires no entrara en default ahora. Pero la situación externa no da para más.

Lo que ha dicho la Argentina es que no puede pagar, y es totalmente cierto. No depende de la genialidad de las presiones que los bonistas están ejerciendo a múltiples niveles. Si los financistas internacionales piensan que con presiones y extorsiones “van a ir haciendo pagar” a la Argentina, se confunden gravemente, y pueden terminar generando conflictos a mayor escala.

El problema es qué tipo de lectura hagan los “mercados” (que muy pocos fondos de inversión lideran) y qué piensan que pueden lograr. Siempre debemos recordar que quienes manejan esos fondos, así como tienen conocimientos especializados en las oportunidades financieras globales, son fuertemente ignorantes de la política y de las realidades nacionales.

Desgraciadamente, los medios de comunicación locales están infestados de voceros internos de los intereses externos, lo que no contribuye a establecer con claridad el estado de la opinión pública. Si bien numerosos economistas y analistas trabajan para lograr que la gente piense como los acreedores —lo que constituye un grave problema interno de nuestra sociedad—, la actual pasividad de la población no debe ser interpretada como una ausencia de demandas y necesidades acumuladas.

Sería una mala lectura política creer que el gobierno nacional puede ceder ilimitadamente, frente a fondos y frente al Fondo. No hay que confundir silencio con vacío social.

 

 

Los dos caminos

Si bien casi todo el mundo apuesta a una salida negociada entre las partes –el contexto global tampoco necesita malas noticias financieras adicionales, y parece que los norteamericanos no quieren arriesgar a una radicalización de este lado de los Andes—, pueden ser muy distintas las expectativas de unos y de otros.

Si los fondos acreedores piensan que el principal temor del gobierno argentino es al default, las presiones serán infinitas y el gobierno nacional se encontrará con pedidos insensatos e intransigencias irracionales. Si el gobierno argentino se comportara como si el default fuera su principal temor, habilitaría a los acreedores a presionarlo y acorralarlo.

Para el gobierno argentino, la peor alternativa no debería ser el default sino firmar un acuerdo con los acreedores que no permita crecer. Que se le imponga una rendición y se le exija disimular al mismo tiempo.

Desde una perspectiva nacional de largo plazo, lo inaceptable hoy es que el gobierno popular sea obligado por las finanzas internacionales a efectuar una gestión decepcionante, impotente, de estancamiento. Ese fracaso habilitaría nuevamente la reaparición del relato ficcional de los neoliberales que, como bien sabemos, nunca termina de morir porque está sostenido por el orden global.

La peor opción entonces no es el default, aunque nadie lo quiera. Lo peor para este gobierno es ser obligado a aceptar el congelamiento de la realidad en el punto que el macrismo la dejó, porque eso significaría dejar sin alternativa política a las mayorías argentinas y confirmar el discurso único de la derecha local, de que estamos condenados al ajuste eterno, al subdesarrollo y a la resignación.

Las ensordecedoras operaciones cotidianas de la timba internacional no pueden pesar más que el silencio expectante de las mayorías nacionales.

 

 

 

 

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21 Comentarios
  1. Luis Juan dice

    Estimado Ricardo:

    Excelente análisis.

    Una digresión, si me permite.

    Espero que no se tome como una crítica de un gobierno que recién comienza y al que voté porque Cristina me pareció la mejor presidenta que tuvo el país (aún con los errores que no he compartido ni las políticas funcionales a los poderes fácticos que tampoco, pero a sabiendas que hizo todo lo posible dentro de las inmensas limitaciones, porque como ella misma reconoció y quedó demostrado, no tenía el poder real y demasiados enemigos de ese poder real local e internacional y de fuego amigo).

    Soy absolutamente consciente del latrocinio más grande que sufrió el pueblo y la pérdida de soberanía del país a partir del último gobierno. Comparto, porque así lo he manifestado en otras oportunidades, lo de tierra arrasada. Y me duele sobremanera la impunidad. Y, como es pena que dura, parafraseando a don Ata, podríamos llamarla “la añera”.

    Tómese entonces, como una simple catarsis.

    La dicotomía entre la facilidad de acción que violenta las instituciones y recurre a cuanto sea necesario para cumplir sus fines, sin olvidar en el camino el latrocinio criminal que le es propio de los partidos de derecha y el escabroso deambular zigzagueante, reprimido, condicionado, tembloroso y temeroso, por parte de los gobiernos democráticos y populares; hace que las esperanzas del pueblo (con memoria híper frágil y manipulada), ante el hartazgo de los tiempos que demanda una recuperación que jamás los devuelve a las situaciones previas al saqueo, a veces, terminan optando por opciones aún peores a aquellas que los devastó.

    Como no me gustaría que eso ocurriera, tal como les ocurrió a nuestros hermanos brasileros bolivianos o chilenos, permítaseme entonces.

    Si un gobierno democrático y popular no puede a través de todos los medios institucionales a su alcance lograr iniciar las acciones legales que lleven a rendir cuentas ante la justicia a los saqueadores de siempre para que paguen penal y patrimonialmente por el daño producido al pueblo y a un país; y modificar esa justicia al servicio del statuo quo desde que el tiempo es tiempo; no puede con todos los medios de prueba habidos y por haber hacerle saber a los oportunistas de siempre que esta vez no se reconocerá la deuda odiosa y fraudulenta que, por razones geopolíticas posibilitó el FMI y por razones de latrocinio sempiterno benefició a los fugadores seriales; si no puede imponer a los que vienen de fiesta desde la campaña del desierto hasta la fecha, que la fiesta debe ser pagada por ellos; si no puede desmonopolizar el control de los alimentos (Vicentín debería resultar una bisagra que al menos posibilite un mejor balance de poder, hasta por razones de supervivencia futura); el control de los medicamentos (por caso una de las vacunas de refuerzo para la meningitis, la Bexsero no se puede conseguir) ; el control de la energía por parte del Estado (en todas sus variantes); si no puede expropiar a los terratenientes extranjeros las tierras adquiridas a precio vil, ni cobrarles impuestos a esa tierra nacional que les brinda beneficios que luego fugan a sus países de origen (o financian campañas de políticos que los harán más ricos e impunes) y, generalmente no pagan impuestos e incluso se apropian de parques nacionales; si no puede perseguir a los fugadores seriales que resultan evasores, lavadores de dinero imponiendo elevados impuestos por las riquezas que extrajeron del país sin dejar nada a cambio; si no puede solucionar en 24 horas el hambre que produjeron los delincuentes de siempre, siendo uno de los países más ricos en la producción de alimentos (capacidad de producción para 580 millones de personas y 15 millones viviendo al límite de la sobrevida); si no puede siquiera echar sin indemnización alguna a la grasa militante terriblemente onerosa que pretenden dejar los delincuentes tras su paso, a los fines de que le sirvan de espías, obstaculizadores y otras yerbas; si no puede acceder a la fidelidad de la información necesaria porque el sistema de Gestión Documental Electrónica es hackeable, no tiene respaldo y lo manejan desde el exterior; si no puede desmonopolizar y democratizar la información, etc, etc, etc, hasta el hartazgo.

    Tal como sostuvo Alcira Argumedo en el programa “Recalculando” y el suscripto viene sosteniendo, “…acá no hubo inocencia, evidentemente es parte de la complicidad y las ganancias y parte de una estrategia. Esto ya lo decía John Quincy Adams en 1825: los países se dominan por la espada o por la deuda…”

    Agregó: “…yo creo que acá hay que hacer por una parte una quita y por otra parte una auditoría de la deuda, recuperar lo que fue el dictamen del Juez Ballesteros sobre la investigación que hizo en su momento Alejandro Olmos que en el 2002 entró en el Congreso y donde se detectan cerca de 400 desfalcos, además de los nombres de quienes son aquellos a quienes se les estatizó su deuda privada, entre los cuales figura…Nosotros estamos pagando la deuda que supuestamente tenía con su casa central el JP Morgan, el Deutsch Bank, el Citi Bank, IBM, Techint, los Macri, etc. etc, un desfalco de proporciones, vos fijate que cuando Rafael Correa decide hacer una auditoría de la deuda…que la hizo Alejandro Olmos Gaona que es el hijo de Alejandro Olmos, que también detectaron varios cientos de desfalcos, fueron los bancos los que vinieron a proponerle que aceptaban que se le pagara la tercera parte de la deuda, mira que quita, una quita del 70%, cual era la condición que esa investigación y esos desfalcos no se hicieran públicos…Yo creo que acá la Argentina y los argentinos que han sufrido muchísimo, este país ha sido devastado como consecuencia del manejo de la deuda tienen el derecho a saber quienes fueron los beneficiarios y cómo se realizó todo el proceso, porque eso es lo que no quieren los bancos y este elemento es absolutamente legítimo…empecemos a controlar el comercio exterior esa declaración jurada, el nivel de contrabando de mineras, agro negocios, petroleras y demás es descomunal, entonces si uno se pone a ver que el costo…”.

    “…Si vos te pones a ver en estos 40 años, desde la dictadura militar hasta acá que se inicia con la deuda, el nivel de destrucción económico, social y productivo, no lo ha tenido ningún país que no haya sufrido una guerra en su territorio. Empecemos a hacer cuentas, en estos cuarenta años se destruyó el polo industrial ferroviario, el polo industrial naviero, el polo industrial aeronáutico…, el polo petrolero…a su vez se entregaron las empresas públicas rentables a precio vil, por ejemplo, Somisa estaba valuada en u$s 3.000 millones de dólares y se le entregó a Techint en u$s 135 millones, a menos del 5% de su valor; se destruyó el sistema nacional de ferrocarriles, se destruyó la flota mercante y fluvial, se degradó un sistema educativo público que era el mejor de América Latina, mejor que el de Estados Unidos y había dado tres premios nobel en ciencias, además de dos premios nobel de la paz…niños que desde el jardín hasta la Universidad, universal, pública y gratuita.”

    “A su vez, pagaste u$s 550.000 millones de dólares por esos u$s 45.000 millones iniciales, perdiste u$s 420.000 millones de dólares más por renta petrolera y gasífera y, como consecuencia del pago de fletes, por la destrucción de la flota mercante, tenés u$s 200.000 millones más, sacá cuentas…”

    “…En términos sociales, el 90% de los trabajadores en blanco y con derechos sociales y ahora estás en el 46%… la desocupación pasó del 3% al 10% u 11%, pero si sumas los inactivos que son …pasas el 20% y la pobreza pasaste del 6% al 40%, esto es catastrófico y esto fue como consecuencia de la deuda…esto es un saqueo constante que no es inocente, es un mecanismo de saqueo a través de estos empréstitos que después entran en esta y cuando no se puede pagar, entonces, el paso siguiente es bueno, recursos naturales, recursos estratégicos…creo que es lo que pensaba hacer Macri, es decir, poner como garantía de la deuda, no sé los yacimientos de litio, lo que quedaba del petróleo…sí estoy absolutamente segura, porque esa es la concepción que ellos tienen y además, es la estrategia de Estados Unidos históricamente, esto denunciado por sicarios económicos norteamericanos…”

    Continuando con el documental Zeitgeist-Addendum, al que hiciera referencia en los artículos de los columnistas precedentes a su artículo:

    “Nosotros los sicarios económicos somos los realmente responsables de crear este primer imperio verdaderamente global. Y trabajamos de diferentes maneras. John Perkins, Ex Jefe de Economía de Chas. T. Main. Inc. autor de «Confesiones de un Sicario Económico»

    “Pero quizás la más común es que primero identificamos un país que tiene recursos, como petróleo. Después concertamos un enorme préstamo a ese país por parte del Banco Mundial
    o una de sus organizaciones hermanas. Pero el dinero nunca llega realmente a ese país sino que va a parar a nuestras grandes corporaciones para construir infraestructuras en ese país, plantas eléctricas, parques industriales, puertos…”

    “Cosas que benefician a una minoría rica de ese país, además de a nuestras corporaciones, pero que realmente no llegan a la mayoría de la gente en absoluto. Sin embargo esa gente, el país entero, se queda soportando una enorme deuda. Es una deuda tan grande que no pueden devolverla, y eso es parte del plan…no pueden devolverla.”

    “Así que, en algún punto, los sicarios económicos vamos y les decimos, «Escucha, has perdido mucho dinero y no puedes pagar tu deuda, así que véndele tu petróleo muy barato a nuestras compañías petrolíferas, permítenos construir bases militares en tu país, o envía tropas a apoyar a las nuestras en algún lugar del mundo como Iraq, o vota a nuestro favor en la próxima decisión de la ONU.»

    “Privatizar la compañía eléctrica del país y su sistema de aguas y alcantarillado vendiéndonosla a nosotros, las corporaciones estadounidenses o a otras corporaciones multinacionales. Y esta situación se extiende, y es muy típico que, de la forma en que trabajan el FMI y el Banco Mundial, dejen a un país con una deuda tan grande que de hecho no puedan pagarla. Y entonces les ofreces refinanciar la deuda, y pagar aún más intereses y exiges este «quid pro quo», lo que se llama condicionalidad o buen gobierno, que consiste básicamente en que ellos tienen que vender sus recursos, incluyendo muchos de sus servicios sociales, sus servicios públicos, a veces sus sistemas escolares, sus sistemas penales, sus sistemas de seguros a corporaciones extranjeras. Así que es un golpe doble, triple, cuádruple.”

  2. Pedro Reig i Aumedes dice

    Ningún organismo resiste una septicemia sin la ayuda de un antibiótico.
    La inflación es una septicemia generalizada que invade al consumidor una vez inoculado el consumo, como virus insuperable, desde los «formadores de precios».
    ¿Cómo se protege al necesitado de consumo , ya no lujurioso, sino indispensable para la vida , de alimentos, impuestos y servicios?.
    Con un control eficiente.
    Quienes hemos ejercido la profesión de Arquitecto, controlamos los gastos del Comitente como propios.
    Buscamos el mejor precio en todo aquello que no depende del Mercado Formador de Precios. Lo hacemos a sabiendas que quienes monopolizan productos esenciales (cemento, cal, adhesivos, griferías, sanitarios, cañerías, revestimientos) también colocan el precio de esos productos «a gusto y sin control» en lo que denominamos «mercado primordial».
    Entonces nos proveemos de los «productos discontinuados» que se ofrecen, en cantidades limitadas, en el mercado de las baratijas.
    Nuestras prolijas planillas de excell nos proporcionan un alivio ante el presupuesto que debemos ofertar.
    Ejercemos, a distancia, cierto control a la provisión de nuestros componentes en el conjunto edilicio a desarrollar.
    ¡Qué fácil sería si existiera una Secretaría de Costos de Producción y Márgenes de Comercialización!
    Un señor fabrica una grifería. Tiene costos de material, mano de obra, servicios y logística, entendiendo por logística publicidad y acarreo. La sumatoria de todos esos factores da un precio sobre el cual debe adjudicarse una utilidad, dirigida a voluntad por el productor: placer o reinversión. Puede elegir qué hacer con su ganancia merecida pero no por ello desproporcionada e imjusta.
    Elaborado el producto deberá justificar su Costo de Producción. El mismo será analizado por la SCPMC y, una vez evaluado el justiprecio se le otorgará una Autorización Apto Comercialización.
    Claro que dentro de esa Aprobación , se evaluará la calidad del producto atribuyéndosele Categorización: A, Muy buen producto; B, Buen producto; C: Producto baja calidad.
    Precios y márgenes de utilidad comercialmente hábiles, tanto para reinvertir, tanto para quebrar si se elige el dispendio, el farandulismo, el placer, etc.
    Caso contrario , deberemos soportar el abuso de nuestros Industriales que será trasladado a la voluntad insaciable de nuestros mayoristas, intermediarios y minoristas, redundando en la depreciación del salario ante una inflación imparable.
    Ojalá algún funcionario lea este comentario y defina, mucho más precisamente, esta idea que, entiendo, no debe ser la mejor, porque para su desarrollo hay estudiosos en la materia que sabrán de una superior conjura que pueda controlar el desatino de un aumento de precios injustificado ya que no hay aumento en combustibles, energía, impuestos, etc. Sólo la avidez de «Los Pícaros de Siempre». Todo se resume en una acertada frase que define muy precisamente el «deseo d pertenencia» que exhibe buena parte de nuestro complejo social : «la burguesía no es una clase social, sino una enfermedad contagiosa»,

  3. apico dice

    Muy valiente y bueno su análisis. Las conclusiones son obvias, o se está con quienes te votaron o se está con quienes te van a voltear. En mi modesta intuición AF. es un simulador, rosquero tipo radical,que se está metiendo en una rosca que no tiene poder de resolver. Un verdadero Alfonsin. En fin, espero estar diametralmente equivocado. Un saludo peronista.

    1. Pedro Reig i Aumedes dice

      Coincido.

  4. HERNÁN DE ROSARIO dice

    En su artículo el profesor Aronskind considera que si bien la última dictadura militar fue un fracaso político, desde el punto de vista económico dejó una “pesada herencia” cuyas consecuencias aún perduran. Se refiere, fundamentalmente, a la deuda externa. El régimen militar de Videla, Massera y compañía ató de pies y manos a los futuros gobiernos de la restauración democrática, que se vieron obligados (salvo los gobiernos kirchneristas) a “negociar” todo el tiempo con los burócratas del FMI.

    Mientras leía el artículo del profesor Aronskind me vino a la memoria el durísimo 2002. Eduardo Duhalde había sido elegido presidente por la Asamblea Legislativa el 1 de enero de ese año gracias a un acuerdo con el ex presidente Raúl Alfonsín. La convertibilidad se había desintegrado, un buen número de políticos no podía transitar libremente por las calles, la pobreza era pavorosa y las principales instituciones-la justicia, el parlamento y los partidos políticos-habían implosionado. En realidad, el país lo había hecho. En ese contexto de derrumbe social, económico, político e institucional, arribó al país Anoop Singh comandando el Departamento de Operaciones Especiales del FMI, a cargo de economías en default, es decir, quebradas. Con el correr de los días el indio se transformó en el presidente real de los argentinos, relegando a un triste segundo plano a Eduardo Duhalde. Fue entonces cuando los argentinos experimentamos en carne propia “la introducción del FMI en el diseño de las políticas públicas”.

    En su gran libro “El saqueo de la Argentina” María Seoane lo rememora de esta manera: “El desembarco de Singh (marzo de 2002) tenía condimentos políticos tácitos. Washington y el resto de los miembros del G7 desconfiaban de Duhalde porque lo creían un aliado inseguro de las reformas de mercado que ellos impulsaron en alianza con Menem (…) Duhalde no había vetado hasta ese momento la Ley de Quiebras sancionada por el Congreso en febrero, tal como se lo habían pedido. Esta resistencia, pequeños actos de desobediencia política del gobierno argentino según el FMI, irritaba aun más a los funcionarios del Departamento del Tesoro o del board del FMI. El principal reclamo de Singh en esa visita fue la “seguridad jurídica” (…) Desde principios de 2002 se venía hablando de derogar la Ley de Reforma Laboral aprobada escandalosamente por el Senado en tiempos de De la Rúa (…) Singh, en su paso por Buenos Aires, dejó claro que el FMI no vería con buenos ojos que se la tocara. Tampoco entendía las demoras en vetar la Ley de Quiebras. Y comenzó a exigir que se derogara la ley conocida como de Subversión Económica, sancionada los meses previos a la dictadura de 1976, de la que se valían los jueces para encarcelar a los banqueros acusados de delitos de lavado y fuga de dinero (…) Pero el delegado del FMI insistió además con el resto de los reclamos de siempre: profundizar las reformas estructurales (Estado, Justicia, régimen tributario, política impositiva, jubilaciones y desregulación del sistema de salud)”.

    Pero esto no fue todo. Durante 2002 circuló la idea, enarbolada por el profesor del MIT Rudiger Dornbusch, de la necesidad e importancia de que la política económica fuera manejada por un “grupo de notables”. Dice Seoane: “Dornbusch…proponía que la Argentina cediera temporariamente su soberanía a un equipo de notables en aspectos como el control y la supervisión del gasto público, la impresión de dinero y la administración tributaria. Opinaba que así y sólo así el FMI podría asistir financieramente a la Argentina. La teoría del protectorado no era una idea aislada que surgía de la cabeza de este teórico del hiperneoliberalismo. Ya entonces, los tanques de ideas (think tanks) de los institutos de estrategia militar de los Estados Unidos hablaban de la intervención en los Estados fracasados, una categoría que era aplicable a Colombia, a Venezuela y a Irak, por ejemplo”.

    Finalmente, el gobierno de Duhalde “le dio el gusto” a Singh. Escribe Seoane: “El FMI, obsesivamente, pedía a voz en cuello que el Congreso sancionara a medida dos leyes clave para este proceso (evitar que Argentina cayera en default generalizado). Cada una de estas leyes, de Quiebras y de Subversión Económica, tuvo un trámite escandaloso en el Congreso que mostró cabalmente el deterioro institucional de la Argentina presa, por entonces, de todo tipo de lobbies y juegos de intereses (…) La modificación de la ley (de Quiebras), que favorecía la compra por parte de los acreedores externos de las empresas endeudadas, fue aprobada (de manera escandalosa) en Diputados. Días después, el Senado repitió sin escándalo el trámite de aprobación (…) En una sesión del Senado que guardó sorpresas hasta el final, a fines de mayo el gobierno logró que la mayoría del PJ impusiera la derogación de la Ley de Subversión Económica”.

    Lo que narra Seoane no es ciencia ficción. Es, por el contrario, la descripción fidedigna de una Argentina postrada, tratada sin disimulo por Estados Unidos y el FMI como una colonia de cuarta categoría. De la firmeza del gobierno de Alberto Fernández en la mesa de negociaciones dependerá que la Argentina no vuelva a sufrir semejante humillación.

  5. Marcelo Cesar. Perez dice

    Yo no se nada lo que veo que Cuba resiste «fuera del mundo» y no se le mueren wichis de hambre y no tiene ni la 3 ra parte de los recursos que tiene argentina .

  6. José dice

    Magistral Ricardo, literalmente.

  7. Roberto Tamer dice

    Trump es implacable. Hizo víctima a China de guerra bacterológica y alejó al Reino Unido de Europa. Un críminal

  8. Olga Marta Prieto dice

    Esclarecedoras las notas de Aronskind, las promesas de campaña del Frente de Todos de que no se pagaría con el hambre del pueblo deben ser respetadas. Y si no es así habrá que recordárselo a Alberto Fernandez, tal como él pidió en sus discursos. Comparto las apreciaciones de Cristina también en campaña (sostenidas ahora) respecto a que los negociados que habilitaron la deuda deben ser investigados y, sobre todo, se deben crear herramientas para que no caigamos más en estas políticas de dominación reiteradas y letales para nuestro pueblo. Confío en Cristina, en Axel Kicillof y en dirigentes y dirigentas que creen en espacios participativos, con organizaciones del pueblo: sindicatos, mujeres, sectores empresarios, universidades, la democracia representativa no es suficiente y hace agua en estos escenarios tan complejos y cambiantes. Creo que Cristina cada vez que recuerda la plaza con la que se retiró después de la derrota de 2015 apuesta al pueblo en la calle reclamando y exigiendo. Que el destino no sea inexhorable es una larga lucha de la que somos parte
    .

  9. Dario Alonso dice

    Hay momentos en los que conviene CONSENSUAR. Y hay momentos en los que se debe PELEAR. No se deben confundir estos momentos.

  10. MARIA RITA ARNEJO dice

    Supongo que no se dejaran las convicciones, tiradas afuera, en situacion de calle .Por eso tambien confio q hay un pan A,B Y C. No tengamos miedo :El que conoce tu miedo te domina .

  11. Oscar dice

    Va a ser importantísimo el apoyo popular con movilizaciones incluidas,para demostrarle a los países, buitres incluidos ,que no nos vamos a dejar doblegar tan fácilmente. Que sepan ellos,que también van a pagar costos.Que no les sea nada gratis.Exelente nota y saludos.

    1. ROBERTO dice

      Coincido OSCAR TOTALMENTE. Como pueblo tenemos una sola herramienta para combatir y es LA MOVILIZACION EN LAS CALLES DEL PUEBLO ORGANIZADO DEFENDIENDO Y APOYANDO A NUESTROS GOBIERNO.-

  12. H.A.Nicolella dice

    Me gusta. Me abre los ojos.

  13. Gerardo Raschcovsky dice

    Totalmente de acuerdo. En mi opinión, Kicillof debería haber defaulteado. En esta misma edición, Verbitsky afirma que Guzman y Axel fueron «convencidos» por Alberto de no hacerlo. Las sonrisas y declaraciones de apoyo de la gira no son gratuitas y seria un error de Alberto creer que esos gestos implican la posibilidad de un acuerdo consensuado. En el océano, se negocia con los tiburones desde el timón del barco y no nadando a la par.

  14. Juan dice

    EXCELENTE. «Sería una mala lectura política creer que el gobierno nacional puede ceder ilimitadamente, frente a fondos y frente al Fondo. No hay que confundir silencio con vacío social.»

    EL DEFAULT de la deuda insostenible e ilegìtima es NECESARIO para restructurar la deuda total y hacerla sostenible en el largo plazo.
    Si no se ablanda YA a los duros acreedores….se está garantizando SU victoria y NUESTRA DERROTA FINAL.

  15. Sergio Dario Farias dice

    Estoy convencido que en lo economico el gobierno tiene plan A,ByC.

  16. Anibal dice

    Excelente comentario. Yo lo pienso asi: o salimos a la Alfonsin o salimos a la Néstor Kirchner.

    1. Sergio Dario Farias dice

      Alfonsìn no saliò, prolongò agonìa.
      Nèstor saliò. Pero antes habìa caìdo de la rua, anunciado default rodrigez saa, «ordenado» duhalde SIN PAGAR un solo dolar, y Nèstor siguiò SIN PAGAR un dólar a privados hasta 2006!. HACER ESO HOY ES: no pagar hasta 2024 y ahí hacer el CANJE. En el medio….default. No hay otra salida.

  17. julio González Esteves dice

    Estar en las calles reclamando no es dañar al Gobierno. Es acompañarlo y protegerlo de los discursos fatalista estilo Milei y sus predicciones simplistas y desirdenadas.

    1. Sergio Dario Farias dice

      claro! hay que estar en las calles CONTRA LOS ACREEDORES Y LOS ENEMIGOS INTERNOS: agroexportadores, banqueros, energèticas, y cipayos de todo tipo.

      VIENE LA BATALLA DECISIVA en los proximos meses. L O M J E

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