ESCONDER LA MANO

El Presidente le ordenó a Arcioni que no apareciese en Lago Puelo pero no obedeció

 

El Presidente hace culto de su contacto con la gente. Hace meses que en Casa Rosada saben que cada recorrida lo recarga de energía. Es reacio al uso de custodios. Tanto que hay ministros que entienden que esta entrada en los territorios vuelve a mostrar un estilo a lo Nestor Kirchner que requiere rediseñar dispositivos de seguridad a otra escala, luego de una etapa en que la Casa Rosada permaneció encerrada entre vallas.

No es cierto que el gobierno nacional llegó a Chubut sin información. Las primeras líneas del Ejecutivo tenían información de primera mano que indicaba que la presencia del gobernador Mariano Arcioni en la comitiva del Presidente significaba una mecha incendiaria. Recibieron esa información de parte del ministro de Ambiente Juan Cabandié establecido en la zona de incendios desde los primeros días de la semana. También de parte del intendente de Lago Puelo. Con esos datos en la mano, el viernes a la noche el Ejecutivo le pidió a Sergio Massa—responsable político de Arcioni— que le diera el aviso. El mensaje fue transmitido. Le pidieron que no aparezca en la reunión con jefes comunales locales que iba a realizarse por la mañana en el centro de operaciones armado por Cabandié en el Centro Cultural de Lago Puelo. Pero apareció.

Esto es lo que primero falló. Arcioni apareció en Lago Puelo apenas el Presidente bajó del helicóptero. Se metió en la van con Alberto Fernández. ¿Dónde? En la parte de atrás. Y luego estuvo en la reunión con los intendentes. Lo segundo que falló es que la provincia no dispuso ningún operativo de seguridad ni vallas ni traslado de policías como ocurre en cualquier otra provincia donde ese esquema queda bajo la responsabilidad de los mandatarios locales. Por otra parte, el viaje se programó de un día para otro. Pero en la Casa Rosada aseguran que la Casa Militar como encargada de la protección del Presidente trasladó media docena de efectivos de la Policía Federal usual en estos desplazamientos. Y avanzaron convencidos de que pese a la crítica situación en la provincia todo iba a estar controlado, porque tenían en el territorio a uno de los ministros. Por eso, desde allí señalan que la responsabilidad de los hechos de violencia atravesados por el Presidente recae sobre la provincia.

 

 

Imagenes de la protesta contra la van presidencial.

 

 

El Cohete a la Luna reconstruyó lo sucedido con información de ministros y funcionarios que estuvieron en el territorio. Alberto Fernández viajó en avión hasta Bariloche por la mañana con una comitiva integrada por el ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis; el ministro de Desarrollo Territorial Jorge Ferraresi, el secretario de medios Juan Pablo Biondi, el responsable político de la Casa Militar Julio Vitobello y su consorte, Fabiola Yañez. Desde Bariloche subieron a un helicóptero hacia Lago Puelo para la reunión con intendentes. Bajaron en una canchita de fútbol desde donde debían recorrer un trayecto de 150 metros hasta el Centro Cultural. En la cancha los esperaban militantes de la UOCRA y vecinos damnificados. Había algunos activistas con carteles del No a la minería. Pero solo eso: carteles. También había un alambrado que separaba a la gente. El alambrado, como se dijo, no estaba custodiado. Pero en esa primera etapa Alberto se sentía seguro y celebrado al punto que bajó las ventanas de la combi para devolver los saludos.

Arcioni apareció en esa canchita. Y según describen, se metió como polizonte en la parte de atrás de la combi que tiempo después fue el blanco de las piedras de la gente. Pero para eso falta. El Presidente ingresó en el centro cultural. Estaban los intendentes. El jefe de Estado escuchó un informe de la dramática situación de los incendios con pérdidas de todo tipo y a la que homologó a una catástrofe. En el lugar trabajan para combatir las llamas 116 brigadistas de incendios forestales con otros llegados desde Córdoba, Jujuy, Salta, Catamarca y San Luis. Los brigadistas del Servicio Nacional de Manejo del Fuego usaron tres aviones hidrantes, tres helicópteros, cuatro autobombas y otros once vehículos. Ministros y funcionarios anunciaron allí paquetes de medidas urgentes, económicas, de obra pública y vivienda. Biondi convocó a un grupo de periodistas para una breve conferencia de prensa. Y luego el Presidente volvió a subirse a la camioneta con destino al Bolsón desde donde iba a tomar un helicóptero de sobrevuelo antes de volver a Buenos Aires. Arcioni esta vez no subió a la camioneta. Nadie volvió a verlo, pero dicen que buscó refugio en el centro cultural. En ese momento comenzaron las piedras.

Cuando el Presidente abordó la camioneta para irse había un grupo integrado por un número de personas que varía de acuerdo a los relatos: diez, veinte o treinta que se mostraron de manera inusualmente violenta. Tiraron piedras a la camioneta. Rompieron dos vidrios: ¿cuáles? Los de la parte de atrás, donde antes se había sentado el gobernador de la provincia. Los gritos de la protesta de hecho no iban dirigidos al jefe de Estado sino al jefe local. Por esa razón, los integrantes de la comitiva están convencidos de que la gente creía que Arcioni aún estaba con el Presidente.

Uno de los viejos periodistas locales dice que hubo zona liberada y que Alberto en la camioneta antes o después estuvo puteando al gobernador. Lo mismo dicen, con otro tono, en la Casa Rosada. Pero un ministro agrega lo siguiente. El gobernador, al que califica de completamente irresponsable, adeuda tres meses de salarios a los empleados estatales en una provincia que hace crisis por todos lados pero a los únicos a quienes les paga el sueldo puntualmente son los miembros las fuerzas de seguridad — que ni siquiera se hicieron presentes.

El Cohete publicó hace varias semanas un artículo de dos académicos locales, Rolando González-José y Gabriela Dufour, ella también ex ministra de economía de Chubut. Ambos alertaron sobre las condiciones de una provincia parada sobre una bomba de tiempo: la megaminería es sólo emergente de una sociedad donde anidan reproches al amplio abanico de la clase política. “Amplias franjas de la ciudadanía –escribieron— han ido cristalizando un rechazo a la actividad minera, bajo la sospecha de que sólo las corporaciones multinacionales se verán beneficiadas económicamente, quedando para los chubutenses el pasivo ambiental y migajas en términos económicos y puestos de trabajo. Las filtraciones de un video en que se ve a un diputado provincial del PRO negociando su apoyo a la megaminería a cambio de dinero, y las silenciosas indefiniciones de otros diputados y diputadas solo consolidan el sentir anti-minero en la población, y siembran el temor y la incertidumbre en quienes sin tener información genuina se sienten manipulados por los medios”. Y decían: “Desde hace algunos años, vemos actores políticos que mutan de posicionamiento sin exponer los argumentos que los llevaron a cambiar de vereda, y la crisis política que vive Chubut desde hace más de cinco años agrava la posibilidad de construir consensos, dado que todos los partidos mayoritarios se encuentran fragmentados, con profundas internas en sus espacios políticos”.

Las llamas son ahora la última etapa de ese incendio.

Ministerio de Seguridad de Nación a cargo de Sabina Frederic monitoreó todo el día los datos. La justicia local investiga la escena de las piedras con el objetivo de identificar a responsables. La asamblea Noalamina Esquel expresó en un Twitt que las piedras fueron lanzadas por infiltrados.

 

 

Hubo repudios a las expresiones de violencia de parte de amplios sectores. Twitts rápidos de Mauricio Macri, Horacio Rodríguez Larreta, María Eugenia Vidal, Cristian Ritondo y Elisa Carrió. Y también respuestas a sus mensajes.

 

 

 

Hubo también mensajes de funcionarias y funcionarios de gobierno. Y declaraciones del Presidente.

 

 

Quienes estuvieron en la camioneta con el Presidente dicen que no hubo sensación de temor ni vivieron la alarma transmitida por las imágenes que sacudieron las pantallas de Buenos Aires. Para otros, el episodio dejó una marca que deberá ser analizada. El ministro de Educación, Nicolás Trotta, vivió una situación parecida semanas atrás en esa misma provincia. Y el episodio también recordó a los funerales de Diego Maradona. Desde la Rosada recuerdan en cambio el tránsito del Presidente por San Juan metiéndose en la casa de la gente que saludaba con cariño en el momento caliente del terremoto. Eso inscribe el escenario de ayer en un problema puntual y de mal manejo de una provincia. Pero también hay otras miradas. La apertura de sesiones del Congreso del 1° de Marzo alteró por primera vez el esquema de custodia del presidente que pasó –a pedido de la Casa Militar– al Ministerio de Seguridad. Sin garantías de lo que puede ofrecer una provincia como Chubut o la Ciudad de Buenos Aires en estas visitas, con un Presidente que prefiere contactarse, tal vez esta fórmula deba volver usarse y analizarse como parte de próximos ensayos.

 

 

 

 

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