Eterno resplandor de una sociedad sin memoria

Los debates imprescindibles para el país que viene después del FMI

Joel y Clementine eran muy diferentes, casi opuestos, y a pesar de que no se conocían (o sí), algo los llevó aquel día a Montauk (Nueva York) para embarcarse en un tren rumbo a Rockville Centre. Una vez arriba, ni bien se vieron, sintieron una atracción inmediata y comenzaron una relación que, no obstante, no era nueva: aunque no lo sabían eran en realidad ex-novios, separados luego de dos años de relación. Y si ese día se miraron sin reconocerse fue porque ambos se habían sometido a un tratamiento para borrar los recuerdos de su relación.

¿Será posible en algún momento elegir qué recuerdos mantener y cuáles no? ¿Qué consecuencias podría tener en el desenvolvimiento de nuestras vidas? Durante las últimas décadas hemos tenido una suerte de ensayo de este tipos de experimentos a nivel social: buena parte de los debates respecto a cómo llegamos al hoy, donde estamos y hacia dónde vamos parecen estar sujetos a un eterno resplandor de una sociedad sin recuerdos.

Que pudimos ser Australia o Canadá con solo habernos mantenido abiertos al mundo (que se cerró). Que la insistencia permanente por vivir en Peronia nos trabó el progreso (cuando llegamos a las puertas de la segunda globalización financiera con los mejores indicadores socioeconómicos de la historia). Que hay que mantener vagos en el Estado (cuando la afectación a la estructura productiva disparó la informalidad y el cuentapropismo de subsistencia). Que de nada sirve insistir con la industria, apostar por ¨la vuelta al Ford Falcon” cuando el mundo dio vuelta la página, mientras Alemania, Países Bajos, Japón o Corea del Sur son superavitarios en aquellos sectores que fueron entregados alegremente durante las dos primeras formas neoliberales de estado (Martínez de Hoz y Cavallo por 2) sino que explican además más del 70% del déficit anual en el intercambio de manufacturas de origen industrial (MOI).

Y hasta acá llegamos. Esta es la síntesis conceptual de una compleja construcción social de décadas, que incluye a buena parte de hombres y mujeres que tienen en sus manos los resortes institucionales de nuestro país. Visto en perspectiva fuimos agotando nuestra “imaginación sociológica” (como diría Wright Mills) para entender el por qué de una indiferencia creciente, o para definir con mayor claridad cuáles son los valores que sentimos amenazados, y que nos dejan con una sensación de vago malestar.

Se fueron diluyendo a través del tiempo valiosas categorías analíticas como el ¨empate hegemónico¨ entre distintos proyectos de país, o las variantes que supimos darnos al analizar las dialécticas pendulares de Guillermo O´Donnell, Juan Carlos Portantiero o Marcelo Diamand. Aterrizamos hoy en una suerte de emergencia intelectual, que empuja los enormes desafíos que tenemos como sociedad a una grieta que se agota una y otra vez en lo inmediato, y nos tiene cabeceando las paredes de un laberinto sin salida aparente. Esto quizás explique —al menos en parte— porqué volvemos al tren con un desconocido Fondo Monetario Internacional, a la espera que ahora sí, luego de una veintena de veces, nos ayude a destrabar una encrucijada que ya tuvimos, pero como Joel y Clementine, parece que decidimos borrar de nuestra memoria histórica.

¿O cómo llamarían ustedes a las pujas que se dieron durante la década de 1930 entre aquellos que apostaban por sostener un proyecto agroexportador en un mundo que había cambiado dramáticamente (Plan Roca-Runciman), la alianza de clases que giraba en torno de cierta diversificación terrateniente (Plan Pinedo) y aquella que buscaba otro tipo de industrialización, más profunda, anclada en el mercado interno (grupo F.O.R.J.A)? ¿Cómo entender esas pujas sin los rasgos que fue tomando ya por entonces la estructura social argentina, a fuerza de las relaciones sociales que se desarrollaban en un país donde crecía no solo la producción de alimentos, bebidas, textiles o productos metálicos básicos, sino también la industria de los medicamentos, artículos eléctricos y metalmecánica? Hay que tomar varios atajos para entender el surgimiento del peronismo obviando que ya a inicios de los ’40 Argentina contaba con casi 300 sindicatos y cerca de medio millón de afiliados, más de un tercio ligados directamente al sector industrial. Había Plan A, B y hasta C. Había conflicto. ¡Y de eso se trata!

¿Y cómo entender además la agenda desarrollista sin los límites (propios y ajenos) que el peronismo tuvo para sostener un necesario aumento de la demanda efectiva, por la dominancia del balance de pagos? ¿Cómo explicar la sanción de la Ley de Inversión Extranjera de inicios de los ’60 o la radicación de firmas norteamericanas sin los cambios tecnológicos que el propio mundo desarrollado tuvo entonces, y que permitieron una primera desverticalización de la producción? Otra vez, hay que dejar volar la imaginación para desconectar irremediablemente los dos planes quinquenales o el trienal de 1974/1977 de la agenda que Arturo Frondizi tuvo como para sortear las trabas impuestas por la restricción externa.

Lo que hoy llaman Peronia llegaba así a lo que sería la segunda globalización financiera en muy buena posición como para rediscutir cómo seguir, en un mundo que volvía a cambiar dramáticamente. De forma no lineal, con errores (y horrores) en el plano institucional, nuestro país mostraba a mediados de la década de 1970 tasas de desempleo que no llegaban al 3%, la incidencia de la informalidad laboral era comparable a la que actualmente presentan los países desarrollados, la desigualdad por ingresos llegó a sus mínimos históricos y la pobreza por ingresos era prácticamente nula. Veníamos de un crecimiento continuo en el sector industrial, que conjugaba no solo un marcado aumento en los niveles de ocupación, salarios y productividad, sino también la posibilidad —casi única en términos históricos— de constituirse como proveedor neto de divisas, compartiendo el campo de juego con la siempre vigente burguesía pampeana.

El mundo había cambiado, sí, dramáticamente. Pero habíamos alcanzado un umbral suficiente de capacidades como para que existiesen alternativas a las transformaciones regresivas que en términos productivos, tecnológicos y sociales planteó la dictadura cívico-militar de mediados de los ’70. Hay que hacer un esfuerzo supino para obviar la dinámica perversa que se desataría desde entonces, la afectación casi constante a la estructura productiva y el deterioro del equilibrio externo, en torno del cual se agudizarían no solo los episodios cíclicos de freno al crecimiento, sino también los desbalances macroeconómicos internos: con el endeudamiento externo en manos del sector público, el desequilibrio fiscal aparecería una vez más como subsidiario al externo. Una manifestación clara y concreta de la restricción externa.

Valga la dinámica de la economía argentina en los ’80 como ejemplo de que hablamos de una moneda con dos lados, aunque algunos (la mayoría en realidad) insistan con que lanzada al aire siempre sale cara. Valga sino la experiencia de la segunda forma neoliberal de Estado, en la larga década de los ’90, donde el ajuste fiscal no solo no resolvió el desequilibrio externo, sino tampoco el interno. Donde la apuesta a un endeudamiento sin rumbo se fue en buena medida a financiar la fuga de capitales. Más de 14.000 bolsos de López volando por el aire, mientras en el llano quedaba más de 22% de desempleo, 50% de informalidad laboral y más del 60% de pobreza. Mismo la experiencia del kirchnerismo, donde los superávits gemelos se fueron revirtiendo irremediablemente en el tiempo. ¿Cabía esperar otra cosa? ¿Alcanzaba el aumento de la demanda efectiva como para modificar la estructura productiva e institucional argentina? ¿Faltó política industrial, innovación tecnológica? En todo caso fue claro que el Talón de Aquiles terminó siendo, una vez más, el frente externo.

Los desafíos fueron, son y serán enormes. Valga un ejercicio simple: dados los parámetros estructurales con los que opera la economía argentina, la búsqueda (hipotética) de un equilibrio simultáneo macroeconómico arroja una tasa de crecimiento potencial no muy diferente a cero. Ajustar el gasto a lo que se recauda, la inversión a lo que se ahorra (que nos perdone Keynes) y las importaciones a lo que se exporta nos llevaría a un equilibrio que se desequilibra rápidamente, con caída en producto por habitante, subas en el ratio deuda/PBI y aumento sostenido del desempleo. Más aún, con estos parámetros el ajuste fiscal puede que no solo no garantice el equilibrio externo, sino que incluso ensanche los problemas de sustentabilidad del sector público.

En economía política (de la otra no nos hacemos cargo) las cosas no son tan simples, poco y nada se resuelve con un Excel de 3 columnas y, para peor, frenar el auto por miedo a chocar una pared puede que te la ponga súbitamente de frente. Por eso es importante que nos subamos al tren con algún recuerdo, que resolvamos (o al menos cristalicemos) las pujas arriba en lugar de quedarnos a las trompadas en el andén.

Proponemos dejar de hablar alegremente de Australia, obviando que tiene 20 millones de habitantes menos que Argentina, mayores recursos naturales por habitantes y un bono geopolítico que le financió durante décadas el proceso. Dejar de realzar experiencias que tienen hoy 50, 60 y hasta 85% de informalidad laboral. Dejar de teorizar sobre el fin del empleo industrial, al menos mientras no se entienda mejor la relación entre muchas tramas manufactureras y el desarrollo de servicios, o las no linealidades existentes entre innovación y mercado de trabajo ¿Por qué los países más robotizados del mundo presentan en promedio menos problemas de empleo? ¿Por qué ADIDAS vuelve a producir en Alemania, con salarios por hora superiores a los 40 dólares? ¿Por qué Japón, Corea del Sur o Gran Bretaña cuentan con política industrial? ¿Valdrá la pena el intento? ¿Qué rol puede jugar la región, nos dará escala? ¿Cómo se financiaría?

Se nos ocurren estás y otras preguntas. Para algunas tenemos respuestas, en otros casos habrá que buscarlas en el andar mismo del proceso. En todo caso entendemos que es clave que nos permitamos profundizar los debates, intentar una definición sobre qué estilo o patrón de desarrollo vamos a dar, que planificación vamos a seguir para hacerlo efectivo y cuáles van a ser los actores económicos y sociales que lo van a viabilizar en el tiempo. Es nuestro deber. Nadie va a velar por nuestro desarrollo.

Quizás valga la pena en definitiva hacer un esfuerzo por mantener el resplandor, como Joel, que intentando conservar algo de lo que tuvo con Clementine llegó a escucharla mientras se borraba el último recuerdo de su relación: ¨Encuéntrame en Montauk¨.

8 Comentarios
  1. JORGE ACEVEDO dice

    BRILLANTE DELFINA ROSSI. UN CUADRO BRILLANTE ANTE CUADRADAS QUE NO LE HACEN SOMBRA EN SANTAFUE, TIERRA ARRASA POR LA FIEBRE AMARILLA…. NO SALIMOS DEL CAOS Y DEL ESPANTO DE ESTE PRESENTE SIN MEMORIA. PERO HAY QUE RECONOCER QUE LA QUIMICA QUE USARON ESTOS
    ERA DE LA BUENA. SERA POR ESO QUE SOMOS LA COLOMBIA DEL SUR. NI HABLAR DE LOS TRAIDORES QUE ABRIERON LAS PUERTAS A ESTE INFIERNO.

  2. mar dice

    EN GENERAL, LA COMPARACIÓN DE LA PELÍCULA CON EL MENSAJE MORAL DE LA NOTA SE CAPTA. LO QUE NO SE ENTIENDE ES TODA LA JERIGONZA ECONÓMICA CON QUE SE ENREDA EN CIERTOS PÁRRAFOS EL AUTOR. CONFUNDE ANTES DE ACLARAR LAS PREGUNTAS. EL CORRECTOR-EDITOR DE LA PÁGINA DEBERÍA ECHAR MANO Y ESCLARECER LA SINTAXIS. SALUDOS.

  3. Ernesto dice

    Sugiero la lectura del Manifiesto Argentino. En la lectura del documento que leyeron los actores hoy en la 9 de Julio aparecen algunas ideas del manifiesto. Primero hay que elaborar ya el Programa de gobierno y el pueblo debe conocerlo. Después armar el frente de Unidad Nacional eliminando marcas y etiquetas y separando la paja del trigo, para todo hay límites. Lo único que no lo tiene es, como dijo Einstein, la estupidez. Luego el armado de boletas tiene que ser hecho con mucho cuidado para no abrirle la puerta a la traición. Asimismo, desde el/la presidente hasta los porteros se seleccionarán con mayor cuidado aún, pensando no sólo en la honestidad sino también en la capacidad de cada uno para la función. A partir de allí, desde el primer día realizar una desratización de todo el aparato burocrático del estado y ponerlo a andar. Nueva Justicia verdadera con jueces elegidos por votación popular y por tiempo acotado. Nuevo parlamento unicameral (diputados) elegido por el pueblo. Nacionalización de la banca, del comercio exterior, de los puertos, de la exploración, extracción y explotación de nuestros recursos naturales, de nuestrs tierra junto con una reforma agraria. Y, por supuesto, formar de entrada un equipo con los recursos necesarios para la caza de los maleantes y recuperación de lo fugado (se puede si hay voluntad de hacerlo). La primera medida es: todo el mundo a trabajar, en blanco y con un salario digno. Tenemos la gente con capacidad para llevarlo a cabo y recursos naturales de sobra. Si no lo hacemos deberemos reconocer ser una sociedad de sabihondos y suicidas.

  4. VICTOR BYRNES dice

    EXTRAORDINARIO!!!

  5. Raul dice

    No termino de entender el punto de la nota. Abrir la discusión de fondo para un modelo de país productivo basado en la industria que termine con la restricción externa, hasta ahí perfecto. Ahora ¿porque falló el intento de lograr esto del modelo K que por momentos se basó tanto en el Péndulo de Diamand (tipos de cambios diferenciales implementados mediante retenciones y controles de cambio) y en el modelo coreano propuesto por Ha-Joon Chang en sus diferentes libros. ¿Por qué no solo no supo resolver la puja distributiva entre empresarios que suben los precios en dólares y empleados fuertemente sindicalizados que piden aumentos de sueldo en dólares haciendo al país menos competitivo y alentando la fuga de divisas por importaciones, dolar ahorro y en turismo, sino que lo festejo como una gran cosa que un empleado de comercio ganara U$1000 cuando el país produce $100 dólares per cápita por mes en exportaciones (U$230 si solo tomas a los 20 millones que cobran sueldo/jubilación)? ¿Por qué la pata productiva del modelo nunca logro exportar, solo vendió al mercado externo protegido generando enormes déficits de insumos y energía (igual que le sucedió a Peron que congelo sueldos en el 53 para intentar arreglarlo y luego a Frondizi, llamo al FMI y luego a Isabel, rodrigrazo para bajar los sueldos, no funciono y tuvo que aumentar igual los salario y cae el gobierno )?. Falta discutir también como hacemos para que esa industria que protegemos siempre y nunca exporta, lo haga y se gane los dólares para pagar los insumos y la energía que consume y los excelentes sueldos en dólares de sus empleados para que no sean subsidiados por el campo o la deuda para ir a despilfarrarlos en Brasil, Chile o Europa o comprando porquerías importadas de China como LCDs y dps se quejen porque los Peronista son malos y chorros cuando se acaban los dolares porque creen que toda esa guita de más que ganaban “con su esfuerzo” se la merecian en lugar de estar fuertemente subsidiados y protegidos por el gobierno de turno gracias al campo y/o la deuda y entender que nunca se ganaron un dolar en su vida porque no exportaro ni una tuerca y que no se esfuerzan ni la mitad que lo hace un Japones o un Coreano que laburan y estudian 16hs al día para tener la industria que tienen.

    1. Alberto Breinlinger dice

      No entendió la nota Raul. Es evidente que tiene una tendencia a pensar más en la corrupción que en un pensamiento objetivo. Efectivamente se olvidó de los Martinez de Hoz, de los Cavallo y los que siguieron. Por supuesto que los K cometieron errores y muchos, de lo contrario no hubieran perdido la elección del 2015. Pero de lo que trata la nota, justamente es en pensar un país diferente y los peronios tuvieron gestiones con muchas cosas negativas. Pero es necesarrio tomar lo estructural de la nota, las aproximaciones positivas de algunas gestiones. Lo demás es basura. Pensemos en positivo.

  6. Alberto Breinlinger dice

    Fantastico, excelente

  7. Néstor O. Gozza dice

    ¡Hola Delfi! Ya que viviste en Catalunya ¿por qué no proponés una estructura tributaria como la de allí? Recomiendo el siguiente artículo para quienes piensan una tesis sobre el futuro “DESIGUALDAD: Las élites no hacen concesiones sin un enemigo al que temer” http://pajarorojo.com.ar/?p=39191

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