Eternos heraldos de la violencia

En la campaña electoral 2019 se ha puesto en debate la agenda estructural de los empresarios

 

Se cumplieron 100 años del nacimiento de Héctor Germán Oesterheld, el secuestrado y luego fusilado guionista de El Eternauta. En las páginas de la famosa historieta desenvolvía su olfato clasista el pibe metalúrgico Alberto Franco, socio del héroe Juan Salvo en la lucha contra los extraterrestres, que siempre resultaba el primero en reaccionar ante los enemigos. Hábil, decidido, práctico, valiente, arriesgado y frío en ocasiones, es todo lo contrario del Tigre Verón, obvia provocación a Hugo Moyano, “una truchada de la realidad mostrada de modo malicioso”, al decir de la presentación legal del abogado Daniel Llermanos. El dueño de Pol-Ka y el actor Julio Chávez deberán presentarse a una mediación. “El Tigre” de Adrián Suar y Canal 13 vive envuelto en cocaína, rosquea para favorecer a sus hijos, “arregla” con empresarios y tiene como laderos a siniestros personajes que copian como falsas caricaturas a la plana mayor acompañante del camionero. En El Eternauta, las nubes del terror alucinaban a los soldados para se vieran entre sí como enemigos, premonitoria idea de la lucha de pobres contra pobres que impulsa el macrismo como eje de la batalla cultural de su campaña política. En 2019, los medios de comunicación se combinan para generar una deformada visión de la realidad que desmerece el valor de los sindicatos en la defensa de los derechos de los trabajadores, construyendo un sindicalismo vilipendiado y demonizado por sus bases al uso propicio de patrones como el cafetero Cabrales, el constructor Crivelli o el sojero Gustavo Grobocopatel y Marcos Galperín, de Mercado Libre.

 

 

Cuando todos los derechos de los trabajadores están cuestionados por el empresariado y el 60% de los argentinos prefiere resignar salario para que no lo echen del laburo, Clarín saca una serie para fomentar el odio a los sindicalistas y sus organizaciones. Según Roberto Pianelli, de los Metrodelegados del Subte, es la otra cara del ajuste: “La persecución sindical está íntimamente ligada a las necesidades del gobierno de desprestigiar a las organizaciones que defienden cotidianamente las conquistas y los derechos de los trabajadores. Esa necesidad del gobierno de quitar derechos, de avanzar en los planes de ajuste para eliminar conquistas laborales, va de la mano de esta campaña de desprestigio a los sindicatos y genera mucha violencia contra los trabajadores que organizan a sus compañeros”.

El avance de la informatización, robotización, inteligencia artificial y la economía de plataformas en la nueva revolución industrial obliga a buscar formas de enfrentar este desafío del siglo XXI sin caer en el retroceso al siglo XIX que propugnan los neoliberales. Las propuestas del gobierno ya fracasaron: blanqueos laborales que paga el propio trabajador con pérdida de derechos, la flexibilización de la jornada de trabajo y del descanso, eliminación de la protección contra el despido arbitrario, supresión del salario mínimo y otras grandes conquistas de las luchas del movimiento obrero organizado en el siglo XX.

“A todos los que descalifican al sindicalismo les recomiendo que lean los artículos de la prensa del Centenario de la Revolución de Mayo. Nos acusaban de criminales, de antipatria y otras barbaridades, hasta de terroristas. Nada nuevo bajo la luz de sol”. El ex triunviro cegetista Juan Carlos Schmid remite al movimiento obrero en las primeras décadas del siglo pasado. Ante la continuidad de las luchas de los trabajadores contra las condiciones de trabajo semiesclavas, el Congreso aprobó la Ley de Residencia (ley 4144), que autorizaba a expulsar del país a cualquier “extranjero cuya conducta comprometiera la seguridad nacional o perturbara el orden público”. Desde 1902 hasta 1910 se decretó cinco veces el estado de sitio, durante 18 meses en total. Allanaban los sindicatos, había detenciones y en 1910 se sancionó una nueva ley represiva, la Ley de Defensa Social (ley 7029). Los trabajadores y el pueblo los han sufrido, pero también han sabido enfrentarlos de muchas y distintas maneras. La escalada tuvo su pico más alto con la Semana Trágica. Centenares de muertos, desaparecidos, deportados, encarcelados y enviados a la cárcel de Ushuaia. Al pie de la Santa Cruz, tango cantado por Gardel, es una descripción de época que merece revisitarse: Declaran la huelga / Hay hambre en las casas / Es mucho el trabajo / Y poco el jornal / Y en ese entrevero/ De lucha sangrienta / Se venga de un hombre / La ley patronal. Son postales del eterno discurso del empresariado en boca de abuelos, padres e hijos que fueron heredando los dineros y poder de las mismas dinastías. Los eternos despotricadores contrarios a la discusión de la cosa pública que dicen que “todos los políticos son iguales”, deberán asumir que “para un analfabeto todos los libros son iguales”.

 

 

Héctor Recalde, abogado representante de gremios y ex diputado nacional, recordó otro round de la misma pelea sin fin: “La ley Banelco de reforma laboral en tiempos de De la Rúa fue el clímax de la flexibilidad laboral iniciada en 1989. Liquidaba la protección contra el despido arbitrario al ampliar ‘período de prueba’ sin indemnización y pretendió trastocar la estructura tradicional de la negociación colectiva para convertir a los convenios colectivos de trabajo (CCT) en instrumentos para poner al servicio de las grandes empresas. Pretendió derogar el principio de norma más favorable, permitiendo que se aplicara la más perjudicial a los trabajadores; derogaba la regla de ultraactividad de los CCT, habilitaba la negociación a la baja del CCT que sustituía a uno anterior, permitía no aplicar el CCT que corresponde sin necesidad de firma en conformidad, y obstruía la celebración de un CCT de actividad. Era todo a favor de las grandes empresas y contra los intereses de los trabajadores y de las pymes.”

Alberto Fernández agitó la campaña electoral con un par de conceptos políticos elementales: “Planean una reforma laboral para que sea más fácil bajarte el sueldo. Yo no hago promesas irresponsables. Mi compromiso es cuidar tu bolsillo y que las paritarias estén por encima de la inflación”. Ilusionó además a la población con su promesa de otorgar la gratuidad de los medicamentos a los jubilados, un proyecto montado sobre el dinero del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS): “El Fondo va a ser para los jubilados. No para darles préstamos, sino para que mejoren sus ingresos”.

 

 

Daniel Catalano, candidato a secretario general de ATE nacional en las elecciones que se realizaran las próximas semanas, relató otro aspecto de la represión: “El sábado por la madrugada fuimos víctimas de una situación de violencia en la puerta de mi casa. Rompieron el vidrio del auto, rompieron su interior. Robaron. En cualquier otro momento solo seríamos víctima de una situación de inseguridad, lo particular es que estamos en las vísperas de las elecciones de nuestro sindicato y al igual que las elecciones pasadas, se vuelve a generar una situación de presión. En la elección anterior destrozaron mi vehículo y además ingresaron dos veces a mi domicilio. Hace unos días recibimos amenazas, nada fuera de lo común, pero incómodo como para naturalizar esto que estamos viviendo. El ejecutivo, como hace tres años, cuando pedimos protección vuelve a generar las condiciones para que esto suceda”.

En la provincia del millonario candidato Juan Manuel Urtubey pasan cosas peores. “Desde CTERA exigimos al gobernador de Salta el inmediato cese de estas prácticas represivas y la liberación de los docentes detenidos. El gobierno salteño debe cumplir con las demandas de los trabajadores de la educación y cesar con estas acciones autoritarias”. Sonia Alesso, secretaria general de la CTERA, fue contundente frente a la represión que sufrieron los docentes salteños movilizados por demandas salariales. Hubo varios heridos y dos docentes detenidas, imputadas por “privación ilegítima de la libertad y entorpecimiento comunicacional”, contó Sandra Domene, una abogada que asistió a las víctimas de la represión.

 

 

Preocupada por la disputa entre la Asociación Bancaria que conduce Sergio Palazzo y el aportante de campaña Mercado Libre por el encuadramiento convencional de los trabajadores de esa plataforma, María Eugenia Vidal firmó un convenio con el Sindicato de Empleados de Comercio para aplicar ese convenio colectivo a todos los trabajadores de Medios de Pago pertenecientes al Bapro. Sin ningún tipo de diálogo encontró en el más flexible de los convenios vigentes la forma de aplicar las condiciones menos favorables para los trabajadores que dependen del Banco de la Provincia de Buenos Aires. La resolución fue notificada oficialmente a los dependientes de Medios de Pago, quienes a partir de la fecha serán considerados “empleados de comercio” pese a la indudable actividad bancaria que realizan.

Parte de la estrategia represiva desplegada es la violación de derechos elementales, como el de reunión: “El Directorio de EPEC (Empresa Provincial de la Energía de Córdoba), impide con la policía el ingreso al Edificio Central de nuestro Secretario General Gabriel Suárez y al Consejo Directivo para reunirse en Asamblea con los trabajadores y trabajadoras”. Recién cuando aparecieron los medios pudieron ingresar al edificio. La estrategia privatista del gobernador Juan Schiaretti vuelve a la carga contra uno de los convenios colectivos más emblemáticos de nuestro país, el de Luz y Fuerza Córdoba.

Hay momentos en la historia donde la coyuntura tapa la visión de largo plazo; los muertos que dejó en la historia la brutalidad de las clases dominantes se hacen presentes cuando evocan las mismas políticas con las que acompañaron aquellos crímenes. Al calor de una larga campaña electoral que durará hasta octubre o noviembre, los avezados patrones argentinos aprovechan que la atención del público está puesta en el futuro gobierno para saldar cuentas al interior de sus feudos. Con la continuidad del gobierno tienen garantizada la legalidad de todas las medidas que tomen; ante el previsible cambio de administración ya habrán producido los hechos más discutibles y negociarán desde esa posición de fuerza. El lema de la hora sigue siendo “Volver y Luchar”. Esa es la indispensable consigna para los trabajadores, que deberán buscar su lugar bajo el tenue sol de esta Argentina capitalista en su versión neoliberal.

 

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4 Comentarios
  1. Lujan dice

    Sintetizado en «….premonitoria idea de la lucha de pobres contra pobres que impulsa el macrismo como eje de la batalla cultural en su campaña «política». Podría esperarse otra cosa de esta casta? Y en cuanto al «tigre», bueno; como todo tiene que ver con todo, no hay sorpresa alguna: una producción más para párvulos consumidores de sus productos. Con el actor, talentoso por cierto, alumno de un gran maestro como Agustín Alezzo, nada menos, como atenuante puede pensarse que siendo su trabajo la actuación …pero uno nunca sabe, claro. Tampoco merece recorrer la reciente lista de los apellidos de «intelectuales» pro… demasiados heraldos, por citarlos de alguna manera.

  2. Vanina dice

    Bueno, a ver: sí, es obvia y elemental la eterna lucha entre patrones y obreros. Aquéllos siempre ven con nostalgia y añoranza el glorioso pasado esclavista y con sólo pensar en obtener TODOS los beneficios sin poner un peso, se les pianta un lagrimón. Sueñan con pasar los días entre cócktailes, odaliscas y shoppings mientras el 90% de la población hace todo el trabajo (preparando los cóctailes, cosiendo los trajes de las odaliscas y construyendo los shoppings):

    Ahora bien: los Sindicalistas están lejos de defender puramente los derechos de los trabajadores. Salvo Sergio Palazzo, difícilmente se encuentre en Argentina un Sindicalista «con las manos limpias». Hay empresas que pagan a los Sindicatos para que no permitan tener Delegados que representen a sus trabajadores; otras que sólo admiten Delegados que se dobleguen a los intereses de sus directivos, despidiendo directamente a quien intente postularse sin cumplir ese requisito.

    ¡Vamos! Que no vivimos en Alemania. Si los Sindicalistas fueran EMPLEADOS de su rubro que no cobren ningún sueldo ni tengan ningún beneficio económico por su imprescindible labor social, podríamos comenzar a hablar en serio. Si quienes esgrimen una tarea social tuvieran una ética que sustente dicha tarea, no habría necesidad de debates ni guerras sucias, porque todas las cartas estarían sobre la mesa. A nadie se le ocurriría poner en duda la honestidad de alguien probo, que ha tenido un desempeño ético intachable y coherente en su trayectoria.

    Pero no es así, y el descreímiento generalizado en los Sindicalistas está tan arraigado en las bases sociales justamente por experiencia propia: somos quienes padecemos la falta de ética, compromiso y palabra de quienes dicen llamarse nuestros voceros/luchadores. Lo cual hace mucho más sencilla la descalificación del movimiento en sí por parte de los inmorales de siempre, aún siendo el Sindicalismo una de las más nobles instituciones que ha creado el Género Humano.

    Cordiales saludos.

    1. Lujan dice

      Vanina, existen muchos delegados que laburan a la par de sus compañeros… El tema es complejo para opinar con cierta liviandad. Si es de tu interés: «Historia del Movimiento Obrero y el Sindicalismo en la Argentina » (pdf) setiembre 2009 1* edición por Confederación de Educadores Argentinos.

  3. Liliana dice

    ✌🏼Muy buen artículo

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