¿FELIZ CUMPLEAÑOS?

La ley de parto humanizado ya es toda una señorita pero nadie registra su existencia

 

El 25 de agosto cumplió 16 años la Ley Nacional 25.929 de Parto Humanizado. Ya es toda una señorita y sin embargo nadie dentro del sistema de atención médico hegemónico parece haber registrado su existencia. Hoy en día encontrar un/a obstetra que acompañe un parto respetado es más difícil que conseguir novio en Tinder.

Dieciséis años de lucha, reclamos, denuncias y demandas judiciales por parte de las mujeres y 16 años de explícita ilegalidad, abuso, violencias, necedad, soberbia y falta de voluntad de cambio por parte del sistema de salud.

En la actualidad existen en la Argentina más de 50 asociaciones civiles y organizaciones que abordan esta problemática, nucleadas recientemente en el Colectivo Nacional por los Derechos en el Parto y el Nacimiento (@partonacimiento). Además, las redes sociales explotan de páginas, grupos y perfiles a los que las mujeres recurren para informarse sobre salud, derechos y opciones para parir en paz.

También lxs jóvenes estudiantes de ciencias médicas comienzan a agruparse para replantear los usos y costumbres del sistema. “Me quería dedicar a la obstetricia, pero después de asistir a un parto como residente desistí. No pude soportar ver a la mujer llorando, pidiendo que no entrara nadie al parto y al jefe de residentes haciéndonos pasar de a 5 y preguntándole a la parturienta que método anticonceptivo usaría para evitar otro embarazo, cuando el bebé todavía estaba en el canal vaginal”. Esto relataba el año pasado una estudiante de la UBA durante las Jornadas de profesionales de salud con perspectiva de género en la Facultad de Medicina, dejando claro que el patriarcado está encarnado en el sistema médico desde su formación y que, desde allí, se reproduce y perpetúa.

“Este es mi bebote y está perfecto, se llama Jeremías Ezequiel, nacido en parto humanizado… Fue duro pero ya está, estamos ambos sanos y salvos que fue por lo cual luché”. Esto cuenta Graciela Sánchez, residente de Neuquén, quien logró hacer valer sus derechos tras una maratón de denuncias que realizó estando embarazada y que derivaron en una medida cautelar interpuesta por la defensoría Civil Nº 5 de la misma Ciudad.

“¿Conocen algún obstetra respetuoso con el que pueda parir en otra posición que no sea acostada?” Esta es una de las consultas más frecuentes que hacen las embarazadas en las redes sociales. En relación a la posición para parir, la OMS desrecomienda la supina. Ya en 2005 la ONG Dando a Luz había lanzado la campaña Que no te acuesten en la que actrices y actores famosxs informaban a las mujeres sobre su derecho a elegir una posición placentera durante el parto. Hoy, 15 años después de aquella campaña, los protocolos de atención de las instituciones argentinas indican que nos siguen acostando.

«Conozco la Ley, pero acá tenemos otras reglas” me dijo la jefa de Neonatología de la clínica donde nació mi hija, como respuesta al plan de parto que yo había presentado por escrito, mencionando mis derechos. Todavía resuena en mi cabeza su tono elegante y la amabilidad con la que me demostró quién tendría el poder durante mi parto. Hoy, 6 años después, en esa misma clínica, siguen vigentes las mismas «otras reglas».

¿Cuántos años más de incumplimiento de esta ley vamos a celebrar? ¿Cuántas asociaciones civiles, agrupaciones y militantes se necesitan para que el sistema de salud nos garantice la asistencia que por derecho nos corresponde? ¿Cuántas campañas, jornadas de capacitación, foros de participación, encuentros interministeriales, mesas de trabajo interdisciplinarias más hacen falta? ¿Cuántas quejas, denuncias, demandas, medidas cautelares? ¿Qué porcentaje de cesáreas, traumas, lesiones y muertes se necesitan para que este tema resulte importante? ¿Cuántos años más las mujeres vamos a pedirle permiso al sistema de salud para disponer de nuestros cuerpos?

Ya pasaron más de veinte años de lucha activa por este tema, dieciséis años desde la sanción de la Ley 25.929 y sin embargo hoy, en una sala de partos, cualquier persona tiene más poder que la mujer que está pariendo.

Me impresiona la paciencia del género femenino para con esta temática, la bondad con la que la mayoría de las mujeres analiza, comprende y justifica el comportamiento del sistema médico hegemónico. El respeto que todavía le tenemos al ambo y a los diplomas de ciencias médicas en el ámbito de la obstetricia, a pesar de décadas de engaños y traiciones solapadas en cuidados. El vínculo de las mujeres con lxs profesionales de la salud perinatal es digno de un análisis freudiano. Un Síndrome de Estocolmo que parece haber sido tallado en nuestro inconsciente por el mismísimo patriarcado.

Es cierto que el momento del parto/nacimiento es fugaz en relación a los años de la mayoría de las vidas, sin embargo la violencia a la que somos sometidas las personas en las salas de parto nos acompaña para siempre. A nosotras, a nuestros hijos e hijas, a nuestras familias.

Una mujer acostada, imposibilitada de experimentar su poder y sus capacidades, impedida de gozar, presionada para “sentirse feliz”, retada por “portarse mal”, alabada por obedecer satisfaciendo las expectativas del poder (médico) que la rodea y de la sociedad de la que es parte. Esto es una escena de parto en la Argentina. Cualquier similitud con la realidad de la mujer en nuestra sociedad, es pura coincidencia. O no.

 

 

@parimosconciencia
@alu_petrella )
Comunicadora y comediante. Referente en materia de parto y nacimiento respetados en la Argentina.

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