Finocchiaro tira la bomba al bombo

Una proyección en la calle en protesta por la censura.

 

El jueves 1º se proyectó en la calle, junto al cine Gaumont, el documental Escuela Bomba, dolor y lucha en Moreno, una producción del Departamento de Educación de la Universidad Nacional de Luján. Fue filmado y editado en conjunto con integrantes de la comunidad universitaria, docentes y familias de la Escuela Primaria nº 49 Nicolás Avellaneda de Moreno, provincia de Buenos Aires. Aborda la explosión que hace un año se cobró la vida de la vicedirectora Sandra Calamano y del auxiliar Rubén Rodríguez el 2 de agosto de 2018 y cómo ese dolor se fue transformando en lucha para visibilizar las malas condiciones de infraestructura escolar. A través de 17 entrevistados, el documental —que dura una hora siete minutos—, va recorriendo aquel instante de la explosión pero con una mirada profunda de la problemática estructural.

La película formaba parte del plan de estrenos del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales en el Cine Gaumont. Pero el lunes 29 de julio, la Gerencia de Exhibición del Incaa informó que no se programaría en el Gaumont porque «no fue producida por el Instituto de Cine”. Ninguna normativa establece esa condición y allí fueron estrenadas muchas películas en la misma situación.

 

El documental bajado del cartel por el Incaa se proyectó a cielo abierto, en un cine sin sala, en la misma vereda del Gaumont. Unas mil personas llegadas de Moreno, muchas de ellas maestros y maestras, participaron del estreno haciendo de esa mirada de espectadores una poderosa acción política en la calle.

Foto: FM La Tribu

«Buenas noches para todos y todas», saludó Hernán Pustilnik, docente de la escuela 49, compañero y amigo de Sandra  y Rubén. «Nosotros no podemos permitir este intento de censura encubierta por parte del Incaa», dijo el maestro. «Este documental va mostrar las condiciones en las que trabajábamos nosotros diariamente, lo que vivimos a diario, la falta de estructura escolar, la precariedad, los comedores escolares con la mala calidad de la comida». A un año de la explosión, describió, mas de 50 escuelas en Moreno que todavía no tienen gas habilitado, no pueden prender una cocina, una estufa, ni dar una comida caliente a los alumnos.

Pustilnik  explicó la decisión de impedir la proyección del documental en el intento de tapar la desidia que tiene nombre y apellido. Cuando identificó como responsable a la gobernadora de la Provincia, los espectadores  en esa sala sin cine, aplaudieron la denuncia.

 

La primera proyección en la calle.

 

En el estreno estuvieron integrantes del colectivo de realizadores de la Universidad Nacional de Luján (UNLu), Diego Rodríguez, hermano de Rubén, y el director Juan Mascaró de una película que rinde homenaje a los docentes de la escuela de Moreno. Ante las cámaras que se acercaron al estreno, Mascaró volvió a hablar de la decisión del Instituto de Cine de bajar la película. «Es la primera vez que nos pasa que dos días antes del estreno se suspende una película bajo el argumento de que no fue producida por el Incaa». Mascaró viene diciendo que ese argumento burocrático no es cierto porque existen otras diez películas sin financiamiento del Incaa que se difundieron en las salas del Instituto sin problema. «No hay una sola resolución sobre el tema que diga qué películas no se pueden difundir en estos espacios. Y no me gustaría que la saquen esta noche».

Escuela bomba se realizó de forma autogestionada, por el Departamento de Educación de la Universidad Nacional de Luján. Fue filmada durante 2018. como parte de un proceso de organización social sin antecedentes. En el actual panorama de ajuste al fomento cinematográfico, dice el director Juan Mascaró, resulta imposible llevar adelante films urgentes sobre la situación del país con apoyo del Incaa: el plazo para obtener una calificación de un comité y acceder a un subsidio para la producción es de casi dos años. Una porción importante de historias quedan así excluidas. Pero existe un segundo escollo: luego de ser realizadas con poquísimos recursos y con la contribución solidaria de colectivos de cine, organizaciones e instituciones, son excluidas de las exhibición. Por eso, los productores y realizadores responsabilizaron  al presidente del Incaa, Ralph Haiek (hijo de un gerente histórico de las Sociedades Macri, SOCMA), a la Gerenta de Medios y Audiencias, Karina Castellano, y al Gerente General, Juan García Aramburu, y organizaron la proyección en la calle. 

 

Los testimonios

Eduardo Aldeco, vecino del barrio San Carlos, en Moreno, pensó que había explotado el termotanque de su casa. “Todas las escuelas de Moreno están así. ¡Que saquen esa intervención!”, dice una mujer con su hija en brazos al noticiero de Canal 9, al que el documental apela como archivo. Aldeco expresa en su testimonio: “A ella no la habían visto, la buscaban dentro de la escuela, pero ella estaba acá (señala el lugar)), atravesó todo el patio, pasó el paredón que mide no menos de tres metros y pico y cayó acá enfrente y atravesó esa reja. Yo soy herrero, sé lo que es una reja de esas ¡y la arrancó! Es impresionante la cantidad de metros que voló ese cuerpo”.

Hernán Pustilmik, docente de la Escuela Primaria 49 y compañero de Sandra y Rubén, expresa que “Sandra (por la vicedirectora Calamano) siempre me decía: ‘Viste, gordo, cómo hablan de nosotros… Dicen que somos vagos, que no nos gusta trabajar, tendrían que venir a este barrio o algún barrio de la provincia y pasar una semanita en alguna escuela y después ver si dicen lo mismo’”. El de Enrique Elías, docente del SEC 32, de Moreno, es otro de los testimonios que pone en evidencia el deseo de ocultamiento: “Había información de algunos docentes que en el Consejo Escolar se estaban llevando cajas. Esas cajas era documentación y se ve que comprometía a algunos de los responsables, los interventores, frente a este hecho de la muerte de dos compañeros. A partir de allí se montó en forma espontánea una guardia de docentes, de padres, de comunidad, para que no se lleven ningún papel y esas pruebas no salgan de aquí”. De ahí surgió el acampe en el Consejo Escolar que mantuvo la comunidad educativa.

Mabel Zurita es la esposa de Rubén Rodríguez, el auxiliar y profesor de carpintería del Centro de Formación Profesional 403 que falleció en la explosión. Dice y cuenta en Escuela Bomba que se conocían de muy chicos, que se reencontraron en 1991 estudiando computación y que el 21 de septiembre iban a cumplir 27 años juntos. “Esto no es de ahora, vinimos haciendo reclamos, vinimos diciendo que las cosas no estaban bien pero  no nos escucharon. No sé si no les importó o si forma parte de este proyecto actual”, señala Mabel. Cuando termina su frase aparece la voz de Macri, durante un acto realizado el 8 de mayo de 2018 en la escuela primaria 34 Mariano Acosta del partido de San Miguel. El Presidente dice: “Gobernar es una tarea humana. Es ocuparse de las cosas concretas como estamos haciendo hoy. Ya no sirve más engañarnos, ya no sirve más emparchar y pegar. Ahora queremos realmente saber cuáles son nuestros problemas, ponerlos sobre la mesa y resolverlos”. Y con esa habilidad tan suya de transformar lo obsceno en aceptable, continúa: “Espero que cada día podamos construir más conocimiento, más confianza y transmitirles a ellos estos valores fundamentales. Que jamás volvamos a creer que aquello que te regalan puede ser permanente”. El audiovisual no necesita agregar nada.

El documental aborda cómo el Estado nacional se fue quitando el lazo de la responsabilidad en educación. También toca el riesgo laboral, por ajuste y abandono. Si bien no pone el acento en el presupuesto de la provincia de Buenos Aires, donde la partida que más ha crecido con el gobierno de Vidal en los últimos años ha sido el pago de intereses de deuda externa, las marchas y movilizaciones que registra lo dicen claramente cuando la comunidad movilizada canta: «No fue tragedia, no fue casual, es el ajuste del gobierno de Vidal». Al ritmo de la canción partisana Bella Ciao, se escucha: “Por las escuelas, por nuestros pibes, por Sandra y Rúben estamos acá, para que escuchen los que gobiernan y que no pase nunca más”. A través de un plenario realizado por el Sindicato Unificado de Trabajadores de la Educación de la provincia de Buenos Aires (SUTEBA), también se ve a los diferentes actores de la educación referirse a la problemática.

 

El director Juan Mascaró

 

¿Cómo fue el proceso de selección de testimonios?

Juan Mascaró, realizador: Se improvisó mucho en los primeros días. La película tuvo poca planificación inicial. Acá era una cámara en la mano y una idea en la cabeza, como decía Glauber Rocha, director legendario del Cinema Novo. Había compañeros que tenían vínculos con el barrio, con las escuelas de Moreno. Hubo un criterio que discutimos con la gente del Departamento de Educación de la Universidad de Luján y que vengo sosteniendo desde que hago documentales hace 20 años: hablar con la gente de base, con las personas que vivieron en carne propia los hechos. El impacto y la emoción que esos testimonios generan para nosotros como documentalistas no son reemplazables por ningún especialista e incluso por ningún cuadro político más general que hable de la situación. Su aparición era en función de que quisieran hablar, porque los primeros días había mucho dolor, mucha negativa —en algunos casos— de brindar testimonio ante una cámara. Hemos dejado afuera los testimonios de los familiares de Sandra Calamano, que estaban muy dolidos por la situación. No quisimos trabajar sobre el dolor y el llanto permanente de los familiares. También aparece como testimonio el análisis de una investigadora que aporta el recorrido histórico de la problemática, como también el taller de estudios laborales para dar cuenta de una investigación con método que determinara las responsabilidades, eso nos parecía importante, que hubiera una ‘ciencia’ —entre comillas— que nos diera cuenta de las responsabilidades. Esos testimonios surgieron con posterioridad. El título surge del testimonio de Hernán Pustilmik, compañero de Sandra y de Rubén de la escuela 49, que en un momento de su entrevista dice tenemos que ser claros con lo que estamos denunciando, tenemos escuelas que son bombas de tiempo  que pueden detonar en cualquier momento en otras muertes como las de Sandra y Rubén. No es un caso aislado o la mera denuncia de una situación en un barrio, en una escuela, ni sólo el homenaje a los muertos, sino una situación estructural. Hay mucho esfuerzo discursivo puesto en ese sentido en la película y siento que es algo que se hizo poco en este tiempo desde los medios hegemónicos que solamente hablaron de tragedia.

Enrique Elías cuenta que en el Consejo Escolar estaban saliendo personas con cajas  para ocultar pruebas después de la explosión. ¿Qué pudieron saber de esas cajas?

Esa documentación que sacaron se desconoce qué era. No tenemos pruebas para hacer una acusación de que eso era un material que comprometía  a los funcionarios y a la intervención, porque el Consejo Escolar estaba intervenido por el PRO. La gobernación de Cambiemos intervino el Consejo Escolar de Moreno denunciando hechos de corrupción de los consejeros escolares que estaban con anterioridad.  A partir de esa intervención se denuncia que se dejaron de escuchar muchos de los reclamos que había. Es en ese marco que ocurre la explosión.

¿Cómo fue la discusión colectiva del proceso documental?

El 19 de diciembre de 2018 en el auditorio de la Universidad de Luján se hizo una proyección masiva donde había unas 400 personas y ahí se discutió mucho la película, con docentes que también trabajan en Moreno, gente de los gremios, estudiantes, familiares y compañeros de Sandra y Rubén que habían participado de la película. Lo tomamos como un preestreno, pero a la vez eso abrió una perspectiva crítica de la película y ahí se tomó nota de todo eso. Y una de las dificultades que aparecía —por la poca estructura que manejábamos y la falta de recursos que hubo—, es que muchas cosas no las pudimos filmar a tiempo. Apelamos a algunos materiales que son filmaciones de los propios protagonistas, de los propios sujetos de las movilizaciones sobre el acampe, las marchas, todo eso fue sumado a la película. El proceso fue muy rico. El corte definitivo, con algunos elementos más técnicos, el sonido, el color definitivo, se terminó en junio. Se terminó la película, porque el problema no está solucionado.

 

 

 

 

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1 comentario
  1. Juan Mascaró dice

    Fernando y compañerxs del Cohete… Muchas gracias por la nota!!! Soy el director de la película. Es justo mencionar que todo esté reclamo fue posible gracias a DOCA, documentalistas de Argentina, la asociación a la que pertenezco que lleva años en la lucha consecuente en el campo del cine, y que ha sido central en la resistencia a la políticas del macrismo a través del INCAA. Nuevamente gracias!!!

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