Florencio se marchitó

Con la excusa de lograr una legislación moderna, Randazzo propone flexibilizar derechos en nuevos empleos

 

Enrique Santos Discépolo decía que “el tango es un sentimiento triste que se baila”. Saúl Ubaldini afirmaba que “llorar es un sentimiento y mentir es un pecado”. Me parece que no hace falta aclarar que el tango es una de las pasiones de mi vida. El silencio también es música.

Estas frases descolgadas nacen después de leer declaraciones de Florencio Randazzo ya criticadas por la CGT. Pero me permito añadir algunas reflexiones con música y letra de tango. En realidad lo de música será un silencio piadoso, porque como dije, el silencio también es música.

Lo que propone Randazzo, con la excusa de lograr una legislación laboral moderna, es flexibilizar los derechos en los nuevos empleos. Esto conduce al reemplazo de asalariados con derechos por otros que carezcan de todos, o de algunos. No está en trono la noble igualdad, todo lo contrario.

Tal vez en campaña electoral esté buscando adhesiones, busca –como diría el viejo Gómez– un voto y no se da cuenta que lo han limpiado con piedra pómez.

Creo que la respuesta del laburante será algo así: “Piantá de aquí, no vuelvas en tu vida, ya que andás cachuzo y sin vento, me parece que ya no te queda ni yerba de ayer secándose al sol. Nadie reclama que vuelvas al cotorro que te vio partir, porque mezclaste la biblia con el calefón. Te convertiste en un disfrazado sin carnaval, le estas negando aumento a un pobre obrero que te pidió un cacho más de pan y con eso jugás a favor de un viejo verde que malgasta su dinero, emborrachando a Mimí con su champagne. Pero te quedás lejos del pago, sin ningún amigo, salvo los que el oro te produjo. Desaparecieron tus sueños de juventud y florecieron, Florencio, tus sueños de grandeza. Pero ya no te queda ni yerba de ayer secándose al sol. Muchos te están diciendo, piantá de aquí no vuelvas en tu vida, si te he visto no me acuerdo. Nadie reclama que vuelvas al cotorro que te vio partir, lo tuyo son promesas vanas del ayer, no sos un naranjo en flor sino flor de naranjo, porque te creés que sos un rana y sos un pobre gil, y ya me parece que estoy gastando pólvora en chimangos”.

Finalmente, así como “hay funcionarios que no funcionan”, con vos floreció un ex funcionario funcional, Florencio, a los adversarios del peronismo. Con todo respeto te despide (con causa) un viejo peronista.

 

 

* El autor es abogado laboralista.

 

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