GESTA TRANS

De la marginación y la estigmatización a la esperanza y la inclusión.

 

Muchas compañeras travestis esa noche empezaban a producirse, a vestirse, pintarse y de pronto fuimos sorprendidas por algo: el Poder Ejecutivo por decreto dictaminó el Cupo Laboral Trans en todo el territorio nacional. Los años de lucha de Diana Sacayán, Lohana Berkins y de las, los y les cientos de activistas que le pusieron el cuerpo a la demanda para ser incluides, por la vía del empleo formal dentro de las estructuras del Estado, se sintieron reales al fin. El decreto produce el efecto mágico de transformar una realidad de profunda marginación y estigmatización en un nuevo escenario de esperanza, de inclusión y de reconocimiento de las capacidades que las travestis, varones y mujeres trans tienen para aportar a la vida laboral.

Era la medianoche de la noche del 3 de septiembre cuando las capturas de pantalla del decreto empezaron a circular por las redes. Los celulares empezaron a sonar y sonar sin descanso y se multiplicaba el entusiasmo, primero, la algarabía, después, y finalmente una explosión colosal de furiosa felicidad travesti. Llegaban los audios con voz sollozante, las voces quebradas de compañeres travestis y trans extasiades por la noticia. “Chicas, ahora nos tenemos que poner todas a hacer currículums así podemos conseguir trabajo”, decían. La medianoche se volvió una fiesta para las que siempre mirábamos de coladas los festejos de otres. Un acto de gobierno, un documento, un papel nos acercaba la noticia: a partir de ahora los organismos de la administración pública nacional deben considerar que al menos 1 por ciento de su personal sea trans.

A través del decreto N° 721/2020 firmado por el presidente Alberto Fernández se establecen una serie de medidas para garantizar el cupo laboral trans en el Sector Público Nacional. Son alcanzadas por esta disposición todas las personas travestis, transexuales y transgénero ya sea que hayan realizado o no la rectificación registral del sexo, nombre y/o expresión de género. Se faculta al Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad a generar un registro de les aspirantes a cubrir este cupo, a llevar control de su cumplimiento y capacitar a los organismos del sector a fin de que se reciban a trans y travestis en ámbitos libres de discriminación.

El requisito de la terminalidad educativa que tan fuertemente había sido discutido por les activistas, ya que implicaba una barrera en el acceso de trans y travestis al empleo formal, no puede ser considerada como motivo para impedir el acceso al cupo, debiéndose únicamente acreditar la voluntad de cursar los estudios durante el desempeño en el cargo. Asimismo les aspirantes deberán recibir la capacitación requerida por el puesto a desempeñar por parte de la Unidad de Coordinación creada para tal fin.

La Unidad de Coordinación será integrada por los Ministerios de Mujeres, Géneros y Diversidad, Educación y por la Secretaría de Gestión y Empleo Público, Jefatura de Gabinete de Ministros y el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI). Tendrán a su cargo desarrollar todas las estrategias que consideren necesarias para el cumplimiento del cupo laboral trans, pudiendo generar además instancias de diálogo con las organizaciones de la sociedad civil y entidades gremiales.

La noticia llegó a les activistas después de meses de discusión en la Cámara de Diputados en torno a la docena de proyectos presentados que intentaban abordar la problemática del acceso al empleo formal de las personas trans y no binaries. Aunque llama la atención que la medida sea tomada por la vía de un decreto del Poder Ejecutivo, se recibió la acción con alegría y entusiasmo, considerando las enormes dificultades que este contexto de pandemia impone a las discusiones que se están produciendo en las cámaras legislativas y la negativa de algunes legisladores por avanzar en el tratamiento de los proyectos. Además, la sanción de este instrumento no inhabilita que se pueda profundizar la discusión en pos de conseguir una ley que reafirme los alcances del decreto o bien avance en algunos puntos que no han sido tenidos en cuenta.

Por ejemplo, el decreto a diferencia de los proyectos de ley, no establece ningún tipo de estímulo para la contratación de personas trans y travestis en el sector privado, algo que algunos sectores proponían hacer por la vía de exenciones impositivas y prioridad al momento de licitaciones. Otro punto donde el decreto deja vacíos tiene que ver con la posibilidad de acceder, tras la confección del registro de postulantes, a capacitaciones rentadas y becas para alcanzar la idoneidad requerida por los puestos y terminar los estudios básicos, algo que hubiera impactado positivamente en equiparar la condición de les postulantes. Por último, el decreto no hace mención a las personas no binaries, lo cual habilita una nueva discusión que deberá profundizarse al interior de los activismos sobre quienes son considerades sujetes de esta lucha.

Tras la fiesta, era inevitable iniciar la reflexión y pensar nuevas estrategias para garantizar el cumplimiento del decreto. El cupo de 1 por ciento alcanzaría, según estimaciones, a 40.000 travestis y personas trans. ¿Es suficiente? ¿Cuándo empezará a implementarse? ¿Van a tener todes idénticas posibilidades de acceso? ¿Será real el cumplimiento en todas las provincias? Dudas e incertidumbres como éstas no dejarán de aparecer, pero tampoco se convertirán en obstáculos para una población extremadamente vulnerabilizada y que sabe bien dar la lucha en las calles y en cada lugar que les toque habitar. No deja de despertar confianza saber que actualmente dentro de espacios como el Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad hay valiosas compañeras dando la batalla día a día en un Estado atravesado por una crisis sanitaria y que aún así pudo detenerse a pensar en nosotres.

La celebración nos incluyó a todes. A las, los y les que seguimos aquí dando la batalla y las que se nos fueron. Anoche las copas brindaron con y por Diana Sacayán, las lágrimas corrieron por nuestras mejillas y por las de Lohana Berkins, Mocha Celis y Nadia Echazú. También estarán bailando las anónimas y las olvidadas. Todas, todos y todes nos fundimos en cumbia, copeteo y lágrimas, porque cada cual a su manera ha sabido lidiar con la violencia contra nuestras identidades y hoy más que nunca necesitamos ser un sólo cuerpo y un sólo grito en la gesta por la ciudadanía trans.

 

  • Publicado en LATFEM.

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