GOL CONTRA EL VIRUS

Alemania reinició el fútbol profesional y Angela Merkel promueve la reconstrucción del continente

Aunque poco tienen que ver entre ellas, dos decisiones coinciden en una constatación: en la post pandemia se afianza el rol de Alemania en tanto locomotora europea indiscutible. Sea en lo más sensible del desafío del relanzamiento económico como en la más popular de las actividades recreativas.

Todos los partidos de las 1era y 2da liga retomaron sin público el sábado 16 y el domingo 17 de mayo, con protocolos sanitarios tan rigurosos —desde la concentración de los equipos hasta el pitazo final—, que no cualquier liga de este continente podría hoy cumplirlos al pie de la letra. Habían pasado 57 días exactos desde que se decretara la cuarentena en el país.

En Alemania cada jornada “normal” de fútbol moviliza unos 250.000 puestos de trabajo, según diversas fuentes periodísticas. Cada temporada la primera división mueve 4.000 millones de euros y la segunda, 782 millones. Una parte esencial de esta circulación financiera proviene de los derechos televisivos, que representan 1.160 millones de euros por temporada. Si las nueve jornadas faltantes se completasen, se calcula un paquete nada despreciable de 300 millones de euros a distribuirse entre los clubes, lo que en algunos casos podría constituir, incluso, la tabla de salvación para evitar la quiebra que amenaza a todo el deporte profesional europeo debido al parate prolongado.

 

 

 

Vendiendo sol y playa

El 11 de mayo fue un día importante para el relanzamiento del Viejo Mundo. De una u otra manera, con diversos ritmos y secuencias, el segundo lunes de mayo implicó un paso significativo para aproximarse a lo que era el funcionamiento de febrero del año, antes de que la pandemia golpeara estas latitudes.

En el caso de Italia, que a fines de ese mes decretó el aislamiento de buena parte del norte del país, ahora autoriza para el 18 de mayo los desplazamientos al interno de cada región sin limitación alguna. Una semana más tarde está prevista la reapertura de piscinas, centros deportivos y gimnasios. Para el 1ero de junio, los bares y restaurants. Aunque ya dio por terminado el ciclo lectivo y las escuelas no recomenzarán antes de septiembre.

El 15 de junio será el momento de reapertura de los hoteles en la zona costera, cines y teatros. Sin embargo las autoridades italianas sorprendieron esta semana anunciando, anticipándose a todo el resto, que a partir del 3 de junio –es decir, 12 días antes que varios otros países— reabrirán sus fronteras con el Espacio de Schengen –incluida Suiza y Reino Unido— sin que los viajeros deban cumplir cuarentena alguna.

Tras la decisión italiana sobrevendrá la lucha desesperada por el mercado turístico de verano, fuente fundamental del ingreso nacional en casi todo el continente, desde la enigmática Islandia hasta el Mediterráneo español, francés, italiano, griego, turco, croata, pasando por los Alpes suizos. 

Ese rubro implica, en un sentido extendido, mano de obra para unos 27 millones de personas y asegura el 10% del PIB continental (https://www.europarl.europa.eu/factsheets/es/sheet/126/el-turismo) Para algunas naciones, como Italia, representa un 13%; para Grecia un 21 %; para Croacia y Malta, un 15%; en tanto en Suiza equivale al 5% de su PIB.

En el caso de España, según un reciente informe del World Travel Council (WTTC), el turismo representa el 14,6% del PIB, implica casi 3 millones de empleos y significa el rubro que más riqueza aporta a la economía en su conjunto con 176.000 millones de euros anuales. Alemania, el octavo país más visitado en el mundo, produce un 4% de su PIB en el turismo, porcentaje más importante que la producción de maquinarias o el comercio minorista

 

 

 

Lento, pero inseguro

El segundo lunes de mayo los franceses pudieron salir libremente a las calles –sin llenar un formulario obligatorio— y alejarse hasta 100 kilómetros de su domicilio. Abrieron las tiendas de ropa, florerías y librerías y parcialmente escuelas primarias, pero no bares y restaurantes, pospuestos para junio. Mientras, el sector turismo espera poder *normalizarse* en la tercera semana de junio.

En España, a partir también del 11 de mayo, se comenzó a flexibilizar por fases y regiones. Los espacios al aire libre, así como bares, reabrieron, aunque con capacidad limitada en algunas regiones. Sin embargo, Barcelona y Madrid, locomotoras nacionales y centros urbanos más golpeados por el Covid-19, avanzan mucho más lento. Desde el 21 de mayo se decretó la obligatoriedad de portar mascarillas en los lugares públicos donde no se pueda respetar la distancia de dos metros. Las escuelas, como en Italia, reabrirán solo en septiembre.

Esta última semana se ha abierto una brecha entre los modelos de flexibilización de ambos países, que hasta ahora iban en paralelo, siempre con una semana de retraso en España. El gobierno español, que el miércoles 20 logró in extremis la quinta prórroga del Estado de Alarma, quiere posponer a junio la circulación en lo interno, entre regiones. Y programa autorizar el turismo en julio. Todavía el tema de la apertura de sus fronteras no está en debate. Mientras que Italia acelera los tiempos, mueve ficha y se lanza a una desescalada “acelerada” que desde Madrid se percibe como arriesgada y problemática. La presión sobre el Gobierno español —y su visión “conservadora” de la apertura— viene de otros gobiernos del continente y de la gran empresa de ese rubro. Casi 80 millones de personas llegan por año. Y son miles los ciudadanos belgas, franceses, alemanes e ingleses que tienen propiedades veraniegas en su territorio.

El Reino Unido, en efecto, sigue siendo el más golpeado aun en la actualidad por la pandemia. Contabiliza casi 250.000 casos y 35.700 decesos (al jueves 21). Es el cuarto país con más incidencia a nivel mundial (detrás de Estados Unidos, Rusia y Brasil) y si bien con tendencia a la baja, continúa registrando más de 2000 casos diarios.

El pasado 10 de mayo, Londres anticipó solamente la hoja de ruta de la futura flexibilización, que comenzará seriamente el 1ro de junio. En esa fecha podrán volver a clase los niños de 1 a 6 años. Los hoteles y lugares públicos no funcionarán antes de julio.

Si en Holanda las escuelas abrieron ya el segundo lunes de mayo, en Bélgica esperaron una semana más. En este país la mayoría de empresas se relanzaron el 11, aunque bares y restaurantes siguen inactivos

En Suiza, las escuelas primarias reabrieron también el 11 de mayo. Así como restaurantes y bares, pero enmarcada su actividad en estrictas medidas de distanciamiento social, como en buena parte de los establecimientos de este tipo de todo el continente. Lo que implica espacios, en general, ocupados a medias, con dos metros de distancia entre mesa y mesa, aunque con el permiso de ampliar las terrazas ganando terreno sobre veredas y peatonales. El miércoles de esta semana las autoridades federales anticiparon la normalización, a partir del 28 de mayo, de misas, cultos y ceremonias religiosas en general.

Recién el 8 de junio el gobierno anunciará, según la progresión del coronavirus —por ahora en menos de 20 infectados por día a nivel nacional, en la última semana— el futuro de escuelas superiores y universidades. Así como del turismo, de actividades públicas con presencia de más de cinco personas, número máximo permitido por el momento y de la eventual reapertura del fútbol profesional sin público. En cuanto a las fronteras, un primer paso significativo se dará el 15 de junio. En todo caso, las que comparte con sus vecinos austríacos, franceses y alemanes.

 

 

 

Hablemos de números

A iniciativa de Alemania y Francia, esta semana que se termina parece haber encontrado una primera fórmula consensual de futuro para confrontar la crisis que se agudizará: la creación de un Fondo de Recuperación de medio billón de euros destinados a los sectores y países más golpeados. Lo que se sumará a los 540.000 millones de euros aprobados hace algunas semanas.

Como la prensa europea lo destaca, ese Fondo se podrá crear por el cambio de posición de Alemania, que sigue dando muestras de un particular “pragmatismo” para consolidar el espacio europeo, apostando al slogan “si a Europa le va bien, a Alemania también le irá bien”.

Pasos que buscan anticipar respuestas parciales a lo que la misma Comisión Europea consideraba, ya a inicios de mayo, como la peor recesión desde 1929. La Unión Europea se confrontará a una caída de su PIB de más del 7%, con un aumento significativo del desempleo, que pasaría del 7.5% del 2019 al 9.6% en 2020.

La “nueva” Europa, convaleciente, abre, pero tímidamente. Sin recetas únicas, apostando a la “prueba-error” como único método. Espejo de una epidemia que la superó completamente por semanas, la arrinconó y, hasta por momentos, la angustió. Sin soltar, con una mano, la manivela de la apertura gradual y con la otra, el freno de mano, dispuesto a operarlo de inmediato si los indicadores de las infecciones remontaran de un momento a otro. Bajo la amenaza siempre temible de una próxima ola pandémica, en un escenario de crisis económica aguda.

 

 

 

 

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