Gol en contra en Qatar

La presión en el “planeta fútbol”, dentro y fuera de la cancha, aumenta sin cesar

 

La última semana de septiembre el Foro Mundial de Ligas (WLF), que representa a 44 instituciones nacionales de fútbol profesional integradas por unos 1.100 clubes, y el Sindicato Mundial de Futbolistas (FIFPRO), que nuclea a 66 sindicatos con 60.000 jugadoras/es, firmaron en Ginebra, Suiza, el primer Acuerdo Laboral Global (ALG) que reconoce la importancia del diálogo social para mejorar los derechos de las y los futbolistas profesionales.

Como informa el sitio web del FIFPRO, este acuerdo “revolucionario” les permitirá a ligas y sindicatos en África, América Latina, Asia, Europa y Oceanía, abordar cuestiones esenciales a nivel internacional que afectan directamente las relaciones laborales entre los clubes y sus jugadoras/es. FIFPRO y WLF colaborarán también para desarrollar y promover la negociación colectiva asumiendo una mayor responsabilidad en el proceso de profesionalizar este deporte a nivel nacional.

Como próximos pasos, ambas contrapartes nombrarán a sus representantes para integrar el Consejo Ejecutivo que gestionará la aplicación del acuerdo. El Consejo se reunirá antes de fines de 2022 para debatir, entre otros asuntos, las prioridades de empleo, el calendario de partidos y competiciones y la carga de trabajo de las y los jugadores. En las negociaciones futuras se incluirán cuestiones como las normas laborales, la gestión de los traumatismos y las medidas para combatir la discriminación y el racismo dentro y fuera de la cancha, así como sus expresiones en las redes sociales.

 

Los participantes de la firma del Acuerdo Laboral Global.

 

 

Guy Ryder, director de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), celebró este nuevo acuerdo internacional, que representa “un paso adelante en las relaciones laborales de las y los futbolistas”. Y subrayó que el fútbol puede inspirar y unir a personas de todas las nacionalidades y condiciones sociales, independientemente de su género y origen étnico. El Acuerdo Laboral Global se ajusta a los principios y derechos fundamentales del trabajo establecidos por la OIT en la Declaración de Principios y Derechos Fundamentales de1998. Retoma los Puntos de Consenso del Foro de Diálogo Global sobre el Trabajo Decente en el Mundo del Deporte (2020) e incluye una referencia específica al Convenio sobre la libertad sindical y la protección del derecho de sindicalización de 1948 y de negociación colectiva de 1949.

El acuerdo ofrecerá una plataforma para debatir las normas de protección sanitaria y de seguridad de las/los deportistas, así como el compromiso necesario para mejorar la representación y la participación de las ligas nacionales, los clubes que las componen y los sindicatos del sector. Además se compromete a promover una mayor representación y reconocimiento del fútbol femenino.

 

 

 

Anfitriones en offside

Mientras que el Acuerdo Laboral Global abre una ventana de esperanza para los actores deportivos, la sociedad civil internacional intensifica en los últimos días las críticas a Qatar.

En septiembre, reconocidos portavoces de organizaciones no-gubernamentales internacionales continuaron exigiendo a la Federación Internacional del Fútbol (FIFA) la indemnización a los trabajadores migrantes cuyos derechos humanos fueron violados durante la construcción de estadios y los preparativos para del Campeonato Mundial de 2022.

Ya en mayo de 2021, el periódico británico The Guardian cifraba en 6.500 el número de trabajadores que habían muerto durante la construcción de los estadios, en su inmensa mayoría inmigrantes de India, Bangladesh, Nepal, Sri Lanka y Pakistán. Esta información se basó, principalmente, en los datos proporcionados por estos países.

 

 

 

 

En su Informe de 2021/2022 Amnistía Internacional incluye un capítulo sobre Qatar, con referencias a temperaturas de hasta 50º, jornadas interminables, escasas medidas de seguridad laboral, días de descanso prácticamente inexistentes y amenazas de expulsión del país a aquellos que no acepten las condiciones laborales imperantes, de hecho, leoninas. Además, la imposibilidad real de los trabajadores de cambiar de empresa; el incumplimiento de los beneficios acordados, y las condiciones insalubres de las viviendas. “Ese es el caldo de cultivo que explica algo que puede parecer increíble: miles de trabajadores migrantes han perdido la vida en las diferentes construcciones de Qatar desde que en 2010 la FIFA la designara como sede del Mundial de fútbol de 2022″.

 

 

 

Indemnizar a las víctimas

La nueva ofensiva de las últimas semanas de ONG internacionales contra la FIFA se fundamenta en un sondeo sobre indemnizaciones para las víctimas laborales que Amnistía Internacional realizó en diversos países mediante la encuestadora internacional YouGov, con sede en Gran Bretaña. Se entrevistó a 17.477 personas en Alemania, Argentina, Bélgica, Dinamarca, España, Estados Unidos, Finlandia, Francia, Kenia, Marruecos, México, Noruega, Países Bajos y Reino Unido, y tres de cada cuatro apoyaron dichas reparaciones.

Según este mismo informe, que se publicó el 15 de septiembre, una clara mayoría de las personas consultadas (67%) apoya la demanda de que las federaciones nacionales de fútbol se pronuncien públicamente sobre los abusos de los derechos humanos relacionados con la Copa del Mundo en Qatar y esperan que se concrete la debida compensación para las víctimas o sus familiares.

En Suiza, específicamente, el 70% de las personas encuestadas se pronunció a favor de que la Asociación Suiza de Fútbol (ASF) adopte una postura clara. El presidente de dicha entidad expresó su acuerdo con la creación de un fondo de compensación, pero hasta el momento su organización no presentó ninguna demanda oficial ante la FIFA para que se ponga en marcha dicha iniciativa.

 

El Estadio de Lusail será la sede del partido final del Mundial 2022.

 

 

«Los resultados de esta encuesta constituyen un claro mensaje para la dirigencia del fútbol. Personas de todo el mundo comparten el deseo de que la FIFA actúe y repare el sufrimiento de los trabajadores inmigrantes en Qatar. También quieren que sus asociaciones nacionales de fútbol adopten una postura mucho más firme», afirmó Lisa Salza, responsable de Deporte y Derechos Humanos de Amnistía Suiza.

Salza puntualiza que, a sólo 50 días del comienzo del torneo, el tiempo se agota. La FIFA aún está a tiempo de hacer lo correcto. La afición no quiere una Copa del Mundo marcada de forma indeleble por las violaciones de los derechos humanos. No se puede cambiar el pasado, pero un paquete de compensaciones sería una forma clara y sencilla de que la FIFA y Qatar indemnizaran, al menos, a los cientos de miles de trabajadores o sus familias que hicieron posible este torneo.

Los resultados del sondeo de Amnistía Internacional refuerzan la campaña #PayUpFIFA, lanzada en mayo de este año por una coalición de organizaciones de derechos humanos, grupos de aficionados y sindicatos. Esta campaña solicita a la Federación Internacional de Fútbol que destine un mínimo de 440 millones de dólares —el equivalente de los premios otorgados en la Copa del Mundo— a un fondo compensatorio. Según cálculos no oficiales, la FIFA podría obtener con el torneo de Qatar ingresos estimados en unos 6.000 millones de dólares.

La campaña #PayUpFIFA también alerta sobre el hecho de que las asociaciones nacionales de fútbol tienen la responsabilidad, en virtud de las normas internacionales de derechos humanos, de apoyar dicha indemnización. Sin embargo, aunque las asociaciones de fútbol belga, danesa, inglesa, alemana y noruega han expresado su apoyo a estas reparaciones, hasta ahora ninguna de ellas se ha pronunciado públicamente para exija a la FIFA que las implementen.

 

 

 

¿Qué dicen los patrocinadores?

En julio pasado, Human Rights Watch, Amnistía Internacional y FairSquare les escribieron a las empresas asociadas y los patrocinadores de la Copa del Mundo de 2022 para que también ellos presionen a la FIFA y al gobierno qatarí y se pronuncien a favor de la indemnización a los trabajadores migrantes y a sus familias por muerte, lesiones, salarios impagos o deudas ocasionadas por la contratación ilegal durante la preparación del torneo.

A fines de septiembre cuatro de esas empresas —AB InBev/Budweiser, Adidas, Coca-Cola y McDonald’s– ya habían expresado su acuerdo. Otros diez patrocinadores —Visa, Hyundai-Kia, Wanda Group, Qatar Energy, Qatar Airways, Vivo, Hisense, Mengniu, Crypto y Byju’— no se han pronunciado y ni siquiera respondieron a la carta que recibieron de los promotores de la campaña.

 

 

 

Las tres ONG de derechos humanos sugieren, además, que las asociaciones nacionales de fútbol utilicen su influencia y exijan a la FIFA y a las autoridades qataríes que se comprometan públicamente a concretar el fondo para indemnizaciones. Dicho fondo, insisten las tres ONG, también debería apoyar y contribuir económicamente a las iniciativas de asistencia y como el Centro de Trabajadores Inmigrantes promovido por la Internacional de Trabajadores de la Construcción y la Madera.

A mes y medio del pitazo inicial el 20 de noviembre en el Estadio Al Bayt, de la ciudad de Jor (Al Khor), cerca de Doha, la capital de Qatar, el fútbol convoca, la pelota moviliza y el Mundial se convierte en centro de un intenso debate de sociedad. A los esfuerzos por dignificar el deporte más popular del mundo se le suman las urgentes demandas de derechos humanos y justicia reparatoria. Como telón de fondo, por un lado, un país (y la FIFA) que destinaron a la construcción del estadio inaugural casi 700 millones de euros; por el otro, la demanda, por ahora sin respuesta, de un fondo de reparación para las víctimas que apenas superaría la mitad del costo de ese estadio, uno de los ocho mundialistas.

 

 

 

 

 

 

 

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