Gracias y perdón

Gracias por ser tantos y tan entusiastas. Perdón por no atenderlos como se merecen. Si hubiéramos esperado tres meses antes del despegue habríamos podido organizarnos mejor, cada uno sabría cuál es su tarea y no nos chocaríamos en los pasillos informáticos. Pero como sabían Aristóteles y Frigerio, la única verdad es la realidad, y la del país no permite pausas ni demoras. Lanzamos el cohete y lo seguimos de atrás, corrigiendo errores. Nos alegra haber estado en la calle, virtual y materialmente, en la semana histórica en la que la resistencia social encontró expresión política para frenar el avance arrollador del virus amarillo. Como le decía Mastroianni a Sofía Loren en La mujer del cura, il concetto è chiaro, se entiende lo que quisimos hacer. La tapa de hoy es más linda que la de la semana pasada (grande Carlitos De Fazio), el material está bueno y es más abundante. Pero hay cosas que requieren explicación, porque muchos de ustedes lo preguntan: estamos todos los días aquí, con ediciones fuertes los domingos y newsletters periódicos durante la semana. Los mandamos a las direcciones de mail que dejaron pero hay quienes no los reciben. Revisen la carpeta de Spam y, dentro de ella, la de Promociones, porque el mono del correo suele poner la correspondencia allí. De a poco nos vamos organizando para hacerles las cosas más fáciles a ustedes, diviertiéndonos y tratando de que la pasemos bien todos, que la travesía es larga y los malos tiran con cualquier cosa. Como dice mi amigo Miguel Rep, hemos venido al mundo para molestar.