GRIETAS

La protesta cundió en mas del 40% de los condados de Estados Unidos, población mayoritariamente blanca

 

El galope jadeante y sobresaltado de la coronavirus continua sin dar respiro. Va y viene. Rebrota, se estanca y vuelve a desparramarse con fuerza. Ecos de su tranco febril y caótico resuenan en un mundo traspasado de angustia y zozobra. Su paso desnuda las grietas por las que brota la eterna combustión de conflictos nunca resueltos. Deja así supurar un dolor que viene de muy lejos. Un dolor que sale de las entrañas más profundas de la sociedad. Sin embargo, no nos damos cuenta de lo que esto significa.

En nuestro confinamiento, vivimos apurados. Intentamos recuperar, a ciegas, una normalidad perdida. En este apuro, ignoramos que las raíces de nuestro drama desbordan a la pandemia. Esta solo ha detonado una muerte largamente pergeñada abriendo paso a un parto rodeado de tinieblas. Volver a la normalidad, reproducir el status quo, parece ser algo imposible. El camino se bifurca. Por un lado, se profundiza lo que había. Por el otro, pareciera que se abren horizontes hasta ahora desconocidos. Estamos pues, ante un momento único, no muy frecuente en la vida de las naciones. Un momento preñado de derivaciones insospechadas donde las sociedades y los individuos, sin tener plena conciencia de lo que esta ocurriendo, trastabillan en las fronteras de un cambio social de índole radical.

La vida humana ha sido desde sus orígenes una lucha permanente por sobrevivir y reproducirse en un medio hostil. Desde un inicio, la cooperación y el conflicto estuvieron a la orden del día. Sus formas de expresión, sin embargo, han variado según las épocas, las culturas y el grado de complejidad tecnológica de las sociedades. En el presente que nos impregna, sin embargo, tanto los conflictos estructurales como la cooperación parecen haber desaparecido de la escena. Esto no es casual. Su ocultamiento es funcional a la existencia de una estructura de poder mundial cuya dinámica conduce a una crisis social de magnitud e índole inédita. La interpenetración económica, financiera y social que hoy existe en el planeta, el grado de militarización de la vida social y la capacidad destructiva acumulada en pocas manos obliga a repensar nuestra realidad inmediata, buscando reconocer en la maraña de confrontaciones circunstanciales aquellas que son esenciales para producir un cambio en la estructura de poder. Obliga también a visibilizar formas de cooperación que contribuyan a restituir el tejido social.

La ley del más fuerte redunda en una creciente concentración del poder y en una fragmentación al infinito de los sujetos sociales. Estos, sin embargo, tienden a aglutinarse en bolsones de identidad compartida a partir de un rasgo personal, como, por ejemplo: la raza. Esta aproximación, tiene sin embargo sus limitaciones: al basarse en una característica individual, impide la visión de conjunto, la existencia de intereses sectoriales compartidos a pesar de las diferencias individuales. Cuando esto ocurre, se corre el riesgo de intensificar las divisiones y demorar la llegada de un cambio de la estructura de poder que, en ultima instancia, es la causa última de la fragmentación al infinito. De ahí que el racismo está cada vez más en el centro de la escena política. Confunde y dificulta la posibilidad de un cambio radical del orden social imperante.

La manipulación del conflicto racial se da conjuntamente con la emergencia de actores sociales que aspiran a un orden nuevo aun no definido. La cuestión racial remite a la explotación del trabajo esclavo de una población afroamericana que hasta hace muy poco fue víctima de la segregación y todavía es brutalmente explotada y reprimida. A esta grieta se suma otra, gestada por un capitalismo monopólico global que ha condenado a vastos estratos de la población a una creciente desigualdad económica y social bloqueando además los canales institucionales para expresar sus reclamos. En estas circunstancias la coronavirus ha detonado una situación sanitaria, económica y financiera de índole explosiva, engendrando condiciones para la emergencia de una protesta social que, yendo mas allá de la cuestión racial, pueda eventualmente cuestionar las bases del sistema de dominación norteamericano.

Aquí, en el sur de un continente devastado por un viento norte cargado de desgracias, las turbulencias derivadas de conflictos originados en tiempos remotos sacuden nuestro presente. Los que tienen más y son los menos se resisten a conciliar intereses entre sí y a hacer concesiones a las demandas de aquellos que, teniendo poco y nada, constituyen hoy la gran mayoría de la población. La acumulación de poder económico sin límite alguno por parte de unos pocos ha sumido al país en la decadencia económica y la perpetua desestabilización política.

Este pecado original fue reconocido por algunos grandes pensadores argentinos. En 1876 Juan Bautista Alberdi reconocía en sus escritos económicos el papel ejercido por el Banco y por la Aduana en la consolidación del dominio político de Buenos Aires sobre el resto de la República. Veinte años después, Ernesto Quesada iluminaba las raíces del problema: “La cuestión del Tesoro es en el fondo el eje de toda la política argentina desde la emancipación… Las luchas civiles, las disensiones partidistas, las complicaciones políticas, el enardecimiento de unitarios y federales, de porteños y provincianos, el caudillaje mismo, todo ha nacido de ahí y ha gravitado a su derredor” (Ernesto Quesada, La época de Rosas, Editorial Urbanita 2011).

Desde 1930 los diversos enfrentamientos políticos giran en torno a la existencia de una estructura de poder que controla monopólicamente el acceso a la riqueza, las rentas y los ingresos del país y se niega a hacer concesiones a las demandas de otros sectores de la sociedad. Esto ha dado origen a luchas políticas sin aparente fin, engendrando una grieta que llega hasta nuestros días. Por ella fluye el dolor pasado y presente de los olvidados, los desaparecidos y los perseguidos. Los conflictos podrán ahora cambiar de nombre (peronismo/anti peronismo, K/anti K, populismo/macrismo, etc.) ,pero su esencia permanece inalterable. Hoy amenaza a un gobierno que, luchando contra la pandemia, debe realizar las promesas hechas durante la campaña electoral del 2019.

 

 

 

Protesta social y racismo en Estados Unidos

Las protestas callejeras detonadas por el asesinato de George Floyd por un policía blanco en Minneapolis el 25 de mayo pasado han sido de una índole y envergadura diferente a todo lo conocido hasta ahora, incluidas las movilizaciones por los derechos de la población afroamericana durante la década de los ’60. Se estima que entre 15 y 26 millones de personas se han movilizado recientemente protestando el racismo y el abuso de la violencia policial contra la población afroamericana (nytimes.com 3 7 2020). Esto ha ocurrido en pequeñas y grandes ciudades y en zonas urbanas y rurales (nytimes.com 13, 22/ 6 2020). Tanto la cantidad de participantes como su amplio despliegue geográfico ponen de relieve la profundidad y la magnitud de una erupción social en la que la participación de población blanca fue muy destacada.

La convocatoria inicial partió de un grupo afroamericano de izquierda creado en 2013: el BLM (Black Lives Matter). También participaron grupos minoritarios de origen anarquistas (ANTIFA) que provocaron desmanes violentos, especialmente en los primeros días. Estructurado en capítulos independientes según las ciudades, BLM organizó inicialmente el estallido y plantó las consignas. Sin embargo, pronto la concurrencia superó a su estructura y capacidad organizativa y su sigla se transformó en un slogan al cual adhirió un inmenso movimiento organizado desde abajo hacia arriba, en ciudades y pueblos con población blanca y negra. A diferencia de otras protestas organizadas por BLM en el pasado, estas manifestaciones tuvieron desde un inicio un fuerte componente bi racial. La cultura norteamericana, de fuerte organización a nivel comunitario evidenciada en los últimos años durante las campañas electorales de Bernie Sanders, parece haber sido un factor importante en el despliegue y la persistencia de las movilizaciones en todo el país. Las consignas contaron desde un inicio con un apoyo contundente de la población tanto blanca (60%) como afroamericana (80%) (pewsocialtrends.org 12 6 2020).

La protesta cundió en más del 40% de los condados de Estados Unidos. Cerca del 95% de los mismos tiene población mayoritariamente blanca y en ellos se destacaron la participación y el liderazgo de una juventud blanca de ingresos medios (nytimes.com 3 7 2020). Un elemento común a todos los manifestantes ha sido el repudio a la brutal violencia policial ampliamente difundida a través de videos (bbc.com 8 6 2020).

Las manifestaciones han disminuido, pero el país asiste ahora a una ola de vandalismo contra símbolos y estatuas de dirigentes y militares de la Confederación. Muchas de estas acciones son provocadas por pequeños grupos de origen dudoso. El 4 de julio, Día de la Independencia, centenares de supuestos ex combatientes, predominantemente afroamericanos, con armamento de guerra y uniformes militares, desfilaron ante el monumento a la Confederación en Stone Mountain Park, cerca de Atlanta, exigiendo su destrucción. Esta es una sede reverenciada y frecuentada por las milicias blancas del Ku Klux Klan que, esta vez, brillaron por su ausencia. A pesar de ello, fueron desafiadas al enfrentamiento abierto por parte de esta nueva milicia (reuters.com 5 7 2020 zerohedge.com 6 7 2020). La similitud de estos fenómenos con las tácticas desplegadas en las revoluciones de color fogoneadas en las últimas décadas por la CIA en varios países del mundo, siembran las sospechas sobre su origen y posible relación con algún organismo de inteligencia. Desde 2016, facciones de la CIA y del FBI han conspirado para destituir a Trump de la Presidencia aludiendo a su supuesta connivencia con Rusia para ganar las elecciones. Habiendo fracasado en el Congreso, ahora enfrentan la arremetida de Trump. El Departamento de Justicia tiene en marcha un procedimiento criminal contra varios ex funcionarios de Inteligencia del gobierno de Obama, acusados de delitos penales para fraguar la destitución política de Trump. Se espera que la investigación dé a conocer sus resultados antes de las elecciones de noviembre (zerohedge.com 9 7 2020).

Por otra parte, la carta del racismo es intensamente utilizada por el propio Trump , empeñado en movilizar a sus seguidores para ganar las elecciones de noviembre. Debilitado en las encuestas por su desempeño lamentable en torno a la contención de la pandemia y a la represión de la protesta callejera, Trump no vacila en usar expresiones racistas y ha ponderado y divulgado recientemente el video de una pareja blanca defendiendo con armas en la mano su mansión palaciega ante el supuesto avance de una manifestación callejera (nytimes.com 29 6 2020).

En este clima de violencia racial creciente, el rebrote de la pandemia en Estados y ciudades que han levantado la cuarentena y la proximidad del agotamiento de las reservas hospitalarias en varias ciudades contribuye a crear una incertidumbre creciente. Los sectores de menores ingresos han sido los más castigados por el impacto de la pandemia (bloomberg.com 4 7 2020). Dentro de ellos, la población afroamericana ha sufrido el desempleo en una proporción mayor que la población blanca (zerohedge.com 5 7 202o). Hoy hay más de 50 millones de personas que han pedido el subsidio por desempleo. La ayuda inicialmente proporcionada está agotándose y no hay signos de reactivación económica a corto plazo. Se estima que un 41% de las pequeñas y medianas empresas que cerraron sus puertas ante el impacto de la pandemia son hoy irrecuperables. Esto ocurre en un país donde este sector empresario es la principal fuente de generación de empleo (zerohedge.com 5 7 2020). Así, en vísperas de elecciones, las incertidumbres se multiplican. Pareciera, sin embargo, que en los meses que vienen la cuestión racial tratara de desplazar de la escena a la connivencia del establishment de los partidos políticos con la maquinaria de guerra y con una policía que se ha transformado en parte central del engranaje militar.

 

 

Odio e inclusión social en la Argentina

La semana debutó con un avance en la estrategia de desestabilización violenta del gobierno liderada por el macrismo. Una solicitada firmada por sus principales dirigentes definió al crimen del ex secretario de CFK ocurrido pocas horas antes como un “hecho de extrema gravedad institucional,” y lo vinculó al kirchnerismo sugiriendo una posible adulteración de la escena del crimen. A medida que pasaron las horas, el caso ya tenía detenidos que habían confesado el crimen, y el juez había descartado móviles políticos. Sin embargo, lejos de retractarse algunos de los máximos dirigentes del macrismo continuaron vinculando al crimen con CFK y el caso Nisman. La fuerte reacción del gobierno y de dirigentes de la oposición llevo al sector dialoguista de JxC a constituir una Mesa Ejecutiva del partido para “la toma de decisiones en un ámbito más expeditivo” (lpo.com5 7 2020). En la practica, le sacaron a la Presidenta del PRO el protagonismo excluyente pero no desautorizaron oficialmente al documento de su autoría. La estrategia desestabilizadora continuó el miércoles con la reaparición de Macri acusando al populismo y al gobierno actual de utilizar a la cuarentena para “avanzar sobre las libertades individuales… la independencia de los poderes, el funcionamiento de la Justicia y la propiedad privada” (infobae.com 8 7 2020). Macri, sin embargo, se cuidó muy bien de referirse a las causas judiciales sobre espionaje ilegal que avanzan y acumulan pruebas en su contra. La desestabilización macrista culminó con la ruptura de la cuarentena en un supuesto banderazo ocurrido el 9 de julio en el Obelisco. Organizado a través de las redes por los “autoconvocados del campo” para defender la propiedad privada y la libertad de prensa, al grito “les metemos miedo” turbas violentas impidieron la cobertura periodística con destrozos y palos a periodistas y movileros.

Mientras tanto, el deterioro de la situación económica es cada vez mayor. El salario real del sector formal cayo 4.8% durante la cuarentena sumándose a una acelerada contracción interanual del empleo privado del 6.3% en mayo. Este fenómeno prolonga la expulsión de mano de obra verificada en los meses anteriores. En paralelo, el 67,5% de las industrias que ya están funcionando, parcial o totalmente, experimentan una disminución alta o media alta de la demanda interna de sus productos como consecuencia de la cuarentena (bae.com 8 7 2020). Estos fenómenos tienden a indicar que el enorme esfuerzo oficial para poner dinero en los bolsillos de los sectores más vulnerables no alcanza para reactivar el consumo en una economía donde las grandes empresas no invierten y ajustan gastos disminuyendo salarios y expulsando mano de obra. En estas condiciones el otorgamiento de subsidios a estas empresas para capear la crisis, y la acumulación de ganancias de los bancos en torno al negocio de una masa creciente de LELIQs, tienden a indicar que falta claridad respecto a cómo reactivar a la economía sin reproducir el status quo actual. Este se basa en el control monopólico de los principales sectores de la economía, fenómeno que permite a un puñado de grandes empresas controlar las cadenas de valor, los precios y las cantidades de lo que se produce en el país y las divisas que se obtienen y liquidan con las exportaciones. Pareciera que la política oficial es hoy rehén de estos grupos, que no cansándose de demandar subsidios se aprestan a vulnerar precios exigiendo aumentos en el sector alimenticio de entre 15 y 30% mientras el gobierno les habría ofrecido entre 3 y 9% (infobae.com 8 7 2020). Dada la situación de la demanda y de los ingresos de la población, sería interesante conocer las razones que tanto los distintos sectores empresarios como el propio gobierno alegan para otorgar aumentos de alguna índole en una economía tan devastada.

Si bien no se sabe cuánto durará la pandemia/cuarentena, cunde la certeza en el mundo de que será un largo proceso. El Ministro de Economía ha reconocido recientemente que probablemente pasará mucho tiempo antes de que el país pueda acceder al crédito externo (infobae.com 10 7 2020). Pareciera que la actual devastación económica imposibilita cumplir los compromisos de la deuda externa expuestos en la última propuesta oficial a los acreedores externos. En estas circunstancias, el gobierno debiera privilegiar la reactivación del mercado interno en base a una fuerte transferencia de las utilidades acumuladas por los bancos en los últimos tiempos y de impuestos a los sectores que concentran la riqueza en el país. Un plan de obras públicas e inversiones orientadas al desarrollo de actividades tecnológicas y de integración de las cadenas de valor entre el campo y la industria permitirá empezar a romper el status quo generando trabajo e invirtiendo para cambiar una matriz productiva que, además de haber generado una fuerte dependencia tecnológica y endeudamiento creciente, ha impedido a los gobiernos que se sucedieron en democracia cambiar las reglas del juego implementando un desarrollo nacional con inclusión social.

 

 

 

30 Comentarios
  1. HERNÁN DE ROSARIO dice

    Aprovechando este espacio que tan gentilmente nos cede El cohete a la luna, dejo constancia de este editorial que acabo de escribir en mi blog picadadenoticiashkruse.blogspot

    Un presidente camaleónico

    En una actitud que seguramente dejó perplejo al kirchnerismo el presidente de la nación expresó su profunda preocupación por las violaciones a los derechos humanos que a diario se cometen en la Venezuela de Nicolás Maduro, constatadas en el nuevo informe de la alta comisionada, la ex presidente chilena Michelle Bachelet. Federico Villegas, embajador argentino ante los organismos internacionales en Ginebra, expresó: “Señora presidenta, hemos leído con detenimiento el informe y las recomendaciones. Compartimos con la intervención conjunta pronunciada por Perú la profunda preocupación por la situación de los derechos humanos así como por la grave crisis política, económica y humanitaria que padece Venezuela”. Ante la virulenta reacción del kirchnerismo Alberto Fernández intentó aclarar sus conceptos. Dijo que lo que pretendía era que los comicios a desarrollarse próximamente en Venezuela sean limpios y transparentes, lo que no significa desconocer la legitimidad del gobierno de Nicolás Maduro. Además, afirmó que la condena argentina a la violación de los derechos humanos en Venezuela lejos estaba de implicar un cambio en la política exterior del gobierno argentino. Seguramente el kirchnerismo dedujo que las palabras de condena de Alberto Fernández están íntimamente ligadas con la dura negociación que viene desarrollando con los bonistas más duros, capitaneados por el poderoso BlackRock.

    La crítica más dura que recibió el presidente provino de Víctor Hugo Morales quien en su programa radial disparó con munición gruesa: “Uno puede sobrellevar que Vicentin empezó con una energía tremenda y ahora resulta que lo más probable es que Vicentin tenga que afrontar un proceso fraudulento de quiebra. Uno imaginaba que el impuesto a la riqueza tenía que salir con fritas, porque es algo que corresponde, es algo justo. Pero hace ya tres meses que no hablamos de eso. Pero se hace intolerable a veces algo como lo de Venezuela. Ver a un gobierno que uno imaginó de centroizquierda, peleador por la América Latina que defiende los criterios de la Patria Grande, de rodillas frente a los Estados Unidos, frente a Trump, da mucha vergüenza, da mucho dolor”. Las palabras de Víctor Hugo son las palabras de Cristina Kirchner. El presidente de la nación viene cometiendo un error tras otro desde que estalló la pandemia, perfectamente señaladas por el conocido periodista. Seguramente la expropiación de Vicentin quedará en la nada, al igual que el impuesto a la riqueza. Evidentemente a Alberto Fernández le cuesta mucho sostener en el tiempo decisiones que afectan los intereses del poder económico concentrado. La pregunta es ¿por qué anunció en su momento decisiones tan trascendentes (Vicentin e impuesto a la riqueza) si al poco tiempo se quedó en el molde, como se dice coloquialmente? Me parece que, en el fondo de su alma, se siente más a gusto con el establishment que con el kirchnerismo.

    Horas más tarde el presidente, en una conversación con Dina Diegel, directora del Instituto Belfer para Asuntos Lationamericanos del Comité Judío Americano, afirmó que hoy está convencido de que el polémico Memorándum de Entendimiento con Irán por la causa Amia fue un legítimo intento de hallar una solución definitiva al feroz atentado de 1994. A comienzos de 2015 Alberto Fernández no opinaba lo mismo. En ese momento consideró que no tenía ninguna duda “que ese acuerdo tenía un solo propósito que era torcer el rumbo de la investigación y favorecer la impunidad de los acusados”. ¿Cómo se puede afirmar que el Memorándum constituyó un delito y luego afirmar que se trató de un medio adecuado para condenar a los acusados por la voladura de la AMIA? ¿Cuál es el verdadero Alberto Fernández? ¿El de enero de 2015 o el de julio de 2020? Estos peligrosos zigzagueos no hacen más que esmerilar su autoridad como presidente de la nación. Está quedando como un vulgar oportunista, como un camaleón que cambia de color según la ocasión. Y la situación de la Argentina es lo suficientemente grave como para tener que soportar a un presidente sin principios.

  2. Carlos Scirica dice

    Había enviado el comentario con el nick equivocado (Carlos Matemático, que uso en otro blog), en lugar de Carlos Scirica

  3. HERNÁN DE ROSARIO dice

    Estimado Carlos Matemático:
    Acabo de leer con suma atención tu escrito. Efectivamente, es imposible resumir en tan pocas líneas doce años y medio de ejercicio K en el poder. Coincido en que la intervención del Indec fue nefasta. Pero creo que lo que más dañó al kirchnerismo fue el conflicto desatado por la resolución 125. Fueron cuatro meses tremendos. Recuerdo una noche cuando la televisión registró una batalla cuerpo a cuerpo entre los caceroleros y los seguidores de D´Elía en la Avenida de Mayo, muy cerca de la plaza. Temí lo peor. Luego de la traición de Cobos creí que CFK renunciaba. No lo hizo. Es más, dobló la apuesta. Pero en 2009, como vos recordás, el oficialismo perdió feo en provincia de Buenos Aires. Sin embargo, dos años más tarde CFK fue reelecta con el 54% de los votos. Creo que el factor fundamental de esa victoria fue la muerte de Néstor Kirchner. Vos sabés muy bien que el factor emocional juega un rol fundamental, tan importante como el bolsillo.

    A partir de entonces, justo cuando CFK tenía el país en sus manos, comenzó a decaer. Como bien decís la tragedia de Once (nunca se sabrá qué fue lo que realmente pasó) y la derrota en 2013 en provincia de Buenos Aires sellaron el sueño de la re-reelección. A partir de entonces el gobierno comenzó a flaquear en todos los terrenos, fundamentalmente en el económico. Vos hacés mención de la devaluación a comienzos de 2014. Fue devastadora para el bolsillo de los trabajadores. A partir de entonces la economía no volvió a levantar cabeza. Con la economía a los tumbos y sin la posibilidad de competir por la presidencia CFK dejó de ocuparse por la elección presidencial de 2015. Es más, creo que en el fondo de su alma prefería que ganara Macri y no Scioli.

    Así se llegó a las elecciones presidenciales de ese año. Al no poder perforar la barrera de los 40 puntos en la primera vuelta Scioli selló su suerte. Y Macri, que hasta hace unos meses ni pinchaba ni cortaba, se encontró delante suyo con una posibilidad única de ser presidente. Y no la desaprovechó. Acusando al kirchnerismo de pretender imponer en Argentina un régimen chavista logró alzarse con una apretada victoria en el ballottage.

    A partir de entonces Scioli desapareció de la escena política durante los años macristas y CFK pasó a ser la conductora de la oposición.

  4. Carlos Scirica dice

    Ayer te envié una respuesta, pero aún no la publicaron

  5. Carlos Matemático dice

    Hola Hernán. Espero que este comentario se publique pronto. Te había respondido el mismo domingo, pero no se publicó. Pregunté por qué y tampoco. Lo volví a pegar y recién apareció arriba el martes a la noche. Dicho lo anterior, si siempre te he leído con atención, no veo por qué dejar de hacerlo. Así que bienvenido sea el debate. Ahora, yo pienso que no hay una única causa en el triunfo de Macri en 2015. Y hay que tener en cuenta no sólo que el kirchnerismo fue revalidado en el 2005 y 2007, sino que luego de su derrota en el 2009, parecía definitivamente derrotado y tuvo en solo dos años su mayor victoria. Incluso creo que luego del triunfo de De Narváez absolutamente nadie podía imaginar semejante reversión en dos años. Pero 12 años es bastante tiempo y es mucho lo que pienso al respecto como para poder sintetizarlo en un solo comentario. Así que sólo mencionaré algunos aspectos que según mi parecer no han sido suficientemente tenidos en cuenta. Creo que el desempeño a lo largo de esos 12 años no fue ni lineal ni parejo. En mi opinión, su momento más rupturista fue desde su asunción hasta el final del 2005. Recordemos que el único grupo parlamentario que tenía Néstor era el grupo Calafate, integrado por ¡7 diputados! de un total de 250. Y de 72 senadores, solo contabilizaba como propios a los 2 de la mayoría santacruceña. Y sin embargo con tan poco pudo hacer un ejemplar juicio político a la Suprema Corte de Justicia y anular el Punto Final y la Obediencia Debida. Asimismo consiguió que se decrete la inconstitucionalidad de los indultos. La única vez que recuerdo que utilizó la Cadena Nacional, fue cuando aproximadamente una semana después de asumir, la Corte (no recuerdo si Nazareno en persona o quien), le dijo que si no decretaba el indulto para los pocos militares que estaban presos , entonces ellos declaraban la dolarización de los depósitos que estaban en el Corralito y el Corralón. El acto en la ESMA y el ”proceda General” donde Bendini bajó los cuadros de Videla y Bignone fue épico. Y como si fuera poco, se cambíó la matriz económica de acumulación financiera vigente desde el Rodrigazo del 75, por un incipiente Desarrollismo. Recordemos que en ese período las privatizadas tuvieron las tarifas congeladas, la banca privada acreedora no cobró un peso y el sistema financiero tampoco pudo fugar mucho debido a la continuidad tanto del corralito (que luego se cambió por bonos en pesos) como del corralón. Como prueba de esta última afirmación, basta ver el notable incremento de reservas del Banco Central, que incluso permitió que a fin del 2005 el FMI deje de ser acreedor de Argentina por primera vez en más de medio siglo. Y en tanto fue notable el aumento salarial (cierto que partiendo de un nivel paupérrimo), y la baja tanto de la desocupación como de la subocupación (partiendo de niveles altísimos). Y como broche de oro, ese año terminó con otro de los momentos épicos: el “No al ALCA”, sepultándolo definitivamente. Ese año, el electorado respaldó al Gobierno. En los últimos años de Néstor, no hubo rupturas ni cambios de rumbo relevantes respecto al establishment, aunque por arrastre el electorado volvió a premiarlo en el 2007 con el triunfo de Cristina. Pero quiero destacar dos hechos. La entonces ministra de economía Felisa Micheli había elaborado una reforma impositiva de carácter progresista y fue desautorizada por Néstor, quien mantuvo el esquema tributario vigente. Y a fin del 2006 se produjo uno de los mayores errores de los 12 años de kirchnerismo, no suficientemente valorado como tal: la intervención del INDEC. En un primer momento, de los más de 100 indicadores sólo se alteró el índice de precios al consumidor. Luego el índice de precios mayorista y finalmente la mayoría de los índices. Y acá quiero ser categórico. No es que hubo un cambió metodológico, que es un tema opinable. Sinó que literalmente se mentía. Los índices dados no eran más que un dibujo. A modo de ejemplo, hubo casi 2 años consecutivos en el cual el índice turístico indicaba deflación anualizada. También un período de aproximadamente 3 años (no tengo tiempo de entrar a buscar las Series Históricas de entonces, porque han sido modificadas una y otra vez, pero si estás interesado podés revisar la prensa de entonces), en el cual el índice de precios al consumidor marcaban alternativamente 0,8 y 0,9% mensual, repitiéndose ese par unas 15 veces (revisar dato exacto), siendo esa fluctuación estadística poco menos que imposible. ¿Y por qué eso es tan grave? No solo por el hecho de mentir, sino porque destruyó la credibilidad de la palabra oficial. La Derecha no tiene la misma necesidad de tener credibilidad, pues ya dispone del Poder Mediático, el Poder Financiero, el Poder Represivo, el Poder Judicial, etc. Pero para la izquierda y/o el campo popular, la credibilidad es de los poquitísimos campos en los cuales no juega de visitante. Había una consigna en la campaña de Cristina del 2007 que decía algo así como “sabemos lo que hace falta, sabemos qué hay que cambiar”. En mi ingenuidad de entonces interpreté que entre otras cuestiones se iba a normalizar el INDEC. Pero no. Y vino la derrota de la 125 y luego en las elecciones del 2009. Y ahí apareció la segunda época de oro. La gesta que en sólo 2 años dio el 54% a Cristina. Entre otras, podemos mencionar la creación de la AUH (Asignación Universal por Hijo), la nacionalización de las AFJP y la convocatoria al pueblo hecha cuando las papas quemaban durante la 125, que si bien no impidió la derrota en el 2009, si dejó a una gran parte del pueblo movilizado y contribuyó enormemente a la reelección. Esta etapa podría considerarse que duró hasta la nacionalización de YPF. Pero aquí vino lo peor de los 12 años. Sólo enumero algunos: El intento nunca desmentido de Re-Re (luego que Diana Conti lo anunciara públicamente, Cristina dijo “no se hagan los rulos” que nadie sabe qué significa). Por diversos motivos, no es algo aceptado en América Latina. La única vez que Chávez perdió una elección luego de asumir en Venezuela fue el primer plebiscito para habilitarla. De la misma manera, la única elección que Morales perdió luego de asumir en Bolivia fue el plebiscito para su re-re. El desastre ferroviario en ONCE (recordemos que Jaime incluso había encabezado la lista de diputados nacionales en Córdoba). Los levantamientos policiales en casi todas las provincias (no recuerdo si 2012 o 2013). Los apagones generalizados (tampoco recuerdo si a fin del 2012 o fin del 2013). La continuación de los macanazos del INDEC hacía que no se dispusieran de estadísticas (a esa altura ya incluso se estaban truchando las cifras del Comercio Exterior), lo cual impedía todo tipo de planificación económica. Algunas consecuencias: el Cepo a la compra de dólares y a las importaciones, el derrape de las reservas del Banco Central y finalmente la devaluación a inicios del 2014. Por otra parte, la retención de la Fragata Libertad en Ghana a fin del 2012 produjo un cambio ideológico en buena parte de la sociedad del cuál aún no nos hemos recuperado. Quiero recordar, que cuando Garré fue ministra de defensa, había cambiado su recorrido estableciendo “Puertos Seguros”, donde no podría ser retenida. Pero Cristina la sustituyó por el menemista Puricelli, quien pese a las advertencias no sólo de Garré volvíó al recorrido original.
    Cuando quedó el tridente Kicillof – Costa – Vanolli, posiblemente era tarde.

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