Hablemos de fascismo

Bolsonaro y Macri no son como Hitler y Mussolini

 

La elección de Jair Bolsonaro a la Presidencia de la República Federativa tiene y tendrá un enorme impacto en Brasil y en toda nuestra región. Es un dato geopolítico, económico y sociológico-cultural que no se puede soslayar.

Numerosos análisis resaltan el carácter fascista del personaje. Sus declaraciones, sus gestos parecen sacados de un manual autoritario, escrito en otras épocas del mundo. Su visceral intolerancia hacia la izquierda, la homosexualidad, los indios, las mujeres, los débiles en general, es característica del espíritu fascista. Su simpatía con dictaduras y torturadores, también.

Sin embargo, el fascismo es una categoría política precisa. Muchas veces en nuestro país fue incorrectamente utilizada por sectores progresistas, para cualquier personaje que resultara desagradable, o demasiado conservador según los parámetros de ese sector.

Pero no cualquier derechista o reaccionario, es fascista. Y Bolsonaro, leído en término de las categorías históricas que caracterizaron al fascismo, no lo es.

Todos los fascismos son anticomunistas. Es una marca de origen, y no es casual. El fascismo nació en una época en la cual había surgido en el mundo un gobierno que había estatizado los medios de producción, repartido la tierra entre los campesinos y pateado el tablero de las relaciones internacionales. El orden burgués global fue cuestionado en una forma desconocida desde la Revolución Francesa y las viejas formas y prácticas políticas conservadoras aristocráticas no servían  para enfrentar un fenómeno que amenazaba con expandirse universalmente. Dada la incapacidad del liberalismo para interpelar a las masas, surgió como respuesta con fuerza creciente el fascismo, y el caso paradigmático fue el italiano. El rechazo social a la radicalización política no fue solo de los sectores amenazados por la expropiación de los medios de producción, sino también de importantes franjas de capas medias, sectores rurales e incluso pobres que percibieron con temor y desconfianza otras características específicas del comunismo inicial.

El fascismo y su liderazgo encabezado por Mussolini supo interpretar esos intereses amenazados y esos sentimientos de fuerte intensidad, retomando incluso algunas banderas de la izquierda y resignificándolas contra ella. La movilización de masas, la apelación a un nuevo orden que recuperara la grandeza nacional, fueron parte de lo que el fascismo supo proponer a la sociedad italiana. Conjuntamente, por supuesto, con fuertes dosis de violencia y persecución a sus enemigos ideológicos, y progresivo estrangulamiento de las libertades civiles.

En el caso italiano, el fascismo adoptó, en lo económico, ciertas características distintivas: fuertemente estatista e intervencionista, promotor del poderío nacional (que no sólo se definía en términos de conquistas territoriales, sino en la ampliación de la potencia productiva industrial italiana) y en muchos aspectos modernizador de viejas estructuras productivas provenientes de épocas pretéritas. No menos nacionalista era el Partido Nacional Socialista de los Trabajadores (NSDAP) de Adolf Hitler. Si bien sus rasgos más espectaculares fueron el militarismo expansionista y el genocidio de millones de habitantes europeos, el proyecto imperialista hitleriano reflejaba ciertos objetivos de la burguesía alemana, que ya había superado en poderío a la inglesa y que se encontraba constreñida, para posteriores expansiones en su proceso de acumulación, por las limitaciones geográficas y de acceso a fuentes de aprovisionamiento. A ningún militar alemán se le escapaba que la viabilidad de la expansión colonial hacia el Este europeo no podía reposar sino en el formidable poderío y capacidad de la industria alemana, que a su vez requería nueva conquistas territoriales para estar en condiciones de rivalizar con el poderío norteamericano.

A pesar de lo modesto del ejemplo, el franquismo también fue estatista, porque compartió con el resto de los fascismos los elementos de fuerte intervención económica y protección estatal que los marcaron de nacimiento porque su razón de ser era bloquear el ascenso del comunismo, dado el derrumbe de mundo liberal.

¿Alcanza con una disposición violenta, autoritaria o directamente criminal para definir una política como fascista? No. La dictadura cívico militar encabezada por el dictador Videla, que cumplía con varios requisitos en materia de criminalidad fascista, es incomparable con el fascismo histórico, porque reposó en el terror y desmovilización de las masas y en la entrega de la economía a un proyecto de destrucción del aparato productivo nacional y de subordinación externa al capital financiero.

En un mundo sin “peligro comunista”, hay que entender que la extemporánea obsesión de Bolsonaro con el comunismo inexistente del PT tiene fines políticos completamente actuales.

Apunta a arrinconar violentamente y con un discurso básicamente irracional al reformismo social realmente existente, junto con las reservas de soberanismo y los remanentes del espíritu desarrollista que existen en la sociedad brasileña. Viejas y nuevas técnicas de persecución ideológica se pondrán en juego usando el estigma de “ladrones y comunistas” extensible desde el PT hacia todo el Brasil popular.

La reivindicación de las Fuerzas Armadas brasileñas tiene dimensiones más complejas: el fin de la dictadura militar coincidió allí con el debilitamiento del impulso desarrollista y con la irrupción de la ideología de mercado, que fue limando el progreso brasileño. Las Fuerzas Armadas concluyeron ordenadamente su dictadura, habiendo asesinado a mucha menos gente que las argentinas y pudiendo mostrar éxitos claros en la expansión productiva del país. Esta imagen pública menos dañada se combina con la sensación real de inseguridad que vive una parte de la población brasileña que no debería ser desdeñada, dado que la persistencia de amplios espacios de pobreza y marginalidad no pudo ser resuelta por el gobierno petista, y fue rápidamente expandida en los últimos cuatro años de profundización económica neoliberal.

Si bien la asociación entre presencia de las Fuerzas Armadas en el ámbito público y la mejora de la seguridad ciudadana es una superficialidad y un mito, la carencia de respuestas políticas alternativas y comprensibles abre espacio a ese tipo de asociaciones autoritarias.

 

¿Fascismo en la periferia?

¿Tiene algún sentido pensar en la viabilidad del fascismo en la periferia a esta altura del proceso de globalización?

Nuestra región latinoamericana hace décadas que está inserta en un proceso global que va debilitando las capacidades regulatorias nacionales, que arrebata las grandes empresas al Estado y al capital local, y que va incorporando en las propias legislaciones nacionales las demandas desregulatorias provenientes de los países centrales. Ese prolongado proceso desintegra el entramado productivo y profundiza la  dependencia económica, tecnológica y financiera. Es además una región cuya configuración ideológica se ha ido deslizando desde el nacionalismo desarrollista de la posguerra hacia el neoliberalismo mitómano de la actualidad. Cabe aclarar que no todas las élites gobernantes en la periferia han seguido la misma trayectoria ideológica.

La irrupción de procesos políticos como el que fue encabezado por el PT o por el kirchnerismo en la Argentina ha sido una reacción vital de la sociedad frente a un devenir marginalizante y subdesarrollante del modelo neoliberal que se impulsa desde los centros para nuestra región. Sin embargo, estos esfuerzos para revertir fuertes tendencias del capitalismo global no fueron suficientes en ese momento para poner en pie un modelo alternativo estable.

 

¿Fascismo sin nacionalismo, nacionalismo sin economía?

Bolsonaro ya ha dado señales muy claras de su orientación económica complementada por su visión de las relaciones internacionales que debe mantener Brasil. Y es completamente coherente.

La sola designación de Pablo Guedes, representante de las finanzas internacionales, como máxima autoridad económica que concentrará los ministerios claves del área, muestra una orientación marcadamente neoliberal. La propuesta de “privatizar todo” constituye una típica propuesta fundamentalista de mercado que apunta a satisfacer apetitos de apropiación de bienes ya existentes por actores corporativos externos. Brasil posee aún importantes empresas públicas y privadas y grandes reservas petroleras, deseadas por fuertes intereses de países centrales.

El PT se negó a avanzar en esa dirección y por lo tanto constituyó un obstáculo político a ser desplazado. A la propia Dilma Rousseff, que ya había perdido el rumbo económico progresista al designar al neoliberal Joaquim Levy como Ministro de Economía, le fue sugerido el nombre de Guedes para reemplazarlo. El lobby de las finanzas y las multinacionales no tiene problemas con ninguna formación política que acepte aplicar sus propuestas de auto-enriquecimiento. Los políticos fenecen, las posiciones dominantes en los mercados quedan.

También el futuro presidente de Brasil ha afirmado su voluntad de reorientar la política exterior para abandonar visiones “ideológicas”. En ese vuelco caen espacios tan interesantes como los BRICS, el MERCOSUR, África y todos los emprendimientos que laboriosamente ha tejido la diplomacia del país para lograr una amplia proyección global. Mencionó que quiere fortalecer los vínculos con potencias que puedan “proveer de tecnología” a su país. Eso ya preanuncia un peligro severo para los valiosos científicos e investigadores brasileños, pero es típico y característico del neoliberalismo periférico latinoamericano: la tecnología –si hace falta— se compra afuera, y en el Norte. Su anunciada gira internacional por Chile, Estados Unidos e Israel revela una marcada preferencia por la alineación con un modelo neoliberal dependiente en lo económico y pro-norteamericano en lo geoestratégico.

 

Dos almas neocoloniales gemelas

En medio de la grave crisis cambiaria del segundo trimestre, el presidente Macri ofreció una conferencia de prensa en la que, para generar entusiasmo, señaló las áreas económicas que harían progresar a la Argentina: petróleo, gas, minería, agro, turismo. La ausencia de las actividades que caracterizan al desarrollo de los países centrales es manifiesta y no casual.

Jair Bolsonaro, en sus primeras manifestaciones para referirse a la grandeza productiva de Brasil, habló de la minería, el agua, la biodiversidad, el turismo. No podría resumirse mejor la mirada del mundo central, y de los intereses multinacionales, sobre las características de la región: recursos naturales complementarios con sus necesidades productivas manufactureras.

No hay un gramo de confrontación entre el proyecto macrista y bolsonarista con el orden neoliberal globalizador, lo que se encuentra en las antípodas de las burguesías fascistas del siglo XX, dispuestas a sostener un enfrentamiento con el orden mundial para ampliar su espacio de poder. Al contrario, Macri y Bolsonaro son la introyección de los intereses del mundo central en estas regiones de la periferia global, y la aplicación de las políticas necesarias para desmontar todas las capacidades que constituyen el fundamento de la soberanía nacional.

El entusiasmo de connotados neoliberales locales con la llegada de Bolsonaro es notable. Muchos entienden que los cambios neoliberales aún pendientes –más privatización, más extranjerización, menos restricciones sociales o ambientales a las ganancias empresarias, evaporación de la legislación social protectora—, dadas las trabas sociales aún persistentes, deben ser emprendidas a las patadas. Es decir, como hay resistencia, debe usarse la violencia estatal para imponer la reforma neoliberal. La convergencia con las formas semi-dictatoriales es obvia. Pero si el estilo puede cambiar, el fin es el de siempre: subordinar y condicionar la región a las necesidades del orden global, hoy articulado con las claudicantes élites periféricas asociadas.

 

Conclusión

El fascismo en las naciones centrales era nacionalista, en tanto expresaba, conjuntamente con el objetivo de la derrota del comunismo, a burguesías con una meta que concebía una proyección nacional ampliada en el orden mundial.

El estilo fascista de gobernantes semicoloniales, en cambio, conjuntamente con la voluntad de aplastar al reformismo social local –incluso destruyendo o vaciando las instituciones del liberalismo político—, busca profundizar la condición periférica y subordinada de nuestros países, volviendo inviable, precisamente, cualquier proyecto nacional. Decir que Bolsonaro, o sus imitadores locales, no son fascistas, no es un halago. Por el contrario. Hay cosas aún peores que ser un simple pistolero antizquierdista.

19 Comentarios
  1. aldo Cangiani dice

    En terminos historicos Alemania e Italia eran potencias de segundo orden en busca de un mejor reparto en el mundo capitalista y la reaccion facista era principalmente contra la emergencia de un estado comunista que se desplegaba mundialmente.EEUU era la potencia ascendente y su participación en la segunda guerra fue cuando pudo disponer del control estrategico del resultado y pudo disponer de la reordenacion del mundo segun sus intereses,por eso no fue fascista EEUU
    El problema es que ese mundo de posguerra cruje intensamente,EEUU ve amenazada su supremacia por un raro experimento historico como China,por eso esas reacciones?(trump)
    Quiza no seria tan necesario identificar si es o no fascismo y definirlo exactamente .La homologia se da en las respuestas politicas que moldean nuestro mundo y caracterizar cual puede ser un camino posible para nuestra region y nuesrtro pais

  2. Marcelo dice

    siempre me gusto el termino “fascismo de mercado” y creo que califica para estos casos.

  3. Clemente dice

    Imprescindible diferenciación, la realizada en este artículo. No sólo por la aplicación de categorías equívocas en muchos análisis, sobre el personaje bolsonaro y las políticas de alineamiento a factores de poder extranacionales tanto en Brasil como en la Argentina. De lo que no caben dudas, es de la repetición de maridajes ya caracterizados hace tiempo, de neoliberalismo no solo en lo económico sino también en la performación de sujetos sujetados que permiten prácticas autoritarias, violentas y que intentan arrasar con la débil institucionalidad democrática conseguida a principios de este siglo en algunos países latinoamericanos. A esta altura de la soiré, decirle fascista a algunos personajes y prácticas políticas, no tienen el efecto condenatorio de hace 30 años, lamentablemente. Y peor aún, como concluye el artículo, pueden ser peores que eso.

  4. J. Cesar dice

    Interesantísimo texto de Ricardo Aronsking sobre el uso y abuso del término “fascismo” que ayuda a comprender los procesos históricos.

    Sucede que desde el progresismo se tiende a llamar “fascista” a todo el que lo contradiga en lo más mínimo, asi como el trotkista llama igualmente “capitalista” a todo el que escape a su ortodoxia. Y nunca el progresismo entendió demasiado bien la división entre los modelos político-económicos y los modelos culturales, llegando a confundirlos. Este artículo necesarias precisiones políticas. El problema es entender que significa Bolsonaro, más allá de esa reacción que lleve a rotularlo como fascista cuando se le da por denigrar flagrantemente algunos fetiches progres. Representa un paso más allá en la escalada totalitaria del proyecto neoliberal en búsqueda del control ideológico y material absoluto de la sociedad y el barrido final de toda oposición popular.

    Que la derecha fabrique candidatos capaces de ganar elecciones no es nuevo, existió un populismo de derecha en los 90, cuyos íconos fueron Menem y Collor de Mello, pero que se impusieron a gobiernos fracasados que dejaron crisis terminales, y si bien fueron duros en sus ajustes, nunca llegaron al nivel de hostilidad contra sus opositores como sucede ahora. Pero el macrismo fue una primera experiencia de acceso al poder de las derechas a través de las urnas que desplaza a un proceso popular relatvamente exitoso, y representa el éxito inaugural de las herramientas de manipulación mediática que tiene a la corrupción (el “se robaron todo”) como guión principal. La novedad del Macrismo y el Bolsonarismo es que han podido derribar experiencias populares como las de Lula y Kirchner que tuvieron cierto éxito y se mostraron sustentables. Brasil no pudo concretar esa primera etapa con el voto, tuvo que apelar al golpe judicial contra Vilma y una híbrida transición con Temer, pero avanzó dos escalones después con Bolsonaro.

    La fase Macrista es relativamente débil, tuvo que aceptar muchos presupuestos instalados, apelar a gradualismos. La fase Bolsonaro es como si a la receta macrista le incorporamos una fuerte radicalización soprtada por un clima de acción armada, la reivindicación de lo militar y el uso de la fuerza que marca la disponibilidad de nuevas armas de reaseguro, represión y consolidacións en el proyecto neoliberal. Significa remachar los clavos del neoliberalismo fundado en votos, pero habilitando un nivel de violencia inédito para consolidarlo, eliminando oposiciones.

  5. ezequiel dice

    Excelente articulo!

  6. Walter dice

    La comparación con Hitler o musolini, la podemos hacer desde el autoritarismo, la violencia. Porque la derecha es VIOLENTA Y AUTORITARIA. Entonces cómo deberíamos llamarlos???? Es importante la elección del lenguaje a utilizar, muy importante.

  7. Pablo a Pereyra dice

    EL FACISMO HOY ES EL DISFRAZ QUE SE ROBO EL SIONISMO PARA QUE LO CONFUNDAN Y NO SE DEN CUENTA HASTA QUE SEA DEMASIADO TARDE POR QUE YA VA ESTAR INSTALADO EL NUEVO ORDEN MUNDIAL, EL SIONISMO MUTO CON EL SINDROME DE ESTOCOLMO…SE ACUERDAN, PASO DE VICTIMA VICTIMARIO Y NO DIGO MAS POR QUE FEBOOK ME DICE…TERMINO SECCION, sera por la ventana obligatoria para los servicios

  8. Pedro Seguí dice

    Hoy a la mañana x Radio Rebelde D ´elia contó que conoció a un pediatra muy macanudo, que resulto víctima de los perejiles CIPAYOS GENOCIDAS y que siempre recordaba lo que este le decía ” sobre una mentira Luis no es posible sostener ninguna verdad “.

    Otro gran pediatra Don Florencio Escardó decía ” es hora de hablar claro, al pan . . .pan y al vino . . . vino “, cuando Goebels comenzó con la propaganda de ” al pan . . . pan y al vino . . . toro “.

    Hay dos posibilidades ” demo $ cracia excluyente ciudad ana/ano ” ó participación de nuestras 4.000 Comunidades ancestrales y municipales con sus LONKOS e [email protected] reunidos en Parque Norte, en Trelew ó en Río Grande, cuanto más lejos del ANTRO CIUDAD
    . . . ano de ” los aires ya no eran buenos aires, la vida nada más que un blanco movil “, mejor y mejor.

    Y alli charlar sobre como retomamos nuestro RUMBO ” ser libres y buen vivir con lo nuestro ” y descartamos en basurero nuclear de Ezeiza a las HORDAS PREDADORAS de ” King Kones y bolsillistas ” y a su INTELIGEN C.I.A..

    ALIENIGENAS CARAPÁLIDAS bostean sobre ” construir ” proyecto ?. Cuando descendieron del NOSTROMO ?.

    A Taras Bulba, a Atila, a Itler, a Musolini, a Netanyahu ( Sarita boy ) lo apoyaron las demo$cráticas HORDAS predadoras.

    En nuestro continente Abya Yala . . . a Macrí, a MORRONES del ” Abya Yala para los nosotros INVASORES W.A.S.P. 1620, al pato donald CA TRAS CA, a Uribe, a Piñera, al Grupo de LIMA [email protected], Pete al falo y ayer EXCLUSIÓN GOLPISTA 1955 – 1973 ? 18 años de exclusión de [email protected] brasileños ???.
    _____________________________________________________________________________________________________________________________________________

    Apartando la ANGURRIA SUICIDA, en 2019 . . . MA$OCRISMO y tifosis hasta 20 ??? . . . IMPLOSIÓN y con saviduria griega . . . CIANURO ó GLIFOSATO bebido, x la tarde RECOJE MANLIBA y DESCARTA en BASURERO NUCLEAR de EZEIZA.

    Mis ancestros eran negros federales, proveedores en la GUERRA de ZAPA contra SALVAJES CELESTES [email protected] de la Baring Broders, de la Mazorca de Doña Encarnación Ezcurra y hasta Don Leandro Alem llegué, el de la CAUSA de [email protected] [email protected]

    Lo de “pobres” es EUFEMISMO EURO- W.A.S.P. and VIRU$ TROYANOS predadores, saqueo BOTÍN y fuga a OFF CHOREO desde 1492, los off choreo erán los Fuggers alemanes y los Roschild pi rratas british.

    En 20 ??? a mi me gusta ” Taiana al gobierno, UNASUR al poder “.

    UNASUR es :

    Cristina patagónica,
    Dilma do Palmares,
    Delcy bolivariana,
    el PEPE.
    Rafael, y
    el MALLKU Felipe Quispe.

    Defensa y recuperación de nuestro
    territorio . . .
    Gral. Martín Balza.

    Desarrollos defensivos y vectoriales
    Brigadier Ernesto Crespo y C – 5
    CONDOR III mod. alacrán, yarará,
    cascabel, coral.

    Econo nuestra.
    Axel con
    I.A.P.I.
    JUNTAS de Granos a India, Carne a China,
    software y robótica,
    Retenciones moviles,
    Impuesto a BOTINES [email protected] de salud.
    y así.

    Producción.
    La Milagro Sala y la Túpac Amaru.
    Movimiento nacional de empresas recuperadas.
    [email protected] MINKAS ó MINGAS ( en winka cooperativas )

  9. miguel dice

    Me parece que, así como el capitalismo de hoy no es el de los años treinta del siglo pasado, se puede pensar en las mutaciones del fascismo desde aquella fecha hasta ahora, para acompañar los cambios acontecidos a nivel global. ¿Me equivoco al pensar que lo que hoy impera no es la burguesía de tal o cual país o continente, sino un sistema financiero global que impone sus reglas en casi todo el mundo? Pensar en fascismo, hoy, en los términos de Hitler o Mussolini es un anacronismo. Sabemos que el neoliberalismo imperante no es el capitalismo de los años treinta o setenta, por necesidad el fascismo -cuya esencia todos intuimos y debe quizás ser reformulada- tuvo que adaptarse a los tiempos que corren, pero con otras vestiduras que no alcanzan a cubrir su verdadera naturaleza. En fin, que quizás no estén tan descaminados los que dan la voz de alarma…

  10. Alberto de Chascomus dice

    El fascismo hasta donde sé es un orden político impuesto por la gran burguesía para el estricto disciplinamiento de las masas populares y la eliminación física de la disidencia en periodos de grave crisis sistémica del capitalismo y el peligro de su superación por proyectos más o menos socializantes, se manifiesta en países centrales y periféricos con características diferenciadas y siguiendo a Immanuel Wallerstein estamos en presencia del gobierno de una plutocracia fascista en USA que se proyecta al resto del mundo borrando las diferencias nacionales.

  11. osvaldo pellin dice

    Coincido con el final del articulo cuando señala que “decir que Bolsonaro no es fascista no es un halago.” “Hay cosas aun peores que un pistolero antiizquierdista”. Poner demasiado énfasis en si Bolsonaro es o no fascista no parece conducente, salvo por la negativa connotación del epiteto. Entendamos que el fascismo es un sindrome configurado por una serie de políticas caracterizadas por el autoritarismo estatal empeñado en engordar a una plutocracia extraterritorial, acentuar la dependencia económica con el Imperio hasta increibles megaporciones de entrega. Y estoy de acuerdo también en diferenciar el fascismo conocido de Europa del siglo pasado con el fascismo periferico de America latina de hoy. Acá nuestros países equivalen a los países colaboracinistas de los nazis de la Europa de la Segunda guerra.

  12. Pablo Luis Caballero dice

    ¿Hay niveles de comentarios clasificables? Al comentario intelectual ¿se le contrapone el racional, el monárquico, el republicano, el social, el ciudadano, el militar, el mercantilista, el filosófico, el fachista, el comunista, el desarrollista, el sabio, el nacionalista, el principalista, el aristocrático, el burgués, el minimalista, el extremista? Y por oposición, ¿no se clasifica algún comentario como irracional, antisocial, anticomunista, ignorante o antifachista?

  13. Guillermo Vargas dice

    En China hay un desarrollo capitalista industrialista conducido por el Partido Comunista Chino. Eso no resuelve la injusticia social endemica caracteristica del sistema, pero incorpora millones de personas a una vida mejor. En Brasil se dara un proceso inverso

  14. Alejandro dice

    Comeglio, EEUU puede ser fascista según la caracterización de Aronskind, pero le propongo que al Brasil de Bolsonaro o incluso a la Argentina de Macri los considere gobiernos o regímenes oligárquicos neocoloniales. Un discurso político y cultural de contenidos fascistas combinados con una política económica de entrega y subordinación de corte colonial y un elitismo racista del mismo tipo.

    1. Ricardo Alberto Comeglio dice

      Alejandro: Podríamos coincidir en la teoría y sólo hasta que las papas quemen. Cuando se les termine el agua o la comida yo quisiera que ud. mantenga la caracterización de regímenes oligárquicos neocoloniales. Y ese terminar del agua y la comida no sólo se produce por exceso de consumo sino que muchas veces porque se les cierran las compuertas de donde lo sacan y entonces ahí les aparece el facho innato que tienen dentro. Son oligarcas neocoloniales cuando el entorno no es hostil, pero son fachos si el entorno los hostiliza con pretender igualarlos a todos los demás. El supremacismo es evidente en los regímenes oligárquicos neocoloniales y eso es, ni más ni menos que fascismo. En la alemania de Hitler estaban algunas horas sin matar a nadie y eso sólo porque se sentían cómodos mientras no lo hacían, luego de dispensarse su diversión y relax, volvían a matar. Estos regímenes oligárquicos neocoloniales que hoy gobiernan se relajan sólo porque están gobernando y nadie los contradice, cuando aparecen las oposiciones y los sacan del gobierno, el facho aparece recargado.
      No le des la ventaja de creerlos buena gente sólo porque no matan en tu entorno de vida. Están matando a montones por muchos lugares donde nuestra vista no llega y eso es fascismo del mismo modo que si mataran en nuestro entorno de vida.

  15. Nora dice

    Coincido, Ricardo.
    Pienso que fascismo es la eliminación del otro y eso tiene distintas manifestaciones históricas.

  16. Leandro dice

    Usted expresa una visión de que es el fascismo muy limitada y cuestionable. No hay una versión única sobre la definición de fascismo. Si miramos la página de Wikipedia “Definiciones de fascismo” podemos ver esto rápidamente. Solo ahí encontramos 11 puntos de vista diferentes.

    Si tomamos los 14 puntos de Umberto Eco, por ejemplo, tanto Bolsonaro como Videla se ajustan muy bien a su definición de fascista.

    1. Culto de la tradición. de los saberes arcaicos, de la revelación recibida en el alba de la historia humana
    2. Rechazo del modernismo. La Ilustración, la edad de la Razón, se ven como el principio de la depravación moderna.
    3. Culto de la acción por la acción. Pensar es una forma de castración. Por eso la cultura es sospechosa en la medida en que se la identifica con actitudes críticas.
    4. Rechazo del pensamiento crítico. El espíritu crítico opera distinciones, y distinguir es señal de modernidad. Para el Fascismo, el desacuerdo es traición.
    5. Miedo a la diferencia. El primer llamamiento de un movimiento fascista, o prematuramente fascista, es contra los intrusos. El Fascismo es, pues, racista por definición.
    6. Llamamiento a las clases medias frustradas. En nuestra época el fascismo encontrará su público en esta nueva mayoría.
    7. Nacionalismo y xenofobia. Obsesión por el complot.
    8. Envidia y miedo al “enemigo”.
    9. Principio de guerra permanente, antipacifismo.
    10. Elitismo, desprecio por los débiles.
    11. Heroísmo, culto a la muerte.
    12. Transferencia de la voluntad de poder a cuestiones sexuales. Machismo, odio al sexo no conformista. Transferencia del sexo al juego de las armas.
    13. Populismo cualitativo, oposición a los podridos gobiernos parlamentarios. Cada vez que un político arroja dudas sobre la legitimidad del parlamento porque no representa ya la voz del pueblo, podemos percibir olor de Fascismo.
    14. Neolengua. Todos los textos escolares nazis o fascistas se basaban en un léxico pobre y en una sintaxis elemental, con la finalidad de limitar los instrumentos para el razonamiento complejo y crítico.

  17. Nora dice

    Claramente China dejo de ser comunista hace rato. Coincudo con Estados Unidos fascista, porque ademas de autoritario, Trump es proteccionista y nacionalista. Pero, como dice Aroskin, Brasil y Argentina neoliberales no pueden asimilarse al fascismo… creo que son peores!

  18. Ricardo Alberto Comeglio dice

    En algo puedo concordar, pero entonces la lógica del razonamiento por ud. impuesta en esta nota, impone considerar que en China no hay comunismo. Si es capaz de afirmar eso entonces la concordancia sería efectiva.
    Si le vamos a seguir llamando comunismo a lo que pasa en China, entonces lo que pasa en Brasil es fascismo. Claro que también es fascismo lo que opera en los países invadidos por USA con el argumento de aplicar en ellos la supuesta democracia, siendo que de facto se aplica una política fascista-colonial. Pero ¿le podemos decir fascismo a lo que pasa en USA? Claro que no. ¿Entonces? No sólo se es fascista por lo que se hace dentro de un país, sino que se lo es por lo que se hace fuera de él y cuando alguien que gobierna ese país sólo le interesa el bien de su país sin mirar para nada lo que le pase al resto y se está dispuesto a utilizar la fuerza militar estatal para sostenerlo, se es fascista desde el punto de vista global.
    ¿Por qué se niega a designar con el mote de fascismo a lo que hace USA en su política exterior si encaja perfectamente en la definición que ud. mismo propone del facismo italiano y aleman?
    ¿O no lo define asi:
    “fuertemente estatista e intervencionista, promotor del poderío nacional (que no sólo se definía en términos de conquistas territoriales, sino en la ampliación de la potencia productiva industrial italiana -cambie aquí italiana por “americana”) y en muchos aspectos modernizador de viejas estructuras productivas provenientes de épocas pretéritas. No menos nacionalista era el Partido Nacional Socialista de los Trabajadores (NSDAP) de Adolf Hitler. Si bien sus rasgos más espectaculares fueron el militarismo expansionista y el genocidio de millones de habitantes europeos (cambie aquí europeo por orientales), el proyecto imperialista hitleriano reflejaba ciertos objetivos de la burguesía alemana (cambie aquí por “americana”), que ya había superado en poderío a la inglesa (cambie aquí por “al resto del mundo”) y que se encontraba constreñida, para posteriores expansiones en su proceso de acumulación, por las limitaciones geográficas y de acceso a fuentes de aprovisionamiento.”
    Si China es comunista, Brasil y USA hoy son fascistas.
    Basta de eufemismos y de allanarles el camino intelectual de creerse buenos, sanos y superiores.
    Basta de ser ingenuos.

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