¿Hay una avenida en el medio?

La imagen de Alberto y el voto de lxs pibxs a una semana de la apertura de sesiones

 

Ricardo Rouvier acaba de analizar la franja de adolescentes y jóvenes de entre 16 a 29 años en condiciones de votar: más de 10 millones que representan 37 por ciento del padrón. Con esos números, analiza el discurso de apertura de sesiones del Congreso que cree volvió a marcar la antinomia peronismo-antiperonismo. ¿Interpela a esos jovenes?, pregunta. ¿Les llega? En esta entrevista, por momentos incómoda, el sociólogo da algunas respuestas. Repasa el efecto del escándalo de las vacunas en la imagen del Presidente pero también la volatilidad de esos números. El impacto en la opinión pública de la pandemia y crisis socioeconómica, los grupos antisistema, las bolsas de Plaza de Mayo, Formosa, la avenida del medio y las chances de interpelar a los y las jóvenes a partir de las agendas propuestas por los feminismos

–Por la positiva, ¿qué dejó el discurso del Presidente?

–Él afirmó su personalidad y su palabra. Y la decisión es inteligente porque cualquiera podría decir que pudo haber tomado otro camino. Continuar con la moderación, caminar por la avenida del medio. Pero, ¿con qué cuenta para eso? ¿Con Massa? No alcanza. ¿Cuál es la línea más fuerte dentro del Frente? Cristina. Y bueno, tiene que ir por ahí, en ese sentido hay que decir que mostró inteligencia táctica.

–Algunos consultores señalan caída de la imagen del Presidente desde enero. Tu última encuesta también muestra imagen negativa por debajo de Macri. ¿Cómo impactó en esa imagen, la apertura de la sesión del Congreso y la semana que siguió?

–Las encuestas son una foto de un periodo de tiempo. Por lo tanto, no toman lo que ocurre el día siguiente. Nuestro estudio no tomó la apertura del Congreso. Cerró antes. Por lo tanto, lo que podemos decir es que esa tendencia descendente tiene que ver con el impacto directo de dos situaciones. Una de coyuntura, con la vacunación paralela. Y otra que es la situación socioeconómica. No se pueden separar: las dos cosas funcionaron de manera fuerte. Una, de muy corto plazo. Y la otra, de plazo más largo. Agregaría la pandemia, pero hubo un cambio en la opinión pública. Se logró que la población coexista, nos vamos acostumbrando a ella, y hoy la expectativa positiva, no negativa, está puesta en la vacunación como una especie de alivio de la situación de pandemia. O sea, la pandemia como situación de demanda no está ya en el primer lugar. Está tercera o cuarta, pero el impacto del escándalo de la vacunación fue duro y se vio reflejado en la medición mensual.

–Sobre el impacto de la vacunación paralela, ¿cómo se entiende que sea fuerte? ¿Qué números? Y, ¿cuánta volatilidad tiene esa expresión, es decir: cuánto dura?

–Le costó al gobierno unos 8 puntos de caída de imagen, en pocos días. Eso es mucho; acelerando el proceso descendente que ya venía produciéndose. Ahora bien, de acuerdo a crisis anteriores, hay que ver si ese impacto logra cierta disminución en la consciencia colectiva en los próximos días para agravar o estabilizar un resultado. Quiero decir, hay una caída profunda, es cierto, pero a veces ocurre que al disiparse el escándalo la imagen vuelve a crecer: o deja de caer para estabilizarse en una meseta o puede tener un crecimiento leve que dependerá de las futuras políticas y de la comunicación oficial. Ocurrió en otras ocasiones, pasadas las primeras semanas, vuelve a cambiar la tendencia o comienza una tendencia que sería parar el descenso.

–Macri cayó 10 puntos con el escándalo de la condonación de la deuda del Correo. Estos datos actuales, ¿te sorprenden? ¿Parecen normales? Alguien habló hace poco de escenario de fin de ciclo.

–La opinión pública actúa con repentización frente a acontecimientos que son de dominio público, y si tienen cierta carga emotiva o tocan aspectos valorativos, el efecto es mayor. Pero luego de ocurrido comienza otro fenómeno que es la memorización, y la interrelación entre recuerdo y efecto en la mente y en las conductas humanas. Yo distingo entre memoria activa y pasiva. La primera mantiene el recuerdo de los acontecimientos vividos y eso influye en su decisión, de votar por ejemplo. Puede premiar o castigar a un gobierno en base al reservorio de hechos pasados. Y la memoria pasiva en la que si bien el recuerdo puede mantenerse archivado no genera ninguna conducta en relación a eso. Es muy probable que, como casi siempre, a medida que pasen los días el efecto de la vacunación irregular vaya perdiendo efecto. Ahora bien, es importante aclarar que hace décadas que sabemos que la oposición de la mayoría a la política, más allá de cuestiones puntuales, es una realidad, y no solo en nuestro país. En los estudios cualitativos lo que aparece reiteradamente es que la política es una carrera para ganar dinero y fama. Suena duro, pero lo explico de esta manera porque es una conclusión repetida y conocida en todos los trabajos de años.

—Ese daño a la política de este tipo de episodios también preocupa al gobierno. Porque también aparecen casos como el del intendente radical en Corrientes que se llevó vacunas. Y finalmente lo que sucede es que el daño es a la política.

– Claro. Pero por eso, me parece que para la opinión pública no es sorpresa. La sorpresa es que ocurra y el hecho en el momento. La renuncia del ministro. Esos datos pueden ser sorpresa. Pero lo que no es sorpresivo es lo que la opinión pública piensa de la política. Cualquier hecho de corrupción o corruptela impacta como una confirmación de lo que previamente se piensa sobre la política. También la generalización del rechazo termina en una abstracción porque por otro lado la mayoría de la sociedad considera la importancia de la gestión pública.

¿Crece ese sector? Naciones Unidas acaba de advertir el crecimiento de grupos anti-sistema en el marco de la pandemia. Vimos el Capitolio. Y aquí casos como las bolsas de Plaza de Mayo. Incluso los sectores de indignados que se mueven en Formosa.

–Si escuchás a los jóvenes que pusieron las bolsas simulando cadáveres —que son de un grupo de Juntos por el Cambio, Unión Republicana—, el contenido de los dichos, en realidad, se acercaba más a un liberalismo extremo que termina en la anarquía porque terminan con el Estado. Parecía un grupo antisistema. Eso en el mundo está creciendo. No sé en la Argentina, pero no me sorprendería. Crece en Europa. Son sectores antisistema, reaccionarios. No de izquierda. Reaccionarios y extremos. ¿Por qué? Yo lo planteo como el fracaso de la democracia liberal y de la socialdemocracia en Europa. En Austria, Hungría tienen diputados con una representación en el parlamento europeo que va creciendo. Es su manera de hacer política y es un fracaso para la democracia liberal.

–Volviendo a Alberto, hay sectores que reclamaban ausencia de manejo de la agenda. ¿El Congreso modificó algo? ¿El gobierno comenzó a recuperar la agenda?

–En el discurso presidencial en el Congreso destaco dos aspectos. Uno de orden formal vinculado al contenido del discurso y otro estructural de la política, que son los caminos elegidos por el gobierno. Para la primera parte, el Presidente lee el discurso, buscando precisión en la escritura. Es una ratificación de su personalidad y de su condición de jefe de Estado. Fue un discurso enérgico. Largo, de hora y media. Con énfasis. Señaló logros: conducción estatal de la pandemia, ayuda social, despenalización del aborto y recuperación económica. Trazó la agenda hacia el futuro donde, a mi criterio, marcó la cancha política. No olvidemos la fuerte campaña de los medios masivos contra su gobierno, y tampoco el fuego amigo. Lo cuestionaban por moderado, y ejemplificaban con Vicentin porque no actuó con más energía. O porque se autodefinió como socialdemócrata o no tomó las políticas intervencionistas del peronismo. Su estilo dialoguista es visto como concesivo ante los poderes fácticos. Pero el 1° de marzo, ha puesto el conflicto como motor de la política, tal cual hizo el kichnerismo durante su existencia. Y frente a las alternativas ofrecidas por el mismo Frente, eligió la línea más dura. Elige, y hace un discurso kirchnerista como propio. Dejó de lado la avenida del medio, señaló a los adversarios: interpeló a la Corte Suprema, al resto del Poder Judicial, a la oposición política que trató de belicosa, injusta, violenta. Esto supone un abandono: el abandono de la moderación, el fin del albertismo que no nació. Y apostó a reiterar la definición de estrategia electoral enfatizando la dicotomía peronismo-antiperonismo. De este modo se clausura la posibilidad de abrir ventanas hacia otros sectores para ampliar el consenso. Las utopías de unidad nacional y de gobierno de todos quedan neutralizadas por esta adopción estratégica. Esto no significa negar el papel destacado que debe tener el peronismo en el Frente político y social. A los pocos días, CFK hizo un alegato en relación al proceso sobre el dólar futuro a través de la pantalla y desde su despacho de Vicepresidenta. Con la emocionalidad que la caracteriza asumió su defensa apelando a un contrataque severo sobre el Poder Judicial y la Corte Suprema en particular. En lo político pensamos que hubo una continuidad entre el Presidente y la Vice, señalando los espacios propios diferenciados de los espacios de los adversarios, que en las redes, se convierten en enemigos. La pregunta desde la política es: ¿cómo será la resolución pragmática de tal declaración de guerra? O, queda como mera catilinaria o logra modificar a los poderes.

—Para construir avenida del medio, ¿no necesitás actores en la avenida del medio? Hoy parece que no habría con quién articular. La Corte está cerrada. La oposición en Formosa. ¿Con quién te parás a construir avenida del medio? Digo porque creo que hay una responsabilidad compartida.

–La pandemia y la situación macroeconómica nos tiene a todos contra la pared, y al gobierno en primera fila. El Presidente decide en función de lo que puede hacer, y no de lo que le gustaría. Elige bajo circunstancias amenazantes pero me parece que puso a la Argentina en un callejón angosto si se trata de la opción peronismo/antiperonismo; opción que la mayoría de los argentinos no sienten ni quieren. Los proyectos populares en general superan, o intentan superar, la cronología de los mandatos del orden liberal. Por lo tanto, está la elección próxima de medio término y después la elección de la renovación presidencial. El Frente debe ganar las dos si quiere mantener un proyecto que dure en el tiempo, y no caiga en la alternancia democrática. Ayuda al oficialismo la debilidad de una oposición fragmentada, que no sabe qué hacer y dónde poner a Mauricio Macri y su mala imagen. Y la diferencia entre palomas y halcones en la interna del PRO muestra que marchan hacia lo electoral, por ahora, como una patrulla perdida. No hay dudas que Larreta, de buena imagen a pesar de errores en la gestión, va a tratar de convertirse en la esperanza blanca del establishment y avanzar sobre la avenida del medio.

–Randazzo apareció justamente en esa posición.

–Randazzo reapareció apoyado en el “fracaso”, como él dice, de su amigo Alberto Fernández. Quiere generar una alternativa en territorio bonaerense. Por el momento, los números no le dan bien a un político que ha estado más tiempo fuera del circuito que dentro. No nos parece competitivo, para encabezar una posición intermedia en la que transitaron o aún transitan Alberto Fernández, Sergio Massa, Roberto Lavagna, Graciela Caamaño, y otros. Pero lo que quiero decir es que me puse a sacar cuentas sobre el censo provisto por el INDEC. Estuve analizando franjas de edades de entre 16 a 24 años en condiciones de votar. Tenés más de diez millones de personas que representan el 37 por ciento del padrón electoral. ¿Cómo meto a esos 10 millones de la antinomia peronismo – antiperonismo?

–Con el feminismo. Primero Alberto y después Cristina, retomaron esa agenda durante la misma semana con una apelación al Poder Judicial.

—Puede ser, pero hay un gran sector del peronismo del interior con mujeres con pañuelo celeste.

–Pero una cosa es el aborto y otra los femicidios, que interpelan a audiencias más amplias.

–Se avanzó mucho en la agenda en el reposicionamiento de la mujer en la sociedad, pero todavía queda mucho camino por recorrer. No obstante, hay un empujón cultural que trasciende y que comprende a todo Occidente. El patriarcado está terminando y se hunde inexorablemente. El empoderamiento de la mujer en lo social y en su propia individualidad es un cambio que ocurre y seguirá ocurriendo. Es decir, el tema no está agotado, y una gran proporción de mujeres jóvenes urbanas reconocen que el Frente se ocupa de ellas. Como todos sabemos, la lucha por la despenalización del aborto atravesó las identidades políticas. En el caso del peronismo se partió en sus seguidoras, sus adherentes entre el apoyo y el rechazo. Esto igual, por el momento y de acuerdo a nuestra percepción, no significa ningún peligro para el caudal electoral del peronismo.

 

 

 

 

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