Historia de un memorándum

La verdadera historia del Memorándum con Irán en la voz de Hector Timerman

Las primeras capturas internacionales de iraníes por el caso AMIA las ordenó el juez Juan José Galeano ya en agosto de 1994, días después del atentado, y tuvieron desde entonces el expreso objetivo de llevar a los sospechosos ante el juez para poder indagarlos. Tres de esas órdenes fueron dejadas sin efecto en 2003 y luego se agregaron otras, hasta llegar a doce, pero ninguno pudo ser nunca puesto delante de un juez. Desde entonces se mantuvieron reuniones diplomáticas, con el conocimiento del juez, para poder avanzar y la controversia giraba en torno a las exigencias legales de cada país: desde Argentina, el juez y el fiscal Alberto Nisman advertían la necesidad de extraditar a los sospechosos ante los “reparos constitucionales” de la posibilidad de juzgarlos en ausencia. Desde Irán, se oponía su legislación que impide la extradición de nacionales. Y desde Interpol informaban que sus circulares rojas en verdad no obligan a ningún Estado a concretar la detención de los requeridos. Y así estamos hasta hoy.

El prestigio internacional que nuestro gobierno había obtenido por sus políticas de Memoria, Verdad y Justicia fundó entonces la decisión política de reclamar ante los organismos internacionales por la falta de colaboración de Irán respecto del caso AMIA. Y así lo hizo nuestro Presidente Kirchner ya en la Asamblea General de Naciones Unidas en 2007. La política internacional respecto del caso se había definido unos años antes, ante una reunión propuesta en 2004 por el presidente iraní. El Presidente Kirchner condicionó esa reunión a que se incluya la posibilidad de hablar del caso AMIA. Y la propuesta iraní se retiró. Por nuestra parte, no habría reunión del gobierno argentino con el gobierno iraní mientras no se aceptara poner sobre la mesa también el caso AMIA.

En 2008 llego entonces una propuesta a través de Interpol para concretar reuniones entre las oficinas locales para decidir la futura cooperación. Y también se recibió la propuesta iraní de constituir una Comisión jurídica mixta y acordar un memorando de entendimiento que incluya la posibilidad de que el juez argentino se constituyera en Teherán. Fue informada por el Gobierno al juez y recibida por el fiscal Nisman “con beneplácito y la encuentra altamente constructiva”, al tiempo que se informaba a Interpol “la más amplia disponibilidad para intercambiar toda la información necesaria”.

Para ese entonces, nuestra Presidenta Cristina Fernández de Kirchner, reclamaba por el caso AMIA en la Asamblea General de Naciones Unidas del año 2008 y en la del año 2009. Mientras, el fiscal Nisman promovía la “diplomacia a lo Kissinger” del secretario general de Interpol, Ronald Noble, para acercar a las partes y sacar el caso del “punto muerto” en que se encontraba. Así a instancias de Interpol se comenzó a explorar la posibilidad de solucionar la controversia realizando un juicio en un tercer país. De esas reuniones participó también el fiscal Nisman. Y nuestra Presidenta volvió a reclamar por el caso AMIA, ya entonces en la Asamblea General de Naciones Unidas del año 2010. Esa era la situación en 2011, cuando empezaron las gestiones de la diplomacia para tratar de establecer un acuerdo de cooperación judicial especial y exclusiva para el caso AMIA. Y se concretó así un primer encuentro entre los cancilleres de Argentina e Irán, respecto del que nuestro Canciller Héctor Timerman ha contado ya su contenido.

“En esa reunión –dijo–, que se llevó adelante en un tercer país que la facilitó… sólo participamos ambos cancilleres sin intérpretes y conversamos en idioma inglés. Desde el inicio le expliqué al canciller Salehi que sólo tenía autorización de la Presidenta para buscar alternativas que resuelvan la causa AMIA de acuerdo a nuestro sistema judicial y que para esto se requería que los sospechosos sean indagados y estudiar un acuerdo de cooperación judicial que respete las leyes de ambos países. La postura del canciller iraní fue que sus asesores legales habían estudiado toda la denuncia contra sus ciudadanos y que ninguna prueba era válida en un sistema judicial independiente. Sobre la inocencia de los iraníes le dije que yo apoyaba las decisiones del Poder Judicial y que mi misión era que se cumplan. Hablamos sobre los desaparecidos y el compromiso presidencial sobre este tema y luego quedamos en esperar algún mensaje que indique cómo seguiríamos, si seguíamos”.

Para entonces, el juez Canicoba Corral había dispuesto la prórroga de la vigencia de las alertas rojas del caso por cinco años más. Se habían detectado muchos viajes fuera de Irán de algunos de los iraníes requeridos e Interpol reconocía una vez más que sus circulares rojas en verdad no obligan a ningún Estado a concretar la efectiva captura de aquellos que se informan requeridos. Y nuestra Presidenta volvió a reclamar por el caso AMIA, otra vez en la Asamblea General de Naciones Unidas del año 2011.

Ya en el 2012 nuestra misión en Naciones Unidas recibió la propuesta iraní para concretar una reunión entre cancilleres sobre la controversia. Y nuestra Presidenta se pronunció entonces otra vez sobre el caso AMIA en la Asamblea General de Naciones Unidas de ese año e instruyó para que se concrete. Aquella decisión política de los Presidentes Néstor y Cristina Kirchner de no aceptar reuniones con Irán si no se incluía el tema AMIA había derivado en la posibilidad de concretar esas reuniones para tratar exclusivamente el caso AMIA, sin hablar de otros asuntos. Un avance inédito y muy positivo.

La reunión entre el canciller Timerman y el canciller iraní se llevó adelante en la sede de Naciones Unidas, el 27 de septiembre de 2012. Así lo cuenta Timerman: “A la reunión fui acompañado por el vice-canciller Eduardo Zuain. Mis instrucciones eran reiterar los principios ya enunciados. La Argentina quería que el juez de la causa pueda indagar a los sospechosos para decidir si comenzaba el juicio. Además, solicitaba que Irán conteste los exhortos enviados por la Justicia argentina. Irán consideraba que sus ciudadanos eran presa de una persecución orquestada por potencias extranjeras y que los exhortos no podían ser contestados ya que estaban redactados con ofensas a los líderes iraníes que a su vez eran autoridades islámicas. Volví a insistir que la Argentina, defensora irrestricta de los derechos humanos a partir de las violaciones durante la dictadura militar, inscribía el reclamo por AMIA, dentro de ese principio. Le expliqué que había habido atentados no resueltos en muchos lugares del mundo pero que para nosotros es una herida que sólo la puede cerrar la justicia. Y acordamos en mantener una serie de reuniones al nivel de cancilleres y otras a niveles más técnicos hasta encontrar una fórmula que cumpla con el ordenamiento judicial de ambos países y de la jurisprudencia internacional”. Del contenido de ese encuentro y de los posteriores que desencadenaran y que se circunscribieron exclusivamente a posibilitar la superación de la controversia y el avance del caso dan cuenta los siguientes memorandos secretos de nuestra Cancillería:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Con el cumplimiento del cronograma de trabajo y la previsión de una próxima reunión, se informó a la sociedad mediante un comunicado de prensa y al fiscal Nisman por escrito se le hizo saber que “durante las mencionadas reuniones las delegaciones trabajaron en el propósito de explorar un mecanismo legal que no esté en contradicción con los sistemas legales de Argentina e Irán en los puntos fijados por los cancilleres de ambos países en el comunicado conjunto del 27 de septiembre de 2012 los márgenes del 67° Periodo de Sesiones de la Asamblea General de la ONU” y que “tratándose de un proceso de negociación diplomática entre Estados, las partes han acordado mantener reserva de su contenido mientras dure el mismo”.

Una vez concluida la tarea de los equipos jurídicos, los cancilleres se volvieron a encontrar en Zurich el 3 de enero de 2013 a repasar lo actuado. La Cancillería informó que la reunión fue “altamente productiva para lograr un avance en los procedimientos judiciales en la Causa AMIA”. Y nuestro canciller Timerman ya relató el contenido de ese encuentro donde finalmente se redactó el memorando de entendimiento.

“Participé de muchas acciones para proteger los derechos humanos en todo el mundo –dijo– y sin embargo nunca antes sentí la profunda emoción de encontrar el camino hacia los culpables del atentado a la AMIA. Pensé que esta misión era la más importante de mi vida y que una vez finalizada podía retirarme satisfecho de haber cumplido con mis ideales como persona y mi deber como canciller. Me reuní con Salehi en un hotel del cual no recuerdo el nombre. Típico hotel europeo para ejecutivos. El lobby tenía un bar y me senté a tomar un café. Todas las mesas parecían llenas de agentes de inteligencia o seguridad. A los pocos minutos una persona me llevó a una sala de reuniones donde estaba esperándome Salehi. El encuentro, que mantuvimos a solas, comenzó con Salehi contándome sobre los años que vivió en la Argentina, que sus hijas todavía hablaban en español. Hablamos sobre religión y la importancia que ésta había tenido en nuestras vidas. Luego repasamos el estado de situación de la Causa AMIA y los diálogos técnicos que se habían discutido en las reuniones de Ginebra y Zúrich. Finalmente decidimos redactar un modelo de acuerdo con las prioridades de cada país y respetando sus legislaciones. Nuestra prioridad era que el juez de la causa indagara a los sospechosos del atentado. Para Irán la prioridad era la conformación de una comisión de juristas que analice la causa. Como la legislación iraní impide la extradición de sus ciudadanos, Salehi insistía en que no podían obligar a ciudadanos a viajar para ser indagados. Intuyendo que se plantearía dicho inconveniente y dado que la Argentina no juzga en ausencia, es que antes de viajar consulté a un juez sobre la posibilidad, que había encontrado en los archivos de la Cancillería, de que sea el juez que viaje al lugar donde se encontraban los acusados. Y me informaron que el juez de la causa por sobornos contra Siemens había solicitado permiso para trasladarse a Alemania con el propósito de tomar declaración a ciudadanos alemanes dado que estos se negaban a viajar a la Argentina y el gobierno alemán apoyaba dicha decisión. Luego redactamos el borrador del Memorándum para ser presentado a nuestros respectivos presidentes y considerar si no había modificaciones. Lo principal del texto es lo que luego se firmó: una Comisión internacional de juristas que emitiría su opinión sobre la denuncia y las pruebas. Dicha opinión no era vinculante. Y la indagatoria de los sospechosos en Teherán llevada adelante por la Justicia argentina. Pensé que estábamos llegando a una decisión histórica en un caso tan trascendental en nuestra historia de derechos humanos”.

A su regreso de Zurich el canciller Timerman revisó ese borrador del Memorándum con la Presidenta. Así lo cuenta: “Pensé que mucho de estos logros se debieron al esfuerzo de Cristina Kirchner y a la credibilidad de la Argentina en materia de derechos humanos. Sin lugar a dudas Interpol y, en especial el interés de su Secretario General Ronald Noble, jugaron un rol importante en convencer a Irán de resolver esta controversia. Revisé el borrador del Memorándum con la Presidenta y Zannini. Sabíamos que no era el final de la historia pero si la posibilidad de avanzar en el juicio si las pruebas del fiscal Nisman eran suficientes o valederas. Todavía quedaba una reunión prevista con el canciller iraní para proponer modificaciones o agregados. Dicha reunión se realizó el 22 de enero de 2013 y no recuerdo que las partes hayan pedido alguna modificación al texto original. Quedamos que si no había algún inconveniente se firmaría tal cual estaba. Ambos cancilleres estábamos invitados como observadores de la reunión de Presidentes de la Unión Africana a realizarse en Etiopía el 27 de enero”.

Así, volvió a reunirse con el canciller iraní, primero en Zurich, el 22 de enero de 2013, para confirmar que no habría ya modificaciones del proyecto. Y lo firmarían días después en Etiopía. Y nuestro Canciller también explicó cómo fue ese encuentro. “El encuentro para la firma fue un mero trámite. Nos reunimos en el hotel de los delegados a la Cumbre africana. Luego de la firma y de las declaraciones a la prensa argentina e iraní llamé a Cristina Kirchner para anunciarle que el objetivo estaba cumplido. Ella hizo público el acuerdo. Y el acuerdo fue informado a Interpol en los términos de lo acordado. Y a ese fin suscribí una nota conjuntamente con el canciller iraní, en un solo ejemplar, en inglés, que se llevó su delegación. Cuando terminé con la firma de la nota de comunicación a Interpol llamé a los presidentes de la AMIA y de la DAIA quienes estaban sorprendidos y querían conocer más detalles. Quedamos en que los llamaba en la primera escala en mi viaje de retorno. Así ocurrió y quedamos en reunirnos con las Comisiones directivas de ambas instituciones y los familiares de las víctimas”.

Estas fueron sus declaraciones a la prensa inmediatamente después de firmado el acuerdo en Addis Abeba. «Después de casi 19 años del peor atentado terrorista sufrido por la Argentina, los principales sospechosos podrán ser indagados». Tal como explicó también ante el tribunal del juicio, “el Memorándum fue un intento de avanzar en la causa: Irán no extradita iraníes y la Argentina no juzga en ausencia. De manera que buscamos un camino para avanzar”. Ya en Buenos Aires, dos días después de la firma del memorando, nuestro canciller brindó una conferencia junto con familiares de víctimas y las autoridades de AMIA y DAIA. “Al volver a mirar el video sigo pensando que hasta ese día había consenso en avanzar con el Memorándum”, dice Timerman, con razón. Pero algo pasó. Y al otro día ya fue otra historia.

La declaración completa de Timerman.

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