Idishe operéitor

En ciertos lugares, la comunicación humana cuesta más que en otros

Calculando que a las 23:45 de Jerusalén en Mar del Plata serían las 18:45, y que a esa hora seguro que mi vieja ya habría vuelto a su hotel de su partido de rumy en la Bristol para prepararse para la partida de poker de las 20:30, le pedí a la telefonista del King Solomon que me hiciera una llamada person to person a Mar del Plata, Argentina.

La señora me preguntó en un inglés de impecable acento polaco:

—Your name ande the name of the person you are calling?

(Nótese que, siguiendo la tradicional cortesía y buena educación israelíes, en ningún momento me dijo please.)

—My name is Schussheim, and the person’s name I want to call is also Schussheim.

Y en ese mismo momento la tipa comenzó a practicar el deporte favorito de los israelíes, que es meterse en la vida del otro.

—Your wife?

—No, my mother.

Larga pausa.

—At this hour??? She vill be very vorried, you better call her tomorrow morning.

Y me cortó.

Marco nuevamente el interno de la operéitor.

—Please, in Mar del Plata the local time is 6:45 pm, SO MAKE THE CALL NOW!

—Ok.

Pasan 15 minutos. Insisto con mi enemiga personal.

—Nu? What happened with my call?

—Well, I called three times but nobody ansvered, so ve vill call tomorrow morning, because your poor mother…

—CALL NOW!!! CALL RIGHT NOW OR I WILL KILL YOU!!!!

Así es como uno consigue una comunicación de larga distancia en ese país.