ILUMINAR LAS CLOACAS

El fin de las empresas fantasmas en el edificio de la AFI

 

El jueves pasado por la tarde la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) escrituró el séptimo piso del edificio de 25 de Mayo número 35 donde está su sede central. Se publicó en los medios como un acto administrativo por el cual la agencia tenía el control completo de este histórico inmueble. Ese piso había sido propiedad de la Cámara Argentina de Comercio desde los años ’60 y hasta allí sólo se llegaba desde su propia sede y por una puerta interna. Los que lo usaban se metían en el edificio de la AFI pero el ingreso era por Leandro Alem. De hecho en la AFI el ascensor ni siquiera para en ese piso. Después de que la interventora Cristina Camaño y el titular de la Cámara firmaran la escritura, empleados de la agencia debieron reventar a mazazos una pared para pisar esa unidad de 354 metros cuadrados. De esta manera esa sede volvió a ser completamente propiedad del Estado luego de décadas en las que perteneció a empresas fantasmas vinculadas al ex Triple A Aníbal Gordon, a ex agentes denunciados por estafas y más cerca en el tiempo a un grupo liderado por el más conocido de los agentes secretos: Antonio Horacio “Jaime” Stiuso.

 

 

A mazazo limpio en el séptimo piso, ahora conectado con el resto del edificio.

 

 

La historia del vínculo de ese edificio con la SIDE comienza en octubre de 1977 cuando la provincia de Santa Cruz le vende el primero, el segundo y el tercer piso. Con la firma del gobernador de facto de la provincia, comodoro Juan Carlos Favergiotti; el subsecretario de Inteligencia del Estado, comodoro Samuel Echenique, y el entonces director de la SIDE, coronel Pedro Miguel Colabella, se formaliza la operación, que implicó un pago de 450 millones de pesos de la época. Esas tres unidades fueron las únicas que desde entonces siempre pertenecieron a la Secretaría de Inteligencia.

En la venta de las otras plantas del edificio de once pisos aparece una empresa de cobertura llamada Osgra SRL, integrada por agentes de inteligencia. Se anotó en el Boletín Oficial el 23 de abril de 1974 y su nombre corresponde a los apellidos del jefe de la Dirección de Finanzas de la SIDE, contador Luis Osores, y a otro de sus miembros, Maximino Graña. El domicilio de la sociedad era el Palacio Barolo, donde figuraba también la Agencia de Noticias Saporiti, que luego fue controlada por la SIDE. La compañía era una gran pantalla que simulaba una actividad económica y financiera ante instituciones públicas. Aparecía como consultora, prestamista, agencia de turismo y también como inmobiliaria. Al punto que los agentes que la habían conformado le cobraban a la SIDE por el alquiler de varios inmuebles.

Desde fines de 1975, durante el gobierno de Isabelita, el jefe de la SIDE, general Otto Paladino, puso a Gordon a cargo de la base operativa secreta en Floresta que luego cobraría notoriedad y espanto como Automotores Orletti. En ese centro de detención, de vínculos con la Policía Federal y servicios de inteligencia de Chile, Brasil, Uruguay y Paraguay, el grupo que lo comandaba reunía botines arrancados a presos políticos de la región. Ahí se organizaron decenas de robos de bienes que luego irían a parar a la SIDE. Varias de estas operaciones se realizaron por medio de Osgra SRL.

Con el aumento de los negocios se fueron sumando distintos socios. Entonces aparecería un joven administrativo rápido para los números que Osores había apadrinado: José Salinardi. Mientras en la SIDE escalaba hasta llegar al Departamento de Contrataciones, su destino en la empresa también se consolidaba. En 1982, luego de declarada la guerra de Malvinas, fue nombrado socio y apoderado de Osgra.

Osgra llegó a tener el 80% de las propiedades de la SIDE y gracias a eso Salinardi también amplió su patrimonio. El enriquecimiento siguió con el regreso de la democracia. A pesar de que le dijeron que entregara sus acciones, Salinardi se resistía. Tenía una lujosa casa, un Alfa Romeo y dos camionetas cuatro por cuatro. Hasta que en 2000 apareció la ex esposa de Salinardi en medio de una causa por divorcio reclamando la mitad de los bienes de su ex marido, que eran los bienes de la SIDE. El entonces jefe de la central Fernando De Santibañes intentó echar a Salinardi pero éste se resistió. Tenía que conseguir que se fuera y que además entregara sus acciones. Para eso tuvo que aumentar sensiblemente la cifra de su indemnización. El caso terminaría en escándalo con el matrimonio acusado por extorsión en una causa que instruía María Servini de Cubría, en cuyo juzgado trabajaba entonces una de las hijas de Stiuso.

En su último balance de diciembre de 1999, Osgra contaba con 30 inmuebles en 25 edificios de Capital Federal y otros 20 en Córdoba, Rosario, Mendoza, Tucumán, Salta, Neuquén, Mar del Plata, Bahía Blanca, Corrientes, La Plata, Misiones, Río Gallegos y Trelew. Su patrimonio superaba los 30 millones de dólares.

El escándalo desatado por el divorcio de Salinardi le dio demasiada visibilidad a Osgra, que tuvo que cambiar de nombre. Así se creó otra empresa fantasma denominada Tiumayu S.A. en marzo de 2000. Como titulares figuraban Juan José Gallea y Gabriel Presa. A algunos les sonará Gallea porque fue el contador que manejó negocios de Sergio Szpolski y regresó a la AFI con Mauricio Macri. La empresa aún existe y tiene domicilio en la calle Reconquista 672, donde está el estudio jurídico Archimbal, Bissoni, Carcavallo, Vila & Asociados. Curiosamente Archimbal y Bissoni eran hombres de confianza de De Santibañes. Desde esa dirección se administrarían durante varios años los bienes de la agencia.

Entre todos los bienes de Tiumayu estaban el subsuelo, la planta baja y los pisos del edificio de 25 de Mayo. Salvo los tres primeros cedidos en el ‘77 y el séptimo, que en 1963 fue comprado por la Cámara de Comercio, el resto pertenecía a la empresa.

Dos años después, en octubre de 2002, sin que se entendieran los motivos, Tiumayu decidió ceder al Estado Nacional los pisos del inmueble. Como representante de la sociedad en el trámite presentado ante la Escribanía General de la Nación aparece Stiuso, que se presentó como director y declaró como domicilio el mismo que había tenido Osgra en las oficinas del Palacio Barolo. Un tiempo después la operación se repitió calcada con la presencia del jefe de los espías, y Tiumayu entregó el subsuelo y la planta baja.

Con la firma de esta semana, el pago de 26.100.000 pesos y la curiosa toma de posesión dentro de su propio inmueble, ahora la AFI tendrá el edificio completo a su disposición. Ese dinero se sacó de la incorporación a su presupuesto de la venta de inmuebles de la AFI. Eran edificios y terrenos vendidos por la gestión anterior pero que habían quedado en la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE) sin que nadie los hubiera registrado.

 

 

 

 

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