L de litio

La Argentina posee un cuarto del litio del mundo, y la atraviesan todas las tensiones

 

El litio es el metal más liviano y blando de la tabla periódica de los elementos. Posee una gran capacidad de almacenamiento de energía, lo que lo convierte en un mineral altamente estratégico para la industria de la tecnología del siglo XXI. Como su principal aplicación es la manufactura de baterías, se vuelve un insumo clave para sustituir los combustibles fósiles en tiempos de transición energética. Es una pieza central para la producción de vehículos eléctricos, dispositivos digitales y baterías de uso estacionario para guardar energías alternativas limpias, como la solar y la eólica. También tiene usos medicinales: está aprobado para el tratamiento del trastorno bipolar y algunas psicosis.

La Argentina posee el 24,9% de los recursos de litio del mundo –segundo en el podio, después de Bolivia– y es el cuarto productor mundial de carbonato de litio, pero los argentinos no somos dueños de litio. Hoy, no sólo importamos las baterías, sino que si quisiésemos contar con la materia prima para industrializarla, deberíamos comprársela a empresas de capitales estadounidenses o australianos. No es una paradoja, es neocolonialismo.

 

 

Liderazgo

“Créanme que necesitamos un programa de gobierno, tenemos que ver cómo vamos a manejar nuestros recursos”, advirtió Cristina Fernández de Kirchner en el acto de lanzamiento de la Escuela Justicialista Néstor Kirchner, que ya abrió las inscripciones para los cursos “Modelos económicos en disputa y planificación para el desarrollo de la Argentina del siglo XXI” y “Argentina, soberanía y el nuevo orden mundial”, entre otros. También, en el escenario de la recientemente restaurada Sala Ginastera del Teatro Argentino de La Plata, la Vicepresidenta de la Nación destacó: “Chile acaba de presentar un plan estratégico del litio. Tenemos que saber qué vamos a hacer con el litio, si lo vamos a declarar recurso estratégico y conformar una asociación con privados, con provincias, que son las que manejan los recursos”.

Su alocución denota dos realidades: por un lado, que conformamos el ángulo obtuso dentro del llamado “Triángulo del litio” (Chile, Bolivia y la Argentina), en tanto hemos comprendido con mayor lentitud la relevancia de crear herramientas políticas para regular la explotación del mineral. Por otro lado, la inclusión de las provincias en la ecuación demuestra que los marcos normativos plausibles no son equiparables a los desarrollados por nuestros países vecinos: la reforma menemista de la Constitución Nacional estableció, en su artículo 124, que a ellas les corresponde el “dominio originario de los recursos naturales existentes en su territorio”.

 

 

 

Latinoamérica

El entonces Presidente de Bolivia, Evo Morales, encabezó la cruzada soberana en 2017 al crear la empresa estatal Yacimientos de Litio Boliviano (YLB). El proceso de construcción de autonomía productiva y exportadora del país que posee la mayor reserva mundial de litio del mundo fue interrumpido por el golpe de Estado de 2019. Para no dejar lugar a segundas interpretaciones, Elon Musk, CEO de la fábrica de autos eléctricos más grande del mundo, lo celebró: “¡Le vamos a dar un golpe a quien se nos cante, bancátela!” La interrupción de la democracia y del desarrollo nacional fueron de la mano y, recién en enero de este año, el actual primer mandatario de Bolivia, Luis Arce, anunció la puesta en marcha de dos nuevas plantas de extracción directa de litio para YLB, en convenio de cooperación con el conglomerado chino CBC.

En Chile, el status legal del litio como “recurso estratégico” habilita al Estado nacional a negociar con los privados que operan en el país sobre cuestiones que incluyen el volumen de la extracción, los gravámenes y la localización dentro de su territorio de actividades de procesamiento del mineral. Ello le permitió, en 2018, modificar los dos contratos de explotación existentes para elevar las regalías de un 6,8% hasta un 40%, según los compuestos del litio. A fines de abril, el Presidente Gabriel Boric anunció un “Plan Estratégico de Explotación del Litio”, que propone que los nuevos proyectos que desarrolle el país se realicen a través de una alianza entre el sector público y el privado para aumentar el control estatal en todo el ciclo productivo, impulsar el agregado de valor en territorio nacional y fiscalizar el impacto ambiental.

Con un decreto presidencial, el Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, nacionalizó a mediados de febrero las más de 234.855 hectáreas de reservas de litio mexicanas, décimo país en el mundo respecto a la disponibilidad del recurso. La normativa no alcanza las concesiones ya otorgadas, como la de la empresa china Ganfeng Lithium, la más avanzada en exploración. Días después, confirmó el desembarco del Tesla de Musk con una giga-fábrica de autos eléctricos en el estado de Nuevo León. López Obrador conversó con Musk por videollamada y lo invitó a conocer su plan de litio y energías renovables: "El litio es de los mexicanos, pero si se compra la materia prima, si se ponen las plantas de baterías en Sonora, si se da trabajo a los sonorenses, a los mexicanos, se llega a un acuerdo”, contempló.

 

 

 

Laissez faire, laissez passer

En la Argentina gobierna el “dejar hacer, dejar pasar.” Como informó Federico Nacif en El Cohete: “El Código Minero argentino permite que cualquier empresa privada, nacional o extranjera, adquiera yacimientos públicos de litio vía concesiones mineras provinciales a perpetuidad y sin condiciones, que luego pueden hipotecar o vender cuando quieran. Por otra parte, gracias a la Ley de Inversiones Mineras de 1993, las empresas que decidan explotar esas concesiones gozan de enormes exenciones impositivas, estabilidad fiscal por 30 años y un régimen de regalías que prohíbe a las provincias cobrarles más del 3% del valor de las ventas (que declaran descontando todos los costos, que van desde la bocamina hasta el puerto)”. Por las molestias ocasionadas por venir hasta acá a llevarse nuestros recursos, hasta febrero de este año –cuando fue eliminado por decreto 57/2023– recibían un reintegro de cinco puntos porcentuales a la exportación, un monto generalmente superior a lo que pagaban en concepto de regalías provinciales. Como sintetiza Nacif, la Argentina es “el país de la región con menor control y apropiación pública de la renta minera asociada al litio”.

Las tres provincias argentinas que concentran litio de fácil extracción, por su localización en salares, son Catamarca, Salta y Jujuy. A la fecha, hay dos proyectos operativos: el de la empresa estadounidense Livent en el salar del Hombre Muerto en Catamarca, con los fondos de inversión BlackRock y Vanguard como principales accionistas; y el del salar de Olaroz en Jujuy, explotado por una sociedad compuesta en un 66,5% por la australiana Allkem –cuyos principales propietarios de acciones son las financieras JP Morgan y HSBC–, un 25% por la japonesa Toyota y un 8,5% de la jujeña JEMSE (Jujuy Energía y Minería Sociedad del Estado). Entre ambas, hoy producen alrededor de 38.000 toneladas de carbonato de litio al año, que se exporta totalmente al exterior.

“Hay, además, una treintena de proyectos en pleno desarrollo, dos de los cuales entrarían en producción durante este año –describió el presidente de los directorios de Y-TEC y de YPF Litio y ex ministro de Ciencia y Tecnología de la Nación, Roberto Salvarezza–, que configuran un horizonte de incrementar a unas 200.000 toneladas en 2025 y unas 400.000 en 2030”. Con una o dos excepciones, se trata de proyectos de empresas extranjeras, cuyo objetivo es exportar ese carbonato de litio “para ser utilizado, mayormente, en la industria automotriz, en vehículos eléctricos, para descarbonizar el Norte y cumplir con la transición energética en Europa y en Estados Unidos”.

¿Le queda algo al Sur global de toda esta transacción? Por supuesto: los pasivos ambientales.

 

 

 

Legisl.ar

“En lo que va del año, a las provincias les han quedado 141 millones de pesos, mientras la exportación ha estado arriba de los 11.000 millones de dólares: ahí vemos toda la riqueza que se llevan, y a nosotros nos quedan unas migajas”, sintetizó el diputado Juan Carlos Alderete. A principios de este mes, Alderete presentó un proyecto de ley para declarar recurso natural estratégico al litio. La iniciativa busca proclamar de interés público todos los actos relativos al litio y sus derivados para que el Estado nacional tenga la primera opción de compra para adquirir el mineral extraído en nuestro país. También prevé habilitar al Ejecutivo a limitar o prohibir la importación o exportación de litio en casos de urgencia, debiendo dar cuenta de ello al Congreso de la Nación.

La reacción de los sectores con intereses litíferos no se hizo esperar. Picó en punta el titular de la Cámara Argentina de Empresarios Mineros, Franco Mignacco, quien evaluó que el proyecto era una “amenaza para las inversiones”. Le siguió la senadora nacional por Catamarca, Lucía Corpacci, que lo calificó de “inconstitucional”. Alderete, cuyo proyecto cuenta con las firmas de diez diputados, en su mayoría bonaerenses –el único aval de las provincias del noroeste es el de la diputada Lía Verónica Caliva, de Salta–, respondió que los detractores no deben haber leído el proyecto de ley, ya que este no habla de “nacionalizar”, sino que propone una “mínima regulación”, un primer paso para abrir un debate: “Después hay que avanzar, porque estamos bastante atrasados, con otras leyes sobre el cuidado del medio ambiente y sobre la producción en general de toda la minería, lo que no está contemplado en esta ley”, aclaró el diputado.

Por último, Alderete aseguró que pedirá a sus compañeros del bloque del Frente de Todos el tratamiento sobre tablas del proyecto para que “quede muy claro quiénes son los que defienden los intereses de los argentinos y quiénes son los que defienden a estas corporaciones que realmente nos están saqueando”.

 

 

 

Límite, un límite te pido

Salvarezza consideró que, mientras se lleva a cabo el trabajo legislativo para consensuar una intervención más fuerte del Estado argentino en los salares, es preciso “una ley corta que permita industrializar y desarrollar todo lo que es la cadena del agregado de valor”. Este marco regulatorio –contrariamente a lo que plantean los empresarios mineros– atraería inversiones y generaría empleo, ya que hay empresas fabricantes de baterías que estarían dispuestas a poner plantas de producción en territorio argentino si pudiésemos capturar una porción de carbonato de litio. “Chile lo está haciendo. Todos los años tiene un cupo industrializable – ejemplificó Salvarezza–. Este año se presentó una empresa china que hace vehículos eléctricos para quedarse con este cupo, que son 12.000 toneladas de carbonato de litio”.

“Todos los proyectos de industrialización tendrían que ser prioritarios en las provincias productoras”, sopesó el responsable de YPF Litio, a modo de premio para que las provincias litíferas se sumen a este esquema de integración. No obstante, Salvarezza se diferenció del modelo del jefe de gobierno porteño y candidato presidencial Horacio Rodríguez Larreta, que manifestó su deseo de que Elon Musk “traiga fábricas a la Argentina”: “Nosotros decimos: ‘No. Que venga Elon Musk, pero tiene que ser minoritaria frente a YPF o frente a una empresa nacional’”.

 

 

 

Licencia social

La extranjerización de la exploración del litio cuenta con una única excepción: la incursión de YPF Litio, en acuerdo con la empresa CAMYEN (Catamarca Minera y Energética Sociedad del Estado), en una superficie de 20.000 hectáreas en Fiambalá. Pero la obtención de carbonato de litio es un proceso muy lento que, según estimaciones de Salvarezza, llevará al menos cinco años. A fines de marzo se presentó a la comunidad el Informe de Impacto Ambiental. “La visión que se tiene desde YPF es: nada sin licencia social”, aseveró el titular de Y-TEC e YPF Litio, y agregó que, como empresa del Estado que se queda en el país –y que no puede irse y dejar a su paso un tendal de pasivos ambientales y desempleados– tiene que “tener un plan socioeconómico, un plan de garantías ambientales, del manejo del agua”. Por caso, en el manejo de la hidrogeología del salar, el sistema nacional de ciencia es un garante fundamental.

 

 

 

La Plata

La Planta Nacional de Desarrollo Tecnológico de Celdas y Baterías de Litio (UniLiB), creada en el marco de un consorcio entre la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) e Y-TEC, es la primera en su tipo en toda la Argentina. “Este proyecto posibilitará que el país esté en condiciones de sumar valor agregado a este recurso natural y, a la vez, de obtener sistemas de almacenamiento de energía más eficientes, limpios y ligeros en pos del cambio de paradigma en materia de cuidado ambiental y desarrollo sustentable”, valoró el presidente de la UNLP, Martín López Armengol. Como sintetizó Salvarezza: “El que domina la tecnología, domina la cadena de producción”.

La producción de celdas de batería de ion-litio puede proveer de energía eléctrica verde a poblaciones que están aisladas de la red para que así eviten los costosos generadores de gasoil que, además, generan dióxido de carbono. Por eso, los primeros pasos de UniLiB se darán en conjunto con la provincia de Buenos Aires, con la construcción de un sistema que abastezca a la isla Paulino de Berisso. Otro de los desarrollos previstos es la construcción de baterías para los radares argentinos, que hoy funcionan con insumos chinos. “La radarización argentina tiene que ser meticulosamente soberana”, instó el vicepresidente académico de la UNLP, Fernando Tauber.

“El proyecto en sí tiene un factor de demostración”, puntuó el secretario de Vinculación e Innovación Tecnológica de la UNLP, Javier Díaz, y enumeró: muestra que están las capacidades humanas, los profesionales e investigadores, que se pudo formar a los operarios, y que se construyeron los modelos para definir todo el proceso de producción y de testeo. Más aún, se conformó un consorcio de cooperación para transferir los conocimientos y replicar el modelo de fábrica de celdas y baterías de litio en la provincia de Santiago del Estero, que las destinará a la electromovilidad. Avanzan, en ese sentido, los diálogos de la Universidad con otras provincias.

 

 

 

Livent Corporation o Patria

El proceso de UniLiB no se ha dado sin cuellos de botella, pero, quizá, el más paradigmático ha sido la dificultad para conseguir la materia prima (sí, el litio nacional). Y-TEC pudo comprárselo a Livent tras una fuerte intervención del gobierno de Catamarca, puesto que en primera instancia no hubo mucha vocación por parte de la empresa. Salvarezza destacó el lado positivo de la negociación: “Por primera vez se tuvieron que dar vuelta, porque políticamente era insostenible que se negaran a vender carbonato de litio argentino a la primera fábrica que va a hacer celdas en el país”.

El litio “revuelve la contradicción histórica de un continente que permanentemente es vaciado de sus riquezas naturales, bosques, glaciares, agua potable y, por supuesto, minería, desde las primeras épocas de la colonia”, explicó Tauber. “El horizonte de todo el paradigma educativo es que nosotros mismos podamos construir nuestra Patria y no la tengamos que salir a comprar”, sumó el vicepresidente académico de la UNLP. “Ni las trabas del lobby, ni las burbujas del mercado, ni las dificultades económicas: esos son temas menores. El valor real lo tiene el conocimiento, que tiene la capacidad para producir y construir su propio desarrollo”, sostuvo Tauber y completó: “En la definición de un modelo nacional y popular, el conocimiento es la materia prima para construir ese sueño”.

 

 

 

Levántate y anda

“Tenemos que saber que no hay salvaciones milagrosas”, alertó la Vicepresidenta de la Nación en el Teatro Argentino de La Plata: “No creamos que, porque tenemos Vaca Muerta, nos va a salvar Vaca Muerta o nos va a salvar el litio”. Está claro: no nos salvará tampoco el salar del Hombre Muerto, que explota la minera Livent. Como dijo Néstor Kirchner, “los muertos no pagan las deudas”. Y hoy, la principal deuda es con el pueblo.

¿Hay un camino para la resurrección? Cristina fue concluyente: “Nos va a salvar el trabajo, la tecnología, la innovación, cuidar los recursos, generar distribución del ingreso, que reproduce una sociedad más justa y más equitativa”.

 

 

 

 

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