La batalla de la comunicación

En un mundo como el de hoy, ¿gobernar no es (en buena medida) comunicar?

 

Cuando me enteré de la existencia de este cómic, hace veinte años —el relato original se publicó en partes, entre marzo del ’99 y septiembre de 2000—, se me cayó la mandíbula al piso como si fuese un dibujo animado de Tex Avery. La idea era tan simple y genial que uno no podía dejar de preguntarse: ¿Cómo no se le ocurrió a nadie antes? El hecho era que finalmente se le había ocurrido a alguien (y no a cualquiera sino a Alan Moore, que es un genio del cual la mayor parte de ustedes nunca oyó hablar: más sobre este tema en breve), y que allí estaba. A todo color. Deslumbrando página tras página, gracias a la inventiva de Moore y al arte de Kevin O’Neill. Se llamaba The League of Extraordinary GentlemenLa liga de los gentilhombres (o caballeros) extraordinarios. Y lo que Moore hacía era reclutar para una historia fresca a algunas de las figuras más icónicas de la narrativa occidental.

No exagero. Moore apelaba a Mina Harker, o a la mujer en que imaginaba convertida a Mina después de los sucesos que Bram Stoker cuenta en Drácula. (Es la mujer de la cual el Conde se prenda, cuya imagen alienta su viaje de los Cárpatos a Londres. Díganme que de eso se acuerdan, al menos.) En 1898 Mina es convocada por Campion Bond —el abuelo de James Bond— para reclutar a los miembros de la mencionada Liga, una organización secreta que en esta ficción existe desde el siglo XVII (creada por el mago shakespiriano Próspero, dicho sea de paso), para defender al Imperio Británico de un peligro inminente. Los miembros de la Liga a fines del siglo XIX son Allan Quatermain (el aventurero de novelas de H. Rider Haggard como Las minas del rey Salomón, un precursor de Indiana Jones); el Capitán Nemo, inventor del Nautilus (el mismo que Verne inmortalizó en Veinte mil leguas de viaje submarino); el doctor Henry Jekyll, todavía víctima del elixir que lo transforma en el monstruoso Señor Hyde (como en la historia de Robert Louis Stevenson); y Hawley Griffin, el Hombre Invisible de la novela original de H. G. Wells.

 

 

 

 

Moore dijo en algún momento que su intención había sido armar algo parecido a la Liga de la Justicia de DC Comics —de la cual forman parte Batman, Superman, Flash & Co.—, pero de la Inglaterra victoriana. Sin embargo, lo que pergeñó fue algo infinitamente más complejo y sugestivo. Por lo pronto, para alguien que como yo había crecido saboreando esas novelas, La liga era una suerte de sueño húmedo de la imaginación. Y encima, por obra y gracia del saber enciclopédico de Moore, estaba llena de cameos que me hacían agua la boca: desde C. Auguste Dupin, el patriarca de todos los detectives concebido por Edgar Allan Poe, pasando por Fu Manchú, el Ishmael de Moby-Dick —a quien Nemo tiene conchabado como personal del Nautilus— y llegando a Mycroft Holmes, el hermano más listo de Sherlock. Leer La Liga, como hice infinidad de veces y sigo haciendo, era pasear por el Cielo de los Héroes Imaginarios.

Además de la idea, Moore había tenido la astucia necesaria para saber que iba a salirse con la suya. Todos esos personajes habían salido a la luz hacía tanto tiempo que la ley ya no los consideraba propiedad de nadie —y los que todavía tenían copyright, se ocupó de integrarlos sin mencionar su nombre/marca—, y por eso podía usarlos libremente. Este dato no es menor, dada su historia. Me explico: en su juventud Moore trabajó como guionista para las empresas más grandes del rubro, como Marvel y DC Comics. (Entre otras cosas le debemos el guión de The Killing Joke, la mejor historia del Joker jamás contada sin la cual, por cierto, la película Joker no existiría.) Para ellas escribió trabajos legendarios, que cambiaron la historia de la historieta contemporánea — y los vientos de la narrativa toda, como verán a continuación.

 

 

 

 

La primera de esas novelas gráficas fue V for Vendetta, a comienzos de los ’80, que imaginaba una Inglaterra distópica a lo Orwell y una rebelión liderada por un tipo que ocultaba su rostro detrás de una máscara de Guy Fawkes. Prodigiosamente, yo sabía quién era Fawkes gracias al instituto donde había aprendido inglés de chico: el tipo a quien responsabilizaron por el intento de hacer volar el Parlamento en 1605 y por eso fue ejecutado y desmembrado. La cancioncita popular me había quedado grabada desde entonces: Remember, remember, the 5th of November / the Gunpowder Treason and Plot. (Recuerden, recuerden / el 5 de noviembre / la Traición y la Conjura de la Pólvora.) Tres siglos después de aquel hecho, Moore rescató la figura del rebelde y le confirió una inmortalidad impensada. La máscara de Guy Fawkes es aquella a la que desde entonces apelan les hackers de Anonymous, cada vez que asoman para difundir alguna picardía. (Y no sólo ellos: también las gentes del movimiento Occupy, Wikileaks y manifestantes antiglobalización en todo el mundo.)

 

 

 

 

Después vino Watchmen (1986), que abordó el tema del superhéroe desde una perspectiva adulta, cuestionando su ideología esencial. Esta novela gráfica constituyó un sacudón que cambió el curso del mainstream del cómic. (Pero, ay, no lo suficiente. La industria prefirió ir en cambio tras la senda del Batman facho y populista de Frank Miller, también del ’86, que hizo posible la saga de películas superheroicas que, salvo excepciones, todavía no dejamos de padecer.) Y a continuación fue el turno de From Hell (1989/96), la más perturbadora recreación de la leyenda de Jack El Destripador que yo haya leído nunca. Para escribirla, Moore realizó una investigación prodigiosa. (Hasta donde sé, no existe otra novela gráfica que incluya un apéndice de 42 páginas con notas bibliográficas que remiten a fuentes documentales.)

 

 

 

 

El tema es que, dadas las leyes internacionales en la materia, Moore no era dueño de sus propias creaciones. Razón por la cual las empresas que editaron sus relatos podían hacer lo que quisieran con ellos. Eso explica por qué existen películas de todas esas novelas gráficas (V for Vendetta, Watchmen, From Hell) a pesar de lo cual el nombre de su creador no figura en ninguna — Moore pidió que lo retirasen, para no suscribir aventuras audiovisuales con las que no estaba de acuerdo. (También existe una adaptación de La liga, que es la peor del lote. Tan, pero tan mala, que equivale a errar el tiro ante el arco adversario desierto, pegarlo en el poste y concretar el gol en contra en el arco propio. Es tan vergonzosa que casi borra de un plumazo la digna carrera de Sean Connery, que hacía de Allan Quatermain. Por algo decidió retirarse del cine después de su estreno.)

 

 

 

 

En este sentido, La liga fue para Moore una forma de decir: ¿Se apoderaron de mis creaciones e hicieron lo que quisieron? Ahora yo voy a hacer lo mismo con todo el imaginario colectivo de la literatura occidental. (Y cuando digo todo exagero, pero no por mucho. En las sucesivas entregas de La liga, que culminó en 2019 con Tempest —la despedida de Moore del mundo del cómic— también aparecen el John Carter de Edgar Rice Burroughs, el Orlando inmortalizado por Virginia Woolf, el Dr. Caligari que Robert Wiene llevó al cine, el Randolph Carter de H. P. Lovecraft, el doctor Moreau de H. G. Wells, el Charles Foster Kane de Orson Welles, la María de Metrópolis de Fritz Lang y muchos más.) Si no fuese mucho más que eso, habría que decir que La liga es una de las venganzas más elaboradas de la cultura occidental.

Alan Moore es un genio, sí, pero además tiene pocas pulgas.

 

 

 

La liga local

Oriundo de Northampton, Inglaterra, Moore es un personajón: pelos largos y barba hirsuta, dedos llenos de anillos, mezcla de ogro de cuento y rockero congelado en los ’60 de la lisergia. Estudioso del ocultismo y anarquista en términos políticos, tiene varios puntos de contacto con la figura del Indio Solari (la cabellera no es uno de ellos, quedó claro): hablamos de artistas que, si bien intervienen en la industria —cuando sacás un libro o un disco, ya lo estás haciendo—, participan siempre en sus propios términos, irrenunciables en materia de control creativo de sus obras; y que, jugando un juego a contramano del resto, reescribieron la cultura popular de su tiempo.

 

Alan Moore.

 

 

No sé a ustedes, pero a mí la idea de reunir a los héroes de la imaginación para que batallen en defensa de su pueblo me pone en marcha. No es que no lo haya intentado, ya. En mi novela El rey de los espinos imaginé una Cofradía en la cual se mezclan pibes del Conurbano con personajes de historieta que irrumpen en el mundo real —todos creados por un Autor que es un descarado homenaje a Oesterheld—, para defenderse y defender a su gente en una Argentina gobernada por Macri. (La novela, aviso, se publicó en 2014.) Pero me tienta la idea de ir más allá de los confines de mi cabeza y meterme con el imaginario popular. Ayúdenme a pensar, mientras nosotros también jugamos: si en la Argentina existiese desde hace siglos una Liga secreta como la de Moore, ¿qué personajes de nuestra cultura formarían parte de ella?

Habría que discriminar por épocas, claro. Si la historia que imaginamos también abarcase siglos, habría que enhebrar en su origen a alguno de los personajes de la Saga de los Confines de Liliana Bodoc. (¿Dulkancellin, quizás?) En mi Liga Local tampoco faltaría uno de los hijos de Martín Fierro. (¿O por qué no Picardía, el hijo de Cruz?) También reclutaría a Juan Moreira, en una versión similar a aquella concebida por Leonardo Favio. Y a La Parda Flora, dueña de un cabaret y amiga del Corto Maltés. (Se supone que existió una Parda Flora real, origen de la leyenda, que solía decir algo con lo cual, como creador, no puedo sentirme más identificado: «¡Que haiga relajo, pero con orden!»)

No podría faltar un personaje arltiano: si no el mismísimo Erdosain, alguien como el Astrólogo. Una criatura de Marechal, o al menos un escenario de Adán Buenosayres — como la ciudad de Cacodelphia. Uno de los irlandeses de los cuentos de Walsh, devenido joven o ya adulto. (El Gato sería ideal.) Y la figura siempre esquiva de La Maga, ya sobrepuesta a la muerte de Rocamadour y más capaz que nunca de «nadar en el río, mientras todos los demás lo miran de lejos».

 

 

 

 

Un número puesto sería Juan Salvo, El Eternauta, a quien Oesterheld y Solano López ya le diseñaron un traje ideal para sobrevivir pandemias. Ya que hurgamos en las creaciones del Viejo, sumaría también a Sherlock Time y me encargaría de que Mort Cinder no dejase de hacer una visita. (Cinder es imprescindible: ¿qué personaje encarna mejor la característica argentina de morir y resucitar constantemente?) Me pregunto si no nos convendría convocar también a Boogie el Aceitoso, o al menos a las cotorras que atormentan a Inodoro Pereyra y que, bien usadas, pueden constituir un arma secreta. El Alack Sinner de Sampayo y Muñoz sería un recurso del que no prescindiría. Y sin duda alguna, el cerebro de la organización contemporánea sería una mujer brillante y curtida de unos 60 años cuyo apellido no nos consta, pero que responde al nombre de Mafalda. ¡James Bond tendrá su M, pero nosotros contamos con una M superior!

¿Por qué no apelar al Capitán Beto de la canción de Spinetta? Su nave interestelar de fibra made in Haedo vendría bien. De lo que estoy seguro es que necesitamos conchabar al Rato Molhado de la canción de Los Redondos, ese pendejo «siniestro pero gentil» de coraje desmedido, que es capaz de dibujar una gargantilla roja en el cuello del mismísimo Diablo. Y ya que andamos por el Conurbano, habría que sumar a los personajes de la novela Kryptonita de Leo Oyola, que nacieron mandados para la tarea: el Nafta Súper —nuestro Súperman—, el Señor de la Noche —nuestro Batman— y por supuesto Lady Di, nuestra heroína trans.

 

 

 

El juego da para mucho. No se priven de contar sus ideas, no seré Luisa Delfino pero los escucho. Por supuesto, no me lo tomo de modo literal. No pretendo un ejercicio mímico, una réplica de lo que hizo Alan Moore. Pero sí me interesan dos corrientes que subyacen su creación de La liga. En primer lugar, la utilización de la vis creativa como recurso defensivo/ofensivo. A esa altura de su vida Moore se sentía amenazado: en lo personal —le arrebataban sus creaciones más populares— y como ciudadano de un rincón cuya cultura veía comprometida por la capacidad industrial y mediática de los Estados Unidos de producir fast food mental: un alimento barato, disponible en todas partes, sabroso al primer bocado pero, en último término, dañino para la salud.

Y en segundo lugar, que haya creído genuinamente que nadie lo defendería mejor que los personajes de la cultura popular que lo convirtieron en quien es. Tratándose de un lector atento de Aleister Crowley y de un creyente en el poder mágico —acá sí, en sentido literal— de la imaginación, lo de Moore no era tan sólo un hecho creativo, un capricho de artista: era una movida consciente, un gesto público destinado a producir cimbronazos en el ágora.

O sea, un hecho político.

 

 

 

La Gran Esperanza Marrón

Una de las cuestiones que me atormenta en estos días es la siguiente: ¿cómo es posible que, contando con les mejores comunicadores profesionales y les mejores artistas —escritores, guionistes, dramaturgues, directores, actores…— (y cuando digo mejores, quiero decir mejores por afano), el campo nacional y popular esté perdiendo por paliza la batalla del discurso público? Nuestra imaginación fue secuestrada por la variante local de los Blue Meanies, aquellos villanos que, en la peli animada Submarino amarillo, proscribían la música, el color y la alegría: llamémoslos Yellow Meanies, por razones obvias. Hoy la discusión pública ha caído prisionera de gente gris y de escasas luces, que sólo conoce un estado de ánimo — la indignación constante, el vómito de bilis contra todo lo que es bello y bueno y generoso. Los Yellow Meanies ocupan el centro de la escena: feos, precarios y repetitivos pero, al final del día, únicos personajes que persisten en nuestra mente cuando cerramos los ojos, gritando hasta desgañitarse contra la posibilidad —por completo imposible, en términos de la lógica más elemental— de que la Argentina se convierta en Valenzuela.

 

 

El gesto prototípico de un Blue Meanie: sacado y odioso del placer ajeno.

 

 

Ustedes dirán: Y qué querés. ¡Si las tenemos todas en contra! Los medios grandes, la tecnología más moderna, están en manos de la oposición. Necesitamos leyes que nivelen el territorio de la comunicación, que acá exhibe un nivel de concentración que Stalin habría envidiado. Necesitamos medios públicos más vitales y mejor coordinados. A lo cual yo respondería: Es cierto. Pero en las condiciones de hoy, aun cuando la comunicación estuviese democratizada y los medios públicos tuviesen un desempeño óptimo, seguiríamos perdiendo escandalosamente. Porque ellos saben qué drama están interpretando, tienen su guión escrito y lo actúan con cuerpo y alma. En cambio, a nosotros todavía no nos llegó el guión. Estamos listos, dispuestos (tirando a ávidos, diría), pero la letra que deberíamos introyectar y hacer carne para salir a escena no nos llegó. Debe ser problema del Correo, debe ser. Por eso nos sentimos así: como hormigas a las que les patearon el hormiguero, corriendo como locas, descoordinadas, chocándonos entre nosotras y sin saber dónde ir.

Hace un par de días me topé en Twitter con el siguiente texto en inglés, cuya fuente original desconozco: «Nadie votó a Trump porque era un comunicador habilidoso, un líder carismático que resolvía problemas creativamente, de intelecto brillante o un humanitario generoso. Lo votaron porque odian a la misma gente que él odia». Lo traduje de inmediato y lo hice circular, agregando esta reflexión: Cambien «Trump» por «Macri» y funciona igual de bien. Sinceramente creo que es así. Los poderosos de este mundo comprendieron que el odio es un gran movilizador y por eso ya no pierden tiempo tratando de vender otra cosa. En todas partes hay mucha gente dispuesta a odiar, a partir de motores diferentes: racismo más o menos velado, inseguridad social y económica, transfobia, credos religiosos manipulados, miedo a cucos políticos con fecha vencida como el comunismo… Lo único que tienen que hacer —lo que de hecho vienen haciendo, de modo cada vez más sincronizado y efectivo— es, primero, identificar al sector dispuesto a votar a partir de la emoción primordial del odio; y segundo, conseguir cada vez más gente dispuesta a odiar, a canalizar su impotencia —el miedo primal que deriva de vivir en un mundo a punto de cambiar de modo impredecible— a través del grito y el rictus desencajado.

Ellos ya tienen su saga lista y estrenada, y siempre están produciendo el próximo episodio. ¿Y nosotros? Nosotros no. Nosotros permanecemos en casa, con la sensación terrible de que no hacemos nada y aun así estamos agotados, o peor aún: desmovilizados. (A nivel la casa está en orden, diría.) Nos salimos de la vaina por empezar a jugar, por asumir de una buena vez el rol que debería tocarnos. Y nos vamos a dormir con la misma sensación cada noche, la de haber perdido otro día sin haber sido convocados a la aventura de nuestras vidas.

¿Es porque no tenemos materia prima a partir de la cual crear nuestro guión? Claro que tenemos: de la mejor, y de sobra. Puede que no sea tan infecciosa, tan combustible (¡tan fast food mental!) como la del odio, pero tiene la enorme ventaja de que no nos cobrará un precio irremontable. Para construir un discurso sobre el odio hay que renunciar a la racionalidad para hundirse en las aguas turbias del prejuicio; es decir, hay que embrutecerse objetivamente, al nivel de los orcos de Tolkien y su obediencia ciega a las órdenes telepáticas de Sauron. (Todos tenemos claro quién es nuestro Sauron, ¿no?) Porque a esa gente le cierra lo que cobran al contado al odiar de ese modo: nada los ha hecho sentir más vivos, desde que están de pie en esta Tierra, que esa intensidad que les regalaron al permitirles blanquear su resentimiento. En cambio nosotres podemos conectar con las mejores y más elevadas emociones humanas, sin que eso signifique bajar la persiana ante el pensamiento racional.

 

 

Los héroes nac & pop de «Kryptonita».

 

 

No pierdo de vista que atravesamos un momento jodido. Ni envidio a aquelles que tienen responsabilidad concreta sobre la salud y la economía de la gente. Temblaría de ponerme sus zapatos apenas un segundo. Pocas cosas más frustrantes que cuidar a (cierta) gente que no quiere ser cuidada. En términos políticos, equivale a caminar sobre la cuerda floja: te regalo esa de lidiar con líderes territoriales que deberían cuidar de los suyos pero a la vez sospechan que su futuro depende de que la pandemia cause un desastre. (Run, Horacio, run!) La ecuación es simple: a más muertes, menos futuro para la causa nacional y popular. Por eso hay que cuidarse y cuidarnos de modo más obsesivo que nunca, pero con la frente alta y una sonrisa en la jeta — integrándonos a todes en una gesta real, en la más concreta y palpable de las épicas.

Estamos cansados y hartos. Por eso este es un momento delicado, el minuto crucial en que hay que evitar que el mal se desmadre. Y carecemos de una política nacional de comunicación, justo cuando deberíamos estar comunicando de modo más intensivo y coordinado la narrativa de la hora. El hecho de que, juntos —pueblo y Estado, en todos sus niveles de responsabilidad—, estamos haciendo el trabajo de superhéroes, salvando nuestro mundo concreta y palpablemente, día tras día. El hecho de que al calzarnos nuestro uniforme definido por el tapabocas, al activar el campo de fuerza de la desinfección y el uso intensivo del jabón y al no exponernos a la kryptonita del contacto social indebido, estamos cambiando la historia para bien. El hecho de que, al hacer lo que hacemos, salvamos la vida del viejo que guarda en un cajón la novela que cambiará el curso de la literatura —pero que, de morir a causa del virus, en vez de editarse terminará quemada—; de la chica de 23 que en pocos años creará un software que democratizará la comunicación mundial —a no ser que muera por falta de respiradores, claro—; del niño de Ranelagh que en 2040 nos hará reír más que Niní, Olmedo y Les Luthiers juntos — si es que sobrevive al coronavirus.

 

 

Tenemos que tornar visible, irresistible, la maravilla de lo que estamos logrando (¡porque venimos lográndolo!) entre todes les ciudadanes responsables. Tenemos que hacer sentir en la piel la electricidad que deriva de sabernos protagonistas de la gesta más grande, de la aventura más trascendente que protagonizó el pueblo argentino desde la recuperación de la democracia. Tenemos que recuperar la bandera como prenda de unión, no de división. (Y con ella, a todas las palabras bellas que los Yellow Meanies vaciaron de sentido: libertad, república, democracia.) Tenemos que aprovechar esta oportunidad histórica, por la cual devinimos ejemplo para el resto de los pueblos de América Latina, La Gran Esperanza Marrón. (Porque somos mixtos, como diría Charly, y creemos que del mestizaje, de la cópula, salen las mejores cosas.)

Pero si no lo contamos de buen modo —si no apelamos a las mejores armas de nuestra voluntad y nuestra imaginación, si no seducimos al pueblo para que se sume a la aventura de salvarse y salvar, si no apelamos a las herramientas que la comunicación contemporánea pone a nuestra disposición, si las hormigas no vuelven a coordinarse al servicio del relato que preserva a la comunidad—, no ocurrirá.

Por estos lares, queda claro, nadie piensa dar por perdida la batalla de la comunicación.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

https://twitter.com/MarceloFigueras/status/1275822420931289088

 

 

 

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68 Comentarios
  1. Jorge dice

    ¿Patoruzú sería…Berni? Impecable nota y me encantó el giro desde la mirada del comic hasta llegar a mostrar nuestra posición pasiva frente a un enemigo ordenado y sin escrúpulos. Hasta la vacuna siempre!

  2. Ignacio dice

    El hater es el sujeto político de nuestro tiempo, porque el sistema crea frustración y resentimiento acumulados. Lo explica este párrafo de “El club de la pelea”: “La publicidad nos hace desear autos y ropas, tenemos empleos que odiamos para comprar mierda que no necesitamos. Somos los hijos malditos de la historia, desarraigados y sin objetivos. No hemos sufrido una gran guerra, ni una depresión. Nuestra guerra es la guerra espiritual, nuestra gran depresión es nuestra vida. Crecimos con la televisión que nos hizo creer que algún día seríamos millonarios, dioses del cine o estrellas del rock, pero no lo seremos y poco a poco lo entendemos, lo que hace que estemos muy cabreados”.

    Recomiendo “Brexit: una guerra incivil”, protagonizada por Benedict Cumberbatch. La escena más tremenda es cuando el dirigente laborista/europeísta presiona al focus group y empieza a saltar la mierda. Ahí se da cuenta de que “esta campaña empezó hace 20 años” y que el discurso del odio le habla a los resentimientos de los ciudadanos.

    No será tan fácil. Entiendo lo que plantea Marcelo, pero no pasa hoy por poner a Zamba o popularizar a Juan Salvo, que esa tarea es largoplacística (o como decía Marcelo, hacer telenovelas y comedias con otros valores). Habrá que encontrar una forma de pelear el sentido en el día a día, mientras vemos cómo generamos en el tiempo una nueva cosmovisión. Seguramente ambos esfuerzos se encontrarán en un punto.

  3. Inti dice

    En la liga los anoto a Zenitram y al Angel de la Bicicleta. Saludos

  4. Pablo Billordo dice

    Aunque nunca fui precisamente un Comic-Fan, muchas de las referencias forman parte de la geografía intelectual de la mayoría, debo decir que fue tan interesante la lectura de la nota como la de los comentarios y respuestas. En general muchos nos encontramos cómodos con este tipo de análisis y referencias que obligan a desentrañar la madeja de info que diariamente deglutimos sin masticar. Pero modestamente creo que quienes comandan la infantería que viene ganándonos la batalla, tienen un lenguaje mas simple, y el tema del «odio» lo deja perfectamente claro. Sin extenderme demasiado pretendería recomendar un tour literario por latinoamerica y con solo identificar los estandartes y el son de los clarines de tan bien gestionada infantería, bastaría para darnos cuenta que al menos debemos reconocerle a los autóctonos la precisión en la estrategia para dar justo en el blanco del mas débil de los flancos. Somos una sociedad latinoamericamente rara. Pretenciosos inteligentes comportándose como el mas sumiso de los rebaños. Esta claro que los argumentos son poderosos cuando la evidencia los sustenta, pero tenemos que ser «mas modestos» al comunicar, no basta con cantidad, con menos y mejor direccionados podríamos hacer mucho mas y estoy convencido que abriríamos un hueco enorme en esa infantería poderosa. Aun reconociendo la derrota, haciendo un análisis estratégico idóneo de la contienda y con las conclusiones correctas, seguimos cometiendo el error de creernos mejores y por eso repudiar las armas que nos llevaron a estar tendidos en el campo de batalla. Si en cinco segundos recorremos la historia del mundo vamos a encontrar a victimas intelectualmente solidarias con nuestro razonamiento, pero victimas al fin.
    La única forma de llegar a la victoria es no solo derrotar al enemigo, sino ademas robarle las armas y empuñarlas con la misma saña, de lo contrario terminaremos en una cuadricula adornando un entretenido cómic.

  5. Carlos Iorio dice

    #LibertadAAssange

  6. apico dice

    Ta muy gueno Marcelo, saliste a cazar en el zoológico. Lo que necesitamos son POLÏTICAS PERONISTAS, y no las tenemos. Lo demás, es solo ficción. Un saludo peronista.

  7. Eduardo dice

    Gocé un subidón de ganas de leer y volver a leer, pero sé que será muy difícil reprimir el efecto hedonista de prender la tele. Trataré…

  8. Foti Marcelo dice

    Marcelo, me gustó mucho tu texto, pero disiento en algunas cosas.

    Tu ejemplo de los orcos, como hipnotizados por Sauron, no es del todo cierta, ya que puede leerse, o verse que la última parte del libro o la película, hay un enfrentamiento entre orcos donde prima la vieja y querida codicia y ambición personal, situación que facilita el rescate de Samsagaz, y el escape de ambos de la torre de golgoroth, por no hablar de la interna entre los uruk hai (de Sauron) y los que siguen a la mano blanca (Saruman).
    No sabemos explotar la grieta entre ellos, que como bien dijo P. Moyano se espían entre ellos.
    Y después en que caemos permanentemente en las trampas discursivas y debates bobos (dios mío, y mira que soy ateo, el último sobre si la Antartida es provincia o no, mamadera), reproduciéndolos al infinito en twitter, facebook y cuanta red social anda dando vuelta. En fin.

  9. Nestor dice

    Propongo al Kechum de la serie Hijitus
    Te pregunto si tenes usuario en la red Mastodon para seguirte ahí.

  10. Dolly dice

    Marcelo, no puede faltar la CHINA AIRON personaje inolvidable de Gabriela Cabezón Cámara.

  11. María dice

    Me borraron el comentario? Xq mucho imbecil . Y vos pedis comunicación. Yo escribo lo real lo tangible y un boludo lo borra. Yo escribo q Alberto [email protected] bien de Mindlin q es hablar de Lewis, y digo q tenemos q hablar fuerte y a los gritos y me borran? Lo siento me doy por perdida. Están ganando los bobos q manejan jueces. Q manejan la guita y Alberto habla en voz baja carajo.

    1. Marcelo Figueras dice

      Yo no borré nada. Y además hay otro comentario tuyo subido.

  12. María dice

    Tu texto. Era lo q me pasa cada día. Me despierto y nada otra vez sopa. Y Albert hablando para los giles agradeciendo a Mindlin y Larreta para mañana ya preparo un mi,o bo q nadie podrá traspasar para entrar con el auto. Cámaras ruidos y charla. Y nosotrxs nada? Miramos. No tengas todo esos nombres ni toda esa ingenuidad para pensar q con el bien cambiamos. Nop necesitamos varios caballos o marchas a la vez con carteles verdes gritando a pleno. Q se castigue a los chorros q la justicia no hará. Q leo incansablemente sobre espías. Q ya me importan un corno. Q quiero q Alberto suba el tono de su voz. Q nos agarremos de lis pelos. Quiero q se vayan de mi vida para eso vote a Fernandez carajoo. Gracias Gigueras . Te ame el año pasado con Cristina. Esto te hace imperdible para mi. Abrazos. 🇦🇷

  13. Gustavo dice

    Muy interesante el artículo. Para pensar los dilemas de la comunicación y obtener recomendaciones de politicas comunicacionales sugiero consultar el libro de Mariana Moyano “Trolls SA. la industria del odio”. Ahí están explicadas con muy claros fundamentos las apelaciones al odio y al estado de ánimo, claves para entender lo qué pasa en el campo de la comunicación pero sobre todo en las redes sociales, que son el nuevo espacio relevante de la comunicación pública.

  14. Alejandro dice

    habria que poner un nombre al grupo, algo así como Los Nadies de la Justicia… El Pepe Sánchez debe estar, la Mujer fuerte tiene que ser la Bárbara de Zanotto que en plena dictadura y derrota se subleva contra el invasor que arrasó al mundo y creó una nueva cultura agradecida de ser esclava.
    ¿Un Cucub para que cuente las historias?
    No debe faltar el Chacho Peñaloza y ese pibe de su tropa que prisionero cuando le preguntan donde està El Chacho toma un facón y lo hunde en su pecho diciendo ·»Acá está el Chacho»
    Siempre hay que tener enemigos… El Juez y el Viejo Vizcacha (el antepasado del Pirincho)

    1. Ignacio dice

      Bárbara, un amor de infancia (como la reina Nofretamón), hoy no podría andar así (des) vestida

  15. Fernando dice

    Marcelo, un héroe local posible es Echenaik del Manual de Perdedores

  16. Gabriela dice

    Dale. Super héroes de barrio y relato épico del presente loco q nos toca transitar. Contra los odiadores seriales q nos matan un poco cada día. Me anoto. Escribo.

  17. Damorodo dice

    Si me agarras medio cansado, lo tengo que sumar al Echenike de Sasturain, a Perramus, No deberia faltarnos Don Isidro Parodi, al Patriarca de los pajaros lo pongo en Jefatura de gabinete, no podemos olvidar a las chicas, Pampita, La Maga, y Cibersix deben estar, No deberia faltar el Loco Chavez y el Cazador en la vanguardia. La emperatriz Abdheljarda y ya que soñamos que no falten los rios de Juanele y los arboles de Haroldo Conti. El investigador llamado Rodolfo sabra descubrir las trampas del enemigo y las dejara a la luz. Esto empieza a gustarme.

  18. pelusa dice

    me anoto con JUAN MOREIRA, tal como lo ‘pinto’ Leonardo Favio

  19. Zurdo dice

    Alvar para que nos lleve. Y hagámosle un lugar al cadete del Ministerio del loco Barreiro, que un joven con amor y coraje nunca está de más. Gran nota y mejor idea.

  20. Alma Marquizo Silva dice

    Muchas gracias. Yo también quería hablar de comunicación.

    1. Daniel dice

      Es tarde. Madrugada del lunes. Mañana tendré otro día como el de hoy. Y hago muchas cosas: cocino, lavo, reparo pavas eléctricas, escribo, espero a mi esposa que vuelva de su trabajo, remuevo la pintura de una mesita de luz pintada con colores de cuando tenía 40, hablo con mis hijos, me trabó en discusiones con los de la básica, con los foristas de algunas publicaciones, pienso si en esta semilotería saldré premiado o apremiado, extraño abrazar a mis nietos, higienizo sesudamente todo lo que ingresa a casa. Todo eso y más, pero hace 100 días que no salgo de casa. ¿ Y saben que hacía antes del 16 de marzo? (Que llamé «Me quedé con las ganas» porque ese día cumplí los primeros 70 y suspendí el festejo): llevaba personas especiales a escuelas y rehabilitaciones, es decir andaba de acá para allá todo el día.
      Mal de muchos, consuelo de….pero igual tengo que decir que puedo hacer cosas que millones no pueden, como quedarme en casa, o lavarme las manos todas las veces que lo crea necesario. Y lo digo porque es importante para mi decir desde donde hablo. Identificarme.
      Pienso que estamos haciendo, que estamos resistiendo. Como si fuese una segunda etapa del desgobierno de Macrì (como lo escribe Verbitsky). Otra etapa de la resistencia. ¿Se acuerdan de las subas explosivas de las tarifas? ¿de las sangría de la «grasa militante»? ¿del intento de 2 x 1?
      Resistimos.
      Hoy otra realidad nos obliga a resistir.
      Esta vez no pusimos el voto en la urna amarilla y perdimos por un pelito. Hoy las condiciones son una casi copia de la que Juan Salvo vio aquella mañana.
      ¿Comunicar mejor? Por supuesto. Estamos en eso. Por ejemplo, hay un tal Figueras que hace su parte. Y se de otros que lo están intentando. Ahora… convengamos que el vuelo programado era desde Aeroparque hacia la Antártida, con vientos cruzados y exceso de carga y que apenas decolamos nos prohibieron volar sobre las Malvinas y Chile nos cerró el espacio aéreo. Y sin embargo todavía permanecemos navegando. No es poca cosa, che…Además hemos podido reabastecernos en vuelo, encontramos una ruta alternativa, seguimos firmes con el aeropuerto de destino; eso sí, la ruta es mucho más larga, pero qu é… ¿íbamos a volver a Aeroparque con el ala entre el tren de aterrizaje? ¿Y con la tripulación y los pasajeros qué pasa? Están hinchados las pel…, cansados, podridos, dudando algunos, otros descreídos; salieron para un viaje de 24 horas y ya van 36…y no pueden garantizar que no haya más quilombos…Complicado…
      Pero en viaje. En vuelo. Porque…volar…VOLAR no es para cualquiera…¿no?

  21. Marcelo dice

    Tocayo, lo molesto con un detalle, no más. El Dr. Caligari no es de Murnau sino de Robert Wiene (y guión de Janowitz y Carl Mayer). Un abrazo!

    1. Marcelo Figueras dice

      Uh, muchas gracias por la corrección… ¡En el choclazo de referencias la memoria me tricionó!

  22. Mariano Molina dice

    Te faltan los heroes de El Campito de El Campito de Juan Diego Incardona y alguno de Peter Capusotto, que no es otra cosa que bien podría ser un comic en formato TV.

    Gran nota

  23. Orlando dice

    Leí tu artículo por la mañana y lo acabo de re-leer porque me estimula sentir como resuenan ideas, detrás de las cuales ando hace tiempo.
    Suscribo con cuerpo y alma (que para mi filósofo de cabecera Spinoza, son indivisibles) tu frase final:
    «Por estos lares, queda claro, nadie piensa dar por perdida la batalla de la comunicación»
    Procuraré ponerme en comunicación para hacerte llegar inquietudes al respecto (mi correo ya lo tenés).Abrazo

  24. marcelo daniel cosin dice

    Estamos frente a un dilema. La sociedad, la masa, la gente, cada persona, nace sin creencias, ni valores, ni ética ni nada. Es puro interés por la teta. La teta es su meta, su objetivo, su vida. Poco a poco, la teta será la madre y el padre su enemigo. Poco a poco irá teniendo idea acerca de que cosas le gustan, le atraen, lo seducen. Después escuchará casi sin querer, a un tío, un amigo, un maestro. Y así va definiendo un mosaico de creencias y valores. También tendrá un celular, una tablet y de esa manera llegará a Instagram, etcétera. La comunicación de creencias y valores no es cuestión de días, ni de meses, ni de años. Lo más importante de la comunicación es tener el poder de los medios. Y eso al grupo Clarín le llevó 70 años. Pero ahora lo tiene. El poder lo tiene AEA. A esa organización hay que arrebatárselo. Nadie conseguirá que un fanático de Boca sienta lo mismo que uno de River. Pero, algo es posible hacer. No con comunicadores sino con estrategas. Te lo digo yo, que soy un profesional de la comunicación. (Te leo siempre y me gusta tu manera de escribir. Sobre todo eso de juntar palabras de distintas fuentes callejeras)

  25. mgs dice

    Marcelo, estas en el top de mis referentes, pero tu olvido es inslvable…. falto nippur

    1. Marcelo Figueras dice

      No me lo olvidé. ¿Cómo podría? Pero pensaba en personajes que estuviesen en la Argentina… (Hasta Alack Sinner, si no recuerdo mal, venía en algún momento. ¿O era su hija?)

  26. David Grunberg dice

    Respecto de la primer parte-consigna del artículo creo que la idea de incluir un filósofo es genial. Yo creo que José Pablo Feinmann sería ese súper héroe bonachón, genial e ingenioso.
    Respecto de la segunda parte del artículo, voy a ser categórico. Con poner al aire 678 de lunes a viernes y a Roberto Navarro los domingos se domina la agenda, no tengas dudas. Es bastante más simple que lo que parece. Y no nos tiene que importar lo que digan los odiadores, pero si queremos pescar en esa pecera hay que exponer sus inconsistencias. Saludos y que placer leerte. Lo que extraño oírte en Habrá Consecuencias no tiene nombre.

    1. Graciela dice

      Yo también lo extraño!

  27. María José dice

    perdón, lo que voy a escribir a continuación no está muy meditado pero surge de una sensación que me asedió hoy al leer varios textos de El Cohete: ¿no es un error de concepto no poder salir de los mismos términos en los que nos coloca esta oposición horrenda? ¿por qué es tan insistente la obsesión por la comunicación? Quiero decir: sabemos que comunicar es esencial a gobernar, pero el campo popular parece estar obsesionado por sus supuestos «errores de comunicación». Un par de intelectuales de cuarta escriben un texto miserables y salimos unos cuantos miles a responderles. No se nos ocurre hacer nada mejor. ¿Esa es la táctica a seguir? ¿No sería mejor pensar «out of the box»? Porque de hecho, lo mejor de ese campo surge o ha surgido cuando se dejaba aparecer a lo inesperado. Por eso es que fue considerado el «hecho maldito».
    Pensar en términos de simetría no sirve, no viene sirviendo.
    Tampoco creo que sirva pensar en términos de mejores/peores.
    En cuanto a lo del odio, me parece que no hay que olvidar algo central a ese afecto y es que los que odian lo hacen porque no soportan el goce de les otres. No pueden tenerlo, por eso lo odian. El goce.
    La solución no parece ser ponerles un espejo, sino -en cierto modo- ignorarlos y seguir alimentando acciones guionadas en términos de goce. Algo de eso decis al final de tu texto, creo. Lo de subrayar a quienes producen cosas buenas y bellas.
    Me preocupa todo esto como a vos y como a quienes te siguen aquí. Pero me pregunto si al preocuparnos tanto no estamos alimentando ese otro ello espantoso que vive porque consume nuestra energía. No llamo a la indiferencia, sino a repensar estrategias para no dejarse ganar por ese odio.

  28. mercedes dice

    ¿Qué hacemos desde nuestro humilde balcón?

  29. Pedro dice

    Marcelo, Poroto de La Plata hizo un comentario que continúa el debate. No da para que lo bardees. Ojo, apoyo tus miradas, pero me parece, con todo respeto, que contestaste un poco rápido.
    Un gran abrazo.

    1. Marcelo Figueras dice

      Sinceramente, no creo haber bardeado a nadie. Nunca fue mi intención. En este caso, me preguntaba si Poroto no se había quedado colgado de los adornos de la cosa mientras se perdía el fondo, nada más.

    2. Nora dice

      Marcelo aplaudo tu nota y me siento identificada con mucho de lo que planteas.
      Recuerdo el 2008 , la 125, el odio en las calles, la derrota, la desolación de la mayoría dentro del campo nacional y popular y de pronto la aparición de 678, sí, el programa que después muchos de los propios criticaron. Pero no puedo olvidar la felicidad que sentimos al darnos cuenta que no estábamos solos, lo importante que fue poder entender el papel de los medios hegemónicos. Cada día que siento que nos ganan una batalla, me pregunto que pasa con la TV. Pública? Quien decide como se comunica? Por que’ estamos cediendo tanto terreno?

  30. Agustin dice

    Marcelo, a dicha Liga no puede faltarle de ninguna manera una Junta Opositora a la causa, que si bien no signifique un entorpecimiento real de la batalla quijotesca que ésta se propone frente a las fuerzas del mal, al menos recree nuestra incapacidad para tomarnos las cosas del todo en serio. Se caen de maduro los amigos Gog y Magog. Abrazo.

  31. Jose Lacan dice

    Alguna vez fui a la fundacion de Alfredo Silletta, el conocido experto en sectas, por un trabajo en la facultad. En el folleto que te daban te recalcaban esto: que no importaba lo absurdo de los argumentos lógicos, ni el estrato social, ni el nivel educativo, para que una persona se dejase atrapar en la redes de una secta.
    Y esto es así porque, recalcaban, apuntan a una sola cosa: tus sentimientos. El viejo argumento de las razones del corazón versus las del pensamiento de Pascal.
    Ahi es adonde tenemos que apuntar con artilleria pesada, máxime cuando las razones del pensamiento estan de nuestro lado.
    Al corazon, con constancia, persistencia e imaginacion.

  32. ram dice

    Si tuviera que elegir «superhéroes» de este lado de la grieta, estaría en problemas, dada mi carestía en literatura nacional, ahora lo que sí me motiva a meter la cuchara y opinar es lo del ODIO, que descarada e impiadosamente cae sobre quienes sólo aspiramos a vivir un poco mejor sin dañar a nadie y sin odiar, justamente.
    Es dificil explicar este odio, porque en términos concretos, carece de fundamentos reales y se basa en una mitología básicamente torpe, además de mentirosa y acomodaticia, los ejemplos son casi infinitos y no hay espacio ni tiempo, tengo que quemar el parquet para hacer el asado, vió?.
    Pero si bien ese odio es tema constante y frecuente en casi cualquier análisis, me pregunto si realmente se lo percibe en su total magnitud o no se lo quiere percibir y así se insiste en apelar a seducciones (que al odiador no seducen, más bien lo estimulan) y a una timidez digna de mejor causa para llevar a cabo, exactamente aquello que odian (de paso, no odian lo malo que se pueda tener sino precisamente lo que podría ser virtuoso – hoy, por caso, la loca pretensión de salvar vidas ante la peste – sin calcular si esas vidas son «propias» o de odiador, que hay lujos que insistimos en no darnos).
    Me temo que falta el considerar al odio como algo dañino con lo que no se pùede negociar ni, menos, pretender seducir y/o transformar en tolerancia, cosas que no sucederán nunca; puede ser que al no odiarlos no se los considere enemigos, pero lo son y ellos sí se perciben como tales porque «somos lo peor» y para combatir(nos), no hay delito ni chanchullo ni nada inaceptable, vale lo que sea. Si por odiar no tienen drama de ir contra sus intereses, ¿por qué lo tendrían en ir contra los nuestros, su razón del odio?.
    Puede ser que haya una desmedida confianza en que siendo un odio irracional, basado en mentiras no ajenas a la estupidez, llegará un día en que las cosas se acomodarán correctamente, la pregunta es cuándo llegará ese día, si llega.

  33. Horacio Plaza dice

    Me encantó la nota, después de las palabras de elogio de Alberto hacia Marcelito Midlin estuve bajoneado, gracias por levantarme el animo un abrazo a la distancia…

  34. Graciela Cohen dice

    Querido Marcelo …cuando sea … me gustaría lugar algo de la Liga … aquí SSS … su segura servidora… algún mérito puedo incorporar … pero como siempre Dios es el grande y sabe más … cualquier nexo estoy atenta … seremos como los conocidos de Siempre y los desconocidos eternos en las ligas grandes o chicas de los que volamos mudos sobre mundos en los nudos del tiempo a desnudar

  35. Lucas dice

    El Ruso Salzman no puede faltar en esta gesta.

    1. alejandra dice

      Guau!!! Nunca se me hubiera ocurrido!!! Y tengo infancia y adolescencia historietada.
      Claramente necesitamos al Corto Maltes, pero con Cush… y Los Alfonsin, de Rep.
      Y Barbara, para la post pandemia.

  36. Juan Andrés Tabare dice

    Aplausos de pie, maestro. ¡Una de las mejores notas que leí en años!

    Con respecto a los personajes, quisiera en el equipo al indestructible niño inmortal de Yo Vampiro, Buddy, y al brujo Kupuka con su cofradía de hechiceros.

  37. Horacio dice

    Marcelo, excelente.Vos estás en este medio y en radio Provincia que es ya un medio público importante.Desde ahí : qué se puede hacer en la línea que planteas?

    1. Moi dice

      Marcelo, tu nota describe mucho lo que algunos sentimos: cansancio, agotamiento, desgaste frente a tanto odio y repudio a todo lo constructivo, bello, sano. Sin embargo councido con eso de no reaccionar sino de actuar. Ir para adelante con lo que creemos, sostener un plan, un esfuerzo, un sentido. Noto que mucha gente con eso de ser lúcidos y constructivos, pierde the big picture y divide permitiendo que los nefastos ganen terreno o protagonismo. Alberto a veces se equivoca, sí, ¿pero además de señalarlo, podemos acompañar más, proponer, estar? Creamos nuestro gran caos y me parece importante creer y construir.

  38. Poroto de La Plata dice

    Me parece un artículo similar a la observación de los pájaros, interesante como hipótesis pero de nuevo muy lejos de la naturaleza de esta disputa. Creer que tenemos los mejores comunicadores es equivocado y te instala una premisa falsa, tenemos buenos comunicadores, buenos artistas, pero es solo eso, compañeros y compañeras que se han ganado el respeto, el cariño y la consideración popular y en muchos casos lo han puesto en juego, sin un plan, a pura voluntad. Creo que el autor como director de Radio Provincia puede aportar mucho más a mejorar nuestra comunicación, y si este artículo es parte de su bitácora bienvenido sea. La cuarentena iba a implicar mucha gente en su casa conectada a las redes, y ese es y ha sido un terreno favorable a JxC. Esperaron, eligieron el momento y salieron con todo su odio y ejercito de difamadores y mentirosos pagos. Por más épico y florido que resulte no recomiendo encarar esto con un cómic bajo el brazo algo ya intentado y que no salió muy bien.

    1. Marcelo Figueras dice

      Me parece que te distrajiste con los pájaros (¿quién habló de encarar esto con una historieta abajo del brazo?) y te perdiste cosas muy concretas que estoy proponiendo.

    2. Diego de Ucacha dice

      Tal vez deberiamos mirar heroes que estén en la sangre del pueblo y no en el papel escrito por imaginaciones un tanto burguesas. Me refiero a Kalfulkura, Pincen, Mariano Rosas, Felipe Varela, Chscho Peñaloza, Santos Guayama, Mate Cisido, Bsiroletto

      1. Graciela dice

        Yo también lo extraño!

  39. Daniel Cabezas dice

    La gente de a pie a la que le inocularon el Odio, odia, pero si rascamos un poquito encontraremos Miedo, el que instalaron en las dictaduras de los 60 y 70. Hoy también utilizarán un Manual de Operaciones Psicológicas como en aquellos años?

  40. Graciela B Dominguez dice

    Necesitariamos tambien a Esteban Esposito a la hora de las libaciones filosoficas preparatoria de las acciones!!
    (Y no lo vayan a comentar, pero al menos 2 libros de Alan Moore estan disponibles en forma gratuita en internet en ebiblioteca.org) 😅😅😅😅… otra de las venganzas de La Gran Alianza Marron, son los libros gratis!! Un abrazote!

  41. Luciana dice

    Pepe Sánchez como el elemento cómico?
    Marcelo por favor hacele llegar este artículo a Alberto que es súper culto y lo sabrá entender. Y ojalá, poner en práctica, no la Liga de la Justicia argentina que bueno ¿Que más quisiéramos? Pero lo de las estrategias de común es urgente, hasta yo me di cuenta hace ya un tiempo, o si alguien lo señaló lo comprendí porque se ve, se palpa todo eso que describís. Ojalá se encamine, te admiramos mucho!

  42. juan pablo dice

    El Ñato, que empezó como mercenario al mejor postor y luego se plegó al ejercito de los bombos
    o Don Churrique, como asesor o consejero de nuestra Liga….

    1. Juan Andrés Tabare dice

      Aplausos de pie, maestro. ¡Una de las mejores notas que leí en años!

      Con respecto a los personajes, quisiera en el equipo al indestructible niño inmortal de Yo Vampiro, Buddy, y al brujo Kupuka con su cofradía de hechiceros.

  43. federico bejarano dice

    Marcelo se agradece el convite, yo sumaríaa un filósofo , uno de caminos y de amistades . ..Nippur el sumerio y a la China Iron de reciente aparición ( Cabezón Cámara) para los escapes… no quiero abundar dejo allí

  44. Inés Casala dice

    Escucho mucho que uno de los problemas es la comunicación, la mala comunicación o la falta de comunicación. ¿Podría una buena o eficaz comunicación penetrar la barrera de odio que lograron sembrar en tantos hermanos? Yo vivo en La Perlita, Moreno, un barrio sencillo en donde el odio al pobre, al que cobra un plan, al que tomó un pedazo de tierra para poner una casilla es tremendo. Dejé de ir a varios negocios porque discutí con los dueños, gente del barrio, gente cuyos hijos pudieron acceder a la Universidad porque se hizo la Universidad de Moreno… Hubo un tiempo en que la TV Pública y radio Nacional estaban en los primeros lugares llegando a todo el país. Es una esperanza. Ojalá surja una Liga de la Comunicación con poderes para penetrar el odio.

  45. María Inés López Varela dice

    Yo pondría como personaje al protagonista de Última empresa de Cerrado Por melancolía de Isidoro Blastein. Lo pondría con un personaje parecido a vos y me gustaría que la mucha gente capaz como Santoro el bueno por ejemplo pusiera en práctica tus ideas como la pareja del protagonista del cuento

  46. Flavio Marcocia dice

    Sublime y digno de un literato idealista tus conceptos, pero el virus amarillo avanza porque la derecha siempre careció de sensibilidad y le sobro determinación, Cristina, de los mejores estadistas que tuvo Argentina desde que es Nación, vío el problema en forma global – incluyendo al peronismo gorila que los hay y muchos,en su gobierno la coyuntura regional cooperaba, pero no le alcanzó, la 128, la ley de medios, el poder de los grupos económicos concentrados, la fueron lentamente talando, no alcanzó, estuvo ahí! recuerdo su despedida de la presidencia una plaza llena, esa juventud que la seguía y creía ciegamente, pereció, como el final de la película novecento, de Bertolucci, con un sopapo y ,,, ( hoy esa juventud entusiasta lucha por sobrevivir, quizá ya con descendencia, se los tragó el sistema, seguro lo hizo intencionalmente porque los antecedentes sanguinarios de éste país ameritaba se los lo preserve, sumado al gorilismo de gran parte de la rareza indescifrable de nuestra clase media -muchos con estudios terciarios – estupidizados como zoombies hablando de Venezuela, y hoy no podemos negarlo abandonados económicamente en plena pandemia y crisis económica sin precedentes, se ayuda a los mas vulnerables correcto, pero a las corporaciones se las sostiene pagandoles el 50% de los sueldos y el sistema financiero con los privilegios de siempre, tremendo error abandonar a las Pymes, comerciantes y profesionales independientes, la mejor generación fue diezmada en los 70′, y no hay recambio, a Cristina se le teme y es el centro de todos los ataques porque tiene determinación, cuantas injurias más puede aguantar una mujer del vomito amarillo – heredero de una oligarquía perversa, maligna, pero también muy mediocre y mezquina, que sabe elegir a sus gerentes, Mendez, de la rua, el gato y & con las mismas características; ineptos y mediocres aun entre los más estúpidos, pero que hacen mucho daño y del malo, esta onda macanudo del Presidente es muy tibia y a los tibios los vomita dios, no es menos cierto que pese al triunfo en las urnas, su poder es muy limitado, y la oposición lo sabe y usa toda su artillería para arrinconar al jefe de estado, quizá peco de pesimista pero percibo cada día un futuro más incierto, que a más de comunicación – en la época de la presidencia de Cristina abundó -, hace falta una depuración del poder judicial, fuerzas de seguridad y gran parte de la administración pública, y para peor nos encontramos negociando con los fondos de un lado y esperándonos con las fauces abiertas el FMI, que con piel de oveja nos quiere hacer creer que nos apoya y cuida, hay mentes y cuadros brillantes en este país, del lado de los buenos, la mayoría de esta tripulación también lo los es, espero podamos encontrar una salida, solo ver lo que pasa en la región para ver hasta donde están dispuestos a avanzar, me disculpo por el pesimismo, pero las agonias largas me angustian, se debe dar un golpe de timon urgente.-

  47. Carlos Difonzo dice

    Y, al Daneri del inefable, yo lo recluto sin dudar.

  48. Carmen dice

    Ay Figueras, qué problema!! The Killing Joke, de Alan Moore, la conocí gracias a mi hije de 25 años, ilustradora ella y heredera de una biblioteca de más de mil volúmenes que hay en casa. Yo aporto mi personaje, Semasendhi.
    Un abrazo y nuevamente gracias

    1. Un técnico dice

      Seguro que todos podemos agregar en mayor o menor medida a algún personaje, El Loco Chávez? tal vez un Funes el Memorioso? dos personajes que solo con el nombre se pueden extrapolar a cualquier liga, pero el que o no leí o se paso de largo es
      El Capitán Piluso
      hay alguna duda que seria EL JUSTICIERO Argentino por excelencia? como alguno que conocemos que solo llevaba un 10 en la espalda, NUESTRO Piluso solo tiene una gomera al frente, por lo demás, la segunda parte de la nota todos sabemos que no hay una jugada magistral detrás de la cobardía que notamos, salvo salvo salvo que llame la

    2. Ignacio dice

      Si es ilustradora y heredera, ¿por qué hije y no hija?

  49. Favio dice

    Mi personaje favorito siempre fue Emilio Gauna, de Bioy. El sueño de cumplir su destino aunque le lleve la vida, indica una valentía imprescindible para este tipo de empresas utópicas.

  50. Siempredigo dice

    Y que hacemos con Patoruzu? Eh?

    1. Juan Carlos dice

      Funes el memorioso, de Borges. Necesitamos alguien que se acuerde de todo.

      1. Bernardo Piñero dice

        El problema es que a Funes el acordarse de todo le resulta un martirio. Por supuesto que como sociedad tenemos un enorme problema de memoria, de la disputa por el pasado. Pero lo que más necesitamos no es acordarnos de todo, necesitamos mejores razonamientos, complejos, lógicos, ambientales, cálidos, humanos.

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