La Cámpora dice lo suyo

Un documento difundido después de la votación señala que el Acuerdo con el FMI es incumplible

 

En cuanto concluyó la votación en la Cámara de Diputados, La Cámpora distribuyó un documento al que se alude en la nota principal de esta edición. Sus conclusiones consideran «desatinado aplicar un plan de ajuste en las actuales circunstancias del país. Más aún cuando el endeudamiento excepcional e irregular por monto, otorgamiento, desembolso y falta de contralor por fuga, es más imputable al Fondo Monetario Internacional que al país».

«La sociedad argentina carga con dos años de pandemia que agravaron la situación ya de por sí complicada que había producido la política aplicada durante los 4 años del gobierno de Macri. Durante el año pasado, la economía argentina experimentó una reactivación con un elevado crecimiento de la producción, y una pequeña recuperación del empleo y el salario. La misma alcanzó para retornar a los niveles de pre pandemia en algunos indicadores, pero la mayoría de éstos aún se encuentran muy por debajo de los existentes antes del gobierno de Cambiemos.

«La brutal contracción de la economía durante el gobierno de Macri (tarifazos, devaluaciones, pérdida del salario, cierre de empresas y comercios, etc., etc.) se produjo por la aplicación de las mismas políticas que ahora, nuevamente, exige el Fondo. Se recomienda observar atentamente los índices del bienio 2018-2019, cuando se aplicaron las políticas económicas contractivas con mayor intensidad».

Por eso considera que «las políticas del presente acuerdo no sólo no van a solucionar ninguno de los problemas estructurales de la economía bimonetaria argentina, los van a agravar. Los Programas del Fondo no son apropiados para promover el crecimiento ni tampoco para controlar la inflación, ya que ese no es ni será su propósito. Nunca cumplieron un rol antiinflacionario en la Argentina, por el contrario: en los períodos de vigencia de acuerdos con el FMI, la inflación promedio fue más elevada por la sencilla razón de que las medidas que impulsa el Fondo la aceleran. Por ello, el presente acuerdo deberá ser revisado. Lamentablemente, la propia realidad económica, política y social que va a vivir la sociedad argentina en los próximos tiempos, va a imponer la exigencia de su revisión ante la ausencia de racionalidad en su formulación».

El texto aclara que ese análisis no implica desconocer la deuda, dado que entraron a la Argentina en forma «contante y sonante» 44.500 millones de dólares y recuerda que los gobiernos kirchneristas siempre pagaron las deudas contraídas por los gobiernos de signo político e ideológico opuesto. «No sólo en el año 2005 con el pago al FMI y las reestructuraciones 2005-2010 de la deuda defaulteada en el 2001. En el año 2012 se pagó el BODEN 12, emitido en febrero del 2002, para compensar a los ahorristas que sufrieron el congelamiento y devaluación de sus depósitos bancarios durante la aguda crisis económica y social del país en el 2001-2002 y que pasaría a la historia con el nombre de corralito».

Para La Cámpora, el problema no es firmar con el FMI, sino qué se firma. Afirma que el reconocimiento de deuda «no implica olvido de las responsabilidades que se están discutiendo en sede penal». También adelanta que «exigirá una actitud y un concepto diferente de estrategias de negociación en el marco de aquella revisión». Y considera que el tema más importante es «quién va a pagar esta deuda contraída en forma tan irregular cuando, además, buena parte de la misma, fue fugada del país. Para ello el Estado argentino, en sus tres poderes, cuenta con la suficiente información para elaborar alternativas justas y equitativas que impidan descargar sobre las espaldas del pueblo argentino, una vez más, el peso de una deuda que sólo aprovecharon ínfimas minorías».

A continuación, el texto completo del documento.

 

 

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