La ciencia que viene

Hay que dar salto sustancial desde lo científico hacia lo que reclama la sociedad en materia de desarrollo 

 

¿Qué imaginamos cuando nos hablan de los científicos? Es una pregunta que podemos hacernos para empezar a entender qué cosas pasan a nuestro alrededor en el mundo de la ciencia. ¿Quiénes son? ¿Viejos de pelo blanco y guardapolvos que hablan con palabras difíciles, analizando diagramas incomprensibles? Lejos de eso, la mayoría son jóvenes y adultos, padres y madres, abuelos y abuelas, amigos/as/es. En fin, un científicos es un ciudadano más —como vos— que tiene inquietudes sobre los problemas que nos rodean y que intenta resolverlos mediante la aplicación de métodos científicos. 

Problemas que involucran a la mayoría de los argentinos, que la sociedad tiene que resolver para crecer, desarrollarse y garantizar el bienestar de las generaciones actuales y futuras de argentinos. Desde la salud hasta temas de soberanía, ambiente y desarrollos tecnológicos para el bienestar de la sociedad. 

Los científicos y el CONICET están cada vez más de moda en los discursos de campaña y son eje de las plataformas de varios candidatos en diferentes espacios de gobierno. Si hay algo que está claro, es que la gestión de 2015-2019 brilló por su ausencia en lo que respecta a políticas activas en el plano científico tecnológico, sustentada en una expresión de deseo de lo que fue el Plan Argentina Innovadora 2020 y como consecuencia dejó un tendal de capacidades sin posibilidad de desarrollo en el país que los formó. 

Esta realidad es la que le toca afrontar a la próxima gestión. No será una tarea fácil de llevar adelante. Difícil, sí; imposible, no. La matriz científica inclusiva, federal y de carácter amplio que se fortaleció durante los años anteriores a la actual gestión, subyace latente a la espera de una posibilidad de resurgir y dar más y mejores respuestas a una sociedad que hoy más que nunca las necesita. 

El desafío de la nueva gestión no sólo tendrá que estar orientado a recuperar lo perdido, sino que deberá lograr una agenda mucho más ambiciosa que la sostenida con anterioridad, para dar un salto sustancial hacia lo que realmente reclama la sociedad en materia de desarrollo sustentable e inclusivo. 

La ciencia aplicada y el desarrollo tecnológico asociado como punta de lanza no serán suficientes para ser mejores en los ámbitos de la ciencia nacional. Los modelos de emprendedurismo mostraron sus lados flacos pese a la cuantiosa inversión realizada, lo cual nos lleva a revisar los instrumentos y la articulación de los mismos con el sector productivo para el desarrollo genuino de productos y servicios de alta calidad. Creer que todos los científicos pueden ser empresarios exitosos es una visión idílica de Silicon Valley, que no logró su objetivo y colmó de frustraciones a gran parte de los que realizaron desarrollos científicos de calidad. Para su inserción en el sistema productivo hace falta algo más que una charla Ted.

Más aún, lejos estamos de dar el debate y poner sobre la mesa el gran trabajo y esfuerzo que realizan numerosos científicos en el país que fueron encasillados en el segmento de la muchas veces subvalorada Ciencia Básica. Es paradójico poner en segundo plano a estas investigaciones de “ciencia básica” en un país donde aún no hemos terminado de conocer y caracterizar nuestros recursos naturales y donde las bases están en formación. Este espacio de la ciencia es el que, a cuentagotas y contra viento y marea (a veces literal), busca sentar las bases del conocimiento para conocer lo que tenemos y poder valorarlo y utilizarlo inteligentemente en la dirección de los intereses nacionales. 

Algunas de estas situaciones son por ejemplo, el conocimiento de los recursos pesqueros que son depredados por otros países (supuestamente desarrollados), investigaciones de contaminación ambiental y sus impactos, e incluso información científica relativa a compromisos internacionales como la Convención de Diversidad Biológica por citar algunos casos. 

Es hora de revisar, ser plural, incluir y mejorar. El sector científico está ávido de ser puesto en su conjunto a traccionar por un desarrollo sustentable y sostenido para todo el país. 

 

 

 

 

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1 comentario
  1. Ana lía iturrino dice

    Muy buena la postura sobre la investigación científica, me recuerda a la postura de Varsavsky en «Ciencia. política y cientificismo». Felicito a nahuel Schenone.

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