La cloaca del capitalismo

¿Se inaugurará el tiempo en que volveremos a discutir en qué país merecemos vivir los argentinos?

 

«Entre la salud y la economía, elijo la salud de los argentinos». (Alberto Fernández.)

 

 

Jair Bolsonaro le restó importancia al impacto de coronavirus en Brasil: según él sus connacionales “no se contagian”, pues son capaces de “bucear en una cloaca”, y no pasa nada. El Presidente había tenido que recular con las suspensiones y rebajas en los sueldos e incluyó a las actividades religiosas en la lista de servicios esenciales. El líder de la ultraderecha brasileña padece una crisis pampa de su gestión, en estado agónico, ya que los gobernadores de todos los estados de Brasil desoyen su opinión sobre las cuarentenas, y existe un súbito incremento de pedidos para que se vaya de la presidencia. Importantes diarios (Folha de Sao Paulo, entre ellos) han revelado negociaciones no muy secretas para garantizar la amnistía o inmunidad para el llamado “clan familiar”, para evitar juicios por variopintos y numerosos delitos.

Estados Unidos es Campeón Mundial del Contagio. Donald Trump larga bombas de humo informativas para tapar el crecimiento exponencial de contagios. Las prestaciones del sistema de salud norteamericano no están a la altura, como lo reveló New York Times en una nota sobre sorprendentes carencias del personal médico y de enfermería, incluidos los miembros del personal de limpieza que se han autoconvocado en las redes sociales para denunciar escasez de camas o respiradores o, como les sugieren descaradamente, que deben usar filtros de café o toallas íntimas como barbijos. La industria y el comercio no son ajenos a estas aberraciones: empleos de teletrabajo no se realizan y obligan a la concurrencia física del personal.

Boris Johnson y su ministro de salud enfermos y prisioneros de sus propias palabras, y el suicidio de dos jóvenes médicas en España impotentes ante la falta de medios para atender la crisis sanitaria, son dos caras de la misma moneda. Numerosos conflictos sindicales se desarrollan en el viejo continente. En España, la Confederación General del Trabajo (CGT) ha  rechazado el acuerdo entre la patronal y los sindicatos CC.OO. y UGT sobre los ajustes que consideran necesarios en materia económica y laboral. “Esta situación extraordinaria no puede en ningún caso suponer pérdida de derechos para los trabajadores. No es asumible que el Gobierno rescate a las empresas dejando en la estacada a quienes de verdad generan la riqueza”, afirman.

 

 

 

Huelgas en Italia por el cierre de la producción no esencial.

 

 

Las contradicciones sociales de una Europa dividida en el eje Norte-Sur ya han generado explosiones laborales en la Italia devastada por la enfermedad, con un gobierno al borde de la parálisis por la falta de ayuda europea o voluntarios que no sean chinos o cubanos. No hay respuesta a los reclamos de los sindicatos. Mientras en su discurso a la nación el Presidente Sergio Mattarella reclamó a la Unión Europea comprender la gravedad de lo que sucede «antes de que sea tarde”, mantener funcionando empresas no esenciales ha generado la ira espontánea y con una conducción volátil, en particular entre los metalúrgicos y en la logística, hasta llegar a huelgas generales de la actividad como el sindicato de base USB, al que el primer día de la huelga general,  en el norte se sumaron sectores de los sindicatos mayoritarios CGIL, la CISL y la UIL,según informó Giacomo Turci, periodista de izquierda de la Universidad de Bologna.

 

 

Siempre se puede ser más ruin

La economía sigue su camino. En las casas de los pobres de toda pobreza, las necesidades acucian y apenas paliativos como las ollas de campaña que arrima el ejército o la asistencia del Estado para la emergencia dicen presente. En las modestas casas de los barrios más alejados, sin pisos ni revoques, apiñados, juegan su destino miles de argentinos, cartoneros o changarines o domésticas que no tienen alcohol en gel ni agua y jabón para lavarse las manos. Sin lograr respetar la distancia recomendada ante los primeros síntomas, sin saber qué van a comer en el día, escuchar que se han cerrado las fronteras o que se va a prolongar la cuarentena mezcla tranquilidad y nervios en el tejido social que espera auxilio del gobierno porque oyó a Alberto Fernández decir que, entre la salud y la economía, elige la salud de los argentinos.

 

 

El hambre no puede esperar. (G. Manzo- Quimes, avenida Otamendi.)

 

No era inesperada, pero una noticia causó sorpresa: Farmacity escondía el alcohol en gel y en sus farmacias había faltantes. La principal cadena de farmakioscos, propiedad del grupo Pegasus, cuyo mascarón de proa fue el ex ministro de Macri, Mario Quintana. Las 9.000 unidades del producto de primera necesidad estaban en un depósito de Chacarita y reaparecieron en las tiendas del grupo en una oferta de 2×1, luego de un rápido procedimiento de la AFIP. El desabastecimiento por especulaciones económicas o políticas amenaza el futuro inmediato. El convenio entre YPF, el sindicato de camioneros y el gobierno para garantizar el abastecimiento de combustibles aparece como medida de fondo contra la escasez planificada y el aumento del precio de las naftas.

La Asociación de Trabajadores de Sanidad (ATSA) denunció en un comunicado al Hospital Italiano por el delito de ocultamiento de un caso positivo de coronavirus de una empleada y las autoridades respondieron que “el personal debe ‘autoevaluar’ su sintomatología” y continúa sin tomar recaudos pese a que hay una administrativa internada con síntomas y en protocolo de sospecha otros dos empleados. El día domingo el sector de limpieza también realizó una acción en la puerta de visibilización porque también les niegan los elementos de protección para limpiar las habitaciones de los pacientes con Covid-19. “Les niegan la capacitación al personal que está en primera línea de lucha y riesgo por la enfermedad. Se las dan a los jefes que no ven ni de lejos a los pacientes”, concluye la comunicación sindical. Lo mismo denuncian lxs trabajadorxs de la salud de Jujuy y de Misiones.

La Asociación de Abogados Laboralistas (@LaboralistasAAL) pidió al Gobierno que dicte una norma que prohíba los despidos y las suspensiones mientras dure la emergencia sanitaria, para evitar que el temor a una decisión de este tipo atente contra el cumplimiento del aislamiento obligatorio. Otras inesperadas crispaciones sociales vienen de la mano de los taxistas de Capital que han visto secuestradas sus unidades o de los trabajadores del Hotel BAUEN recuperado en un recorte absoluto de sus ingresos, vigiladores obligados a hacer horas extras o docentes dando la cara por las viandas miserables que entrega el gobierno porteño.

 

 

Levante la frente, compañero

“Vivimos tiempos extremadamente complejos, no es novedad para nadie. Tiempos que demandan mesura e inteligencia, pero al mismo tiempo valentía, dedicación y compromiso. Es por eso que queremos tomarnos unos minutos para reivindicar y destacar el enorme trabajo que en estos días están haciendo trabajadores y trabajadoras estatales en todo el país”. Es el comienzo de una proclama firmada por Daniel “el Tanito” Catalano desde ATE Capital. La reivindicación del papel de los profesionales de la salud, médicos enfermeros, personal de limpieza poniendo el cuerpo para enfrentar la pandemia, mientras los piqueteros de la abundancia eluden pinzas policiales para surfear en el océano, es una postal de los días que transcurren mientras analizamos la realidad a través de la ventana. Pero también merecen unas líneas los “miles de trabajadores y trabajadoras de áreas como Cancillería, Migraciones, de las áreas sociales que asisten a niños, niñas y adultos mayores, a personas con discapacidad y a los sectores más vulnerados de nuestra sociedad.”

 

 

Sebastián Piacentini (ATE), con quienes reciben vuelos de repatriación.

 

El gobierno eximirá a los profesionales de la salud del impuesto a las ganancias como parte del reconocimiento al lugar que ocupan en el funcionamiento actual de nuestro país. Se oficializó el otorgamiento de $ 5.000 en concepto de asignación estímulo a trabajadores y trabajadoras que presten servicios, en forma presencial, relacionados con el coronavirus, para los meses de abril, mayo, junio y julio. La vapuleada salud pública cuya imagen de viejos edificios hospitalarios nos habla de su arraigo histórico y de los golpes que ha sufrido en los últimos años está ocupando, salvada la distancia, el lugar de la carpa blanca de los maestros cuando todo se privatizaba. Los aplausos crepusculares a ellos y al personal de recolectores o seguridad que brotan de la angustia de los que resisten en la cuarentena está prefigurando el gran debate que se viene. La cotización del dólar, el Riesgo País y el precio de la soja dejan lugar al número de infectados, muertos y curados.

 

 

Señores feudales en el interior

En el interior del país llueven denuncias con poca prensa. El secretario general del Sindicato de Obreros y Empleados del Azúcar del Ingenio Ledesma (SOEAIL), Rafael Vargas, aseguró en diálogo con El Destape que la empresa “aprovecha para seguir trabajando cuando hay sectores que no deberían, que tranquilamente podrían cumplir la cuarentena y no tener a los trabajadores bajo riesgo, sobre todo a las personas mayores de 60 años o con problemas de salud”. El secretario general del Sindicato de Obreros y Empleados Vitivinícolas y Afines (SOEVA) de Salta, Nelson López, denunció ante el Comité de Emergencias de Cafayate a las bodegas locales por incumplir con las medidas sanitarias dispuestas por los gobiernos nacionales, provinciales y municipales a raíz de la propagación del coronavirus. El traslado de los trabajadores se realiza en camiones hacinados sin normas de higiene alguna. Las bodegas Animaná y El Esteco fueron señaladas como las principales responsables. Lo mismo sucede cuando les dan la comida compartiendo los cubiertos sin cuidado ni prevención,

Algo similar sucedió en Campana con la empresa Siderca, que mediante una resolución municipal pretendió encuadrarse en las excepciones y obligar a los operarios a seguir trabajando. En un duro comunicado, el secretario general de la UOM local, Abel Furlán, desautorizó “al jefe comunal Sebastián Abella, quien mediante una simple nota de nivel municipal pretende autorizar el normal desempeño de la actividad a la empresa multinacional Tenaris en clara contradicción con la orden presidencial. Desconocemos toda intromisión del Ejecutivo Municipal en la relación laboral de los obreros metalúrgicos y el empleador Tenaris S.A.I.C y como vecinos y vecinas de Campana rechazamos toda delegación del poder de policía y toma de decisiones públicas en el sector privado. La lucha contra el coronavirus tiene dos protagonistas, el Estado y los Ciudadanos, el Presidente de la Nación Alberto Fernández nos ha solicitado colaboración y responsabilidad”. Con su firma al pie de la nota el líder metalúrgico se pronuncia en medio del estruendoso silencio de otros líderes sindicales con mayor responsabilidad en el orden nacional.

 

 

 

El Sindicato de Obreros y Empleados del Azúcar San Isidro (SOEASI) denunció ante la Secretaría de Trabajo de la Nación con sede en Salta que el ingenio obliga a sus trabajadores a cumplir tareas cuando aún faltan más de dos meses para el comienzo de la zafra. Mariano Cuenca, secretario general de la organización sindical manifestó que son amenazados con sanciones económicas si no se presentan a trabajar. “El argumento del grupo encabezado por el empresario Diego Ruiz, propietario visible de la empresa junto a sus dos hermanos, es que el Ingenio San Isidro está incluido entre las actividades esenciales que eximen a sus empleados de cumplir con el aislamiento social decretado por el gobierno nacional por el Covid-19, ya que son una industria alimenticia; pero en estos momentos no están produciendo azúcar, ni biocombustible. Las actividades comienzan en junio”.

Un virus desconocido alteró el orden mundial. Son tiempos de grandes gestas. Con su pueblo detrás, el gobierno de Alberto Fernández, acompañado de científicos y trabajadores de la salud, se prepara para dar esta batalla. Si resiste la presión de los que quieren mover el país a cualquier costo “aunque mueran todos los que tengan que morir para salvar la economía”, se inaugurará el tiempo en que volveremos a discutir en qué país merecemos vivir los argentinos.

 

 

 

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