Comunicar la ciencia en democracia

Elegir qué se investiga es elegir un modelo de país. Pero si la ciencia es estratégica, comunicarla también lo es

 

Durante casi 15 años, junto a Edy Gerber y Claudio Martínez estuvimos produciendo un programa de ciencia centrado en lo que sucede con los científicos trabajando en el país: Científicos Industria Argentina. Durante esos 15 años dimos cinco veces ‘vuelta’ a la Argentina. Naturalmente, mientras nosotros grabábamos y generábamos programas, los científicos avanzaban y producían nueva ciencia. De hecho fue una suerte de ‘carrera imposible’, tratando de cubrir todo el espectro, abarcando tantas disciplinas como nos fue posible, entrevistando a la mayor cantidad de investigadores que pudimos, y sobre todo, más allá de las notas en los estudios del canal estatal, la parte más importante se hizo (se hacía) en los viajes.

Está claro que quedamos en deuda por múltiples razones, pero más allá de nuestra/mi propia incompetencia, es virtualmente imposible resumir toda la ciencia de un país en un programa de una hora semanal. O sea, independientemente de nuestras propias limitaciones, cualquiera que haga las cuentas verá que hubiéramos podido hacer un programa diario y aún así, haber ‘errado por defecto’.

Simultáneamente, y durante casi una década, hicimos también con ‘casi’ el mismo grupo de personas Alterados por Pi, un programa dedicado específicamente a la difusión de la matemática… pero esa es otra historia.

¿Por qué escribo esto aquí y ahora? Científicos Industria Argentina dejó de existir como tal en el año 2015, no porque hubiéramos sido censurados ni porque las autoridades del Canal 7 (que en ese momento tenía como director a Horacio Levin) hubieran decidido no renovarnos el contrato. Nos fuimos porque fui yo quien no quise trabajar más para el canal estatal en el gobierno de Macri. Es decir, no podrá (y no debería) leerse el siguiente artículo como una ‘queja’ por algo que ‘no sucedió’.

Pero pasados ya casi tres años desde esa determinación, creo que ahora puedo escribir algo más sobre los motivos que me impulsaron a tomarla, y dónde creo que el gobierno está en falta… Me apuro a decir que mis conclusiones no deberían ser tomadas como finales, ni pretendo que usted esté de acuerdo con ellas, pero sí me permito pedirle que reflexionemos juntos sobre cuál debería ser el rol de la comunicación social de la ciencia en un país que —supuestamente— vive en democracia.

En el camino, al estar al frente de Científicos Industria Argentina estuve en contacto con quienes están en la frontera del conocimiento en el país. Por supuesto, simplemente por estar en ese lugar de privilegio, aprendí muchísimo… y de múltiples disciplinas, incluso aquellas que quedan más alejadas de mi curiosidad… o por lo menos, de lo que yo creía que era ‘mi’ curiosidad. Claudio Martínez [1] me decía siempre: “El programa tiene que servir para ‘despertar vocaciones’. Decilo así, Adrián: ‘despertar vocaciones’”. Y así lo hice durante mucho tiempo, y me consta que no estaba ni estuvo equivocado.

Ahora bien, ¿por qué importa comunicar qué tipo de ciencia se hace en el país? ¿Cuál es el rol del comunicador y de la comunicación en general? ¿Por qué habría de decir yo, sostenido aunque más no sea por mi edad (70 años), que un país sin ciencia es un país sin futuro?

En principio, la ciencia que produce un país está solventada por fondos públicos, que son en particular obtenidos por los impuestos que pagamos todos los argentinos. Aunque más no sea por eso, la sociedad toda tiene derecho a saber hacia dónde se dirigen esos fondos. ¿Qué se investiga? ¿En dónde? ¿Con qué recursos? ¿Quién determina el qué, el dónde, el quién, el cómo y el cuándo?

La tarea de las universidades públicas y del CONICET (y de otros organismos estatales equivalentes) es esencial y ya se verá por qué.

En principio, elegir en qué se investiga es elegir un modelo de país. ¿Qué queremos ser? ¿Hacia dónde apuntamos? Es evidente que no existe dinero infinito. Establecer una tabla de prioridades, de necesidades, de acuerdos, de consensos, es hacer política. Si no, es como si nos fuera ‘saliendo país’, como si no hubiera intervención humana: es lo que nos ‘sale’.

La orientación de lo que se decide investigar tiene un motivo estratégico claro. Como escribí más arriba, sirve para implementar las políticas públicas sobre el modelo de país que queremos ser.

Pero por otro lado, la comunicación es la que invita a la participación de la sociedad, y es la participación de esa misma sociedad la que garantiza la democracia. Se trata de articular estas políticas públicas porque todas tienen un hilo conductor: la educación, la salud, la producción, la generación de riqueza, el desarrollo intelectual, cultural y la generación de infraestructura.

Pero, ¿cómo hace la gente que habita el país para enterarse de lo que sucede y de las necesidades que hay? ¿Quiénes lideran para saber el tipo de vacunas que necesitamos y podemos producir y no comprar afuera? ¿Cómo hacemos para saber que tenemos el know-how necesario para producir reactores nucleares o satélites geo-estacionarios? ¿Por qué habríamos de necesitar producir nuestros propios radares, o aviones, o avanzar en términos de robótica, de generación de nuevas fuentes de energía, cómo proteger y explotar las que tenemos, cómo evitar la contaminación, cómo hacer para evitar las deforestaciones, qué es lo que está bien y qué es lo que está mal, en términos de país pensado como un todo?

¿Cómo hacer para incorporar la participación de las pequeñas y medianas empresas que comiencen a formar parte de engranajes más grandes que son los que hacen `movilizar’ al país y generar nuevas fuentes de empleo?

Comunicar la ciencia entonces es de interés nacional, es un asunto público. Comunicarla es ofrecerle a la sociedad una herramienta indispensable para saber cómo decidir, qué elegir. Es como si estuviéramos alimentando un círculo VIRTUOSO donde todos jugamos, donde todos participamos, donde todos se educan y se preparan para mejorar las condiciones de vida de todos.

Haber recorrido tantas veces el país nos permitió mostrar cómo y en qué trabajan nuestros investigadores. Los acompañamos en sus campañas, en sus viajes. Los escuchamos proyectar y coparticipamos con ellos. Entendimos sus dudas, sus conjeturas y también sus aspiraciones (o sueños). Tratamos de entender y de COMUNICAR por qué buscan lo que buscan o en todo caso, qué es lo que se proponen.

Lo hicimos desde un canal estatal y con una productora privada a la que —estoy seguro— obtendría un beneficio económico MUCHISIMO MAYOR dedicando su energía, dinero y tiempo a producir otro tipo de programas de televisión. No creo que haga falta que me explaye más en ese sentido.

En cada entrega tuvimos como propuesta invitar a pensar. La ciencia en todas sus manifestaciones, sin hacer divisiones maniqueas que las dividen entre básicas y aplicadas, en esa suerte de ‘grieta ficticia y prefabricada’ en lugar de advertir que ambas se necesitan mutuamente, que no hay una sin otra y al revés. Quizás también descubrimos que comunicar ciencia es también comunicar soberanía, porque un país que no puede desarrollar su ciencia tampoco es capaz de disfrutar de su independencia (frase que le corresponde también a Claudio).

Si hacen falta ejemplos, piense que un país petrolero que tiene buena investigación en geología pueda planificar sus recursos de explotación mejor y en forma independiente y no atado o sometido a los designios de una multinacional que tiene otro tipo de intereses: si en el camino se lastima el paisaje o se vulneran las condiciones mínimas de salud, esos dueños viven en otro lugar y no los mortifica personalmente. El dinero no se enferma, ni se muere de cáncer.

Desarrollar nuestras capacidades en el estudio de ciencias de la atmósfera, nos permite decidir cómo protegernos, cómo y dónde pescar, qué pescar, cómo prevenir inundaciones, sequías, incendios en zonas forestales…

También nos interesa saber qué especies cuidar y prevenir su extinción. Cuáles son las necesidades verdaderas y cuáles son las ficticias inventadas para satisfacer las necesidades de ‘otros’. El desarrollo de las vacunas que nos importan a nosotros son diferentes y más efectivas que las que podemos comprar afuera, sencillamente porque las cepas de las enfermedades no son las mismas en todos los lugares del mundo. Las vacunas locales previenen las versiones locales de las enfermedades.

Si la ciencia es estratégica, entonces comunicarla también lo es. Decidir el presupuesto para la comunicación de la ciencia es también una decisión estratégica, tanto como haberle quitado el rango de ministerio a la dependencia gubernamental que creó y construyó Cristina Fernández de Kirchner.

Es por eso que aunque parezca la ‘queja’ de una persona, un periodista que como yo, piensa ‘distinto’, no lo es. Créame que no lo es. Yo ya fui. Mi carrera está hecha. Yo no necesito nada. El drama es la destrucción a la que fuimos sometidos en estos últimos tres años, quitándonos todo lo que costó tanto trabajo construir.

Pero tengo malas noticias para ellos, para quienes conducen: tienen que tomar nota, si es que no lo hicieron ya: vamos a volver, con más bríos, con más energía, con más experiencia, con mayor capacidad para detectar y corregir nuestros errores y pudiendo decir con toda la fuerza que nos permitan nuestros pulmones: ¡nunca más! Sí, ustedes… ¡nunca más!

 

 

[1] Claudio Martínez y Edy Gerber, su compañera en la vida, y también en el programa, son los verdaderos ‘factotums’ para que el programa hubiera sido lo que fue. Ellos son quienes deberían quedarse con ‘todo el crédito’.

 

 

 

 

 

 

 

--------------------------------

Para suscribirte con $ 250/mes al Cohete hace click aquí

Para suscribirte con $ 500/mes al Cohete hace click aquí

Para suscribirte con $ 1000/mes al Cohete hace click aquí

12 Comentarios
  1. Claudia Langianese dice

    Gracias Adrian por tanto comproniso. Este gobierno lo destruyó todo!!!

  2. Trollhunter dice

    Lic. no le funciona la «Ñ»? o, como todos aquí suponemos, es sólo otro bruto potenciado por la informática…

  3. Walter dice

    Gracias siempre por tu trabajo, compromiso, integridad y honestidad intelectual.

  4. Armando dice

    Gracias, gracias gracias por todo lo que diste y seguís dando. Tengo un mudo en la garganta y va a estallar. Quiero gritar como vos al final. Me arruinaron estos tres años como industrial pero no me van a vencer. Los voy a sobrevivir. Y voy a gritar, mucho mucho.

  5. Claudio Segovia dice

    Maestro Paenza: No sorprende su hermoso artículo porque ya desde hace décadas que da pruebas de su pasión y claridad para explicar temas como este. En todos los años que hace que lo sigo (primero a través de sus textos -aunque ya de antes lo veía cuando tenía el programa de la NBA-, y luego en la televisión) no he encontrado UNA vez en que no resulte coherente entre lo que dice y lo que hace. Y eso, en tiempos como los que vivimos, es algo desgraciadamente difícil de encontrar.
    Un enorme GRACIAS por todo el enorme trabajo que hace, maestro.

  6. Ernesto dice

    Querido Adrián, soy más viejo que vos, pero con tu mismo optimismo y confianza en el futuro próximo. Te ruego que todavía no colgués las neuronas porque pronto las vamos a necesitar. Por lo menos para el empujón inicial de la puesta en marcha de nuestra Patria tan maltratada. Y como vos confío absolutamente en que esta banda de sinverguenzas apátridas no vuelven nunca más. Nos ocuparemos de eso. Ya comienzo a esperar tu regreso para recibirte con un fuerte y patriótico abrazo.

  7. Marcela dice

    Este Lic. Varela seguro que es un troll, puesto para provocar, no les parece?

  8. Lic. Varela dice

    Paenza, anios y anios viajando de arriba y viviendo del generoso estado, o sea todos los q pagamos impuestos. Escucha no seas tan simplista, no se trata de divulgar x divulgar. Requiere mas analisis: A quien le interesa? para que sirve ese » conocimiento para hacer pensar? que utilidad practica tiene para donia rosa y su hijo y su marido? y eso de arrogarse que » vos haces pensar» quien te hizo creer semejante pelotudez? Menos mal q ya tenes 70 anios….

    1. Alberto Maestre dice

      Lic Varela, evidentemente usted es del tipo que piensan que para que vamos a educar a Doña Rosa, su hijo y su marido. Que piensan que los que no tienen plata no van a la universidad y entoces para que hacer universidades en barrios humildes…
      Y evidentemente usted es quien se arroga el derecho de decidir que es lo que hay que divulgar o no y lo que interesa o no interesa y a quien le interesa.
      Alguna vez vio el programa?
      Y el final pinta de cuerpo entero como es usted realmente y prefiero no comentarlo.

    2. Javier dice

      Lic. Varela, parte del artículo fue dedicado a responder lo que usted cuestiona que no se discute, por eso entiendo que su comentario es una mera chicana o demuestra que no ha leído el artículo con atención. Lea nuevamente esta frase por ejemplo: «Comunicar la ciencia entonces es de interés nacional, es un asunto público. Comunicarla es ofrecerle a la sociedad una herramienta indispensable para saber cómo decidir, qué elegir.» . Doña Rosa, como usted la llama con cierto desprecio, debe elegir a sus gobernantes, debe intervenir en política al menos de esa forma, por lo tanto debe saber qué decisiones de política pública benefician o agreden sus propios intereses: entonces divulgar es un asunto público, para saber «cómo decidir», «qué elegir», difícil expresarlo más claro de lo que lo hace el artículo.

    3. Claudio Segovia dice

      Evidentemente no leyó el artículo, Lic. Varela. Una lástima, para usted, porque lo que usted escribió sólo parece una respuesta automática, y así será tratado. Y digo lástima porque si en vez de desprecio y falta de respeto hubiera aportado críticas válidas e información respaldada por datos, seguramente todos habríamos disfrutado del intercambio entre los lectores y es muy posible que todos habríamos aprendido algo más… como justamente siempre dice Paenza.

    4. Gustavo dice

      No merecés ni que los lectores nos metamos a responderte, Licenciado (¿en qué?), dás lástima. Parece que a vos no te «hace pensar» nada, tenés seguramente todas las respuestas y ninguna pregunta.
      Me hacés acordar al Licenciado Rozitchner, el del entusiasmo y el rechazo del pensamiento crítico, o el Licenciado Peña y su negación de la historia en los billetes, o la Licenciada Michetti que no sabe hablar ni en castellano (ni te cuento en italiano o francés), o el Licenciado Bullrich y su fábula del cerdo y el pollo, o la Licenciada Stanley (tan compasiva ella) o la Licenciada Vidal que prefiere cerrar escuelas y universidades en el conurbano, o la Licenciada Acuña que jamás pisó una escuela, el ingeniero don Gato que (según él) tuvo la dicha de no caer en la pública… Ni vos ni (desgraciadamente) ninguno de los que nombré, posiblemente entiendan qué es la ciencia ni cuál es su función POLÍTICA en una sociedad democrática.
      Me alegro de que exista gente como Adrián que se hace preguntas, y por eso ayuda a que los demás nos las hagamos. Para eso están los Licenciados y los Doctores como él, muchacho… Es es ser MAESTRO, y Adrián lo es con todas las letras. Pocos tendrán el gusto de un reconocimiento tal, no te preocupes que vos no estarás entre ellos (ni mucho menos los que te nombré y sus semejantes).
      Atentamente, el Licenciado Serrano.

Dejá tu comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.