La comunicación que despierta pánico

Hantavirus: números del brote, fallas en comunicación e investigación

 

Mucho se escribió sobre el actual brote de Hantavirus en el sur del país que produjo una gran conmoción social en todo el territorio nacional. En el mundo se registran cerca de 200.000 casos anuales de infección de Hantavirus. Las zonas más afectadas son Asia, Este Europeo y América. Más de la mitad de estos casos ocurren en China. Los virus que circulan en cada región son distintos entre ellos. (1)

En el continente americano se registran aproximadamente 200 casos por año. Argentina tiene un registro de 100 casos anuales en media, siendo el país más afectado de la región.

Se sabe también que en nuestro país existen dos especies de ese virus y por lo menos 10 diferentes genotipos virales en circulación, lo que dificulta la posibilidad de tratamiento específico para la infección viral y también las investigaciones para la producción de vacunas.

Según el último Boletín Epidemiológico publicado por la Secretaría de Salud (ex Ministerio) el 23 de enero, hasta el momento se confirmaron un total de 29 casos en Epuyén con 11 fallecimientos. Lo que nos da una letalidad de 37,9%, dentro de lo esperado para los brotes de Hantavirus en el sur del país. (2)

Además se confirmaron 6 casos en la provincia de Buenos Aires y casos en las provincias de Entre Ríos, Jujuy, Salta y Santa Fe, 1 caso en cada provincia, sumando un total de 10 casos en lo que va del año, aparte de los registrados en Epuyén. Este número de casos está dentro de lo esperado considerando que la Argentina es un país endémico para este evento, o sea, con circulación viral y ocurrencia permanente de casos.

También está confirmado oficialmente que los casos encontrados en las otras provincias mencionadas no están relacionados con el brote de Epuyén, lo que debería generar cierta tranquilidad, ya que se estima que los casos registrados en Chubut, por su característica muy peculiar, pueden ser de transmisión interhumana, o sea, de persona a persona, lo que dificultaría la contención del brote. (3)

Si la letalidad (la proporción de muertes en relación al número de personas afectadas) y el número de casos registrados hasta el momento en el país están dentro de los parámetros esperados, ¿qué puede haber despertado tanto el interés de los medios de comunicación y un alerta exacerbado de la población que desató cierto “pánico” en personas que ni siquiera viven en zonas de riesgo para esta infección?

Las respuestas pueden ser variadas, dependiendo de los distintos enfoques que se empleen en el análisis, pasando de la disminución de rango del Ministerio de Salud a Secretaría, el recorte presupuestario general del Estado y en áreas específicas de vigilancia epidemiológica e investigación, hasta las características especiales del brote registrado en Epuyén. (4)

Para entender la situación actual  son fundamentales las decisiones que se toman durante un brote o una epidemia, en conjunto con la manera de comunicarlas, y el papel de la investigación científica en materia de salud.

Se comentó mucho sobre las decisiones desacertadas del gobierno:

  • no comunicar el brote en tiempo y forma,
  • no trabajar previamente con la colocación de trampas para hacer el correcto seguimiento de la circulación viral,
  • no estar presente, o tener débil y tardía presencia, en el territorio afectado.

Todas estas cuestiones, referentes a la actuación y comunicación, están estudiadas y publicadas por organizaciones nacionales e internacionales. Además el ex Ministerio de Salud posee una planta técnica capacitada y entrenada para actuar ante estas situaciones, lo que hace pensar que los errores cometidos se deben a interpretaciones y decisiones políticas equivocadas o, lo que también sería grave, a la falta de experiencia en salud pública de los actuales funcionarios de la cartera sanitaria.

Durante brotes epidémicos, en términos de comunicación de riesgo, la Organización Mundial de Salud (OMS) es clara al enfatizar como tema central la transmisión de confianza por parte de las autoridades sanitarias. Asimismo, alerta sobre las consecuencias de la pérdida de confianza que “pueden ser graves en términos sanitarios, económicos y políticos”. También advierte sobre evidencias científicas y empíricas que indican que cuando las personas pierden la confianza en los responsables por su protección, se vuelven más temerosas y menos propensas a modificar sus comportamientos frente a las indicaciones de cuidado y prevención durante el manejo del brote. (5)

Es de suma importancia no ocultar información, ser claro en su transmisión y reconocer incertidumbres evitando la confianza excesiva. Todo esto, asociado a la presencia de las autoridades, dando las explicaciones necesarias y pertinentes, aumenta la confianza de la población colaborando con la contención de los brotes. La OMS indica que informar con franqueza y de manera oportuna evita el pánico generalizado, pero que, muchas veces, las autoridades políticas no confían en la capacidad del público de tolerar información incompleta, lo que influye de manera negativa en las decisiones tomadas y en la eficacia de la comunicación. Esto parece ser lo que pasó con el brote de Hantavirus en nuestro país.

Para ilustrar esta situación, durante el brote, una decisión de la dirección de la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud Dr. Carlos Malbrán (ANLIS-Malbrán) disparó una nueva circulación de información que contribuyó aún más a la “confusión social”.

En la Argentina hay dos centros de referencia para el análisis de las muestras para confirmación de Hantavirus, ambos dependientes de la estructura del ANLIS-Malbrán. El INEI, localizado en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el INEVH ubicado en la ciudad de Pergamino, provincia de Buenos Aires.

La decisión política de la dirección de la ANLIS consistió en centralizar el análisis de todas las muestras de casos sospechosos de Hantavirus, provenientes de Epuyén y de las demás provincias, en el INEI de la Ciudad de Buenos Aires. Por un lado esta acción disparó el desagrado de los trabajadores del instituto de Pergamino, quienes manifestaron en las redes sociales su disconformidad con las decisiones tomadas por el gobierno nacional, incluyendo la incertidumbre sobre el futuro de la institución. Por otro lado, la centralización generó muchas dudas, por su posible disminución de la capacidad o de la velocidad de respuesta, en medio de una situación de brote y conmoción nacional.

Dado que cada instituto utiliza técnicas diferentes pero validadas para este análisis, la decisión política de centralizar el análisis de las muestras fue la de homogeneizar su tratamiento. Se sabe también que por el número de casos registrados y sospechosos, el INEI de la Ciudad de Buenos Aires se encuentra en totales condiciones para analizar la cantidad de muestras que llega actualmente y que, además, no se cerrará el INEVH (Pergamino).

Una vez más se hace hincapié en las dificultades de conducción que está teniendo la Secretaría de Salud en el manejo del brote y la falta de capacidad de comunicar las decisiones tomadas, con el fin de llevar tranquilidad y confianza a la población.

De más está decir que, más allá de la potestad que tiene la dirección del ANLIS-Malbrán para tomar decisiones técnicas sobre la homogeneización de métodos, es cuestionable la decisión en medio de un brote epidémico, con tanta repercusión mediática y social. Esto muestra una vez más la improvisación con la que se está trabajando, ya que hubo distintos momentos previos al brote donde se podría haber tomado tal medida. Además, se sabe que las muestras de los casos más preocupantes —las de Epuyén— ya estaban siendo centralizadas en CABA, lo que nos indica que el cambio podría haber sido realizado de manera planificada fuera del brote.

Otra problemática que analizaremos en este artículo es la falta de investigación continua, consecuencia de las políticas ejecutadas en la actualidad que radica en la desfinanciación que está sufriendo el sistema científico nacional y cómo esto influye en el actual brote.

Los estudios correspondientes a poblaciones de roedores y de riesgo ambiental no se realizaron en tiempo y forma, lo que podría haber indicado rápidamente si el brote involucró una cepa capaz de transmitirse entre humanos, y en consecuencia definir las medidas de contención oportunas. Por otro lado, luego de un brote con estas características resulta fundamental investigar la biología de los virus involucrados, a fin de entender la peculiaridad de este brote, para futuras estrategias de prevención. Estas investigaciones en salud requieren de una contínua inversión en ciencia y tecnología que, a pesar de la promesa de triplicar el presupuesto en esa área, no sólo se vio reducido sino también muy afectado por la devaluación del peso frente al dólar.

La famosa brecha 90-10, que indica que el 90% del presupuesto mundial en investigaciones sanitarias es derivado al 10% de los problemas de salud, curiosamente prioritaria en los países centrales, refuerza la necesidad de contar con recursos estatales para este tipo de investigación en la Argentina.

En este contexto, el Hantavirus debería ser considerado un evento de interés por el sistema científico argentino. Las investigaciones epidemiológicas, clínicas y genéticas podrían contribuir en las estrategias de prevención de brotes y en la elaboración de nuevos tratamientos y hasta vacunas.

Todos estos temas deben estar en la agenda pública para que la población tenga más conocimiento e información sobre los procesos de gestión en las áreas de ciencia y tecnología y salud pública, ya que tienen un impacto directo, y muchas veces inmediato, en la cotidianidad de la ciudadanía.

En este sentido se lamenta muchísimo la situación de Epuyén, las vidas perdidas y los errores cometidos por los responsables de conducir la política pública en esta materia. De igual manera, es menester aprovechar lo ocurrido para que la información producida por fuentes seguras y los análisis realizados por expertos se puedan difundir y llegar a muchas personas, con el objetivo de llevar tranquilidad y al mismo tiempo contribuir a generar más conciencia social sobre la importancia de la inversión creciente y continuada en políticas públicas e investigaciones científicas.

 

(@RAIIS_ARG)

 

* El presente artículo es resultado de discusiones realizadas en los ámbitos de la Red Argentina de Investigadoras e Investigadores en Salud (RAIIS), reflejando análisis grupales de distintas fuentes de información. La RAIIS es una red formada por profesionales que realizan distintos tipos de investigación en el campo sanitario argentino, desde investigaciones vinculadas a la biología animal y humana hasta el medio ambiente, la epidemiología, la gestión de instituciones y organizaciones sanitarias y las ciencias sociales aplicadas a la salud.

 

Notas:
1. Asociación de Médicos de Sanidad Exterior – 2016.
2. Boletín Integrado de Vigilancia Nº 436 SE 03 – Secretaría de Gobierno de Salud, Ministerio de Salud y Desarrollo Social. Presidencia de la Nación. Argentina. 2019
3. Salud diferenció el brote de hantavirus en Epuyén de los casos registrados en distintas zonas del país.
4. Brote de Hantavirus o cómo un Estado ausente agrava las situaciones epidemiológicas. Fundación Soberanía Sanitaria. 14 de enero, 2019.
5. Normas de comunicación de brotes epidémicos de la OMS – Organización Mundial de la Salud 2005.

1 comentario
  1. Ejg dice

    La ministra nunca salió a hablar, el secretario de salud salió tarde y se mandó varios “mocos” en sus pocos pronunciamentos y el presidente lo único que dijo es que lamentaba lo ocurrido en Epuyén. Para comunicar así mejor ni hablar…

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