La culpa es del chancho y no del Fondo que le da de comer

La penosa realidad impuesta al pueblo le resulta indiferente al prestamista de última instancia

 

La devaluación de 2016. El pago a los fondos buitre. La rebaja de las contribuciones patronales. El techo a las paritarias. La rebaja del haber jubilatorio. El veto a la ley antidespidos. El proyecto de ley de primer empleo. El aumento de las facultades patronales para cambiar jornada de trabajo, lugar, categoría, etc. (Ius variandi.) El ajuste vía despidos de empleados públicos. El aumento del trabajo en negro. La modificación de la ley de accidentes de trabajo. Los proyectos de flexibilización laboral. Los procedimientos preventivos de crisis (Carrefour). Los tarifazos. El feroz endeudamiento externo. La apertura de las importaciones. La destrucción de la industria. El fondo de cese laboral que termina con el derecho a la protección contra el despido arbitrario. El fraude en el contrato de tiempo parcial (Ley 26.474). La rebaja de las indemnizaciones por despido. La derogación parcial del principio de irrenunciabilidad de los derechos. Las pasantías como vía del fraude laboral. El fraude de las locaciones de servicio. La falta de responsabilidad solidaria de las grandes empresas vía tercerización. La impunidad en el blanqueo de los trabajadores en negro.

Más allá de la larga lista flexibilizadora, desreguladora y de naturaleza neoliberal, señalo que muchas de las medidas reseñadas son violatorias de los derechos humanos del trabajador, de los Tratados Internacionales y de la Constitución Nacional, concretamente entre otros de los art. 14 bis, 75 inc. 19 y 75 inc. 22.

La descripción precedente demuestra que en realidad Macri coincide con la política regresiva del FMI y si no avanzó más fue por la reacción popular que generó la reforma previsional. Creo que ese momento fue el inicio. Quedó corrido el velo que por distintos medios y razones ocultó para muchas personas el designio del plan de negocios (negociados) del Gobierno. El rey quedó desnudo. La penosa realidad impuesta al pueblo le resulta indiferente al prestamista de la última instancia y Macri no tiene apelación porque es el pueblo el que se la niega.

La realidad es que la culpa es del chancho y no del Fondo que le da de comer.

 

 

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