LA FRAGILIDAD DE LA MEMORIA

“Después de la peste viene el orden”, decía Foucault refiriéndose al disciplinamiento y control social

 

El gobierno de Alfredo Cornejo fue el primero y el que más eficientemente aplicó la doctrina Bullrich, reprimiendo y criminalizando la protesta social.

Lo hizo a través del control del Ministerio Público Fiscal, los ataques sistemáticos a los jueces y una política de copamiento del Poder Judicial.

Según datos publicados, desde el 10 de diciembre de 2015 más de 60.000 personas han sido víctimas de represión violenta al participar en manifestaciones pacíficas, 117 han sido privadas de libertad y 333 han sido imputadas por diversos delitos.

Durante el gobierno de Rodolfo Suárez la pandemia agudiza el carácter autoritario del régimen. Más de cien trabajadores de la Municipalidad de la Capital han sido violentamente reprimidos e imputados en estos días por violar el artículo 205 del Código Penal, que reprime con prisión de seis meses a dos años al que violare las medidas adoptadas para impedir la introducción o propagación de una epidemia, norma que en Mendoza aplica el Ministerio Público local a pesar de tratarse de materia federal.

Proyectado en el tiempo que dure la emergencia sanitaria, es muy probable que Suárez supere a Cornejo en la criminalización de la protesta social de la mano de ese artículo.

Desde diciembre de 2015 hasta la fecha, el índice de prisionización mendocino, que ya se ubicaba entre los primeros del país, subió un 62,85%, llegando a mediados de este año al 333,05% x cada 100.000 habitantes, muy por encima del índice de 283 dado a conocer por la Comisión Provincial de la Memoria de la Provincia de Buenos Aires en su informe 2019 correspondiente al año 2018.

 

 

 

 

La pandemia global impone restricciones a las libertades públicas, pero no debe confundirse con un estado de excepción para profundizar el modelo autoritario que se impuso en Mendoza a fin de 2015. Así, la manipulación arbitraria e ilegal del artículo 205 del Código Penal por parte del Ministerio Público provincial había producido según información oficial al mes de mayo más de 5.000 detenciones. Mientras, la Ministra federal de Seguridad Sabina Frederic aclaró que reprimir a quienes realizaron el banderazo en el Obelisco porteño sería inconstitucional.

A contramano de las preventivas aconsejadas por la Organización Mundial de la Salud para descomprimir establecimientos carcelarios, en Mendoza se incrementó en un 4,18% el índice de prisionización en la pandemia respecto de diciembre de 2019, reprimiendo brutalmente las huelga de hambre de las mujeres de la cárcel de Borbollón el mismo día en que se iniciaba una Mesa de Diálogo en la tomada cárcel de Villa Devoto.

 

 

La complicidad judicial

El 26 de julio de 2017, el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N°1 de Mendoza condenaba a prisión perpetua a los ex jueces Romano, Miret, Carrizo y Petra Recabarren, por su participación primaria en crímenes de lesa humanidad que detentaron el poder en la Cámara Federal de Mendoza hasta que fueron destituidos en 2011. En la extensa sentencia, se explica cómo la participación del Poder Judicial en cada uno y en todos los casos fue necesaria para que pudieran consumarse los crímenes.

El régimen autoritario que se ha impuesto en Mendoza también requiere de la complicidad judicial. Ya cuenta con la participación necesaria del Ministerio Público Fiscal, clave en un proceso acusatorio, cuyo titular es parte de la Mesa Judicial para criminalizar sistemáticamente a quienes protestan y a legisladores de todos los bloques de la oposición, a la vez que omite actuar de oficio y reprimir los delitos donde se encuentran denunciados funcionarios oficiales.

Con la pandemia también se profundiza la política de copamiento de la Corte Suprema de Justicia. En secreto y destrozando todos y cada uno de los principios republicanos, el régimen autoritario impuso a María Teresa Day, clave para la mayoría automática.

La designación de la candidata del Opus Dei con oscuro curriculum aún no está firme, ya que en fallo plenario y previa audiencia pública que ya ha sido convocada para el próximo 30 de julio se decidirán las acciones entabladas por todos los bloques opositores y organismos de derechos humanos, ya que la misma jamás fue magistrada y no reúne los 10 años de ejercicio de la profesión que requiere la Constitución.

En su primer acto, María Teresa Day ya le dio satisfacción al gobierno, al colocar al Ministro de Gobierno de Cornejo como Presidente de la Suprema Corte en el marco de un verdadero golpe institucional.

La fragilidad de la memoria es el título que eligió Ricardo Ponte para un libro esclarecedor. Allí nos cuenta que Emilio Civit, parte de la generación que dio forma a la Mendoza moderna, solía no contestar a las preguntas del público y de la prensa. Alguna vez explicó que lo hacía porque confiaba en la “fragilidad de la memoria social”. El prócer conservador, después de la epidemia de cólera que arrasó con gran parte de la población más pobre de la “ciudad vieja” destruida por el terremoto, decidió invertir en la construcción de un Parque para cambiar el paisaje del pedemonte mendocino, en lugar de construir las obras de agua potable y cloacas para la ciudad vieja, para cuyos habitantes se reservaba la aplicación de modelos de disciplinamiento y control social.

Es cierto que el control del Poder Judicial que pretende imponer manu militari el gobierno de Suárez, bajo el paraguas protector de la pandemia global y la presidencia del máximo tribunal por quien hasta hace pocos meses fue Ministro de Gobierno de Cornejo, son actos repulsivos al discurso republicano de los restos mortales del partido radical decidido a encabezar la derecha más pura y dura y eso le permitirá avanzar en temas resistidos por los mendocinos, como es el caso del ahora inviable fracking y la minería contaminante. Y garantizar impunidad en las denuncias por corrupción en la licitación de la cuestionada obra Portezuelo del Viento, entre muchos usos a requerimiento oficial. Entre ellos, permitirá consolidar la política de violación sistemática de derechos humanos que el régimen autoritario ha impuesto y que sufren miles de mendocinos y mendocinas criminalizados por ejercer el derecho a la protesta, fundamento de la libertad de expresión y de una sociedad democrática.

“Después de la peste viene el orden”, decía Foucault refiriéndose a los dispositivos de disciplinamiento y control social propios del higienismo social del siglo XIX.

En el caso mendocino, podríamos decir que la peste también pone en evidencia, para el que lo quiera ver, un orden autoritario que se profundiza en territorio que hasta hoy forma parte de la República Argentina.

 

 

 

 

 

 

 

 

7 Comentarios
  1. Carlos HC dice

    Addenda:
    Un par de pedagogos racionalistas:
    Kozloff, M. A. (1998). Constructivism in Education: Sophistry for a New Age. Retrieved from http://pennance.us/home/documents/Constructivism.pdf
    Matthews, M. R. (2012). Philosophical and Pedagogical Problems with Constructivism in Science Education. Tréma, 38(1), 40-55. doi:10.4000/trema.2823

  2. Carlos HC dice

    Alfredo, Marcelo B., gracias por responder. Por supuesto aprecio el debate.
    El feudalismo mendocino me altera los nervios tanto como el ‘atropello centralista’ porteño. (Lo de atropellamiento centralista me viene a la memoria de un poster del ‘73, que mostraba una pareja joven con un hijo, sentados con cara de desconcierto junto a sus bolsos en la estación Retiro). Y por eso no dudo que la simpatía que compartimos por las políticas de Suarez/Cornejo/ y por extensión, de Morales y del resto de nuestros señores feudales, Menem incluido, nos asegura reencontrarnos en mismo caldero cuando nos llegue la hora.
    Dicho esto, mi problema no es personal con Foucault, es más bien epistemológico.
    En el trabajo del Cohete, MF esta nombrado repetidamente, desde el título a las conclusiones. Cuando uno termina de leerlo, necesariamente concluye:
    (1) Suarez/Cornejo son la herencia de ECivit.
    (2) MF lo explica todo muy bien: El poder se ejerce a través de “dispositivos de disciplinamiento y control social propios del higienismo social del siglo XIX.” Habrá que rebelarse. Fácil!
    No tengo problemas con (1).
    Mi problema es con (2).
    ¿Si MF no es importante, si los hechos son lo que cuenta, ¿para qué nombrar a MF todo el tiempo y así arribar a (2)? No sería más razonable concluir, e.g., con Marx, y como se deduce de (https://www.elcohetealaluna.com/el-mendo-cinismo/) que es hora de hacer la reforma agraria? O sea, ¿no habría que llamar a actuar contra las bases materiales de la opresión social? A MF solo le preocupa la opresión mental, y de ahí sale (2). Esto, creo yo, no es una cuestión menor en términos políticos. Es materialismo/racionalismo basado en los hechos (Marx, Nola, Bunge, Merquior) vs existencialismo nihilista idealista (Nietzsche, Sartre, Foucault).
    Al punto (2) Merquior lo llama neo-anarquismo. Lo de ‘neo’ es porque MF desprecia hasta el utopianismo de los anarquistas del siglo XIX, los de la Patagonia Rebelde. La doctrina existencialista ‘Poder-Reacción’ de MF es tan extrema que nos anticipa que aun rebelándonos vamos a caer en otra configuración subyugante/disciplinante contra la cual habrá que rebelarse de nuevo, y así indefinidamente. (‘Revolución Permanente,’ al mejor estilo Trotsko. No muy exitosas hasta ahora, ya que estamos…)
    La postura de Foucault no es la de Marx, aunque Foucault pretende ser crítico del capitalismo. No es la de Merquior, un liberal progresista. No es la de Nola, un filósofo Racionalista si los hay. Foucault no cree en nada. Su filosofía nihilista circular no admite soluciones a los problemas sociales que el dice identificar. ¿Y eso por qué? Porque, en su visión, solo la coincidencia emocional vale. MF es un auténtico ‘Rebelde sin Causa,’ ‘sin interés en los conflictos de clase, solo en los combates particularizados’ (Merquior, p. 155). Dado que para él las epistemes, o acuerdos sociales transitorios sujetos al poder circunstancial, dominan el pensamiento, los argumentos intelectuales basados en los hechos (los argumentos que Bunge/Nola/Marx defienden) no cuentan. Esto último, la negación de los hechos objetivos por parte de MF (salvo cuando le convienen, de ahí el ‘cripto normativismo’), niega la conclusión (1).
    En la óptica foucaultiana, explicarle a tu vecino que ‘la tierra es redonda y gira,’ o ‘porque se tiene que poner un barbijo para salir a la calle,’ es ‘imponerle’ tu punto de vista personal y arbitrario. O sea, es imponerle tu PODER, y como eso ‘no está bien,’ tu vecino ‘se tiene que rebelar’ para seguir siendo libre. Se sigue que TODAS las reglas sociales o educativas son “dispositivos de disciplinamiento y control social propios del higienismo social del siglo XIX,” a saber:
    – Los médicos con la biopolítica, vacunas incluidas: esto ya lo explicó el filósofo foucaultiano Sergio Agamben en P12, llamando a la rebelión contra la ‘cuarentena disciplinante.’ No fue el único.
    – La escuela normativa/iluminista de Sarmiento: las maestras nos ‘disciplinan’ la mente y el cuerpo. La mente, con las reglas de multiplicar, y el cuerpo, formando fila. Pedagogos argentinos que siguen la línea foucaultiana, también llamada ‘centrada en el estudiante,’ no escasean. (Try Google.)
    – Los hospitales psiquiátricos, descriptos en la película ‘Atrapados sin salida.’ De ahí viene lo del ‘Ship of Fools.’
    – La/s policía/cárceles de Suarez-Cornejo-Morales.
    – Etc., etc.
    Las críticas más serias a MF señalan que, si uno usa la lente Foucaultiana para mirar la sociedad, no va a ningún lado. Hay posturas políticas e intelectuales más defendibles, y, por supuesto, históricamente optimistas. Sin ir más lejos, la de Marx, que muestra, con pruebas, que la sociedad mejora con el tiempo. O la de Chosmky, que no cree que seamos intrínsecamente malos como dice MF, y además cuestiona MF por negar que el conocimiento científico mejore con el tiempo. O los filósofos, sociólogos y educadores racionalistas que cuestionan a MF por negar la accesibilidad de la realidad material. No es casual que Fredric Jameson lo use a MF como ejemplo en su famoso paper ‘Postmodernismo, o la lógica cultural del capitalismo tardío.’

    Marcelo B., se que esto es aburrido, pero pensa en un estudiante que trate de doctorarse en Sociología, Filosofía o Educacion criticando a MF. Ahí vas a ver ‘disciplinamiento’ foucaultiano en acción. Y esto no lo digo yo. Lo dicen Nola, McIntyre, Kozloff, Latour, etc. Te puedo dar las referencias si te interesan. Y el debate no es inútil: pensa en el llamado ‘Sokal Hoax.’ McIntyre tiene un análisis muy interesante sobre los efectos del famoso ‘hoax’ en relación con el negacionismo del Global Warming, y con la Doctrina del Intelligent Design. Bunge no esquivaba el debate pese a que lo aburria.

    Abz.

    Ref:
    Merquior, J. G. (1987). Foucault: University of California Press.
    McIntyre, L. (2018). Post-Truth. Cambridge, UNITED STATES: MIT Press.
    Bunge, M. (1995). In praise of intolerance to charlatanism in academia. Annals of the New York Academy of Sciences, 775(1), 96-115. doi:10.1111/j.1749-6632.1996.tb23131.x

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