La fuga por comercio exterior

Las técnicas de los millonarios para esconder riquezas y erosionar los recursos fiscales de los Estados

 

Una porción relevante de lo que se conoce como “fuga de divisas” está conformado por el desvío de fondos al exterior a partir de maniobras de planificación fiscal y financiera global de empresas multinacionales y empresas nacionales que operan en el comercio exterior, con efectos significativos en el mercado cambiario y en la base imponible local.

El esquema de controles cambiarios y de capitales vigentes limita la fuga de capitales a través de la formación de activos externos vía el mercado único y libre de cambios, aunque resta fortalecer los mecanismos de control para restringir otros canales tales como los desvíos arbitrarios de moneda extranjera mediante la manipulación comercial (exportaciones e importaciones de bienes y servicios) y financiera (endeudamiento privado), que se realiza con el objetivo de minimizar costos impositivos y obtener la divisa en el exterior. Según el balance cambiario del Banco Central, durante 2020 las salidas de divisas por pagos de vencimientos de capital de préstamos financieros, títulos de deuda y líneas de crédito del sector privado (excluyendo Sector Público y préstamos de FMI y de otros organismos) fueron de 9.500 millones de dólares, mientras que los egresos netos –de ingresos de deuda– por estos mismos préstamos fueron de 6.700 millones. Asimismo, los pagos de intereses de deuda privada (excluyendo los del Sector Público y de los de organismos internacionales y FMI) significaron 2.600 millones de dólares durante el año pasado.

La internacionalización de las operaciones (comerciales, de servicios, financieras) por parte de empresas locales permite eludir regulaciones locales (ya sean laborales, societarias, de lavado de activos, etc.), evitar el pago de impuestos y/o transgredir normativas cambiarias domésticas, accediendo a moneda extranjera en el exterior. Cuando una empresa posee participación en el comercio exterior aprovecha los marcos legales extranjeros y las brechas jurídicas que existen entre dos o más legislaciones nacionales.

Germán Pinazo y Mariano Arana (2021) explican que el armado de estructuras societarias con empresas controlantes y controladas en el extranjero permite todo un conjunto de operatorias (diferir cobros, remitir utilidades, sobrefacturar importaciones y/o solicitar autopréstamos) con importantísimos impactos sobre el mercado de divisas, por lo que sugieren la coordinación y jerarquía entre las distintas agencias e instituciones del Estado que tienen incumbencia sobre los movimientos de capitales. Mediante el análisis de los datos del balance de pagos y del balance cambiario, los autores advierten grandes diferencias entre los registros de exportaciones e importaciones (ventas y compras) y lo efectivamente abonado y cobrado por estos conceptos, que se explicarían por el manejo discrecional de la moneda extranjera por parte de las empresas y por la utilización del endeudamiento intragrupo en moneda extranjera, así como por la falta de conocimiento, y control, por parte de las autoridades locales sobre los entramados societarios y los esquemas fiscales y financieros utilizados.

Tomando el periodo 2008-2017 en la Argentina, se fugaron un promedio de 27.600 millones de dólares por año, considerando los siguientes canales de fuga: la formación de activos externos de residentes y la manipulación de operaciones de comercio exterior. La cifra se compone, por un lado, de la fuga de capitales de residentes promedio en esos años, que fue de 13.100 millones de dólares, estimado a partir del Método Residual del Balance de Pagos. Por otro, el desvío de ganancias de las empresas multinacionales por manipulación de precios de transferencia y facturación comercial que queda legitimado en los datos de la balanza comercial. Global Financial Integrity (GFI) estimó que la brecha que existe entre las estadísticas de comercio exterior de los distintos países y que podrían indicar desvíos de ganancias de las empresas multinacionales, para el caso de la Argentina, es en promedio de 14.500 millones de dólares anuales entre 2008 y 2017.

La fuga de capitales tiene múltiples efectos macroeconómicos. Entre ellos, erosiona los recursos fiscales con los que cuenta el Estado para desplegar su política pública. En primer lugar, por estar asociada a la evasión y elusión fiscal de empresas multinacionales y personas adineradas, impacta directamente sobre el nivel de recaudación tributaria. A su vez, posee efectos sobre el mercado cambiario. La magnitud y la constancia del fenómeno, sumado al vínculo estrecho que presenta con el endeudamiento externo, presiona sobre el balance de pagos, provocando vulnerabilidad externa, volatilidad y crisis. Ello sumado a que causa efectos negativos sobre la inversión, altera el crecimiento económico y, por tanto, también reduce indirectamente la recaudación tributaria. Asimismo, la fuga de divisas afecta la distribución de ingresos, ya que la riqueza acumulada en el exterior y los rendimientos de esos capitales aumentan las ganancias de los estratos de mayores ingresos, ensanchando las brechas de desigualdad social y de género –dado que las mujeres están sobrerrepresentadas en los estratos de menores ingresos–.

Los grupos económicos de capital nacional y multinacionales “optimizan” sus costos utilizando las ventajas de la internacionalización de operaciones y las entidades vinculadas ubicadas en países con flexibilidad regulatoria, opacidad y/o baja tributación. Gran parte de las empresas nacionales se transnacionalizan a partir de la constitución de sociedades vinculadas, controlantes y controladas en el exterior, fundamentalmente, en guaridas fiscales.

De esa forma, logran reducir sus impuestos trasladando capitales al exterior mediante diversas técnicas que involucran la utilización de entidades vinculadas localizadas en otros países, que permiten la asignación arbitraria de ingresos y costos entre miembros del mismo grupo, mediante la manipulación de los precios de transferencia. Es decir, retienen la sustancia de la actividad económica en el país y, mediante técnicas de planificación fiscal y financiera global, obtienen un resultado equivalente al de trasladar la actividad económica al exterior.

Estas son algunas de las diversas técnicas utilizadas:

  • Triangulación de operaciones con intermediarios (traders). Usualmente este mecanismo es empleado por empresas exportadoras o importadoras que utilizan un intermediario (trader) para la operación. En casos fiscalizados por la AFIP, se ha comprobado que en las exportaciones los precios de estas operaciones resultaban más bajos que los del mercado; que el pago de las operaciones provenía en gran medida de una tercera jurisdicción con flexibilidad cambiaria (ni la de la empresa local, ni la del trader); que las empresas fijaban el precio en el momento de la concertación de la operación, antes de la fecha de embarque y no al precio futuro; y diferencias entre el destino de facturación de los bienes, el destino físico de los mismos y el origen del flujo financiero de las cobranzas (Echegaray, 2013). En el caso de la Argentina, no sólo se logra ahuecar la base imponible nacional sino que además la ganancia transferida se mantiene en moneda extranjera fuera del país, lo que equivale a tener la divisa a la cotización del dólar paralelo.
  • Subfacturación de exportaciones y sobrefacturación de importaciones con vinculadas y terceros, es decir, simulación de menores o mayores precios en las transacciones habituales de las empresas con sus proveedores o compradores del exterior. En el caso de las exportaciones, se podría pactar con el comprador extranjero la facturación de menores precios y solicitarle que deposite el porcentaje no declarado en una cuenta del exterior en una guarida fiscal, por ejemplo el 25% (Argibay Molina, 2013). De la forma inversa, los importadores podrían sobrefacturar precios de bienes y servicios, dejando dicho sobreprecio en cuentas del exterior, aprovechando que el importador local recibe las divisas por la compra al exterior al tipo de cambio oficial, más “barato” que la cotización a la que podría acceder (de manera ilegal) mediante entidades financieras o cuevas.
  • Comisiones en el exterior. De manera similar que en el caso anterior, una herramienta utilizada son las COMEX (comisiones externas). Es bastante frecuente la utilización de comisionistas localizados en el exterior que pueden cobrar, por la realización de supuestas actividades de comercialización, entre un 5 y un 10% (ver Verónica Grondona, 2014). Es decir, aquellas empresas que realizan operaciones de comercio exterior pueden hacer figurar un porcentaje del monto de facturación como comisiones externas, de modo de alojar en el exterior determinada porción del capital, evitando el pago de impuestos y aprovechando la brecha cambiaria en aquellos países donde existe un mercado paralelo de divisas.
  • Desvío de ganancias por precios de transferencia: manipulación de precios intragrupo y utilización (ficticia) de activos intangibles (derechos, marcas, patentes), servicios intragrupo, acuerdos de contribución de costos, y deuda intragrupo.

A propósito, Eduardo Basualdo, Pablo Manzanelli y Daniela Calvo (2020) señalan que el supuesto de que cada entidad (de un mismo grupo económico) es una unidad independiente no se condice con la realidad, ya que, en los grupos económicos, la toma de decisiones de cada empresa controlada depende de la dirección unificada de la sociedad holding.

Claro que este problema no es exclusivo de la Argentina. Aproximadamente el 60% del comercio mundial se desarrolla a través de operaciones intragrupo por parte de las empresas multinacionales (Nicholas Shaxson, 2014), y el mecanismo mediante el cual se establecen los valores de dichas operaciones intragrupo (los precios de transferencia) posibilita la transferencia de fondos hacia “guaridas fiscales” (países con beneficios tributarios y opacidad financiera).

Leonard Seabrooke y Duncan Wigan (2015) utilizan el concepto de “cadenas globales de riqueza” para definir el modo multi-jurisdiccional de operar por parte de las corporaciones a efectos de crear y proteger la riqueza privada. Las cadenas globales esconden, oscurecen y reubican la riqueza (en guaridas fiscales) en la medida en que se liberan de la ubicación de la creación de valor.

 

 

 

--------------------------------

Para suscribirte con $ 1000/mes al Cohete hace click aquí

Para suscribirte con $ 2500/mes al Cohete hace click aquí

Para suscribirte con $ 5000/mes al Cohete hace click aquí