La globalización y la peste

Las crisis sociales y las catástrofes revelan aspectos contradictorios de la condición humana.

 

La irrupción del acontecimiento trastoca la vida cotidiana y permite rever las perspectivas con las que afrontamos nuestras biografías. Aún es prematuro para evaluar los efectos que esta crisis dejará sobre las vidas de quienes atravesaron la actual pandemia. Los sucesos se precipitan, y quienes consideraron al COVID-19 como una virosis semejante a otras pestes sucedidas durante las últimas décadas empiezan advertir su gravedad excepcional.

Las crisis sociales, las catástrofes y los cambios abruptos de rutinas suelen revelar aspectos contradictorios de la condición humana. Con su emergencia se hacen presentes los rasgos más solidarios y conmovedores y –al mismo tiempo– se filtran los más grotescos e indignos. Lo sublime y lo abyecto van dejando sus pinceladas de heroísmo y de miserabilidad. En la última semana, Donald Trump denominó a la pandemia como “virus chino”, estigmatizando a 1200 millones de orientales que venían de sufrir la muerte de miles de sus conciudadanos. El encargado de responderle a Trump fue Mike Ryan, director ejecutivo del Programa de Emergencias Sanitarias de la Organización Mundial de la Salud, quien descalificó al presidente de los Estados Unidos y explicó que los virus “no conocen fronteras, pertenencias étnicas, ni color de piel». Sus orígenes son múltiples: de hecho, la pandemia de influenza en 2009 fue detectada primitivamente en América del Norte y no por ello fue designada como “gripe estadounidense”. La fraseología xenófoba del presidente Trump no fue un dato aislado. Fue prologado mediante un apotegma neoliberal deshumanizado: El secretario de Comercio Wilbur Ross afirmó el último 31 de enero –cuando el virus había producido casi 300 muertos en China— que dicha situación suponía una ventana de oportunidad para el gobierno trumpista, dado que “ayudará a crear empleos locales”.

En la misma lógica que el rubicundo magnate neoyorquino, devenido en primer mandatario, el senador del Partido Republicano Rand Paul consideró que los inmigrantes indocumentados no deberían recibir la ayuda de 1200 o 2000 dólares que estipuló el Capitolio para paliar la crisis sanitaria y económica provocada por el COVID-19. “El dinero de los contribuyentes –subrayó Paul– no debiera orientarse a los que no son personas”, refiriéndose a quienes carecen de identificación como ciudadanos plenos. En forma coherente con la maximización del egoísmo –inoculada durante dos siglos por el supremacismo y el individualismo agresivo– un amplio sector de la sociedad estadounidense se volcó en las dos últimas semanas a la compra de armas. El aislamiento sugerido por las autoridades de varios Estados no fue interpretado como una forma cooperativa de cuidado mutuo sino como una convocatoria a la instalación feudal de trincheras hogareñas, en potencial guerra contra el entorno.

La crisis producida por el virus también llevó a Trump a intentar apropiarse de una vacuna alemana (en etapa clínica de investigación) mediante una oferta secreta. Dicha operación, de índole clandestina, generó un grave conflicto diplomático con la Unión Europea. La canciller germana, Angela Merkel, denunció que funcionarios de Washington contactaron a los laboratorios alemanes CureVac con el objeto de reubicar las investigaciones en territorio de Estados Unidos con el objeto de monopolizar la potencial fórmula de prevención o de cura de la enfermedad. El jefe de gabinete de la cancillería alemana, Helge Braun, explicó que Berlín “había hecho todo lo posible para que el laboratorio alemán que trabaja en el proyecto de vacuna no ceda a la tentación financiera estadounidense”. Para garantizar la continuidad de las investigaciones, las agencias públicas alemanas dispusieron un aporte de 20 millones de euros sumados a los 80 otorgados por el Banco Europeo de Inversiones (BEI).

La defensa de la soberanía europea, sin embargo, no se extendió sus vecinos continentales: el presidente de Serbia, Aleksandar Vucic, repudió en forma explícita la decisión de la Unión Europea (UE) de paralizar la ayuda sanitaria a su país, pese a los reiterados pedidos de auxilio. “La solidaridad europea no existe –señaló Vicic apesadumbrado–. Es puro cuento. Los únicos que nos ayudan son nuestros amigos de la República China (…) Envié una carta [a la UE] y tenía grandes expectativas. No se cumplieron. Como sabéis nos han vetado como receptores de material médico. Esa resolución la ejecutan quienes vienen a darnos lecciones comerciales y nos dicen que no hemos de comprar bienes de China (…) Cuando todo va bien, les interesa el dinero de Serbia y quieren vendernos sus productos. Cuando hay dolor y sufrimiento, el dinero de Serbia no sirve”.

 

 

 

Cooperación y hostilidad

En las dos últimas semanas, la cotidianidad fue arrollada por el desconcierto, y la salud pública emergió  como un obvio aspecto prioritario de la existencia. La disrupción, además, puso en evidencia la continua desvalorización que hacen los centros de poder de las dimensiones más relevantes de la vida. La fragilidad humana se hizo más tangible y el denominado distanciamiento social –decidido por las autoridades de diferentes países— generó una doble sensación: de ser parte de un todo global, humano, sometido a los mismos peligros de contagio, y (al mismo tiempo) la constatación de una pertenencia a específicos hogares nacionales, a Patrias/Matrias concretas, donde encontrar resguardo, refugio y protección.

Frente a la reivindicación de la política, los cultores del credo mercadotécnico (defensores de la misa neoliberal) se vieron sorprendidos. La necesidad de instaurar medidas de acción colectiva, opuestas a su sacrosanta mitología de las manos invisibles. Un ejemplo explícito de ese malestar individualista (que no soporta la regulación solidaria y colectiva) lo exhibió el preparador físico Miguel Ángel Paz, ex entrenador del club de rugby CUBA, quien le propinó una golpiza a Gustavo Granucci, un guardia de seguridad, luego de que este le requiriera el acatamiento de la cuarentena por haber regresado recientemente desde Miami.

La contrapartida de estas muestras de especulación mercantil y egoísmo descarnado provienen de Cuba. Mientras el crucero británico MS Breamar había sido rechazado por puertos en Bahamas y en La Florida –debido a la presencia de 5 pasajeros contaminados por el coronavirus y otros 40 posiblemente contagiados–, las autoridades de La Habana decidieron recibir al buque y montar un puente aéreo para repatriar a todos sus pasajeros. En esa misma lógica, las autoridades chinas agradecieron a los funcionarios cubanos la producción conjunta del antiviral Interferón Alfa 2B, que ha sido inoculado con éxito en pacientes contagiados con el virus, y cuya producción conjunta se desarrolla en los laboratorios Heber-Chang, de Shanghai.

 

 

La Habana brinda asilo al crucero británico MS Braemar

 

En un informe pormenorizado del analista internacional Sergio Rodríguez Gelfenstein, se detallan los presupuestos globales dedicados a la salud y la proporción de estos dentro de los presupuestos de varios países. La Organización Mundial de la Salud (OMS) especifica un gasto per cápita de salud, para 2018, de 60 dólares para los países de ingreso bajo y medio, y de 270 en promedio para los de ingreso superior, incluido Estados Unidos. Como contrapartida, el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI) muestra que Washington gastó 1845 dólares per cápita en armamento en 2018 para gestionar las 800 bases militares a lo largo del mundo, 76 de ellas en América Latina.

En la Argentina, quienes asumen que la salud pública debe ser considerada como un gasto –bajo cuya justificación han paralizado la construcción de hospitales y reducido el número de vacunas consideradas prioritarias– son reacios a advertir que sus ecuaciones ligadas al ajuste fiscal amplían los niveles de inequidad y conducen en forma progresiva a desmantelar los estándares sanitarios básicos, tanto para etapas estables como de catástrofes. Sin embargo, el actual malestar neoliberal se hace evidente en la incomodidad que supone advertir la preeminencia de la política por sobre el narcisismo del mercado. Cuando China anunció que aislaría al Estado de Wuhan (donde viven 11 millones de personas), como método para impedir la difusión de la pandemia, los cultores del libre mercado catalogaron dicha decisión de Beijing como una muestra de autoritarismo inútil e ineficaz. La cuarentena, afirmaban quienes desprecian la política, suponía una imposición arbitraria e inútil sobre una realidad biológica, incapaz de ser regulada eficazmente por una autoridad gubernamental. Durante las últimas dos semanas se advirtió, sin embargo, que la decisión había sido exitosa, y varios países de todo el mundo decidieron imitar la medida.

La sorpresiva puesta en escena de la política, la valorización de la inversión en salud como un patrimonio prioritario frente a los esquemas de equilibrio fiscal, la crisis del sálvese quien pueda y la reivindicación de la solidaridad internacional son malas noticias para quienes utilizan el neoliberalismo como fórmula para garantizar la continuidad de sus privilegios. En la disputa por construir un modelo alternativo para gestionar la realidad social, uno que sea menos cruel y más solidaria, Slavoj Žižek desliza una afirmación muy útil para los tiempos venideros: “El verdadero triunfo sobre el enemigo no es su derrota material. El verdadero triunfo sucede cuando dicho enemigo empieza a usar tu lenguaje y tus ideas.  Bienvenida, otra vez, la política.

 

 

 

--------------------------------

Para suscribirte con $ 250/mes al Cohete hace click aquí

Para suscribirte con $ 500/mes al Cohete hace click aquí

Para suscribirte con $ 1000/mes al Cohete hace click aquí

14 Comentarios
  1. apico dice

    Nací con el Peronismo,y desde mi adolescencia, milito en el. Como era de esperar,tuve una vida interesante, apenas una brizna de paja, que se salvó del incendio,parafraseando a un escritor judío, que ya no recuerdo. Siempre conservé la esperanza de los años felices, y como un milagro, aparecieron Nestor y Cristina, haciendo renacer una esperanza,casi olvidada. Hoy ,ya viejo, empiezo a vislumbrar el fin del Capitalismo en su función «neoliberal, salvaje»,como dirían mis nietos. Ojalá no me equivoque, pero como escribía W. Benjamin, muy de vez en cuando, se mete un ángel en la historia y lo cambia todo. Creo que estamos viviendo ese encuentro doloroso e inefable, que nos lleve a los tiempos mas felices del porvenir. Un saludo peronista.

    1. Jorge Elbaum dice

      Hermoso y profunod lo que escribite, Apico. Gracias por iluminar junto a Benjamin.

  2. Graciela Alicia Currás dice

    muy buena nota!! Lo dificil de sostener, es esa tension entre lo macro y la micropolitica, entre lo dialectico y lo paradojal, que se contraponen pero se articulan en un espacio que se genera entre ambos…….. hoy es todo micropolitica, lo paradojal es que la integracion la estemos pensando en el aislamiento… Es un desafio como pensar un Estado que no se transforme en policial….

  3. malvina dice

    Jorge, siempre leo tus notas. Sos un excelente analista de las cuestiones sociales. En esta especialmente, donde se contraponen las politicas neoliberales y aquellas, otroras del estado de bienestar, no hacen mas que confirmar que sin Estado presente no hay posibilidad de solidaridad ni de igualdad para todos. Ojala que esta espantosa pandemia nos ayude a reflexionar sobre que sociedad estuvimos construyendo en estos años. La pobreza y la desigualdad en nuestro pais es una deuda de la democracia y de la que ya no podemos dejar de hacernos cargo. Celebro que tengamos un gobierno que trate de palear las necesidades de los mas vulnerables. En esa debemos estar todos. La patria es el otro. Gracias.

    1. Jorge Elbaum dice

      Abrazo, Malvina!!

  4. Jorge Elbaum dice

    Rarísimo que aparezca un comentario como que lo hubiese hecho yo!! jaja.. Debe ser el Virus también dentro del Cohete!! Ahora bien..: ¿quién es el firmante de estos comentarios que parecen atribuidos a mi?

    1. juan jaime dice

      Fui yo Jorge!Hice algo mal, no se que, pero me di cuenta y tambien te lo quise explicar, pero algo fallo,…salio como dicho por vos, perdon, no entendi que habre hecho mal para que eso pasara,…por si ahora sale bien, quise decir, como habras notado que la nota es lo que dije ahi en el comentario,…una conjuncion hermosa de razonamiento y sensibilidad,…Disculpas por el error que no entendi y Saludos!!!!

      1. Jorge Elbaum dice

        Gracias Juan!! Fuerte Abrazo!

  5. Luis Langelotti dice

    Impecable análisis de la situación actual. Recomiendo el último libro de Lazzarato «El capital odia a todo el mundo». Allí se establece una antinomia que resuena con la de Jorge Aleman: fascismo o revolución (crimen perfecto o emancipación). Yo hablo de estulticia o desasimiento.
    La revolución hoy está en revalorizar los procesos nacionales y populares latinoamericanos que retoman las consignas de los revolucionarios de los 60, 70 cuando estratégicamente se entendía que la violencia fundadora y la violencia conservadora del capitalismo son lo mismo. El capital es una máquina social y bélica. La guerra capitalista es contra la población y sus articulaciones (racismo, fascismo, sexismo).
    Solidaridad, pensamiento crítico, ética, comunidad, bien común, la historia, el lazo fraterno horizontal son todas cuestiones que aparecen o deben aparecer a la orden del día para evitar que los neofascismos neoliberales destruyan a la humanidad y al mundo.
    El capitalismo no es sólo producción sino también muerte y destrucción.

  6. Martín Samartin dice

    Gran nota Jorge! Realmente es impredecible el final de esta película, como sobre todo, qué configuración ideológica emergerá de sus evidencias y enseñanzas.

    Un abrazo,
    Martín Samartin

  7. gerardo senderowicz dice

    Jorge
    Esta pandemia debe cambiar el eje de la cuestión de la vida y de las personas. Debemos salir mas fuertes y decididos a enfrentar al mundo que quede.
    En esta Argentina está la posibilidad de liderar este movimiento donde el trabajo, la equidad y el raciocinio sean la verdadera patria.
    Hoy hablaba con un amigo, 74 años, que vive en Madrid y me decía: «en argentina le van a pagar a la gente que no trabaje durante la pandemia». «Si», le contesté. » Es un derecho y una necesidad para poder seguir vivos». «aja», me contestó, quedándose pensativo acerca de las diferencias entre un gobierno que defiende a los suyos y otro que hace lo que la UE le permite.
    Gracias por tu articulo, como cada domingo.

  8. Jorge Elbaum dice

    Que conjuncion mas armoniosa de razonamiento y sensibilidad,…

    1. Jorge Elbaum dice

      Que hice mal Jorge?,…Porque dice que decis vos lo que en realidad dije yo,…no se,…bueno, no importa, espero que se entienda igual,…

      1. Jose Adaszko dice

        Jorge lo que queda claro es que el mundo no volverá a ser el mismo. Auguró para mis hijos y nietos un mundo con equidad y solidaridad. Con respecto a esto último no puedo dejar de manifestar mi admiración por el glorioso pueblo cubano.

Dejá tu comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.