La guerra después del Mundial

Frentes y relatos

Otto Dix, panel central del "Tríptico de guerra" (1929-32).

 

La guerra en el golfo Pérsico, con sus medidas excepcionales que impuso, ha desatado discusiones en los ámbitos del poder de Teherán, sobre todo respecto a las atribuciones de los órganos de gobierno. Recordemos que el Parlamento iraní fue cerrado durante cinco meses por obvias razones de seguridad. Este mes finalmente se convocó a una sesión pública formal, importante porque en julio, tradicionalmente, se eligen las direcciones de las comisiones especializadas del Parlamento.

Cuando la Comisión de Seguridad Nacional abrió estas votaciones, los legisladores removieron de sus cargos a los dos críticos más notorios de la línea adoptada por el gobierno para el alto el fuego. Se trata de Mahmoud Nabavian, que perdió el cargo de vicepresidente de comisión, y de Ebrahim Rezai, el portavoz. Otro cambio se verificó en la Comisión por el Desarrollo, donde Mohammad Hassan Manan Raeisi, crítico del proceso negociador, perdió el cargo de vicepresidente.

Las destituciones no nacieron espontáneamente. Existía un mar de fondo, bastante lógico dentro de un país en guerra. Desde hace semanas circulaba una acusación grave: Kamran Ghazanfari, parlamentario de Teherán, afirmó públicamente que se estaba realizando un golpe de Estado contra la Guía Suprema Mojtaba Khamenei.

Ghazanfari afirmó que los vértices de las instituciones estatales y el Consejo Supremo de Seguridad Nacional habían ejercido fuertes presiones sobre Khamenei para que aceptara el memorándum de acuerdo para el alto el fuego con Estados Unidos. De ese modo, la autoridad negociadora por él mismo otorgada quedaría anulada.

La Constitución iraní prevé que los acuerdos internacionales necesitan la ratificación del Parlamento, y los críticos sostienen que el alto el fuego se impuso saltándose totalmente ese pasaje. En cambio, los aliados del gobierno replicaron que toda la negociación se había desarrollado con la supervisión de la guía suprema y que los parlamentarios que se oponían estaban poniendo en discusión una decisión que superaba sus competencias.

Pero esa defensa se volvió difícil de sostener desde el 18 de julio, cuando la guía suprema difundió una propia declaración sobre el memorándum. Afirmó que personalmente tenía una opinión diferente sobre el acuerdo, pero que lo había autorizado sobre la base de los compromisos asumidos por el Presidente, en su rol de jefe del Consejo de Seguridad, de salvaguardar los derechos de la nación y el frente de la resistencia.

La declaración es una aprobación cautelosa del memorándum, pero la reserva personal de Khamenei ha endurecido las posiciones críticas, tal el caso del diputado Hamid Rasaei, que preguntó: "¿Dónde está escrito en la Constitución que el Secretario del Consejo Supremo de la Seguridad Nacional puede tomar decisiones en nombre de un miembro del Parlamento?".

La discusión enfoca un problema de legitimidad en momentos decisivos; Rasaei también ha preguntado por qué el cierre del Parlamento continuaba mientras las negociaciones del alto el fuego proseguían.

Una decisión de seguridad (el cierre del Parlamento) se transformó en una cuestión política, aún antes que la cuestión del memorándum aumentara el enfrentamiento. Ghazanfari describió la clausura parlamentaria como una medida sin fundamentos jurídicos.

Claramente, la clausura, según el diputado Hossein Samsani, ha quitado a los miembros las posibilidades inherentes a la carga, como la posibilidad de presentar mociones de impeachment o presentar declaraciones.

Una situación delicada se presenta para el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf. En la primavera había escrito al Consejo Supremo de Seguridad, solicitando indicaciones actualizadas sobre la reanudación de las sesiones públicas. El Parlamento sostiene que dicho pedido no ha obtenido respuesta; podría interpretarse como una cómoda conciliación con el otro rol de Ghalibaf, que es el jefe de negociación del programa nuclear; en tanto la cuestión formal no ha sido resuelta.

Pero también existen diputados que defienden el cierre, como Mojtaba Zarei, que sostiene que los críticos han regalado a los adversarios una ocasión de propaganda al difundir públicamente la controversia constitucional.

Estas polémicas demuestran que los equilibrios de poder entre órganos estatales se toman muy seriamente, desmintiendo las banales afirmaciones de parte de la prensa occidental, que abusa con facilidad de fórmulas del tipo "régimen teocrático" o "dictadura religiosa".

Después de 140 noches consecutivas de manifestaciones desde el 28, finalmente la opinión pública ha aceptado las medidas excepcionales que la guerra comporta, incluida la ausencia de Mojtaba Khameini de la escena pública; el cierre del Parlamento se incluye en esta lógica.

La ensayista y escritora Farian Sabahí va más allá. Esta semana, en declaraciones a Radio Popolare de Milán, sostuvo que la guerra ha renovado la dirigencia y que se ha establecido un nuevo pacto social con la ciudadanía.

Para un momento que se inscribe en una eventual posguerra, se reserva la discusión de este vacío constitucional no resuelto, si el alto el fuego requiere la ratificación parlamentaria y si una directiva del Consejo de Seguridad puede suspender las sesiones públicas sin invocar las disposiciones formales de emergencia previstas por la constitución.

Estas discusiones pueden parecer fuera de lugar para algunos observadores, frente a un conflicto armado que hace tambalear la estructura económica del mundo, pero sucede que Irán no es una república bananera, es una república con instituciones que, como en cualquier estado moderno, exigen mutuo respeto de las propias competencias constitucionales.

 

 

Del fútbol a las bombas

Vimos a Donald Trump acomodarse a los ritualismos de la final mundialista en el estadio de New Jersey, apañado por el compadre Infantino; pasados los fastos y con tres soldados estadounidenses muertos, se reanuda la nueva ofensiva de Estados Unidos contra Irán.

Se efectuaron desplazamientos de F-16 y F-35 al teatro de guerra, provenientes de bases europeas, según el Air & Spaces Forces Magazine del 17 de julio. En tanto, aterrizaron decenas de aviones cisterna en el aeropuerto Ben Gurion de Tel Aviv, que automáticamente se transforma en blanco eventual de los misiles iraníes. Esto le daría una excusa perfecta a Netanyahu para volver a ejercitar lo que más le gusta: bombardear civiles. No obstante, la dirigencia israelí por el momento goza de la situación: Estados Unidos realiza el trabajo sucio sin necesidad de que se alcen en vuelo los F-35 de Tel Aviv.

Sucedió lo que nadie esperaba, que Estados Unidos volviera sobre sus pasos utilizando el peso de sus recursos para pasar de las escaramuzas de las últimas semanas a un ataque masivo, donde volverán a registrarse víctimas civiles.

Pero la ofensiva que Trump exige tiene sus límites, según declaró un funcionario anónimo a The Washington Post: "La expansión de las operaciones será limitada por la disminución de la provisión de los sistemas de defensa aérea y de la munición de largo alcance, y de las limitaciones a la posibilidad de enviar aún más tropas y aviones en la zona a causa de los daños sufridos en la guerra".

La cuestión ha sido estudiada por el Center for Strategic and International Studies y publicada por Al Akhbar que informa que, al cierre producido por el alto el fuego, "el Pentágono había utilizado al menos el 50% de sus misiles interceptores THAAD, aproximadamente la mitad de los interceptores Patriot y alrededor del 30% de los misiles Tomahawk".

El problema es que el abastecimiento no sigue el ritmo de la guerra. El Pentágono recibe cerca de 15 nuevos Tomahawk y 20 Patriot por mes, y para el 2026 no está prevista la entrega de ningún THAAD.

La situación aparentemente no ha sido asimilada por el Presidente Trump, que incluso se ha negado a excluir la posibilidad de operaciones terrestres, situación para la que Estados Unidos no está preparado; el funcionario en cuestión agregó: "No tenemos los recursos suficientes para garantizar la seguridad de las operaciones y no creo que la Casa Blanca sea consciente de esto".

Similares penurias limitan la situación de la marina militar, descripta en Responsible Statecraft (RS), que se pregunta: "Gunboat or showboat: Can the Navy truly sustain a long war in Iran?"

Actualmente la denominada Littoral Combat Ship cuenta con alrededor de 180 unidades; las naves potentes tipo portaaviones necesitan naves auxiliares que garanticen patrullaje, escolta y neutralización de minas, pero las naves destinadas a estas labores han sufrido un desgaste importante y han sido retiradas, algunas muy nuevas. Esta contracción lleva a disminuir unidades; el cálculo empírico de las operaciones dice que para cada nave puesta en operaciones en algún lugar del mundo, se necesitan tres naves de apoyo.

La marina obviamente sabe que el mar desgasta las naves, que se necesita rotación para evitar largos períodos en misión con consecuencias funestas, como sucedió con el portaaviones Gerald Ford.

Michael Vlahos, quien redactó el informe de RS, sostiene que "las estructuras de mantenimiento están tan limitadas que las revisiones más recientes de submarinos han durado hasta ocho años; un submarino nuclear, el USS Boise, ha sido demolido después de diez años de reparaciones". Lo que Vlahos llama sistema ineficiente reduce ulteriormente la potencialidad de la flota, de modo que Estados Unidos "puede tener una flota de modestas dimensiones frente a una costa extranjera, y mantenerla allí, pero no puede permitirse entrar en un verdadero conflicto armado".

Hemos dicho en estas páginas que la diplomacia que opera en este momento entre los dos países no es alternativa a la guerra, sino que se mueve dentro de esta modalidad; las noticias sobre la continuidad de contactos entre las partes sugieren que todo no está roto pese a los anuncios apocalípticos. La cuestión de la energía con los aumentos del precio del petróleo siempre es un factor que pesa. El viernes el precio del barril superaba ya los 100 dólares; esto otorga aire a las negociaciones de los mediadores. Un dato importante es la visita reciente del ministro del Interior de Irán, Eskandar Momeni, a Islamabad, para reunirse con los funcionarios que trabajaron en el alto el fuego (que el mismo gobierno iraní declaró caduco esta semana).

Entre las habituales señales contradictorias que emite la Casa Blanca, ha llamado la atención la publicación de Trump en Truth Social de un sondeo que muestra a la mayoría de los estadounidenses a favor de un acuerdo de paz con Irán.

Tomar nota de la realidad y actuar en consecuencia es una cualidad difícil de encontrar en las dirigencias políticas actuales. Trump y su entorno todavía no han internalizado que Irán no es Venezuela, que los iraníes no se darán por vencidos y que la resistencia seguirá.

Y sobre la cuestión regresa The Washington Post, que confirma que los informes de inteligencia estadounidenses sostienen como improbable que los nuevos ataques americanos influyan en las posiciones iraníes. En tanto, The Intercept publicó el 20 de julio una nota donde fuentes del gobierno admiten que las bajas estadounidenses de la guerra son mayores que las admitidas por el Pentágono.

Por si no bastara, existe otra fuente de problemas que agrava el conflicto; se trata del embargo impuesto por Riad a Yemen, que ha llevado a los hutíes a anunciar el cierre del paso de Bab el-Mandeb a las naves sauditas.

Los sauditas, frente al cierre de Ormuz, derivaron el 70% de sus exportaciones hacia la terminal de Yanbu, en el mar Rojo. Pero surge otra cuestión: la puerta sur del mar Rojo es Bab el-Mandeb, y por allí pasa el carburante para Addis Abeba, el gasoil para los generadores de Mogadiscio, el grano que termina en los mostradores de Nairobi, los fertilizantes para la agricultura de Etiopía; de pronto África se encuentra mezclada en la máquina destructiva de la guerra.

Las consecuencias llegarán a Egipto, que recauda divisas a través de la puerta norte del Mar Rojo, o sea Suez; si no entran naves por el sur, difícilmente saldrán por el norte. Ya en 2024 el peaje había disminuido en un 60%; Egipto necesita dinero para comprar grano, aumentó el peaje y, para los armadores, la ruta ahora no solo es peligrosa, también es más costosa.

Sin necesidad de una flota amenazante, a los hutíes basta anunciar el cierre del estrecho para que las aseguradoras tilden con rojo la zona y los armadores comiencen la búsqueda de alternativas, en tanto los fertilizantes aumentaron un 35% en un mes.  

Mientras las bombas caen sobre Irán, el gobierno estadounidense solicita al Congreso 67.000 millones de dólares para continuar la guerra, no obstante que los 37.000 millones gastados no hayan producido la victoria que la Casa Blanca esperaba.

El martes 21, Common Dreams publicó un análisis firmado por Jeffrey D. Sachs y Sybil Fares, donde se recorren algunos puntos fijos de la política exterior estadounidense, a partir de la peligrosidad del complejo tecnológico militar según la histórica advertencia de Eisenhower, al que ahora se ha agregado Silicon Valley. Se señalan también las teorías que Zbigniew Brzezinski delineó en su libro The Grand Chessboard (1997), indicando Eurasia como la zona donde se define la supremacía mundial estadounidense.

Decía Brzezinski que Estados Unidos debe dominar los "nudos geopolíticos", o sea, aquellos Estados que no son importantes tanto para Estados Unidos, pero sí útiles para debilitar otra gran potencia.

Entre los principales nudos señaló a Ucrania, sin la cual Rusia dejaría de ser una gran potencia; otro nudo es Irán, que significa control del golfo Pérsico, el petróleo medio-oriental y la región del mar Caspio; no es sorprendente que la guerra se asiente entonces en las dos regiones.

Los autores señalan que es importante comprender las decisiones de seis Presidentes evidentemente distintos, que han seguido una política coherente en Ucrania. Sachs y Fares piensan que Trump mintió a los rusos sobre sus intenciones de terminar con el conflicto; se ha pasado de las esperanzas de Alaska al sostén de los ataques ucranianos de largo alcance contra Rusia.

Y los dos conflictos cada vez están más ligados, en Jordania se desplegaron las escuadras de interceptores ucranianos para neutralizar los drones iraníes, sistema probado contra Rusia, que se comercializa en el Golfo: dos nudos geopolíticos, un tablero y una única fuente propulsora, el complejo tecnológico militar.

 

 

Rusia perdió la guerra

Sería este un título adecuado según lo que escriben los analistas y editorialistas de los grandes medios italianos, embarcados desde febrero 2022 en la campaña contra Putin; sería interesante poder leer los títulos todos juntos para entender la realidad paralela creada por estas plumas; y se ha encargado Il Fatto Quotidiano de Roma, a través de la columna de su director Marco Travaglio, el viernes pasado. 

Il Corriere della Sera: "Así Kiev cambia el conflicto: el genio técnico ucraniano está mandando en crisis la logística rusa" / "Tres escenarios: Putin siempre KO".

La Repubblica: "De las orillas del Dniéper a Crimea: el ejército de Putin sufre el frente. La iniciativa ha pasado a los defensores".

La Repubblica: a través de su analista Merlo, "El verdadero derrotado es Putin".

Il Messaggero: a través de su analista Pombini, "El punto muerto en Ucrania que se asemeja a Vietnam"

La Stampa: "Putin contra la pared, dificultad en todos los frentes".

La Stampa: "Zelensky ha destrozado a Putin con su carta abierta, su pueblo se refuerza y los rusos están cansados de combatir".

La señora Zafesova, especialista en Rusia, en La Stampa: "Putin, rabia y temor" / "Si el zar está siempre más aislado" / "En mayo los rusos han perdido más territorio del que habían conquistado" / "¿Rusia se prepara a perder?".

La Stampa: "La revancha de Zelensky: Kiev aprieta el asedio".

Il Domani: "Rusia colecciona derrotas" / "Putin, nunca como ahora abofeteado" / "Putin desesperado y más peligroso".

Il Giornale: "Moscú frena, Kiev avanza".

Libero: "Putin humillado en su casa" / "Sigue la avanzada ucraniana" /  "Los soldados rusos en crisis negra: Putin recluta enfermos mentales" / "Soldados caníbales entre los rusos; falta el abastecimiento".

Mientras Kiev asedia Rusia (según los diarios italianos), la empresa ucraniana Rating Group presenta su nuevo sondeo de popularidad sobre la confianza del pueblo ucraniano respecto a sus líderes, Zelensky ha desaparecido de los tres primeros puestos; el número uno con el 70% es Valery Zaluzhnyi, el general exiliado en Londres como embajador, lo sigue Mykhailo Fedorov con 65%, Kyrylo Budanov con 62% y cuarto va Zelensky con el 59%.

Detrás de estas cifras está la crisis de poder que llevó a los cambios en la conducción del ejército, la pregunta es cómo se explica la remoción de este equipo triunfante que está asediando Rusia, como tituló La Stampa de Turín.

Existía en el gabinete un enfrentamiento entre Fedorov, ministro de Defensa, y el general Syrsky, jefe de Estado Mayor; la primera y fácil lectura presenta la contraposición de un joven y brillante ministro, inventor de la guerra con drones, contra un militar burocrático al viejo estilo, con el agravante para los extremistas de Kiev de que nació en Rusia. Además Syrsky es acusado de sacrificar soldados, lo que es cierto, pero esta es la estrategia de Zelensky, que replica la estrategia de Hitler en la Segunda Guerra: resistir hasta el último hombre antes de abandonar la posición. E hilando fino, se podría acusar también a la OTAN; es más fácil jugar a la guerra cuando son otros los que ponen los muertos. El exiliado general Zaluzhnyi, en cambio, rechazaba la idea, que es una idea "política" y no militar. Zelensky siempre ha temido que una retirada estratégica para acortar las líneas de abastecimiento y estrechar las áreas defensivas habría defraudado a los europeos, que son los que ponen armas y dinero para tener en pie el gobierno y la guerra.

Fedorov, apoyado por movilizaciones callejeras, pretende regresar a su puesto; mientras tanto, rechaza una detrás de la otra las propuestas de Zelensky. El Presidente pretende una conducción militar de la guerra que bloquee ahora mismo el avance ruso en el Donbass, y no quería resignarse a la política de desgaste a largo plazo de Fedorov; para ello ha eliminado los ministros fusibles y se ha entregado a los militares, que al fin de cuentas son los que mueren en el frente.

El nuevo jefe de la administración presidencial es Kyrylo Budanov, que presenta un pasaje como jefe de la inteligencia militar.

Kiev tiene el 8.º ministro de Defensa desde que empezó la guerra; se trata de un encargo interino al general Yevheni Jmara. Y llega el tercer jefe del Estado Mayor, el general Mychajlo Drapatyj, de 43 años, considerado un "fedoroviano" porque es abierto a las innovaciones. Si consideramos que el nuevo Primer Ministro, Serhiy Koretsky, es un tecnócrata sin experiencia política, se puede predecir que el rol de Drapatyj será importante en el nuevo curso; la pregunta es hasta qué punto secundará las directivas políticas de Zelensky en el campo de batalla.

Para los medios internacionales que sostienen a Zelensky, la crisis es poco explicable; no se entiende por qué destituyó a Fedorov y después a Syrsky; quizá quiso presentar la decisión como un ejercicio de equilibrio.

El miércoles Zelensky habló con los negociadores de Trump, Witkoff y Kushner. El tema central es cómo retomar las negociaciones para poner fin a la guerra. Mientras el jueves se verificó un encuentro en Manila entre el secretario de Estado Narco Rubio y el ministro de Exteriores ruso Lavrov, uno de los puntos fue precisamente la guerra en Ucrania. Obviamente también se habló de la guerra en Medio Oriente. Otra vez tropezamos con los nudos geopolíticos.

 

 

Colaterales

  • Las cucarachas crecen en India. El Cockroach Janta Party (CJP) crece a través de reivindicaciones y movilizaciones. Esta semana decenas de miles de jóvenes se reunieron en el centro de Delhi para solicitar reformas importantes en el sistema escolástico y la dimisión del ministro de Educación, Dharmendra Pradhan.
    Las cucarachas estaban acampadas desde hacía un mes en el observatorio de Jantar Mantar; de allí partió la manifestación desafiando la prohibición de las autoridades. Todo comenzó la mañana del 20 de julio con 50.000 personas moviéndose hacia el Parlamento; después del mediodía, la policía rodeó a la multitud, bloqueó internet y levantó barricadas en toda la capital.
    La situación derivó en enfrentamiento y represión violenta; las autoridades declararon que intervinieron para contener la protesta; los organizadores explicaron que sufrieron ataques inexplicables, con mujeres y niños atacados sin motivo. Se verificaron 160 heridos, de los cuales 100 son agentes, y 70 arrestos.
    Los manifestantes desalojados de Jantar Mantar volvieron a ocuparlo mientras una delegación del CJP estaba reunida con el ministro de Salud Pública. Sucesivamente han lanzado nuevos llamados a la lucha, "no obstante la brutalidad de la policía".
    La represión parece haber despertado a la oposición. Rahul Gandhi, presidente del Partido del Congreso, ha declarado que las reivindicaciones de los estudiantes eran legítimas y ha descripto a Modi como el Primer Ministro más hostil hacia los jóvenes que la India ha tenido.
  • China gastronómica. Poco a poco caen los rostros imaginarios de China, revelando una sociedad rica en complejidad y pobre de complejos; una sociedad capaz de emprender grandes desafíos y llevarlos a cabo, entre ellos el de producir las joyas de la gastronomía occidental, como foie gras, caviar, trufas y vinos de calidad. El golpe más llamativo es el del foie gras. Los datos difundidos por China International Capital son impactantes: el 45% de la oferta internacional es producción china.
    Even Pay, directora de la consultora Trivium China, no tiene dudas: "Ofrecen productos de calidad a precios inferiores".
    En el ramo de esturiones para la producción de caviar están ya en el primer puesto mundial; han desplazado a Rusia e Irán, tradicionales productores.
    ¿Cuál es el secreto de estos éxitos? En primer lugar, la economía de escala que sostiene cualquier proyecto; en segundo lugar, la planificación centralizada dirigida por el Partido Comunista Chino. El partido pone las metas a nivel nacional, emite los subsidios y establece etapas y plazos de objetivos y logros.
    China cuenta además con una geografía variada y climas que se adaptan a diversas necesidades de producción. También es importante el mercado interno, que es la prioridad de la dirigencia, donde ha crecido la demanda de este tipo de artículos gastronómicos.
    La tecnología es otra columna de la producción. Kaluga Queen, que es la empresa más grande del mundo en el sector caviar, entró en el negocio en 2006; crearon un lago artificial con temperatura ideal estable para los esturiones y una sofisticada red de tuberías para alimentarlos. El resultado fue que en 2015 producían ya 150 toneladas anuales, que aumentaron a 260 en 2024.
    Además, se produce aceite de oliva, té, carne, siempre buscando altos niveles de calidad.
    Obviamente hay un área a la que no podrán llegar nunca: los vinos de la tradición como Bordeaux, Borgoña, Champagne pueden ser imitados, pero la cuestión del terroir pone un límite no solo geográfico, sino también histórico; quizá dentro de un siglo China tendrá zonas vinícolas prestigiosas como sucedió con Napa Valley en California, pero para ello se requiere paciencia, que al pueblo chino no le falta, y determinación, que el dragón asiático posee en abundancia.

 

 

Epílogo con flamencos revoltosos

El sábado 4 de julio, mientras Estados Unidos vivía su fiesta de cumpleaños, una multitud de flamencos rosados invadió el centro de Tirana en una manifestación multitudinaria que sacudió la capital. Las sacudidas incluyen la política, a partir del Primer Ministro de Albania, Edi Rama, de quien los ciudadanos flamencos están pidiendo la dimisión.

En estos epílogos nos hemos ocupado de elefantes, jirafas, cucarachas; hoy llegan los flamencos, animales elegidos como símbolo de un movimiento que comenzó ecologista y ahora está acosando con sus propuestas el palacio del poder. Los manifestantes alzan carteles con siluetas de flamencos rosados; otros llevan el clásico salvavidas playero con cabeza de flamenco. El símbolo se eligió a partir del rechazo popular al proyecto faraónico de un complejo turístico; detrás del proyecto asoman los inversores, el matrimonio Kushner-Trump.

Las áreas que la movilización defiende son varias: la isla de Sazan, el río Vjosa, que se considera el último río salvaje de Europa, y la laguna de Narta y Zvërnec, muy conocida por la nutrida colonia de flamencos que hospeda; y son estas aves las que inspiran la simbología de las protestas. Hay que agregar que las respuestas ciudadanas a diversas cuestiones no faltan; Albania no es un rincón olvidado de Europa, es una sociedad viva que se manifiesta en las calles y lucha por sus derechos.

La movilización popular cuenta con un nuevo aliado; se trata de la estrella pop Dua Lipa, bella imposible, lectora apasionada (gestiona su propio club del libro, Service95) y ahora activista. Dua nació en Londres en 1995, de orígenes albaneses y kosovaros; hace un año era la persona más rica del Reino Unido menor de 30 años. Después ha reivindicado sus orígenes: "Leer libros como La Fortaleza (Kështjella) de Ismail Kadare me ha puesto a la prueba con la lengua y me permitió reanudar el contacto con la heredad de mi familia". La parábola se cerró días atrás cuando anunció su apoyo a las luchas de los flamencos, declarando que "considera preocupante que el gobierno pueda simplemente cambiar la ley para remover la protección ambiental, sin ningún tipo de consulta pública".

Una nueva estrella brilla sobre los 3.000 flamencos de la laguna de Narta. 

 

 

 

 

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