La izquierda vista desde la luna

El papel de la izquierda en el movimiento nacional, una historia para cambiar

 

La vulgaridad macartista del senador Miguel Ángel Pichetto —quien hasta un rato antes de ser consagrado candidato a vicepresidente por el oficialismo era el jefe del bloque opositor en la Cámara Alta—, no debería implicar ningún obstáculo para debatir con la izquierda sobre su papel en el movimiento nacional en general, y en esta coyuntura electoral en particular; utilizando su gran aporte al entendimiento humano que es el método de análisis conocido como materialismo histórico. En la práctica política, desde la restauración de la democracia y atravesada la caída del Muro, el aporte de la izquierda a la agenda pública rara vez ha dejado a un lado la cláusula hipótesis de máxima. Tal trayectoria sugiere que una revisión del comportamiento que contemple mejoras inmediatas de los trabajadores en negociaciones que consideren las relaciones de fuerza que operan en la situación que se trate, sería de lo más apropiada. Por otra parte, en la coyuntura en la que el gatomacrismo amenaza y presiona con la reforma laboral, todo suma en el balotaje con respecto a los intereses bien entendidos de los trabajadores.

Para que este acuerdo —que al fin y al cabo, y en el mejor de los casos, nunca pasó de amagues o tibios acercamientos— tenga lugar, habrá que vencer atavismos de ambas partes y larga data. Y hacerlo en una atmósfera cultural y de opinión pública cuya morfología y funcionamiento reconoce coordenadas globales que además condicionan en el plano nacional —tal parece que hasta la inhibición— al grueso de los comportamientos políticos cuyo eje y razón de ser es o debería ser el bienestar de las mayorías. Dichos puntos de referencia globales son recreados por el escritor Rich Cohen en The Paris Review (18/07/ 2019) a propósito de los cincuenta años del alunizaje que se cumplieron el pasado 20 de julio. La caminata de Neil Armstrong le sirve a Cohen para disparar un análisis sobre la opinión pública en clave norteamericana pero que se extiende al resto de la geografía mundial. Además, por razones obvias, El Cohete no puede quedar al margen de este tipo de asuntos.

Para Cohen el alunizaje “es una bisagra no reconocida en la historia humana, no reconocida porque parecía no llevar a ninguna parte […] Pero sí condujo a algo: un nuevo tipo de pensamiento. No es el nacimiento de la era espacial que deberíamos reconocer en este quincuagésimo aniversario, sino el nacimiento de la paranoia que nos define. Debido a que un hombre en la luna era demasiado fantástico para aceptarlo, algunas personas simplemente no lo aceptaron […] En su lugar, intentaron probar que nunca sucedió, convencerse de que todo había sido falso. Habiendo aprendido el hábito de detectar conspiraciones, estas mismas personas también cuestionaron todo lo demás”.

Para Cohen, desde esta fecha “la historia misma comenzó a leerse como un fraude, un libro lleno de mentiras. Para entender a los Estados Unidos, puedes comenzar con el Apolo 11 y todo lo que es contrafáctico que ha crecido a su alrededor; fue entonces cuando nació la cultura de la conspiración, que es la cultura de Donald Trump y las noticias falsas”.

Aunque se dude de los fundamentos de Cohen o se considere su planteo un tour de force algo extremo, no deja de ser un acicate para entender la conducta que desde entonces viene asumiendo la sociedad civil no solo norteamericana sino de al menos todo Occidente.

 

 

Piero y Perry

En esta atmósfera ontológicamente enfermiza, las coincidencias en el seno del movimiento nacional deben alcanzarse sobre la base de lo que indica el materialismo histórico, lo que implica pasar por la economía a efectos de identificar las leyes de movimiento más fundamentales del sistema o modo de producción. Entre ellas, volviendo a la tierra desde la luna vale recalar en una observación hecha por el economista italiano Piero Sraffa sobre la formación de los precios. Anota Sraffa en unos papeles de trabajo sobre el sistema de precios de los clásicos (del cual el economista italiano hizo una recalibración, que lo volvió un todo coherente): “Si un hombre cayera de la luna sobre la Tierra y anotara la cantidad de cosas consumidas en cada fábrica y la cantidad producida por cada fábrica durante un año, podría deducir a qué valores debe venderse las mercancías, si la tasa de interés debe ser uniforme y el proceso de producción debe repetirse. En resumen […] las condiciones del intercambio están totalmente determinadas por las condiciones de la producción”. La ideología y la superestructura también en cualquier modo de producción, incluido el actual capitalista.

Establecido así uno de los hechos clave del sistema, la cuestión del materialismo histórico provoca remitirse a la pregunta que formula Perry Anderson en un ensayo que lo tiene como núcleo de reflexión: “¿Cuál es la naturaleza de la relación entre marxismo y socialismo?”, para responder que “existe una respuesta simple y clásica: el uno designa una teoría capaz de conducir a lo que el otro designa como una sociedad. Dicha respuesta, sin embargo, pasa por alto las ambigüedades y complejidades reales de las conexiones entre ambas”. Dichas “ambigüedades y complejidades”, para el pensador inglés, las genera el hecho de que socialismo no es únicamente una meta a la que se arriba luego de un recorrido histórico sino que además “es también un movimiento ideal de principios y valores sostenido por la pasión y el debate, activo y abierto en el presente, y con casi dos siglos de historia a sus espaldas”. En consecuencia, para Anderson “el socialismo representa un campo de fuerza cultural y político que precede y trasciende al marxismo. La teoría, a este respecto, no es monopolio del materialismo histórico”.

Sin embargo, los avatares en torno a las “ambigüedades y complejidades” fuerzan a Anderson a interrogarse sobre “cuáles han sido las razones históricas del dominio absoluto del materialismo histórico en el pensamiento y la cultura socialistas en su conjunto, o, más exactamente, en qué reside el carácter único del marxismo como teoría para un socialista y hasta dónde llega”. (Cursivas del autor.) Las razones de la preeminencia del materialismo histórico que encuentra se asientan:

  • a) en su carácter de sistema intelectual;
  • b) en su carácter de teoría del desarrollo histórico;
  • c) en su carácter de instrumento de transformación de probada eficacia.

Las alternativas han sido en el mejor de los casos fragmentarias, en el amplio sentido de la palabra. Justamente el decaimiento o estancamiento del materialismo histórico lo diagnostica por efecto de la falta de rivales serios que lo desafíen con algún grado de factibilidad en cuanto alternativa.

Para los ’80 del siglo pasado, esa temporada de tregua había cesado por los cambios acontecidos en el sistema-mundo. Si bien el materialismo histórico sigue sin poder reclamar exclusividad, sí en cambio centralidad, pues continúa siendo “el único paradigma intelectual lo bastante amplio como para vincular en una teoría de la dinámica característica del desarrollo social el horizonte ideal del socialismo con las contradicciones y movimientos prácticos del presente y su dependencia de las estructuras del pasado”. De suerte tal que “el marxismo no tiene por qué abandonar su ventajoso punto de Arquímedes: la búsqueda de agentes subjetivos capaces de estrategias efectivas para desalojar unas estructuras objetivas”.

 

 

La historia

Ese “punto de Arquímedes” fue el que nunca encontró la izquierda argentina, en sus diversas variantes, En el mejor de los casos esto determinó su esterilidad y en el peor, ser instrumentada por la reacción. Historiando el origen y desarrollo de ese desangelado comportamiento, ese fino e importante intelectual que fue Marcos Merchensky lo halla ya en los fundadores de la tradición socialista argentina, particularmente en Juan B. Justo. En un ensayo sobre las corrientes ideológicas argentinas, Merchensky recrea el debate entre Justo y el socialista germano-argentino German Ave Lallemant. Para la época de la fundación del partido Socialista argentino, a fines del siglo XIX, Lallemant “trata de comprometer al naciente movimiento en una posición nacional, es decir de comprensión hacia los grandes intereses comunes a toda nacionalidad que, en una nación recién asomada al mundo capitalista, debían ponerse por encima de los grupos o partidos”, consigna Merchensky.

Pero Lallemant perdió la partida a manos de Justo. “Esta colisión entre la aproximación a la realidad profunda del país y la falacia del universalismo que no advertía el destiempo en que transcurrían los fenómenos que se procura trasladar al ámbito nacional”, resultaron ser, actuando combinadas, “la característica fundamental de la obra y aún del pensamiento de Juan B. Justo, en sus inicios”, reflexiona Merchensky. Razón por la cual, “luego, él y su partido sucumbirán a la tentación oportunista desechando todo fundamento doctrinario. Así se explican sus constantes frustraciones, como también la desintegración final del movimiento que fundara”, dice Merchensky. En general, la izquierda no solo se opuso tajantemente al peronismo desde su nacimiento en 1945, sino que además históricamente fue marcadamente librecambista: no quería saber nada con la industrialización del país.

Es así como se puede decir que en “la búsqueda de agentes subjetivos capaces de estrategias efectivas para desalojar unas estructuras objetivas”, al decir de Anderson, la izquierda argentina se equivocó de paraíso perdido y, desde sus inicios, creyó que la estructura objetiva a desalojar era el capitalismo que apenas había despuntado a manos de un socialismo completamente idealizado y los agentes subjetivos capaces de comprometerse con la revolución mundial. En rigor de verdad, la estructura objetiva a desalojar en un país en formación era la rémora en el ritmo de desarrollo y la negativa de las fuerzas conservadoras a integrar a los trabajadores en la empresa del desarrollo nacional. Pero si alguna duda cabía antes, después del fin de la Segunda Guerra, después de Yalta y Postdam, en el ámbito de la Guerra Fría, la meta de bregar por el socialismo constituía un extravío histórico. Hoy la canción sigue siendo la misma.

 

 

Aquí y ahora

La aplicación del materialismo histórico indica que la contradicción principal es desarrollo-subdesarrollo, es decir naciones proletarias versus burguesas y la secundaria –entonces— pasa a ser la definida por los proletarios de las naciones. En ese marco, el acuerdo político del que debe participar la izquierda para desalojar al gatomacrismo, toma nota de que los trabajadores argentinos en esta coyuntura se están jugando mucho y nadie sobra para definir una elección que deje atrás este verdadero gobierno reaccionario.

Nadie puede ni debe exigirle a la izquierda argentina que renuncie al socialismo en aras del desarrollo capitalista. Pero sí que su comportamiento político se haga cargo del formidable legado del materialismo histórico. Confrontando las relaciones pre-mercantiles con las relaciones capitalistas subdesarrolladas, un cierto pesimismo se equivoca de paraíso perdido y desprende de la crítica del capitalismo en general la recusación del desarrollo dentro del capitalismo. Al respecto nos advierte el economista greco-francés Arghiri Emmanuel que “esta tendencia olvida que si el capitalismo es el infierno, existe un infierno peor aún, que es el capitalismo subdesarrollado”.

Se puede discutir largamente si el capitalismo tiene o no una meta histórica. Lo indudable es que tiene un lugar en la historia humana en general y en las posibilidades que representa para la Argentina en particular. Por su propia naturaleza, el capitalismo desarrolla las fuerzas productivas, y si este desarrollo no conduce ipso facto a la satisfacción de necesidades sociales, constituye al menos, por medio de las luchas políticas que permiten un cierto pluralismo inherente a la fase superior del avance tecnológico, un cuadro mucho más favorable para una cierta satisfacción de esas necesidades que aquellos de los regímenes de clase del pasado o el gatomacrismo de hoy. Con sus más y con sus menos ese curso favorable de la satisfacción de necesidades sociales sucedió entre 2003 y 2015 siempre dentro del marco de las relaciones capitalistas. Precisamente, la distancia que separa sobre el plano de la satisfacción de las necesidades sociales el hoy del gatomacrismo de ese reciente ayer no deja lugar a dudas cuál es la decisión política que interpreta adecuadamente los mejores intereses de los trabajadores argentinos.

 

 

 

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29 Comentarios
  1. Hugo A. Santos dice

    Hablar de «izquierda» en general es un error. Existe un variado grupo de organizaciones que se reconocen de izquierda que apoyan un Frente Único Antiimperialista o Frente Nacional (en este caso, el Frente de Todos). Desde 1945, por ejemplo, o sea, desde el nacimiento del Peronismo, existieron pequeños grupos de origen trotskista, que fueron la semilla de lo que luego se llamó Izquierda Nacional, que interpretaron la aparición del peronismo como altamente progresista para un país como Argentina, al que caracterizaban como «semicolonial».
    Esa Izquierda Nacional, a través del FIP de Ramos y Spilimbergo, permitió que en 1973 casi 900.000 ciudadanos/as acompañaran a la fórmula Perón-Perón desde la izquierda. Algo que no estaría mal que pudiera repetirse este año. Generalmente se tiende a descalificar a esta corriente por la defección de Ramos durante el menemismo. Pero la Izquierda Nacional siguió levantando las banderas históricas a través de otros hombres como Jorge E. Spilimbergo, Norberto Galasso y muchos más que siguen humildemente esa lucha.
    Esta izquierda brevó de textos de Lenin, de Trotsky y hasta de Gramsci, que permiten pensar el país, desde un punto de vista local, tal cual era la preocupación de estos teóricos marxistas, que eran contrarios a las «fórmulas mágicas» aplicables a cualquier país. Basta leer, como muestra, «Izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo», de Lenin, para entender lo que se quería evitar.
    En resumen: existe «otra» izquierda, más apegada a leer la realidad argentina, con una visión marxista, pero no a través de «fórmulas» generales, originadas para realidades distintas. Y esa izquierda, formada por agrupaciones más grandes o más chicas, con más o menos militantes, hoy milita la fórmula Alberto Fernández-Cristina Fernández de Kirchner. Me parece que hay: o un desconocimiento o un ninguneo tendiente a demostrar que «a la izquierda de Cristina no hay nada», lo cual es un error tremendo del que ya hemos padecido estos cuatro años. Saludos.

  2. Ernesto dice

    Norteamérico Ghioldi, el capo del socialismo en los ’40 cenaba todas las semanas con el embajador Braden. Videla lo puso de embajador en Portugal.

    1. Kurt Brainin dice

      No es que el socialismo en conjunto haya tenido siempre actitudes muy correctas, pero había diferencias. Si recuerdo bien, en los 40 Ghioldi no era el capo, los principales dirigentes eran Alfredo Palacios y Nicolás Repetto. Ghioldi siempre representó el ala más derechista y gorila, tanto es así que en los 50 el partido se dividió en Partido Socialista Democrático dirigido por él y Partido Socialista Argentino, mucho menos gorila y con algún tinte izquierdista.
      En todo caso, el socialismo de esa época tendría más que ver con los socialistas de Santa Fé, con los trotskistas y compañía actuales no tenía ningún parecido.

  3. Susana dice

    Hay muchas cosas por criticar a la izquierda. Pero me pregunto: el modelo progresista-me niego a decir el peyorativo «populismo» con que se regodea la derecha- ¿por qué no realizó una profunda reforma financiera durante doce años, cuyo dinero hubiera destinado para jubiladas y jubilados, sectores desprotegidos, en lugar de que lo paguen los trabajadores con el repugnante impuesto a las ganancias, que yo padecí también? ¿Tienen noción de la inmensa bronca que generó en los afectados? ¡Y ojo, que fuimos muchos los que no por eso votamos a la basura evasora y contrabandista, que lo profundizó más aún! Continúo: ¿por qué el progresismo firmó el contrato con Chevron, admitiendo que cualquier diferendo se dirimiera en tribunales de Nueva York?
    Es harto conocido el DESFALCO que llevó adelante el crápula Aníbal Reynaldo en el Banco Hipotecario Nacional (premiado por Alfonso I con la presidencia del mismo al perder la gobernación de Santa Fe); rubricado por la rata de Anillaco, la corrupta D’Alesio de Viola, con una privatización más turbia que el Riachuelo. ¿Por qué «el progresismo» no revisó la mencionada, donde iba a encontrar sobradas pruebas para reestatizarlo? ¿Era más fácil que banqueros adueñados de la más que centenaria entidad estatal, se hicieran de suculentas ganancias, ANSES-PROCREAR mediante?
    El pueblo de Jachal se opuso tenazmente a la minería a cielo abierto. Sin embargo, el «progresista» José Luis Gioja, presidente del PJ, lo reprimió violentamente, ordenando incluso la detención de manifestantes. Y también es importante resaltar que el «progresismo» se sentó a pactar con la Barrick Gold, cuyos chanchullos tan bien pormenoriza Miguel Bonasso en su libro «El Mal».
    Si antiguamente se decía «más pobre que maestro de escuela», con el tiempo ese dicho no cambió demasiado. Y si algunas mejoras tuvo el sector fue gracias a sus luchas desde las bases, porque la burocracia siempre pactó con el gobierno de turno. En ese contexto, no es ocioso decir que los docentes llegan a sus hogares desquiciados por los problemas que observan en sus alumnos, que si bien se agudizaron desde que llegaron estos delincuentes, las situaciones conflictivas son de larga data. Porque la pobreza estructural y de la otra, siguen presentes ¡desde hace décadas! Y de allí llegan pequeños y adolescentes a las escuelas con sus dramas-que no son nuevos-, frente a los cuales las y los docentes DEBEN ser asistentes sociales, psicólogas/os, madres/padres; sumado a su trabajo específico de planificar sus clases y correcciones de lo entregados por sus alumnas/os. Mas, a pesar de semejante carga que continúa en sus hogares, el «progresismo» las y los calumnió diciendo: «trabajan cuatro horas por día y tiene tres meses de vacaciones».
    El doctor Alejandro Olmos investigó minuciosamente la Deuda Odiosa. Llegó a la conclusión de que era ILEGAL. Le presentó su puntillosos trabajo allá por los ’80, a quien era presidente del Senado de la Nación, Vicente Leónidas Saadi. ¿Qué hizo este «peronista de pura cepa»? Lo cajoneó, sin que ninguno de sus pares de bancada abriera la boca sugiriendo, al menos, sacarlo del cajoncito. Con el tiempo, el ex juez Jorge Ballesteros estudió el tema y declaró a la Deuda Odiosa ILEGAL. ¿Por qué «el progresismo» no solicitó dicho fallo y lo envió al Congreso para que se abocara a una cuestión TAN VITAL? ¿Por qué el «progresismo» no recibió al historiador Alejandro Olmos Gaona, quien continuó con el impecable trabajo de su padre y fue NINGUNEADO su pedido de audiencia solicitado al Poder Ejecutivo? Con tanto DINERO ROBADO, tal vez se podría haber obviado apostar al modelo extractivista envenenador de Monsanto-hoy Bayer- y de las mineras contaminantes asesinas. Porque el hato de ladrones criminales que desgobierna hoy el país, no fue quien dio comienzo a este «modelo». El ingreso de transgénicos que el señor Felipe Solá autorizara en 1992, continuó a través del tiempo. Es más: el «yuyo» fue la gallina de los huevos de oro del «progresismo». De este modo, esquivaron de taquito tocar los intereses de banqueros, pool de siembra-éstos siempre pagaron ínfimo impuesto en relación a sus ganancias siderales-, grandes mineras. En relación a éstas últimas, hasta el camaleónico Pino Solanas denunció sus tropelías, basado en serios estudios que él mismo realizó sobre el particular. ¡Y ni hablar de la escandalosa sesión del Congreso en 2007 sobre Cerro Dragón, donde se regala al mismo a la British Petroleum, votado en contra sólo por parte del mismo Solanas, Mario Cafiero e Hipólito Solari Irigoyen! Y después el autor de este artículo critica a la izquierda, que en esas cuestiones al menos siempre fue coherente…
    El «progresismo» prestó dinero de ANSES a la General Motors, mientras trabajadores de Paraná Metal se morían de frío en rutas, para llamar la atención acerca de su angustiante situación, que aquél NUNCA escuchó. Y tiempo después, la agradecida empresa yanki respondía ¡suspendiendo y echando a trabajadores! Y, sí: el agradecimiento de la vaca empantanada.
    El autor de esta nota resalta que al fundador del Partido Obrero lo echan -habría que ver qué ocurre con los egos y aclaro que no milito en ningún partido- y menciona algunos detalles. Sin embargo, nada dice de los rejuntes que se cocinan en el espacio que se vislumbra él apoya. Porque hay que tener estómago para recibir con los brazos abiertos a quien acompañó a Davos al delincuente de las cloacas de Morón. O a un caradura que se autodenomina trabajador y hasta hace poco decía al currero del Correo Argentino: ¿puedo llamarlo compañero?
    Podría pormenorizar más aún. Pero con estos ejemplos basta y sobra como para remitirme al viejo refrán que dice «ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio».
    Ah: si realmente el autor y el administrador de este espacio son democráticos y pluralistas, es de esperar que publiquen mi comentario.
    Muchas gracias

    1. Kurt Brainin dice

      Hola Susana, nos volvemos a encontrar. Sólo un par de preguntas:
      1) ¿Realmente creés que llegar al gobierno es tener todo el poder?
      2) ¿Realmente creés que se puede cambiar el mundo por decreto?
      Si todo fuera tan fácil, en algún momento y en algún lugar del mundo se hubiera notado.

      1. Susana dice

        Hola, Kurt ¿cómo estás? En absoluto pienso que llegar al gobierno es tener todo el poder; o Poder, si te parece. Bah: depende de quién asuma. Porque la runfla que repta en la Rosada sí lo tiene ¿o te cabe alguna duda? Hace unos días escuchaba en Telesur a dos analistas políticos, más precisamente en el programa Jugada Crítica, que en caso de ganar la oposición-que es lo más probable-el establishment, que es el que hoy DESgobierna DEliberadamente en contra del pueblo e indudable «pata civil» de la última dictadura, le hará la vida imposible al nuevo gobierno. En ese contexto, yo creo que éste último deberá abocarse a investigar prontamente acerca de lo que menciono. Hacer las denuncias pertinentes ante el pueblo todo y así logrará su apoyo. Sólo denunciando ante el soberano-se supone que lo es y tipo ágora, por así decirlo-estas trapisondas tapadas, va a poder gobernar. ¿A qué temer en tales circunstancias, si los escrachás frente a ese pueblo que depositó su confianza en vos?
        ¿Cambiar el mundo por decreto? ¿En qué parte de lo que escribo se puede hacer esa lectura? En ninguna. ¿En qué párrafo de mi comentario miento? En ninguno. Y te puedo pormenorizar fechas, fuentes y experiencias personales; ejemplo: la historia del Banco Hipotecario Nacional y su privatización que conozco al dedillo, única posibilidad para las/los trabajadoras/es de tener una vivienda propia. Sin embargo, nada se hizo en cuanto a investigar semejante patraña. Y hubo bastante tiempo para hacerlo. Apoyándose siempre en el pueblo. Denunciando a los cuatro vientos. Y ¡ojo!: no es ninguna utopía ni delirio. La reforma de la Constitución Nacional de 1994-es necesaria otra, sin duda-te da herramientas para lo que te digo. Por ejemplo: si la Deuda Odiosa fue investigada por expertos y un fallo judicial ratifica dicha ilegalidad ¿cuál sería el problema en convocar a Consulta Popular sobre dicha ilegalidad, a fin de revisar la misma? ¿Qué hizo Rafael Correa, por citar un ejemplo al respecto? En esa revisión, Alejandro Olmos Gaona fue un importante colaborador. Sin embargo, CFK ignoró sus reiterados pedidos de audiencia para tratar este tema vital. Dicho por él mismo, te aclaro.
        En cuanto a lo que se nota o no en el mundo, tal vez debas mirar un poco mejor: se están notando muchas cosas; en las mismas, quienes tienen protagonismo son los pueblos. Por eso hay que escucharlos, denunciar ante ellos las presiones y no encerrarse en torres de marfil.
        Saludos =)

        1. Kurt Brainin dice

          No existen muchas opciones, Susana, no tenemos más que dos: la mejor y la peor. A mí también me gustaría que la mejor hubiese sido además perfecta pero eso requeriría que hubiese tenido realmente todo el poder ¿o creés que se puede hacer una profunda reforma financiera en contra de los bancos que dominan en el mundo con solo tener el Ministerio de Economía de la Argentina? ¿No viste lo que le pasó a Syriza en Grecia, reiteradamente votado por el pueblo para que hiciera una política de izquierdas y decidió que para mantenerse en el gobierno (no en el poder, evidentemente) no tenía más remedio que hacer una política de derechas?
          Tengo un buen amigo progresista y ecologista que, mientras gobernaban los K, no hacía más que pegarles palos por lo de la soja, por la minería a cielo abierto y hasta por reconocer al estado palestino en vez de optar por la solución de un único estado. No he querido hurgarle en la herida pero no sé si se ha dado cuenta de que demoliendo la imagen de los mejores ha contribuido a que ahora manden los peores.
          Quizá, en vez de «mejores» yo debiera decir «menos malos» pero eso es lo que hay. Pienso que si los pobres tienen la posibilidad de comer, trabajar y estudiar eso está por encima de todo.
          Yo hasta estaba dispuesto a admitir que hubiera cierta corrupción. Pero ahora pienso que si hubiera sido así los «peores» ya hubieran encontrado las supuestas pruebas, no hubieran tenido necesidad de inventar lo de las fotocopias de los cuadernos y Cristina ya estaría presa hace rato.
          Retribuyo los saludos.

          1. Susana dice

            Hola, Kurt. Como verás, no hablo de «perfección». Perdón por las comillas, pero reemplazan a las negritas. Voy a reiterar un párrafo de mi comentario que precede al tuyo actual:
            «Por ejemplo: si la Deuda Odiosa fue investigada por expertos y un fallo judicial ratifica dicha ilegalidad ¿cuál sería el problema en convocar a Consulta Popular sobre dicha ilegalidad, a fin de revisar la misma? ¿Qué hizo Rafael Correa, por citar un ejemplo al respecto? En esa revisión, Alejandro Olmos Gaona fue un importante colaborador. Sin embargo, CFK ignoró sus reiterados pedidos de audiencia para tratar este tema vital. Dicho por él mismo, te aclaro». Estoy hablando de la Constitución Nacional, Kurt. No de la toma del Palacio de Invierno. Muy «extraño» proceder…
            Y en cuanto al modelo extractivista, me remito nuevamente a la Constitución Nacional, Artículos 41 y 43, sin olvidar el veto a la Ley de Glaciares.¿Responderá a cuestiones ideológicas, lo que implicaría inclinar la balanza hacia intereses contrarios al campo popular?
            En cuanto a Syriza y Alexis Tsipras: traicionó la voluntad popular y aún a los suyos mismos; ejemplo: Yanis Baroufakis. Y fijate quiénes ganaron las últimas elecciones. Y no podemos resumir semejantes resultados tan sólo al «cuco inmigratorio».
            Que tengas un buen día, Kurt.
            Saludos =)

          2. Kurt Brainin dice

            Claro, Susana, que no hablás de opciones. Pero debieras porque no hay otra cosa.
            Estás convencida de que basta con que algo sea legal y esté en la Constitución para que tengamos una solución fácil al alcance de la mano. Y, repito, de que basta con llegar al gobierno para tener todo el poder. Cuando los que mandan de verdad se las ingenian para no dejarte ni siquiera llegar al gobierno ¿para qué le han servido a Lula la legalidad propia y la ilegalidad ajena?
            Sobre el conflicto del «campo» siempre tuve la impresión de que el gran error fue de Néstor al ir de frente contra todos y no darse cuenta de que había que dividirlos entre chicos y grandes.
            En este momento Cristina está actuando con mucha más inteligencia. Tragó el sapo de Massa y de los gobernadores «peronistas» y consiguió desactivar la famosa «Alternativa Federal» que era el principal peligro.
            Las soluciones fáciles no existen, Susana, por más legales que sean. La legalidad, al menos para nosotros que la respetamos, es una condición necesaria pero no suficiente. Las leyes que cuentan en la práctica son la ley del más fuerte por parte de ellos y la ley del más inteligente y astuto por parte nuestra.

        2. Kurt Brainin dice

          Hola Susana, como tu último comentario no parece tener opción «Respuesta», utilizo otra vez la de éste.
          Es un placer «charlar» contigo por este medio pero veo muy difícil que nos podamos poner de acuerdo. Insisto en que no hay más que dos opciones, una el infierno que estamos viviendo desde hace tres años y medio y la otra, si querés llamarla así, la «menos mala» aunque en mi opinión tiene muchísimo de buena.
          Aunque Cristina sea responsable de todas y cada una de las cosas que mencionás, no hay otra posibilidad de librarnos de lo actual. Y si insisto tanto con el tema es porque me preocupa que, buscando algo impoluto, se pierdan los votos que pudieran permitir ganar en la primera vuelta y evitar una segunda llena de riesgos. Aunque, pensándolo bien, es posible que Lavagna, Espert, etc. le hagan perder a Macri más votos que los que podría hacerle perder a la fórmula FF la «izquierda perfecta» para la cual en el fondo los demás «son todos iguales». O, por lo menos, muy parecidos.
          Siguen los saludos.

          1. Susana dice

            Ay, ay, estimado Kurt, no te me escapes por la tangente. El infierno-que lo es y no está encantador precisamente-, la menos mala, la más buena… Está claro que yo no estoy hablando de «opciones» y me extraña que no lo visualices. Al poner ejemplos de lo que se debió hacer y no se hizo, es que planteo lo que se podrá hacer; y es obvio que aludo tácitamente a un hipotético gobierno de la fórmula F-F.
            Cuando ocurrió el conflicto con los agrogarcas-yo los llamaré siempre así, porque Eduardo Buzzi estaba a años luz de Humberto Volando y El Grito de Alcorta y de los otros mejor no hablar- por la Resolución 125, Vilma Ripoll los acompañaba (¡erradamente!), junto a miles de individuos de a pié, que la única tierra que conocían era la de una maceta. ¿Error por no haber sido segmentadas las retenciones, etc., etc.? Sí, pero no voy a eso. Ni tampoco mencionaré al camaleónico don Rulo (¡quién te ha visto y quién te ve, pichetto-pichón jeje!).
            Entonces ¿a qué apunto? Veamos. El Poder Ejecutivo tiene, entre tantas atribuciones, las de tomar medidas económicas. Es de suponer que si fue elegido por el pueblo, las mismas velarán por sus intereses. Como hablar de atribuciones (valga la red.) es remitirse a la Constitución Nacional, lo que yo digo es que la misma da también la posibilidad de llamar a una Consulta Popular, Artículo 40.
            Como existe un fallo judicial que dictaminó que la Deuda Odiosa es ILEGAL y la contraída por la rata cloacal de Morón y su troupe ni hablar-ambas impagables ¿o de dónde se te ocurre saldrán los verdes para garpar?-, quien presida el Poder Ejecutivo, con absoluta legitimidad puede recurrir al Artículo mencionado y que el pueblo vote. ESTO es apoyarse… en el pueblo. Y aunque no es vinculante, la cantidad de votos a favor será sin duda abrumadora y el Congreso deberá tratarla…o mostrará la hilacha =)); de manera tal, prosigo, que no habrá agrogarcas ni mañetismo que la frenen. Porque es un mecanismo absolutamente legal. Será algo similar a «LA MAREA VERDE». ¿Se entiende ahora? Cuando vos tenés al pueblo de tu lado, muchas cosas se frenan. ¿O no quedó en evidencia cómo los macrimañetistas y acólitos recularon, cuando salimos a las calles y dijimos NO al dos por uno a los genocidas?
            Claro está que para ello-la Consulta Popular, digo-hay que tener voluntad política y coherencia ideológica. Lo que equivale a escuchar al pueblo. Quien se sienta en dos sillas, se cae de cu…bito al piso.
            Ah: respecto de que Espert, el tandem Lavagna-Litio Urtubey y quien sea sacarán más votos que la «izquierda perfecta», estimado, decíselo a quien corresponda, no a mí. Lo que recuerdo es que un economista, un tal Guillermo Nielsen sacó en las elecciones de 2015 1,5% de votos. Tal vez no convenció con su prédica en Economía…
            Saludos =)

  4. Abel Langer dice

    Es inútil. Toda discusión o intentos de conversar, de discentir, de intercambiar, de discutir, de pensar son inútiles. Es gastar pólvora en chimangos y al final se termina disgustado y perdiendo el tiempo y sintiendo que no se puede de ninguna forma porque son modalidades de conceptualizar la realidad y de intentar intervenir en ella desde dos ópticas y parámetros absolutamente diferentes. No es el problema de la explotación del hombre por el hombre, es el problema de querer tener absolutamente y siempre la razón. Son «estalinos-fascistoides». Problema de narcisismo y del caballo del que no se quieren bajar. No hay conciliación posible como no la hay entre ellos mismos porque se dividen cariocinéticamente: si hasta echaron al dueño de la pelota: hizo-fabricó durante 50 años un partido y lo terminaron echando…por que razón?: que casualidad: justo cuando habían logrado juntarse con algunos mas y se había armado un rejunte un poco mayor nuevamente….se pelean pero no son como los gatos del General: estos se pelean como cuando echaban a uno del PC: ni la mujer podía convivir ni hablar con el expulsado. Son idem: la otra cara de Jano: en el medioevo había sectas religiosas similares que terminaban con algún pobre desgraciado/a en la hoguera

    1. Susana dice

      Kurt: si el nuevo gobierno da este giro (que no dio se animó a dar antes), como dice por allí un compañero-nunca fui peronista aún con padre y madre que lo fueron y militantes a rabiar, pero lo llamo así porque es parte del pueblo-: «con un abrazo, porque sospecho que el final de esta historia -sea cual fuere- nos encontrará del mismo lado de la calle»… ¡No te quepan dudas! =)

  5. Hugo Leale dice

    Acuerdo en general con la perspectiva del artículo; sin embargo tengo una profunda duda: ¿hay voluntad industrialista en la fórmula F&F?.
    La compra ferroviaria (vagones y locomotoras) que hizo a China F. Randazzo me indignó. ¿Por qué no se reconstruyeron fábricas y talleres ferroviarios cuando hubo divisas disponibles aportadas por las cosechas?.
    ¿Por qué se permitía la exportación de mineral en bruto -no procesado por industrias locales-?.
    Me gustaría ver alguna señal hay de un programa político que priorice una fuerte industria nacional; la que por fuerza debe ser ESTATAL; ya que ‘nuestra burguesía’ tiene, claramente, otra perspectiva.

  6. Dario Alonso dice

    Del subdesarrollo se sale por izquierda. Así lo hicieron los países nórdicos. Pero no con una izquierda iluminada sino con una izquierda que proponga una utopía realizable -el desarrollo económico-. El tiempo dirá si Marx tenía razón -y yo creo que sí-. y algún luminoso día superemos el capitalismo.

  7. Julio Maier dice

    Me parece que el punto no advertido de la historia es el siguiente: para el «socialismo» siempre se idealiza la historia, incluso la soñada conforme la materialismo dialéctico, como historia de la «humanidad», esto es, del ser humano como definición abstracta, mientras que los sistemas políticos tienen sus pies sobre la tierra y se ocupan del ser humano real y existente. Este último ser humano -no genérico sino particularizado- tiene una historia bien definida por límites temporales, parecidos a los años que yo porto, y la política no trata de lograr la felicidad eterna, a la manera de las religiones, sino que se ocupa del intento de hacer feliz al ser humano de carne y hueso, mientras vive o, quizás, ni siquiera eso, sino de repartir entre los seres existentes, en un tiempo y lugar fijo, cargas y favores, esto es, de pensarnos culturalmente iguales unos a otros, en lo posible, gozando o satisfaciendo las necesidades de este mundo que, hoy por hoy, sigue siento el planeta llamado tierra y su división entre países. Quizás me equivoque por exceso de simplicidad, por antiacademicismo, pero me parece, también, que el capitalismo, en este sentido, la tiene más clara. En nuestro mundo actual, haber permitido que Macri -por simplificar- gobierne la República Argentina, la Provincia o la C.A.B.A. y destruya la precaria solidaridad alcanzada, lo precario de nuestra industria, incluyendo a las nacientes cooperatativas, ha sido un pecado del que nos costará arrepentirnos, maguer la academia del materialismo histórico. ¿Qué es la burguesía nacional o quién la representa? Julio

    1. Kurt Brainin dice

      Muy de acuerdo, Julio, los marxistas dogmáticos se comportan como religiosos que esperan la segunda llegada de Cristo frente a la cual todo lo demás, incluso el hambre de millones hoy, carece de relevancia.
      Claro que el peronismo, kirchnerismo inclusive, es capitalista. Y capitalista de verdad, según Chomsky, porque se ocupa de bienes reales y no de la timba financiera que suelen imponernos.
      Y ese capitalismo distributivo que trata de aliviar los problemas de hoy es preferible a la espera de una mítica Gran Revolución cuya posibilidad y beneficios todavía nadie ha demostrado.

  8. Kurt Brainin dice

    La izquierda y el peronismo:
    Antes del peronismo, una gran parte del pueblo argentino (los «morochos», los «cabecitas negras», los «negros de mierda») estaba en las sombras, ha sido el peronismo quien los sacó a la luz y les dio dignidad.
    Los partidos supuestamente populares, el radicalismo, el socialismo, el comunismo, se oponían a la oligarquía terrateniente pero solo tenían en cuenta a los «blanquitos» de origen europeo.
    Y como el peronismo, actualmente sin ninguna duda la voz más auténtica del pueblo argentino, surgió de unas fuentes «indeseables» de ultraderecha las izquierdas lo consideraron su enemigo.
    El peronismo surgió del golpe militar del 4 de junio de 1943, el único que se pretendió nacional y antiimperialista pero ¿qué circunstancias llevaron a que fuera también de ultraderecha?
    Por el miedo a la revolución rusa, los ricos habían fomentado en todo el mundo movimientos supuestamente «populares» como el fascismo, el nazismo, el franquismo y, en la Argentina, un auge del nacionalismo fanático y del antisemitismo.
    Por otra parte, la Argentina era de hecho una colonia de Inglaterra lo cual facilitó que los nacionalistas se identificaran con sus enemigos, la Italia fascista y la Alemania nazi.
    Cuando surgió el peronismo con bastantes de sus caracteres externos, la izquierda lo consideró como una continuación de la segunda guerra mundial en la Argentina y así fue que socialistas y comunistas terminaron aliados con el radicalismo y los conservadores oligárquicos en la Unión Democrática de 1946.
    En parte por eso el peronismo también consideró a la izquierda como su enemiga y, hasta hoy, para algunos peronistas «zurdo» es un insulto.
    Mejor no pensar en lo que hubiera podido suceder si Hitler hubiera ganado la guerra. Pero el hecho es que no la ganó y el peronismo fue evolucionando hacia lo que es hoy, la voz auténtica y democrática del pueblo argentino.
    La que no parece haber evolucionado es una parte de la izquierda, la que se sigue considerando la «única y auténtica» representante del pueblo y persiste en favorecer de hecho a la derecha con sus «los K y los M son todos iguales» y sus «votos en blanco».

  9. Alberto Niebylski dice

    A ver si los compañeros -así lo son para nosotros aunque nosotros no lo seamos para ellos- de la izquierda vernácula han leído a Marx (y releído últimamente) y comprenden y, si quieren- discuten este artículo… o si se quedan en el sofisma-oxímoron «cuanto peor, mejor».

    1. Pindonga dice

      En el Frente de Todos hay partidos marxistas. Aschieri mete todo en una bolsa y despliega cada tanto su anti stalinismo, su anticomunismo, y su ideologia antiobrera. La culpa la tiene la llegada del hombre a la Luna.

  10. Mary Kobrak dice

    Troscos hoscos

  11. Robur Singuí dice

    Dentro de los futuros que parecen haberse vuelto inalcanzables, pueden anotarse tanto el comunismo como la comunidad organizada. Habrá que evaluar la relación Lenin/Stalin como la de Perón/Menem (siempre simulado en el triunfalismo electoral, pero que terminó de sentar las bases de la estrechez de maniobras políticas ante el imperio de la economía y de la gestión.) . Al fin y al cabo, al poner los pies en la luna, toda burgués, incluso el argentino, parece medidos con la vara de vaya a saberse qué idea de desarrollo y progreso. Sin embargo, si empieza a caerse desde la luna argentina (no la de Valencia) hacia su suelo, entre las nubes pestilentes de glifosato, las aguas contaminadas de ciaunuro, la alimentación concentrada, los pozos de Chevrón y el extractivismo generalizado, se nota un poco antes de la escala armstrong (un brazo fuerte que no es el del trabajo sino el que lleva mausers y taser) , que el progre burgués tampoco ha venido a cumplir con la supuesta misión histórica de desarrollo. Más bien ha encontrado en sus fieles escribas manialzados la legalización de toda la ingeniería de un Yaciretá de acuerdo social y productivo: mientras los dirigentes sostienen un discurso- dique para la masa de trabajadores acumulando fuerza productiva, un chorro institucionalizado (con todas las connotaciones posibles), aprovechando la diferencia de altura social, mueven sus turbinas hacia un transformador, que convierte energía en dólares para la fuga por un lado, y pesos y bonos de deuda para el otro. Así aumenta la presión sobre la masa de trabajadores y de la población en general. El proceso de legalización de semejante concentración de poder en pocas manos, se ha terminado de consolidar (por eso las uñas gatunas penetran tan velozmente la frágil coraza de las defensas populares). La deuda expresa en números el sometimiento de los cuerpos y no se trata de quien asume el comando de la hidroeléctrica (como distribuir el excedente o que baje la presión), sino de un cambio de la estructura. El régimen binario tiende a pintar de blanco o negro el panorama. Quizá sea tiempo de introducir otro color (ya que el rojo de la vergüenza no tiñe sus mejillas amnésicas, doblegados por la agenda de los ganadores reales).

  12. Victor dice

    Irrefrenable necesidad de atacar al campo de la izquierda para encubrir las propias contradicciones en el empeño de la conciliación de clases. Como si las defecciones y zancadillas dentro «del campo nacional»( burguesía nacional? Partidos nacionales policlasistas entre derecha-progresismo reformista?)no fueran el límite de acero y la tragedia de les trabajadores. No más que un poco de mejoras y no más que un poco de redistribución para luego reiniciar un nuevo ciclo de superexplotacion y miseria.
    El largo galimatias desconoce que la izquierda mantiene una consecuencia férrea junto a los que luchan y resisten en la calle, construye sus programas y define su norte socialista. Pero es mejor que reconocer las astillas del mismo palo reclamarle a la izquierda que no acepta el mal menor .
    La crítica «racional y logica» se parece bastante al macartismo. Y es viejo el tema, desde la época del encarcelamiento de los dirigentes sindicales rojos . El problema no es la consecuencia política de las izquierdas el problema es el policlasismo que siempre remata en trenza política y beneficio real de las clases dominantes.

    1. Leandro dice

      Un sano debate, que en nada tiene que ver con la chantada escapatoria de indicar «macartismo» para esconder los derroteros de la derrota. Pónganse a la altura de las circunstancias (políticas e intelectuales).

    2. Alberto Niebylski dice

      ¿Atacar? Yo diría que el artículo invita, no ataca. Salvo para aquellos para los que cualquier opinión distinta a la suya sea un ataque… Ah… y para un adherente a las tesis del materialismo histórico, no habrá muchas cosas más relevantes que la (propia) historia, ¿no?. Con un abrazo, porque sospecho que el final de esta historia -sea cual fuere- nos encontrará del mismo lado de la calle…

  13. JOE AUBERGINE dice

    Procialistas Como «ROY»
    y PROskos como Ripoll
    Actuar PROgres es su rol
    mañana, anteayer y hoy.
    Cuando vienen dicen voy
    votan a Macri o en Blanco
    y demientra dicen «BANCO»
    a nuestros trabajadores
    Actuan como electores
    del MACRISMO en cada tranco.

  14. José dice

    ¿Qué pasó con mi comentario, elogiando el artículo? Estuvo un momento y no está más…

  15. José dice

    Discrepo frontalmente con Juan. El artículo es clarísimo y debería reproducirse y acercarse personalmente a todos los que piensan en votar al PO, al MAS, al FIT, a Zamora ,etc., que desde posiciones idealistas y convencidamente populares estarían, objetivamente, votando por Macri.

  16. Juan dice

    Esto es hablar al pedo y no decir nada!!!

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