La lógica del caos

Estados Unidos se juega el dominio hegemónico del mundo

 

“El periodo posterior a la Guerra Fría ha llegado a su fin… el desafío no podría ser mayor. Las acciones que nosotros tomemos definirán de ahora en más si esta será una era de conflictos o el comienzo de un futuro más próspero y estable”. Con estas palabras, Jake Sullivan, asesor de Seguridad Nacional del gobierno norteamericano, sintetizó la semana el rol de Estados Unidos en defensa del actual orden global amenazado por el avance de potencias “autoritarias”. Según él, China y Rusia creen que la democracia está en decadencia e intentan imponer un orden multipolar acorde con sus intereses. Esto no ocurrirá, afirmó: las democracias y los países aliados a Estados Unidos “saben que somos la mejor apuesta para defender” la libertad en el mundo [1]. Lo que está en juego, pues, es el dominio hegemónico de los Estados Unidos. En este contexto, la política exterior del gobierno de Joe Biden excluye toda negociación y el reconocimiento de errores. El eje de su estrategia es escalar los conflictos sin límites hasta imponer los intereses norteamericanos.

Esta estrategia ignora hechos básicos del pasado. Entre ellos, la crisis de los misiles rusos colocados en Cuba en 1962 cuando el Presidente John Fitzgerald Kennedy negoció un acuerdo con el gobierno ruso, aceptando retirar los misiles que Estados Unidos habían colocado en Turquía e Italia y que llevaron a los rusos a colocar misiles en Cuba [2]. La actual política exterior también omite que el reclamo ruso de fronteras seguras fue reconocido por distintos gobiernos norteamericanos, incluso en plena desintegración de la Unión Soviética. Hoy este reclamo es ignorado y se impulsa abiertamente un “cambio de régimen” político en Rusia para garantizar la seguridad de “Occidente”. Esto implica escalar la guerra en Ucrania, aun a riesgo de un enfrentamiento nuclear. Para la política norteamericana, negociar la paz en Ucrania potencia los riesgos de una catástrofe nuclear porque es sinónimo de “debilidad” [3].

Este vaciamiento del significado de los conceptos no es casual ni inocente. Detrás de esta operación subyace una manipulación de la opinión pública que inocula confusión e información falsa y fomenta el caos, buscando sustituir la capacidad reflexiva y el disenso por la aceptación subliminal y pasiva. Es una forma de ejercer control sobre lo que se piensa, anulando la percepción inmediata de los peligros que se corren y destruyendo la memoria de acontecimientos pasados. Esta narrativa invisibiliza el grado alcanzado en el desarrollo nuclear en las últimas décadas, la relación de fuerza entre potencias nucleares y sus posibles consecuencias para la humanidad. Sin embargo, en la medida en que el relato entra en contradicción con la realidad, se abre el espacio para el cuestionamiento y el cambio.

En la década de los ’90 del siglo pasado, Estados Unidos y Rusia consideraban que una guerra nuclear aseguraba la mutua destrucción (MAD= mutal assured destruction [4]). Por ese entonces regía el tratado de misiles antibalísticos (ABM Treaty), firmado en 1972 para poner límites a la carrera armamentista, impidiendo la construcción y despliegue de misiles antibalísticos de defensa. Este descansaba en la premisa de que si una potencia construía una defensa estratégica,  la otra construiría fuerzas nucleares ofensivas para contrarrestarla y la escalada nuclear no tendría límite alguno [5]. En 2001, bajo la presidencia de George W. Bush, Estados Unidos puso fin a su participación en el tratado. De ahí en más, las negociaciones para restituirlo quedaron empantanadas y Rusia profundizó el desarrollo de tecnologías que le permitieron construir un sistema escalonado de defensa nuclear [6]. Según expertos en el tema, este sistema es de gran eficiencia, mientras que los sistemas norteamericanos de intercepción de misiles intercontinentales no pueden impedir un ataque nuclear limitado [7].

 

 

 

Elecciones en Estados Unidos

Encuestas recientes muestran un creciente descontento de la población frente a la situación económica, la inflación y la incapacidad del gobierno para contenerla [8]. Al mismo tiempo, muestran que la candidatura a la presidencia de Donald Trump en 2024 pondría punto final a la aspiración de Biden de renovar su mandato, al tiempo que cunde la preocupación ante el avance del wokismo [9] en las escuelas y la falta de interés en la guerra de Ucrania [10]. Estos y otros temas han movido a algunos dirigentes demócratas, entre ellos el ex Presidente Barack Obama, a lamentar el wokismo, sugerir más conexión entre la dirigencia demócrata y los problemas inmediatos de la gente [11] y a considerar la posibilidad de negociar el fin de la guerra en Ucrania [12].

Otros fenómenos indican preocupación en el mundo de las corporaciones y oposición ante algunas políticas del gobierno. En este sentido, la disputa entre monopolios tecnológicos por el control de los mercados y del discurso político empieza a cobrar envergadura. David Oliver Sacks, fundador de Paypal y con fuerte presencia en el mundo de la alta tecnología, publicó recientemente una nota explosiva [13] en apoyo a Elon Musk, quien desde hace un tiempo cuestiona las políticas del gobierno e intenta comprar Twitter. En su nota, Sacks defiende a Musk y acusa al gobierno de expresar una alianza “entre los neocons que dominan la política exterior” y una “izquierda” del Partido Demócrata que fomenta el wokismo. El gobierno y las redes buscan “cancelar el debate de problemas políticos (…) demonizan el disenso, difaman a la oposición y clausuran como ideológicamente inaceptables a los caminos que llevan a desescalar el conflicto y hacia la paz” en Ucrania. Aludiendo a la posibilidad de un conflicto nuclear, Sacks advierte que “la cooperación entre los medios, las redes sociales y la política exterior impide la discusión de alternativas. Nos atrapan en una escalada que lleva a la III Guerra Woke”. El viernes trascendió que el gobierno y los organismos de inteligencia estudian la posibilidad de bloquear la compra de Twitter por parte de Musk y de investigar si sus corporaciones tecnológicas atentan contra la seguridad nacional, en cuyo caso corren peligro de ser expropiadas [14].

 

 

 

Crisis energética y conflictos entre aliados

La relación entre Arabia Saudita y Estados Unidos empezó a deteriorarse entre 2014 y 2016,  cuando la primera se embarcó en una guerra de precios para limitar el creciente poderío de la industria norteamericana del petróleo no convencional [15]. Por estos días, Biden presionó a Arabia Saudita para que aumente la producción de petróleo por lo menos durante un mes, a fin de impedir que estos precios incidan sobre el voto de la población en noviembre. El reino rechazó la propuesta, y junto con la OPEP+ recortaron la producción. Ante esto, Biden tiene que recurrir al fondo de reservas estratégicas de petróleo del país para controlar los precios internos en las semanas previas a las elecciones. El fondo está muy vacío, por lo que esto los coloca en una situación de gran vulnerabilidad ante una posible emergencia.

En represalia, el gobierno de Biden amenaza con eliminar la ayuda militar y aplicar la ley NOPEC [16] contra Arabia Saudita y los países del OPEP+. Esto asestaría un golpe a la economía y a la defensa del reino: el 75% de su equipamiento militar proviene de Estados Unidos. Si se aplica NOPEC, el gobierno norteamericano podría desmembrar a Aramco –la corporación del petróleo de Arabia Saudita– e incautar todos los activos saudíes (y de los países de la OPEP+) que están en dólares.

Todo esto implica una guerra económica contra un aliado estratégico que por décadas se ha comprometido a comercializar sus ingresos del petróleo en dólares a cambio de seguridad militar norteamericana. Este acuerdo dio origen al “petrodólar”, que permitió a Estados Unidos mantener al dólar como moneda internacional de reserva con la garantía del Tesoro norteamericano, luego de que Richard Nixon pusiese fin al respaldo del dólar en el oro. Ahora, y ante el riesgo de que se aplique NOPEC, Arabia Saudita y los países de la OPEP+ podrían desprenderse masivamente de sus tenencias de Letras del Tesoro norteamericano. Si esto ocurriera, se produciría una debacle en el mercado de bonos y en el mercado financiero global, con su consiguiente impacto sobre el valor del dólar y su rol de moneda internacional de reserva.

Por otra parte, las sanciones impulsadas por el gobierno norteamericano contra Rusia desencadenaron un proceso que llevó a concretar el objetivo histórico de sustituir el gas ruso por gas licuado norteamericano más caro [17]. Sin embargo, esta victoria fue pírrica: motivó una respuesta rusa que derivó en una crisis energética no esperada. Hoy, Alemania, el motor económico de Europa, está frente al abismo de la desindustrialización y la importación de gas licuado norteamericano más caro que el ruso acelera los conflictos europeos.

La Comunidad Europea, aliada vital de Estados Unidos, se encuentra corroída por crecientes divisiones internas entre los países que la componen en torno a los subsidios y la financiación de la deuda y la crisis energética. Al mismo tiempo, los gobiernos se ven amenazados por una protesta social contra el encarecimiento de la vida y de la energía, que ya pone en jaque a la estabilidad política en Francia e Inglaterra. También crecen las tensiones políticas entre algunos gobiernos europeos y el gobierno norteamericano en torno a los precios a pagar por el gas licuado importado de Estados Unidos [18].

Por otra parte, si bien el sospechoso atentado a los gasoductos rusos Nord Stream 1 y 2 aumentó el control norteamericano sobre el abastecimiento de gas europeo, Estados Unidos contempla ahora la posibilidad de recortar las exportaciones para controlar los precios domésticos del gas. Esto ocurre en paralelo a la inexistencia en el mundo de gas natural licuado disponible que pueda satisfacer la demanda europea en los próximos años. La decisión de Rusia de reforzar el gasoducto que lleva gas ruso a Turquía ha sido aceptada por esta última, que se convierte ahora en posible punto de distribución de gas hacia Europa. Esto augura una intensificación de los conflictos entre los países europeos y entre estos y la dirigencia de la Comunidad Europea, que responde ciegamente al gobierno norteamericano.

En este contexto, resuenan con fuerza las palabras del Ministro de Defensa de la India: su país no cree en la justicia y viabilidad de un orden global jerárquico donde unos pocos países consideran  que los demás son “sus satélites”. Aspira, en cambio, a un orden global basado en el respeto a la soberanía y al desarrollo de todas las naciones [19].

 

 

 

Argentina: del ajuste a un proyecto nacional

En nuestro país pasan los días y se profundiza la dinámica del ajuste impuesta por el FMI. Luego de presentar en el Congreso un Presupuesto con fuertes recortes de gastos en educación, salud y asistencia social, el gobierno accedió al reclamo de las hordas macristas: la futura compensación de los desajustes entre el gasto presupuestado y las necesidades de los más vulnerables no será hecha por decreto nacional, sino por el Congreso. El gobierno quedará así a merced de una oposición que busca terminar con el populismo e impedir que un “plan platita” pueda influir en las próximas elecciones.

Simultáneamente, el gobierno anunció un “bono sojero” destinado a los más pobres que no reciben ayuda estatal: $45.000 en dos cuotas para una población que, según se rumorea, será de dos millones de personas. Si este rumor se concreta, se excluirá de este beneficio a más de ocho millones de personas que también son pobres, no reciben ayuda del Estado y durante la pandemia recibieron el IFE (Ingreso Familiar de Emergencia). ¿Qué hará este sector social ante una inflación que llegará al 100% en diciembre? Asimismo, el gobierno aumentó el piso del ingreso de los asalariados formales que serán gravados por el impuesto a las ganancias. Esto sólo compensa lo perdido en este sentido por la inflación del último año, pero no el deterioro del salario percibido.

A su vez, a poco de anunciado el congelamiento de precios por tres meses, ya hace agua: las corporaciones de alimentos lo resisten y se niegan a poner los precios en los envases, aunque el gobierno les prometa un “bono góndola” para subsidiar sus importaciones. Esto último descarna el drama actual: un pequeño grupo de corporaciones que pujan entre sí por los ingresos de la población y por los subsidios del Estado. Entre estos últimos, el dólar oficial es el bien más preciado y alimenta el fuego de una disputa por los dólares que vacía las reservas del BCRA y desestabiliza al país. Esta puja se agudiza por un Acuerdo con el FMI que obliga a devaluar y a aumentar las tasas de interés al ritmo de la inflación. En este contexto, no basta con pedir aumentos de salarios y congelar precios. Además de cuestionar al Acuerdo, hay que compensar las pérdidas salariales con fuertes aumentos y controlar efectivamente los precios, aplicando las leyes que existen para ello. Al mismo tiempo, hay que desplegar un control social organizado que, paralelo al efectuado por los organismos del Estado, controle los precios en las distintas instancias de las cadenas de valor y especialmente en las de alimentos e insumos difundidos, el cual debería efectuarse a nivel de barrio, fábrica, municipio, provincia y país. Esta movilización cambiará las reglas de juego que imponen los formadores de precios.

Sin embargo, al tiempo que se toman estas medidas, hay que empezar a des-dolarizar la economía, referenciando a nuestra moneda con los precios internacionales de una canasta que incluya a los principales recursos naturales del país: petróleo y gas, convencional y no convencional, litio, oro, tierras raras, soja, etc. El resultado del conjunto de medidas llevará tiempo, pero al tomarlas se empezará a definir un escenario diferente, que pondrá límites a la embestida actual y permitirá al gobierno negociar con los formadores de precios desde una posición de fuerza. Estos olfatean una fortuna incalculable en recursos que el mundo desesperadamente necesita y están dispuestos a desestabilizar al país rápidamente para controlar los resortes del Estado e imponer sus objetivos de poder. En esta embestida, siembran el caos económico y político y dejan al descubierto una dinámica de acumulación de poder que consolida una matriz productiva incompatible con la integración y el desarrollo nacional. Se muestra así la necesidad de formular medidas concretas, de corto y mediano plazo, destinadas a cambiar la matriz productiva y a erradicar a la mafia que, enquistada en las instituciones democráticas, reproduce un proyecto que condena al endeudamiento ilimitado y al clientelismo político. Estas tareas siguen pendientes, y el tiempo vuela.

 

[1] zerohedge.com, 12/10/2022.
[2] “The real cuban missile crisis”, theatlantic.com, enero/febrero de 2013.
[3] Entre otros ejemplos, businessinsider.com, 15/10/2022; https://twitter.com/apmassaro3/status/1580506710443462656, Paul Massaro, funcionario del gobierno norteamericano en la Comisión de Cooperación y Seguridad Europea (Helsinki Comisión); Alexander Vindman, ex director de Asuntos Europeos en el Consejo de Seguridad Nacional durante la gestión de Donald Trump y con destacada participación en la gestión del juicio político contra el ex Presidente: https://twitter.com/AVindman/status/1582004044557869056.
[4] Una estrategia militar de seguridad nacional basada en la premisa de que el uso de armas nucleares por un atacante contra otra potencia nuclear capaz de responder en los mismos términos causará la aniquilación de ambos.
[5] https://www.armscontrol.org/act/2002-07/news/us-withdraws-abm-treaty-global-response-muted.
[6] http://foreignpolicy.com/2018/03/01/putins-nuclear-powered-cruise-missile-is-biggerthan-trumps/, 01/03/2018.
[7] https://radiation.thesocialselect.com/does-the-us-have-an-anti-missile-system.
[8] zerohedge.com, 20/10/2022.
[9] Fenómeno analizado en la última nota.
[10] Harvard CAPS/Harris Poll, zerohedge.com, 17/10/2022.
[11] dailymail.co.uk, 16/10/2022.
[12] https://www.youtube.com/watch?v=m_IOpjrd760, 33:20 a 37:51.
[13] David Oliver Sacks, newsweek.com, 04/10/2022.
[14] bloomberg.com, 21/10/2022; zerohedge.com, 21/10/2022.
[15] reuters.com, 08/10/2018.
[16] Una ley antimonopólica especialmente dirigida contra los países petroleros.
[17] Algo que hemos analizado en varias notas anteriores.
[18] Entre otros, Robert Habeck, cnbc.com, 05/10/2022.
[19] Hindustantimes.com, 18/10/2022.

 

 

 

 

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