La mancha venenosa

Quienes estamos del otro lado del mostrador no llegamos acá para jugar a la mancha venenosa del consenso

 

 

Sacrificios en el altar del mercado

Los anuncios del Presidente sobre nuevas restricciones de circulación llevaron a las pantallas, radios y publicaciones realidades pandémicas, después de una larga temporada de desinformación. La firmeza en las decisiones trasmitidas alienta la esperanza de un ordenador político en revancha de tanta operación montada. La peste había traído un falso debate mediático que no permitía abrir la ventana y mirar la realidad. Los contreras a todo siguen participando, pero su juego paralizante no convoca.

En la piel de una sociedad estafada durante cuatro años, endeudada como nunca, la razón indica que ya no caben más discusiones estériles con una minoría intensa y perseverante. Quienes estamos del otro lado del mostrador no hemos llegado hasta acá para jugar a la mancha venenosa del consenso, poniendo en juego vidas en los altares del mercado.

La grieta ha llegado para quedarse como recuerdo monumental de que el odio de una minoría ha vencido y las conductas sociales muestran su esqueleto macabro y desalmado. El vencedor de la batalla no será proclamado por un resultado electoral efímero, por más amplio que sea, ni aún si consagramos un impuesto aquí y allá o saldamos un avance estructural a favor. El triunfo es si cada vez hay más “unidad aunque duela” en el bando de los pobres y explotados de lesa humanidad, si cada vez más la exigencia se basa en la necesidad para vencer la prudencia de las posibilidades.

 

 

El odio de clase del gorilaje contra los pobres repite el duelo de unitarios y federales.

 

 

La deuda externa es gigantesca y la interna es aún mayor y más exigible. Se impone un plan para resolver el anunciado estallido de la crisis. Para los tomadores no caben dudas, porque ellos la generaron y la fugaron. No están dispuestos a negociar nada y demandan impunidad. Los deudores —la inmensísima mayoría de los argentinos—, buscamos soluciones a la espera de resultados políticos del gobierno.

 

 

Números de hambre y miseria

Se conocieron datos del INDEC y duelen. El ingreso total familiar promedio de los hogares pobres fue de $29.567, mientras la Canasta Básica promedio alcanzó $50.854, una brecha inalcanzable del 41,9% en los ingresos de hogares. Las cuentas no cierran con la gente adentro. En los barrios periféricos de las grandes ciudades —en especial del tercer cordón del GBA, punto crítico de la pobreza—, cunde una sensación de miedo e inseguridad por la hambruna y la salud que no alcanzan a disimular los comedores, merenderos y ayudas alimentarias.

Desde que se suprimió el apoyo del IFE a la población abandonada en la miseria por el sistema, cada vez más los carros cartoneros, el clamor de “algo para comer” puerta a puerta, o el pedido con cartelitos en los semáforos y la mala venta de escasos bienes materiales ponen un límite cada vez más difuso entre lo legal y lo que no lo es. Se convirtió en normal comprar $50 de picada común, una papa o dos panes. Como si fueran cigarrillos sueltos. Esa es la realidad.

El porcentaje debajo de la línea de pobreza alcanzó al 42% de las personas. Dentro de este conjunto se incluye al 10,5% de las personas debajo de la línea de indigencia. Según datos de CIFRA (CTA de los Trabajadores), “en el cuarto trimestre de 2020, la tasa de empleo pasó de 37,4% a 40,1% sobre la población, empujada por la recuperación económica».

Entre los asalariados, la desocupación de los no registrados aporta el 70% de la caída (17,1%) y los registrados, 4,1%. En relación con el último trimestre de 2019, hubo 800.000 trabajadores menos. Existe una tasa real de desocupación del 15,0% (3,2 millones de desocupados) frente a la del 11,0% que publicó el INDEC.

Todo está dado para que haya una rápida recuperación de los índices de empleo si se mantiene el crecimiento de la actividad económica. La tensión entre esa situación y la segunda ola del virus solamente se puede administrar con férreas restricciones al esparcimiento y protocolos más estrictos en la actividad productiva, agregada al cierre de fronteras y el ritmo de vacunación.

 

 

La salida de los trabajadores

Un programa indica el camino. Hoy es para mostrar la ruta, luego para que se haga conciencia y finalmente llegará la acción, única forma de transformar la realidad. El movimiento obrero, uno de los colectivos sociales más activos en la resistencia al macrismo, tiene crédito por lo conseguido. Su programa fue dicho y repetido en La Falda, Huerta Grande, del 1º de Mayo y de los 26 puntos de la CGT unificada, sobre los lineamientos generales de la política de Estado: Atilio López y Agustín Tosco, Amado Olmos y Raymundo Ongaro, Saúl Ubaldini y tantos otros resistentes que bancaron con el pecho lo que sus manos escribieron.

a) Monopolio estatal sobre el comercio exterior, b) política interna sobre la base del consumo con altos salarios, desarrollo de la industria liviana que suplante importaciones, política energética nacional, desarrollo de las economías regionales como base de un federalismo real. c) Salario mínimo vital y móvil que cubra la canasta familiar. Control obrero de la producción y creación de un organismo estatal que lo supervise y garantice. d) Estabilidad laboral y respeto al fuero sindical. e) Soberanía política dentro de un proceso de integración latinoamericana.

 

 

El programa de la CGT es el programa político de los trabajadores (Raymundo Ongaro).

 

 

Nunca desmentidas en su necesidad, desde la Falda en 1957 hasta el presente esas demandas ganaron prestigio y mostraron su valía. Ese programa responde a los problemas actuales de nuestro pueblo, desde la deuda externa a la Hidrovía, los salarios y las tarifas, los desocupación y los sindicatos y la vuelta a la unidad con nuestros países vecinos.

 

 

Deudas ministeriales

Centenares de conflictos recalaron en los ministerios de Trabajo de las provincias y en el ministerio nacional de Claudio Moroni. La suerte resulta dispar dependiendo del funcionario actuante. El auxilio del gobierno al pago de los salarios y la ley antidespidos no atenuó los ataques patronales a los derechos laborales, y en su gestión de árbitro el ministro de Trabajo viene dejando mucho que desear. La extensión de los mandatos dirigenciales, con la imposibilidad de votar en los gremios (¡pero en los clubes se vota!), aparece claramente como una imposición de dirigentes ancestrales que no quieren abandonar privilegios impidiendo la participación de los trabajadores en la conducción.

La incorporación del Covid al listado de enfermedades profesionales es tan ambigua como la mayoría de las decisiones respecto al mundo del trabajo. Aprobada como enfermedad profesional, pero condicionada a discutirse en cada caso, resulta un ejercicio de suma cero. El teletrabajo navega en otro mar de dudas porque abre la puerta a los acuerdos convencionales a la baja.

El arbitraje que debería ejercer el gobierno nacional requiere una equiparación de fuerzas previa. Con la crisis heredada y la pandemia, los trabajadores se han debilitado como colectivo movilizado y los empresarios enriquecidos y concentrados tienen más poder que antes. Conciliar requiere previamente poner en caja a las bestias sueltas en el mundo de las relaciones de fuerzas entre las clases.

La conflictividad laboral, impuesta mayoritariamente por avances de los empresarios sobre los puestos de trabajo, la flexibilización de derechos y la rebaja salarial, viene siendo extensa en su forma y violenta en sus métodos, con complicidad de ministerios públicos fiscales, jefes policiales locales y patotas al servicio de los patrones. La respuesta de parte de los trabajadores siempre es pacífica y consecuente a pesar de las campañas permanentes de desinformación y calumnias. La poca empatía empresaria por el diálogo y la negociación es manifiesta. Los trabajadores no quieren confrontar con el gobierno, pero en muchos casos ya no soportan la situación y la pelea se hace franca.

 

 

La rebelión de los mansos

En la Refinería YPF en Ensenada, la “furia” de los trabajadores petroleros se expresó en su rechazo a la conducción del Sindicato de Petroleros de Ensenada (SUPeH Ensenada) al mando de Ramón Garaza. Miran el aumento de la nafta y sacan cuentas… La protesta fue impulsada por los cuerpos de delegados de las empresas del polo. Se quejan por la constante persecución gremial y piden “un sindicato que defienda derechos laborales y empresas que no persigan trabajadores laboral y sindicalmente”.

 

 

Pablo Moyano criticó a Moroni por su “prescindencia” en el conflicto con Dorinka (ex Walmart).

 

 

La agresiva política empresaria del “Colorado” De Narváez saca de quicio a la conducción de Camioneros, que cuenta con el nítido respaldo de sus bases. Hugo Moyano reclamó en el marco de la conciliación obligatoria y por la venta de la empresa (que no pagó indemnizaciones), que se despida al personal, que se le pague el doble resarcimiento y que se los re-contrate. De Narváez se niega y lo acusa de desabastecer las tiendas de productos esenciales. Por su parte el ministro de Trabajo, Claudio Moroni, consideró que la disputa entre Walmart y el Sindicato de Camioneros es un “conflicto de intereses” en el que se reclama un nuevo derecho, pero aclaró que “no hay ninguna norma que obligue a la empresa a pagar”. Como diría un conocido presentador, “Y vos, chabón, de qué lado estás”.

“Con salarios de pobreza, no hay periodismo esencial. Ningún salario de prensa por debajo de la canasta básica familiar”. Con ese lema la Federación de Prensa (FATPREN) convocó a una Asamblea General con cese de actividades el jueves 8 en todo el país. Las propuestas insuficientes para recomponer los salarios sumaron la bronca a las dilaciones para avanzar con una resolución favorable en torno al pago del adicional por zona desfavorable para las provincias patagónicas. En el marco de la paritaria con ADIRA, la Asamblea resolvió retención de tareas en todo el país para la semana entrante. Por su parte, los periodistas agrupados en la filial porteña (SIPREBA) han presentado reclamos ante los ministerios de Trabajo y Salud por las presiones de los medios para realizar el trabajo en lugares no sanitizados o coberturas de eventos peligrosos para la salud sea en razón de la pandemia o por la hostilidad manifiesta de sectores antidemocráticos.

 

 

 

Sanidad: así no va la canción

Se conoció un documento firmado por centrales sindicales de todo el mundo, entre ellos la CTA-T, CTA-A, CGT-RA de la Argentina. Presentamos un extracto:

«Vacunas para todos y todas: ante esta situación de emergencia mundial es urgente y obligatorio proclamar que las vacunas son un bien común de la humanidad con el que no se pueden obtener ganancias privadas, y que es una obligación política y moral vacunar a toda la población sin discriminación de ingresos o nacionalidad».

* Acceso universal e inmediato a las vacunas para todas las personas del mundo.

* ¡No al nacionalismo de las vacunas! Por el derecho a la salud como derecho humano.

* Suspender las patentes sobre las vacunas contra Covid-19, ya sea a través de los mecanismos y previstos en las legislaciones nacionales o incluso dentro del ámbito de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

* Subsidiar a trabajadoras y trabajadores, campesinos, empresas familiares, familias que viven de la economía informal, que hayan perdido sus ingresos, otorgándoles una renta mínima para su supervivencia.

«Los trabajadores y las trabajadoras de todo el mundo exigimos ‘Vacunas para todas y todos’, trabajo decente y protección social: ¡ahora es el momento de actuar!»

Siguen las firmas.

 

 

Schiaretti gobernador en Córdoba: días con más de mil casos y cien despidos.

 

 

Son más de 100 los despidos en el área de Salud de la provincia de Córdoba. No se puede ser peor que quien en el fragor de la batalla contra el Covid da de baja a un centenar largo de sus soldados: “Por todo esto, se retomaron las medidas de fuerza convocando a un paro con asistencia a los lugares de trabajo que se realizó el día 8, aseguradas las guardias mínimas”, precisaron. Los trabajadores sanitarios reclaman, desde el año pasado, una recomposición salarial, terminar con la precarización laboral y ahora se suma la reincorporación de los despedidos.

En relación a la conciliación obligatoria de ATSA (Sanidad) “nos afecta a todos que los trabajadores de la salud no estén cobrando lo que tienen que cobrar, máxime en el estado de situación en la que nos encontramos”, afirmaron desde una fuente cercana a Héctor Daer. La reticencia de las prepagas a acordar aumentos de salarios se podría entender porque el Gobierno tiene congeladas las tarifas que cobran a los afiliados. Será hora de repasar cómo están los aportes a las obras sociales y las negociaciones salariales trabadas. Y si la plata va a salir de subsidios, del bolsillo de los usuarios o de las ganancias siderales del lobby de la salud.

 

 

Unidad contra la reacción

La gravedad de la situación no se debe minimizar. El dolor de la pobreza está aumentando y requiere respuestas inmediatas. El IFE fue una buena respuesta, pero sólo se pagó tres veces: demasiado poco. La reactivación económica se empieza a notar y este año será un buen rebote aunque no suficiente para aliviar a los de abajo. Las decisiones tácticas deben empalmar con el objetivo estratégico cuyo plan para materializarlo está aún en borrador. Con un ojo en la pandemia y el otro en el hambre, el gobierno debe atravesar este desfiladero esquivando los golpes del enemigo con disfraz de oposición, sin perder la confianza de la mayoría con firmes decisiones para sostener la unidad contra la reacción.

La nueva restricción que impone la peste puede despertar más energía y recursos destinados a la producción y a la ciencia con extremos cuidados y para ello son claves los proyectos que reclaman las pymes y las cooperativas. Mano de obra ocupada en producción con cuidados es un gran alivio para la enorme masa de sin trabajo que dejó Macri y aumentó la epidemia.

Los poderes concentrados no perdonan y el aumento del precio de los alimentos es su termómetro. Es un error esperar tener mayoría parlamentaria para lograr leyes ordenadoras. Las que están en vigencia son ineficaces para contener la concentración el contrabando y la fuga. Un programa explícito que señale el camino es lo que la mayoría espera. Menos cruces mediáticos con el enemigo y más bajada de línea para remontar la caída en favor de la mayoría.

 

 

 

 

 

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