La maquina de impedir

El uso de la mentira y la patraña para erosionar una política social.

 

La lógica perversa de los poderosos que el grupo Clarín, el grupo La Nación y otros acólitos nos venden, es tan vulgar y perversa que lastima la inteligencia.

Primero te dicen que faltan insumos, comida, alcohol en gel, barbijos, etc., mostrándote las consecuencias que traen esas carencias. Lo hacen con alguna comunicadora angelical que se apiada de aquellos a los que les falta eso que necesitan. Cuando el organismo público procede a comprar dicho insumo, revisan las compras hasta encontrar alguna diferencia de precio. Entonces aparecen los halcones que hacen periodismo de guerra y largas editoriales pontificando contra la corrupción. El resultado es que la próxima compra es revisada por toda la línea administrativa y por los funcionarios jerárquicos de la institución y por lo tanto, se demorará más de lo necesario ya que lógicamente los empleados de carrera agotarán todas las instancias de control para sentirse seguros de firmar sin poner en riesgo su trabajo. Entonces vuelve a aparecer otra cara de ángel piadosa, manifestando su queja porque el organismo en cuestión no entrega a los necesitados lo que requieren, con lágrimas en los ojos que humedecen todas las pantallas de televisión. Esto tiene un único objetivo: horadar al funcionario y desprestigiar a un gobierno al que creen que “se le fue la mano en la ayuda social”. Y lo que es peor, incluso es capaz de ponerle un impuesto a los ricos.

Lo que pasó en PAMI es paradigmático. Como no encontraron sobreprecio, lo inventaron. ¿Cómo? Muy simple: se compró un producto que viene en un envase determinado y para un dispenser específico y se lo comparó con el precio del alcohol en gel a granel. Obviamente salta a la vista que esos artículos no son comparables. Cualquiera sabe que si compra arroz envasado y arroz a granel el precio es muy diferente, pero para la lógica de estos medios de comunicación es lo mismo, porque lo que les interesa no es la lucha contra la corrupción sino sus propios intereses y para ello necesitan un Estado bobo y sin capacidad de respuesta.

Qué bueno sería que esa energía la gastaran en explicar lo extraordinario que funciona la metodología aplicada al programa de medicamentos gratuitos o lo bien que se diagramó el cronograma de vacunación o que hicieran una comparación de cómo era el PAMI hace apenas tres meses y ahora.

Como dijo Alberto Fernández, él mismo se ocupará de los que se queden con algo indebido, para ello no necesita medios de comunicación que salgan a caranchear carne podrida. Mucho menos necesita que usen la mentira y la patraña para erosionar una política social.

Esto recién empieza. Por ahora son balas de fogueo, están preparando el campo de batalla por lo que hay que estar atentos y bancar a muerte a los buenos funcionarios que en una situación tan dura le ponen el cuerpo y el alma.

 

 

 

 

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