En 1962 Gene Pitney cantaba If I Only Had Time, probablemente una aspiración similar llena los sueños del Presidente Trump, presionado por las circunstancias que él mismo ha creado en el golfo Pérsico. Los amigos paquistaníes le abrieron una salida de emergencia para escapar de la modalidad guerra y pasar a la negociación, pero también este ámbito se revela complicado, el calendario vuela y no consigue cerrar el conflicto con Irán. La República Islámica, sin fuerza aérea ni bombas nucleares, utiliza otras máquinas de guerra. La primera es el bloqueo de Ormuz y la segunda, el tiempo, que incide en las expectativas estadounidenses. Mientras que los iraníes tienen tiempo de sobra, para los estadounidenses las posibilidades se han reducido dramáticamente: paz o guerra, pero la paz podría parecerse a una renuncia o, peor aún, a una derrota.
Esta semana The Wall Street Journal reveló que el equipo del Presidente ha tenido que tomar medidas extremas, manteniendo a Trump fuera de algunos encuentros de trabajo donde se analizaban cuestiones militares. La compulsión presidencial a tuitear o conversar con periodistas podía crear riesgos de filtraciones o desviaciones de la cadena de mando. Las oscilaciones de Trump entre amenazas y aperturas no solo confunden la opinión pública, también crean tensiones internas en la misma administración.
La situación llevó al despido fulminante del secretario de Marina, John Phelan. Axios publicó que "Phelan no había entendido que él no era el jefe; su deber era cumplir las órdenes recibidas". El ahora ex secretario tenía una buena relación con Trump y solían encontrarse en Mar-a-Lago. Habría aconsejado a Trump modernizar la marina, saltando a Hegseth, el jefe del Pentágono, y esto habría causado su caída. Pueden existir varios motivos para el despido, pero a primera vista se parece al típico recurso de buscar un culpable que, frente a la opinión pública, pague con su cabeza la desastrosa gestión de la guerra del Golfo.
La última cosa que quisiera Estados Unidos es reiniciar los bombardeos, pero sin una comprensión clara del adversario que tiene enfrente, el enfoque de las negociaciones será equivocado.
Ya en El Cohete habíamos citado a Arash Reisinezhad, profesor de la Universidad de Teherán, que escribió en Foreign Policy que "Khamenei no aceptará nunca una capitulación, no porque se ilusione con la relación de fuerzas con el enemigo (...) en su visión del mundo, la capitulación no es una opción política". Y además, "para Khamenei, una concesión, bajo presiones poderosas, no hubiera sido un reposicionamiento, sino una rotura existencial". Así pensaba el líder asesinado, que, no está de más decirlo, era proclive a negociar con Estados Unidos.
Y así piensa la dirigencia iraní en sus diferentes estratificaciones. Justamente, el actual reclamo de Irán para regresar a Islamabad es que Estados Unidos retire el bloqueo porque "Irán no negociará bajo presiones", como ya lo había explicado el profesor Reisinezhad.
Este cúmulo de dificultades llevó a que Trump aceptara el martes, cuando en Teherán eran las dos de la madrugada, los consejos de Pakistán y anunciara un segundo alto el fuego. Esta nueva tregua no tiene fecha de caducidad; se trata de otra oportunidad para desarrollar un diálogo hasta que se llegue a un acuerdo o la situación explote. The Wall Street Journal lo califica como "un limbo paralizante entre guerra y paz, que deja el estrecho de Ormuz cerrado y la perspectiva de una escalada inminente".
No ha habido respuesta oficial de Teherán, pero la marina iraní atacó tres naves y secuestró dos de ellas, la MSC Francesca y la Epaminodi. Se trataría de una respuesta al secuestro de una petrolera iraní en el océano Índico y otra en la zona de Ormuz de parte de naves estadounidenses. Por su parte, Estados Unidos incorporó al dispositivo del bloqueo los helicópteros AH-64 Apache, utilizados para cazar drones de ataque, en tanto los cazas A-10 Thunderbolt II operan en el flanco meridional del estrecho contra embarcaciones veloces, por lo que la tensión es máxima y un error bastaría para crear un cataclismo en el golfo.
Para cerrar el juego, Trump necesita una concesión, que Irán por el momento no concede. Las exigencias estadounidenses se están adelgazando, reducidas al desmantelamiento del programa nuclear, pero Teherán insiste en su derecho al desarrollo nuclear para uso civil.
Michael Birnbaum, de The Washington Post, sostiene que Washington podría aceptar un acuerdo similar al que firmó Obama, con controles y límites que impidan la construcción de un arma nuclear. Birnbaum es contrario a esta posibilidad, lo mismo que Marc Thiessen, que publicó un artículo el mismo día, lanzando otra vez los clásicos argumentos imperiales para obstaculizar la posibilidad de un acuerdo.
Más allá de la voluntad de Trump de cerrar la guerra, existe un círculo de think tanks, fundaciones, expertos en análisis bélico, periodistas complacientes, que influencian la política estadounidense, independientemente del huésped de la Casa Blanca.
Caitlin Johnstone sostiene que, con Biden en el gobierno, Irán habría sido atacado. Cita como prueba la entrevista que la cronista Margaret Brennan realizó a Amos Hochstein, ex consejero de Biden, que confirmó que el ajuste de cuentas con Irán era inevitable; si Biden resultaba reelegido, "en la primavera o el verano de 2025 nos habríamos encontrado en una situación de ese tipo"; y se habían realizado las simulaciones de "cómo proceder".
Esta semana se supo que el gobierno estadounidense sostiene que hay divisiones en la dirigencia iraní; podría ser, pero como lo contamos en El Cohete ("Salida de emergencia", 12.04.26) citando a la arqueóloga Elena Leini y al antropólogo Federico Prizzi, hay algunos aspectos culturales de la diplomacia de la República Islámica que no hay que descuidar, entre ellos la "niebla de cortesía" para confundir al adversario, que habitualmente piensa que los escollos se deben a divisiones internas de los iraníes. Si Trump piensa que hay una posibilidad de llegar a un acuerdo porque hay una facción favorable a la paz, habrá que preguntarse por qué Estados Unidos no levanta el bloqueo marítimo para quitar argumentos a la facción intransigente y reforzar las palomas; para eso están los mediadores.
Otro problema que enfrenta Estados Unidos es la desconfianza de Teherán, por ahora insuperable; existe en la dirigencia, además, el temor de que en el camino a Islamabad la delegación sea atacada y asesinada por los norteamericanos o por Israel.
En tanto el 1 de mayo vence el plazo de 60 días que impone la War Power Resolution, no obstante que Trump ha evitado utilizar la palabra guerra, esta es manifiesta. El Congreso tiene la facultad de autorizar o detener las acciones y es determinante porque controla los fondos destinados al conflicto.
Si Trump tiene su canción, Teherán puede contar también con su banda de sonido: Time Is on My Side, que los Rolling Stones grabaron en 1964.
Pensando la posguerra
Mientras se decide la suerte del conflicto, Islamabad y otros estados de Medio Oriente aprovechan el limbo momentáneo producido por la guerra; los países ligados a Estados Unidos, durante décadas dependientes del escudo americano, se interrogan sobre su eficacia. Un nuevo debate que se ha abierto apunta a la cooperación regional en materia de defensa, guiada por países en su mayoría musulmanes, en lugar de Estados Unidos.
Como dijimos hace poco, se configura un rol de potencia regional de Pakistán. El general Munir terminó su visita de tres días a Teherán, siempre en contacto directo con Trump, mientras que el premier pakistaní Shehbaz Sharif se movió en paralelo, reuniéndose con la dirigencia de Arabia Saudita, Qatar y Turquía.
Estas conversaciones son la continuación del Foro Diplomático de Antalya, que tuvo lugar del 17 al 19 de abril en Turquía, precedido por la reunión del 19 de marzo en Riad de la que informamos en El Cohete. Hay buenas expectativas para crear un aparato de seguridad interna apoyado en la integración económica y la defensa coordinada.
Tanto Arabia Saudita como Qatar se están interrogando sobre la naturaleza de la presencia estadounidense: ¿es un peso peligroso o un activo positivo? Después de los ataques iraníes a las instalaciones militares norteamericanas, se abre paso la idea de que el ligamen los transforme en blancos de los misiles de Teherán o de alguna amenaza futura.
Zahir Shah Sherazi, vicepresidente ejecutivo de Bol News, ha declarado que "poner en la mira las instalaciones militares norteamericanas ha sido una decisión estratégica clarividente, que ha mostrado la verdadera naturaleza de Washington. Los países del Golfo han comprendido que la atención principal de Estados Unidos se dirige al estado sionista y sus ambiciones expansionistas".
Sherazi sostiene que "la acción de Israel en Gaza, Siria, Líbano y Cisjordania preocupa a los países del Golfo; hasta Turquía corre el riesgo de chocar con Israel en Siria y Líbano".
Pero esta eventual OTAN mediooriental corre el riesgo de transformarse en una coalición sunita en lugar de una verdadera estructura de defensa regional, así lo piensa Imtiaz Gul, director ejecutivo del Centro para la Investigación y Estudios para la Seguridad (CRSS). Y agrega que en definitiva podría ser ventajosa para Washington en función anti-Irán, que es chiíta, y serviría para proteger las ricas monarquías del Golfo.
Gul piensa que una organización regional sería difícil de organizar por las continuas tensiones, tanto entre Turquía e Irán como entre Arabia Saudita y Egipto; esto complicaría cualquier iniciativa normativa.
Trump había declarado la posibilidad de retirar fuerzas de Irak y Siria antes de setiembre 2026. Sin embargo, ha enviado otros 2.500 soldados a la región. Esta contradicción llevó a Moscú a advertir que "Estados Unidos e Israel pueden aprovechar los coloquios de paz para preparar una operación de tierra contra Irán".
Si se produce un retiro en gran escala de Estados Unidos de la región, Israel quedaría más aislado y perdería gran parte de la infraestructura logística y de inteligencia, que son parte de la influencia militar que ostenta en la región.
Por eso Gul considera que Estados Unidos mantendrá una presencia militar en Asia occidental mientras considere a Israel como vulnerable.
Pakistán, mientras tanto, ha desplegado 13.000 soldados y una flota de 10 a 18 aviones de combate, entre ellos los cazas JF-17 Thunder Block III y J-10CE, en la base aérea King Abdulaziz, en la provincia oriental de Arabia Saudita.
Esta presencia forma parte del proyecto pakistaní de declararse protector de los países de la región; tanto Arabia Saudita como Qatar mantienen fuertes vínculos comerciales y de cooperación en el ámbito de defensa con Islamabad. Se espera que Qatar adhiera próximamente al escudo defensivo pakistaní. Tanto Qatar como Arabia Saudita han declarado que sus territorios no serán usados para lanzar ataques contra Irán.
Pakistán al mismo tiempo participa con Turquía en el desarrollo del caza furtivo KAAN; Turquía contribuye además con apoyo en tecnología de drones, adiestramiento y equipamiento militar.
Treinta millones por hora
La guerra del Golfo produce extraños resultados y geometrías políticas variables. Fatih Birol, que dirige la Agencia Internacional de Energía, sostuvo que la guerra contra Irán es "el más grande shock energético jamás visto en el mercado mundial".
The Guardian titula que habrá operadores petroleros que están ya ganando 30 millones de dólares por hora; sostiene que en esta rueda de la fortuna habrá vencedores claros. Con el petróleo que se mantiene dentro de la banda de oscilación de 100 dólares el barril, la compañía estatal Aramco de los sauditas ganará en torno a 25.500.000.000 de dólares extras desde marzo a diciembre, casi el 11% del total de 234.000.000.000 de las primeras 100 compañías mundiales. La sigue la Kuwait Petroleum Corporation con 12.100.000.000 de dólares, que equivalen al 5.2% del total. Hablamos de dos países que han sufrido los ataques de Irán por su ligazón con Estados Unidos.
Estos cálculos de incrementos presuponen un escenario de precios altos y escasa oferta; además de los problemas que significa la reparación de daños de guerra y gestión de flujos a través de Ormuz.
El cambio de contexto es enorme; antes de la guerra se registraba un superávit mundial de crudo de alrededor de cuatro millones de barriles al día; la falta de certeza prolongada en el tiempo puede generar ahora un incremento estructural del valor del petróleo.
Existe otra variante que aumentará las reservas financieras de aquellos que tienen grandes stocks de crudo extraído antes de la crisis a costos más bajos, que podrán vender aprovechando dicha ventaja. The Guardian menciona tres compañías rusas: Gazprom, Rosneft y Lukoil podrían embolsar cifras estimadas en 23.900.000.000 de dólares antes de fin de año gracias a la guerra.
Vladimir Putin es un directo beneficiado; podrá seguir sosteniendo el frente de Ucrania gracias a las exportaciones de crudo, que en el mes de marzo aumentaron un 50% más que en febrero.
En el frente occidental, tanto ExxonMobil como Shell registran incrementos notables en la bolsa desde que comenzó la guerra.
Otros beneficiados son las sociedades de logística como la Gunvor; The Financial Times sostiene que el elemento clave de esta estrategia ha sido concentrarse en el transporte del petróleo físico antes que de los derivados.
Colaterales
- Bulgaria: Al final, el ganador de las presidenciales del domingo 19 fue Rumen Radev, general de aviación, que encabezará el gobierno del país después de sus dos períodos presidenciales. Fue importante la afluencia electoral respecto a los últimos diez años; se registró un 51% de electores, que demuestra la voluntad de cambio de la ciudadanía después de años de inestabilidad.
Esta afluencia puede verse como la continuación de la gran manifestación de noviembre en Sofía, cuando más de 100.000 personas desfilaron contra el gobierno de Boyko Borissov, aliado al partido del oligarca Delyan Peevski, acusados de corrupción. Con el 45% de los votos y la mayoría en el Parlamento, el partido Bulgaria Progresista lleva al gobierno a Radev; el nuevo Presidente tiene actitudes amistosas hacia Rusia y es crítico con el apoyo al gobierno de Ucrania, por lo tanto, se perfilan nuevos dolores de barriga para la Unión Europea; la prensa afín al pensamiento "europeo" ya llama a Radev "el nuevo Orban". - Brasil: El sistema de pagos estatal Pix inquieta a Estados Unidos. El sistema ha tenido un suceso estrepitoso en Brasil; el 80% de las transferencias se hacen a través de Pix. Su fuerza se apoya en varias razones. El primer motivo es que reduce drásticamente las comisiones transaccionales, comprimiendo los márgenes históricos de los intermediarios. Otra característica es que es informativo, mueve datos y relaciones económicas hacia una infraestructura doméstica, y en tercer lugar nos encontramos no solo con un Estado regulador; también actúa como operador directo. Y esto conlleva una gobernanza centralizada en una autoridad pública monetaria.
Estados Unidos inició en julio de 2025 a través de la Section 301, una investigación sobre procedimientos comerciales brasileños, y ha manifestado su crítica al Pix y a un conjunto de prácticas similares; el nudo del conflicto es que reduce el peso de operadores como Visa y Mastercard, por lo tanto, hay un trasfondo geopolítico.
Para Brasil, Pix es un bien público. Estados Unidos lo considera como un elemento que altera los equilibrios competitivos. Recordemos que la Section 301 permite al gobierno estadounidense responder con tarifas adicionales y sanciones comerciales a los productos brasileños.
En tanto, las facetas de Pix, como gratuidad y ausencia de operadores privados de intermediación, han ampliado el acceso al pago digital a sectores de la población que antes eran marginales. - Alemania gastará 108.000.000.000 euros en defensa, cifra que subirá en 2027, presupuesto que se mueve en total opacidad debido a la calificación de reservada, gracias a la nueva legislación sobre secretismo.
El ministro de Defensa, Boris Pistorius, ha declarado que Alemania apunta a transformar el Bundeswehr en el ejército convencional más potente de Europa, con una doctrina de guerra en tres pasajes: 1) aumentar rápidamente la capacidad de resistencia y defensa; 2) dentro del 2035, el ejército tendrá que consolidar su rol de guía en Europa, y 3) la fase 2039 en adelante llega la "capacidad del mañana", sistemas de armas automatizadas, inteligencia artificial, drones, etc.
El programa prevé llegar a 460.000 soldados en caso de conflicto, de los cuales 260.000 estarán en servicio activo. Actualmente, el Bundeswehr cuenta con 185.400 efectivos; por lo tanto, se deberían incorporar 75.000 nuevos reclutas.
Hay dudas sobre el reclutamiento voluntario; Pistorius ha tenido que admitir que, si las cifras no se consiguen, se considerará la posibilidad de un reclutamiento obligatorio.
Claramente para llevar adelante este ambicioso proyecto se necesita un enemigo que justifique el esfuerzo, y el enemigo está allí nomás: Rusia. La elección se justifica con "los medios híbridos que emplea Moscú: espionaje, actos de sabotaje, ataques informáticos y campañas de desinformación".
Como se solía decir en la Argentina, se asusta el muerto del degollado. Pistorius y el establishment alemán acusan a Rusia de sabotaje, mientras la magistratura alemana está poniendo al descubierto el sabotaje al Nord Stream 1 y 2, donde la responsabilidad es de Ucrania, y los daños no solo fueron para Rusia, sino también para la misma Alemania.
Epílogo contra el silencio
La guerra del Golfo ha desplazado a Gaza de la atención de la información. Curiosamente, los únicos que recuerdan el genocidio en acto son los dirigentes iraníes, que siempre han dicho que los motivos de la guerra incluyen la cuestión palestina.
En estos días se mueve en el Mediterráneo una nueva Sumud Flotilla, compuesta de voluntarios de todo el mundo que ponen sus cuerpos en juego, al contrario de la pandilla que propone la guerra infinita en Ucrania, donde los únicos que ponen el cuerpo son los ciudadanos ucranianos.
Maria Elena Delia, profesora de física y matemáticas de Turín, es además la referente italiana del Global Movement to Gaza y portavoz de la Sumud Flotilla. La semana pasada declaró a Radio Popolare de Milán que desde el inicio de la denominada tregua en Gaza, han muerto alrededor de 800 personas por el fuego de la ocupación israelí, por carencias sanitarias y por falta de alimentos.
Auguramos buenos vientos a la flotilla.
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