La marea concentrada

Encuentro plurinacional de mujeres en Trelew

 

¿Hay marcha de Ni Una Menos, algo así?, pregunta un vendedor de salamín y queso en Cerrito casi a la altura del Obelisco. Hay una fila de 5 micros y en las veredas montones de adolescentes y jóvenes con bolsas, carpas, abarrotes de todo tipo. Es un retiro feminista, es un viaje de egresados plurigeneracional.

La que tiene alcohol o drogas no sube, avisa una de las coordinadoras, que apenas se distingue del resto. Este fin de semana es el Encuentro Nacional de Mujeres (ENM). No existe nada igual en todo el mundo, un encuentro anual que se mueve cada año a otra ciudad desde hace 33 años. Cerca de 60.ooo mujeres trepan micros, autos, alquilan casas rodantes, combis para ir desde Jujuy a la Quiaca hasta la ciudad anfitriona: Trelew.

El año pasado en Chaco fue propuesta Chubut como sede. Como muchas otras decisiones, la locación del encuentro se elige mediante el método del “aplausómetro”. Cuando terminó el Encuentro en Chaco, en octubre de 2017, Santiago Maldonado estaba aún desaparecido. La propuesta de un grupo de mujeres, varias de ellas originarias, fue recibida con fervor. Por entonces, llevar la potencia de decenas de miles de mujeres a una de las provincias más australes, con menor densidad poblacional, mayores índices de desocupación (12,5% en el conglomerado urbano Trelew-Rawson según datos de septiembre de 2018) y donde había sido visto por última vez Santiago Maldonado, era una decisión política que enviaba un mensaje para todo el país.

Las menores con la autorización en la mano, ordena la coordinadora. Cientos de pibas estudiantes secundarias suben al micro, los peinados incluyen el pañuelo verde de rigor; una, cuenta que de las ansias hace días que no duerme. Escucharon hablar del Encuentro como de una panacea, el momento del año en el que eso que descubrieron como marea alta, con oleaje picado, se concentra. El Encuentro es la concentración de la marea feminista.

Los ENM se hacen en forma ininterrumpida desde el fin de la dictadura. Son encuentros horizontales y autogestionados. No hay financiadoras ni ONGs detrás. No hay aportantes ni truchos ni legítimos. No hay detrás solo una fuerza política, sino que en el Encuentro se dirimen las diferencias que pueden leerse en la política general.

En 2015, el año de la primera movilización Ni Una Menos, la participación ciudadana en los temas de género significó para el Encuentro duplicar sus asistentas. Ni Una Menos fue un sismo. De las 1.000 encuentreras que se reunieron en 1986 en el Centro Cultural San Martín a las 30.000 hasta 2015 y desde entonces un promedio de 60 o 70.000 personas por año da cuenta del momento medular que fue la movilización de 2015.

¿A que taller vas a ir?

No sé, quizás al de Feminización de la pobreza, el año pasado fui al de Violencias y me arruinó la vida. Impresionante.

Los Encuentros de 2015 y 2016, en Mar del Plata y Rosario respectivamente, tuvieron además de una afluencia superlativa, una respuesta represiva por parte del Estado sin precedentes. El último día del Encuentro, el domingo, todas las asistentas marchan por un itinerario armado por la Comisión organizadora que incluye puntos clave para el movimiento de mujeres, lesbianas, travestis y trans. El ritual, más allá del recorrido oficial, es que la movilización finalice en la Catedral local. En todas las ciudades grandes hay una plaza central y frente a ella una Catedral. Pero en Trelew no hay. Es una ciudad pequeña, la más pequeña de todas las ciudades donde se hizo el Encuentro. Tanto en Mar del Plata como en Rosario las policías locales disiparon a las manifestantes con gases y balas de goma. En Rosario fueron heridos trabajadores de prensa. En Mar del Plata se pudo ver a personajes de la ultraderecha local manifestarse en la puerta de la Catedral y dar órdenes a la policía.

El chismerío crece inversamente proporcional al día. Cae el sol y sube el rumor.

¿Sabías que Itaí Hagman y Juan Grabois son primos lejanos?.

¿Qué?

Sí, ¿Y que Juan es judío?

Circula un cancionero, la apuesta segura es una de Shakira pasada por el filtro de la ola verde: “Se le acaba el argumento/ a los machos y providas/ cada vez que se aparece/ la marea feminista”, o el clásico Olé Olé con altas dosis de confianza: «Olé Olé/Olé Olá/ que organizadas que se nos ve/ que el feminismo dirija la CGT».

Este Encuentro es especial. El año feminista fue creciendo en intensidad desde que en marzo fue aprobado el tratamiento del proyecto de Interrupción Legal del Embarazo (IVE) en la Cámara de Diputados. Desde entonces hasta agosto las organizaciones plantearon una agenda de actividades casi diaria. La derrota en el Senado dejó un tendal de autocríticas. Los grupos antiderechos salieron fortalecidos, su visibilidad y organización creció y la desbocada ansia por restringir derechos de mujeres, niñas, niños y disidencias llegó al colmo de intentar frenar la organización del Encuentro en Trelew, así fue solicitado por pastores evangélicos al Intendente.

En 2018 todo el año fue de Encuentro, las feministas de las provincias se movilizaron a Buenos Aires en julio y agosto, el activismo fue constante los meses que duró el trabajo parlamentario por la ley de IVE y llegamos a octubre tan organizadas como escépticas.

Este Encuentro es especial, además, porque como dice el documento leído en el acto de apertura, «el gobierno de Macri ha profundizado el ajuste y la entrega, situación agravada por la reciente firma de un acuerdo con el FMI que acrecienta el endeudamiento y la dependencia». El Encuentro funciona como espacio de intercambio y unión pero también de balance y proyección, “es un momento para construir propuestas políticas feministas de cara al 2019. La unidad es con nosotras”, explica Majo Gerez, referente de Mala Junta a El Cohete a la luna.

Cerca de la medianoche llegan mensajes de desesperación. Hay micros varados en diversos puntos del país. “Nos estafó la empresa, quedamos a la deriva en Bahía Blanca”, “nunca pudimos salir de General Roca”, “se rompió el micro y estamos hace dos horas solas en la ruta”. En el convoy de adolescentes todo obstáculo es leído como conspiración.

Nos quieren boicotear el Encuentro. Dice, explota un chicle globo, deja rígida la cabeza para que la trenza cosida se siga tejiendo.

Este Encuentro es especial por imprevisible. La provincia de Chubut adhiere al Protocolo de actuación en las manifestaciones públicas de la Ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich. El viernes llegaron alertas desde Trelew. Algunos contingentes que arribaban en avión fueron detenidos por personal del Ministerio de Seguridad que separó a las asistentas al Encuentro en filas aparte, y según denuncia el alerta, «están armando un banco de datos para seguimiento de casos, además de ver si tienen causas penales”.

Pero este Encuentro también es especial porque acontece en territorio ancestral en un momento de alta visibilidad de la histórica persecución al pueblo mapuche. “Deseamos abrazarlas a todas-todes con nuestro ser lleno de gratitud, por haber hecho el esfuerzo de llegar a nuestra Puelwillimapu, territorio mapuche-tehuelche”, dice un comunicado emitido por la Campaña #NosQueremosPlurinacional impulsada por las Mujeres indígenas por el buen vivir. En el mismo comunicado anuncian su ruptura con la Comisión organizadora del Encuentro. La campaña busca que el Encuentro comience a llamarse “plurinacional” en lugar de “nacional”, pero la Comisión organizadora no aceptó el cambio, alega que no tiene potestad para hacerlo. Tampoco permitió que parte de la campaña se subiera al escenario en el acto de apertura para dirimir el cambio de nombre con un “aplausómetro”. Las reglas del Encuentro son las mismas desde los primeros encuentros cuando eran 1000 participantes: es el clamor popular el que decide.

En un contexto de auge de las posiciones ultra conservadoras, un conflicto entre una de las organizaciones indígenas y la Comisión organizadora podría resultar funcional a los detractores del feminismo y poner en riesgo lo construido en más de tres décadas. Sin embargo, el debate por la inclusión real y nominal de las mujeres originarias se impuso por su propio peso. Que el Encuentro de Mujeres pase a llamarse “plurinacional” sería una avanzada del feminismo nada desdeñable en un país esforzado por hacer gala de su racismo fundacional. El lema del Encuentro es “El Encuentro somos todas”, se vuelve imperioso que en ese todas, todas se sientan nombradas: también lo reclaman las lesbianas, las travestis, las trans, las trabajadoras, las personas con capacidades diferentes, y un nunca exhaustivo arcoiris que el “todas” y “mujeres» simplifica hasta el colmo.

Hay quienes dicen que el cambio en la caracterización del Encuentro debe salir de sus propios mecanismos. Debe salir como propuesta de uno de los talleres. El Encuentro se organiza en talleres de discusión y trabajo. A los 71 talleres de la edición anterior, este años se suman dos: Mujer y Fútbol, y Mujeres por la Libre Determinación de los Pueblos, a este último “lo plantea la Marcha de Mujeres por el Buen Vivir para pensar a las mujeres de naciones sin estados y cómo construir sus procesos emancipatorios”, dice Paz Escobar de la comisión de Talleres y Cultura.

De cada taller salen recomendaciones, de uno de estos talleres surgió en 2004 la idea de hacer la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, que duraría solo cuatro meses y se extendió hasta la actualidad. A esta capacidad de generar consensos y proyecciones políticas y legislativas hace referencia un audio que circuló por redes sociales durante la semana previa, donde una mujer militante de una ONG Provida llama a “infiltrarse en los talleres y votar en contra” de las propuestas mayoritarias.

Pero no todo pasa por los talleres. Cada año son mas las actividdes que se suman por fuera de la grilla de talleres. A  las 19 una marcha contra travesticidios y transfemicidios cruzó la ciudad. Una de las novedades de este año es la consolidación de la feria gastronómica que inaugura con el nombre «¡Al horno el Patriarcado!» y que se suma a la tradicional feria de artesanías en la plaza principal. Además, el Foro feminista contra el G20 continua sus actividades en tierra ventosa, participó de la Campaña contra las violencias hacia las mujeres y el domingo hará una radio abierta.

Desde la entrada a Trelew varios carteles dan la bienvenida. Por la mañana fue el acto de apertura en el Autódromo «Mar y Valle». La voz de las mujeres mapuche estuvo presente pero no fue tomada decisión alguna. El taller de Mujeres por la libre determinación de los Pueblos desbordó de entusiastas en apoyo a la plurinacionalidad. Resta esperar las conclusiones, a la espera de un hito histórico.

¡Llegamos!

Un nombre se repite en cada taller, cada rincón de Trelew, la ciudad de 100.000 habitantes tomada por 60.000 feministas: Patricia Parra. El miércoles se conoció el femicidio de la mujer de 56 años, en General Roca, Río Negro, a horas de viajar al Encuentro de Trelew.


Documento del acto de apertura

  • Fotos: Comisión organizadora
3 Comentarios
  1. Lucrecia dice

    Me impacta fuertemente está movida, está decision. Cuántas cosas podemos y no sabemos, y no queremos saber… Cuán colonizadas estamos las mujeres con discursos patriarcales.

  2. María B. Espinosa dice

    Los animales carnívoros cazan a sus presas para alimentarse y nutrir a su prole. Las presas «fáciles» entre los hervíboros son hembras gestantes o con crías y adultos enfermos o lastimados. Me pregunto ¿que parte del comportamiento animal aflora en éstas épocas de crisis?. Lo que llamamos ética, moral, conductas socialmente aceptadas…¿dónde están llendo a parar?. Definitivamente estamos viviendo en una sociedad con conductas cada vez más «animales». ¿Cómo se frena? ¿Cómo se puede modificar?.

  3. BEATRIZ SONEGO dice

    ¿Por qué Moira Millán sintió que las mujeres rechazaron su proposición de «plurinacional» sin permitir/se la discusión?

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