La misión Tetu

La memoria frente al negacionismo neoliberal

 

Después de la Segunda Guerra, Remus Tetu (Bucarest, 1920-2003) llegó a la Argentina escapando de una cárcel de Rumania y, junto con otras dos personas del mismo origen, se radicó en la ciudad de Bahía Blanca. Décadas después fue protagonista de lo que se ha llamado la “Misión Remus Tetu”, en alusión a su papel como rector interventor sucesivamente en las Universidades Nacionales del Comahue y del Sur. Inscripto en su país de origen en la formación fascista Guardia de Hierro y organizador de la Alianza Anticomunista Argentina (AAA) en Bahía Blanca, este rumano cuya formación académica nunca pudo probarse desarrolló una tarea que no puede dejar de asociarse con las permanentes pretensiones de control político, económico y social sobre el subcontinente que sostenían y sostienen los poderes locales y globales.

 

 

La misión Tetu en la UNCo

La Universidad Nacional del Comahue (UNCo) nace en la transición entre dos épocas. Por un lado, aquella de la racionalización cientificista del mundo que abonaba el status quo, paradigma que es interpelado por una perspectiva centrada en el sujeto y en su papel central en la transformación social, en lo que constituía un debate pluralista que dominaría la vida de la universidad desde su misma creación. Una segunda época (circa 1975) es la de la reacción conservadora que, sin reparar en los medios, busca todavía hoy implantar un “pensamiento único”, mercantil e individualista.

La designación de Tetu en la UNCo es precedida por una previa estrategia de creación del conflicto y el caos, mediante sucesivas designaciones que, contrarias al ideario transformador que primaba, fueron rechazadas por la comunidad universitaria. Luego de un corto lapso de autogobierno, que permitió la continuidad de todas las actividades, sobreviene la designación del doctor Roberto Domecq, bajo cuya gestión el arco de expresiones ideológicas y académicas de esa novel universidad produce múltiples iniciativas: el impulso a la investigación, la organización democrática de los docentes mediante la constitución de su sindicato (UTEUCO) sumándose a APUNC (de trabajadorxs administrativxs), y el perfeccionamiento del gobierno de la UNCo mediante la constitución de un consejo asesor con participación de todos sus claustros. Se trataba pues de un momento de institución democrática de la recientemente creada universidad, atravesado por ese autoritario ejercicio de la política que interrumpiría otra vez la marcha de las democracias en América Latina.

Tetu actuó sin duda bajo ese mandato. Descabezó a las autoridades académicas y cesanteó a cientos de docentes, persiguió a personas e ideas, creando un clima de terror que prologa el golpe de 1976. Pero la memoria colectiva sobre estos hechos fue opacada por las graves consecuencias de la dictadura cívico-militar: 30.000 desaparecidos, cientos de miles de exiliados, extranjerización de la economía, pobreza, corrupción.

El día 16 de enero de 1975, Tetu llamó a conferencia de prensa para comunicar las causales por las que se hacía cargo del rectorado, previstas en la ley de universidades, aunque su objetivo era desalentar toda resistencia: “El que se alzara contra la intervención lo hará contra el Presidente de la Nación, que firma el decreto mío, es decir, que se alzará contra la voluntad de siete millones de argentinos. Vengo en son de paz, pero si alguien quiere guerra, va a tener guerra y le va a costar mucho, porque yo sé pegar fuerte”.

 

 

Tetu en Bahía Blanca

Remus Tetu trabajó entre 1952 y 1955 como profesor en el Instituto Tecnológico del Sur, institución que daría origen en 1956 a la Universidad Nacional del Sur (UNS), en la cual fue profesor entre 1968 y 1989, cuando se jubiló.

En febrero de 1975 asumió la intervención como rector de la UNS, en lo que significó la profundización sistemática de la ola represiva que ya había comenzado en los últimos meses de 1974, creando un escenario marcado por las primeras víctimas, cuyos cadáveres aparecían arrojados en la “silenciosa” y “eclipsada” Bahía Blanca. La universidad era a su vez cruzada por amenazas de las AAA a personas e instalaciones, en un clima de terror que se desplegaba en los edificios universitarios y en las aulas donde se cursaba la licenciatura en economía.

Fundamentado en los principios de la Doctrina de Seguridad Nacional, la troupe de los rumanos y colaboradores bahienses que conducía Tetu planteó la “necesidad de depurar las estructuras curriculares de la UNS”, abocándose a desmantelar unidades departamentales, cesantear docentes y no docentes, motorizar cambios de contenidos y/o programas, particularmente en las carreras que integraban el campo de las ciencias sociales. Durante un par de meses cerró la carrera de economía, tarea que realizara con el auxilio de docentes que vieron en ello la oportunidad de concretar el retorno al ortodoxo plan de estudios anterior.

En tal clima institucional, el 3 de abril de 1975, el estudiante y militante del partido comunista David Watu Cilleruelo fue asesinado en un pasillo de la UNS, en la Avenida Alem 1253. Lo mataron miembros de la Alianza Anticomunista Argentina (Triple A) que se desempeñaban como custodios de Tetu.

Más de cuatro décadas después, el 28 de julio de 2021, los miembros del Consejo Superior de la UNS aprobaron por unanimidad la propuesta presentada por numerosos organismos y personas, universitarios y no universitarios; para declarar a Cilleruelo como Doctor Honoris Causa Post-Mortem de la UNS.

El 1º de agosto último el Tribunal Oral Criminal Federal de Bahía Blanca dictó sentencia en el Juicio Triple A, con condenas a prisión perpetua para Raúl Roberto Aceituno y diez años de prisión para Osvaldo Omar Pallero, Héctor Ángel Forcelli y Juan Carlos Curzio.

En los pocos meses que duró la “gestión” de Tetu en ambas instituciones, se produjo una destrucción académica asimilable a la que se realizó en la Universidad de Buenos Aires (UBA) durante la llamada “noche de los bastones largos” (dictadura de Onganía). La suma de intervenciones represivas sobre personas y actividades académicas generó significativas alteraciones en el funcionamiento y la convivencia universitarias, que pueden leerse como la adecuación ideológica a los lineamientos del oscurantismo conservador.

El tránsito de Remus Tetu por las Universidades del Comahue y del Sur permite comprender que se estaba frente a un programa con articulaciones nacionales, orientado a combatir por la fuerza de la violencia las ideas y aspiraciones de cambio social, intentando –como lo hace la derecha desde el retorno de la democracia– imponer una visión antidemocrática y antipopular de la sociedad y de sus instituciones.

 

 

* Los autores fueron cesanteados en 1975 de la Universidad Nacional del Comahue (Fidel, La Serna y Zambón) y de la Universidad Nacional del Sur (Gorestein). Carlos Fidel es docente investigador consulto en la Universidad Nacional de Quilmes. Silvia Gorestein es investigadora del CONICET en el Centro de Estudios Urbanos y Regionales (CEUR). Carlos La Serna es ex profesor titular de la Universidad Nacional de Córdoba. Humberto Zambón, economista, es ex profesor titular y consulto de la Universidad del Comahue, y autor de La Misión Remus Tetu en el Comahue (EDUCO, 2008).

 

 

 

--------------------------------

Para suscribirte con $ 250/mes al Cohete hace click aquí

Para suscribirte con $ 500/mes al Cohete hace click aquí

Para suscribirte con $ 1000/mes al Cohete hace click aquí