La música con que escribí esta nota

Hace un siglo, Pau Casals encontró en una casa de música una olvidada partitura: seis suites de Bach para cello solo. Luego de casi veinte años de estudio empecinado las grabó a partir de 1935. Pese a todos los avances posteriores, en el instrumento y en la técnica de grabación, creo que nadie la superó (si es que en el arte existe tal cosa. En todo caso, es mi preferida). Un museo de la Barceloneta montó hace años una muestra sobre la emigración a Francia durante la guerra civil. Mientras la recorría comencé a oír la primera suite. Luego de atravesar un pasillo oscuro, desembocamos en una pequeña sala con una vitrina apenas iluminada, donde no había nada más, y nada menos, que el pequeño instrumento del que Casals hizo brotar ese sonido maravilloso. Lo recuerdo como una de las mayores emociones de mi vida.