La música que escuché mientras escribía esta nota

Vayan escuchándola mientras leen estas líneas, porque lo que importa es la música.

Cada vez que menciono a Jessica Williams me miran raro. Los jóvenes la confunden con la preciosa actriz de la serie de Netflix La increíble Jessica Jones.

—No, no— es música, aclaro, y quienes entienden del tema creen que enloquecí. Tampoco me refiero a la cantante de música disco que grabó Queen of Fools.

—La mía toca jazz—, explico.

—Ah, Mary Lou Williams—, me contestan.

—No, esta es más blanca que una oveja— digo, ya cansado.

Quien me la recomendó hace años fue Adrián Iaies, a quien sobre música se le puede comprar un auto usado. Me contó que a él también lo miraron con la picardía que se reserva a las cuestiones sexuales, cuando en Estados Unidos dijo que era una de las pianistas que más le atraían. Una consulta con el Doctor Google explica que nació hace 69 años con una condición intersexual por entonces poco conocida. La anotaron como hombre, pero a los 19 años realizó un tratamiento hormonal y a los 28 una cirugía de corrección de sexo.

A veces se mete dentro del piano y toca directamente las cuerdas y siempre su mano izquierda es fabulosa. Su página en internet (http://www.jessicawilliams.com/) incluye una frase de Dave Brubeck (Take Five, ¿se acuerdan?): “Una de las mejores pianistas de jazz que escuché”, y eso sin distinción de sexos, lo cual no es decir poco.

También invita a comprar allí sus discos, porque hace un año estaba juntando para una operación de columna que ojalá haya salido bien y le permita seguir grabando esas joyas impresionantes como la que están oyendo ahora, grabada en 1992 con público en el Maybeck Hall Recital de Berkeley, famoso por su acústica. Es activista por los derechos civiles, en especial trans.

No me agradezcan por el dato. Entren a la página y compren sus discos, para contribuir con unas chirolas a la también prodigiosa fuga de capitales que propicia la macrieconomía y darse uno de esos baños de placer imprescindibles para soportar tanta devastación.

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25 Comentarios
  1. Santiago dice

    Hermosisimo el piano de esta mujer, gracias por compartir Horacio. Una maravilla también algunas reflexiones de ella en su pagina.
    Y lo felicito! como tantas otras veces haciendo cosas que trascienden, el Cohete, directo al corazón!!

  2. Luis dice

    Musica brillante

  3. Norberto Loza dice

    A mí sí me interesan las preferencias artísticas de quienes trabajan en el análisis de cuestiones complejas. Tal vez sea un prejuicio de mi parte; pero en ese aspecto, tiendo a tener mayor confianza en quienes escuchan a Dave Brubeck que en los simpatizantes de la música de cuarteto cordobés. (De hecho, la inexistencia de tratados escritos por cuarteteros sobre la distribución de probabilidad conjunta en redes bayesianas es ya proverbial en mi barrio.)

    1. Susana Fernández dice

      Estimado Norberto: es digno de respeto su punto de vista. Sin embargo, le quita usted mismo relevancia, al denostar a los cuartetos cordobeses, pues tal «parece» que no ha leído las letras de las canciones que ellos interpretan. ¿O porque los considera «menchos de cuarta» por debajo de su erudición?
      Hay un trabajo muy interesante de la docente e investigadora de la Universidad Nacional de Río Cuarto Julieta Godoy sobre el tema en cuestión. El mismo se titula «El cuarteto cordobés como modo de identificación identitaria», Revista «Borradores», Vol. VIII-IX, Año 2008. Y es pertinente citar el primer párrafo del mencionado:
      «Sostener que el cuarteto de Córdoba constituye un modo de autorrepresentación de la cultura popular cordobesa, es poner énfasis o centrarnos en la importancia del mismo en:
      a)la construcción de la identidad de dicho grupo social-cultural.
      b)en el sentido de pertenencia a un lugar desde el momento en que se constituye como estrategia para ocupar un espacio en la red de relaciones (que se establecen en el resto de las provincias argentinas, con la cosmopolita ciudad de Buenos Aires hegemónica históricamente, o frente a grupos legitimados social y económicamente) y que propone una lectura o visión del mundo (de ese mundo popular) que, como dice Amar Sánchez (1996) «no puede sino ser política-en el sentido de tener-una posición frente a lo real».

      «Ellos viven ahí
      Al filo de la vida para sobrevivir
      ….
      Y todo lloran callados y sufren las de Caín
      ….
      Porque no hay para comer
      Tomamos mate cocido».
      (En: «Mate cocido»)

      «Soy un muchacho de barrio
      Soy uno más de la esquina
      Nunca me olvidaré
      que mi escuela fue la calle»
      (En: «Soy un muchacho de barrio»)

      Los esclavos traídos de Africa, por caso a Haití -porque a este país me referiré-, luego de extenuantes jornadas de trabajo, encontraban una suerte de «liberación» y forma de recordar su lejana tierra practicando ritos vudúes y cánticos, que aún persisten en esa sufrida nación latinoamericana.Eso era-es parte de su cultura, de inmensa riqueza histórica y musical. Tan valiosa como la denuncia sobre la vida miserable del pobre, que el cuarteto cordobés plasma en sus canciones (quien no quiera oír que no oiga). Tan valiosa, al fin, como la música de un/a «jazzero/a» o la Quinta Sinfonía de Beethoven.
      Saludos cordiales

      1. Susana Fernández dice

        Corrijo y agrego: cuartetos cordobeses y «simpatizantes».

        1. Susana Fernández dice

          Para «soportar tanta devastación», recordando al querido Alí Primera y mientras escribo comentarios por estos pagos, voy cantando y modificando su letra de «El sombrero azul»:

          Dale pueblo jujeño,
          que no hay pájaro pequeño,
          que después de alzar el vuelo
          se detenga en su lugar».

      2. Norberto Loza dice

        Temo, Susana, que sus objeciones están basadas en falacias, errores de observación y prejuicios no menos atroces que los míos.

        No soy un erudito; sí soy músico (en realidad, un deplorable profesor de guitarra y un pianista no menos obtuso). Mi formación en ese campo me hace creer —me asegura— que existen parámetros no arbitrarios para cuantificar objetivamente la calidad de un hecho musical: complejidad melódica, armónica, tonal y rítmica, grado de dificultad en la ejecución, excelencia en la interpretación, elegancia en la composición, etcétera. En ese sentido, me atrevo a afirmar que la música de cuarteto cordobés es elemental, repetitiva y carente de toda belleza artística; en muchos aspectos, tiene los atributos de un meme, en el sentido propuesto por Richard Dawkins. (No digo que sea el único género con esas características; mucho menos ahora, mientras el reggaetón y el hip hop amenazan con convertirse en la música popular argentina por excelencia.)

        Hablé de falacias; una de ellas es el argumento de autoridad que usa para fundamentar su opinión (el trabajo de la docente Julieta Godoy); otra, la falacia de ignorancia de causa: la letra de una canción es un elemento extramusical.

        Llego aquí a la crítica central de su argumentación; usted me propone un chantaje sentimental, como dice Borges acerca de unos versos de Evaristo Carriego: si no me emociono ante la letra de una canción que denuncia la explotación de los obreros de la zafra, entonces soy un miserable, un racista, un clasista, un elitista, o todas esas desgracias juntas a la vez.

        (No negaré mi condición de pésima persona, pero ¿qué clase de racista, clasista, o defensor de la plusvalía y la explotación obrera vendría aquí para leer justamente a Verbitsky?)

        Pues bien, la letra de una canción no es en absoluto un hecho musical; la música existe con independencia de toda poesía. (No seré tan necio como para negar que la intersección de Schubert con Goethe produjo maravillas; de cualquier modo, el lied «Ganymed» bien puede prescindir de poetas prerrománticos, por muy alemanes que estos hubieran sido.)

        Esta discusión tuvo origen en mi observación acerca de los seguidores de algunos músicos de jazz como Dave Brubeck o Jessica Williams. (Sigo sin comprender el entrecomillado de parece, menchos de cuarta, y de algunas otras palabras; no alcanzo a ver que usted esté citando a alguien.)

        Por todo lo escrito más arriba, sigo sosteniendo que la música compleja, abstracta, compuesta en compás de 5/4, tal vez pueda decirnos algo acerca de la complejidad mental de quien la oye con deleite analítico (tómelo como una hipótesis de trabajo); en cambio, me niego a aceptar que el mejor tema de la Mona Jiménez pueda participar de la misma categoría artística que la peor de las sonatas de Paganini solamente porque su letra expone una injusticia social.

        (No crea que no comprendo que la aspiración última de la música es emocionar al oyente; de hecho, el compositor profesional sabe bien cómo provocar sentimientos específicos mediante el uso de estructuras melódicas y tonales no menos específicas.

        No miro para otro lado; sé que en este mismo instante ocurren cosas gravísimas alrededor de nosotros. Solamente reivindico el derecho a disfrutar de ciertos asuntos artísticos sin sujeción a ninguna circunstancia política.)

  4. eleonora dice

    gracias Horacio por las notas y la bella música

  5. María Julia dice

    La verdad es que no escucho mucho jazz, pero este piano me llevó a pasear. Me gustó mucho leer y escuchar esta compositora que nunca había escuchado en mi vida. Gracias Horacio por llenarme la mente con estas buenas vibras.

  6. Fernando Montalbano dice

    Sin emocionalidad las ideas son pájaros sin alas. Sospecho que el mundo gira sobre una canción más que por una ley física. Gracias por la música y la curiosidad en vilo. Abrazo cantado.

  7. Silsh dice

    Lo que importa es la música. Sí,deliciosa.

  8. Alberto dice

    Horacio. Bienvenido al periodismo. Me alegra volverlo a leer. Ahora sugiero yo, dediquese a lo suyo y ahorrenos sus per que le piacce. a quien le interesa si a ud le gusta fred astaire? No se vaya por las ramas y pierda el foco como a veces hace Victor Hugo cuando la juega de culto.
    Un abrazo

    1. Horacio Verbitsky dice

      No la escuches si no te gusta. Yo la pongo porque me da felicidad. No es obligatorio.

  9. Karina dice

    Gracias Horacio por seguir escribiendo-nos

  10. Cristián Fèvre dice

    Horacio: Excelente como siempre tus notas, y excelente Jessica Williams. Me encanta y escucho mucho jazz y esta pianista es excelente. Un fuerte abrazo! (aunque no nos conozcamos).

  11. Radi dice

    Cómo siempre, una joya del periodismo investigativo.

  12. eugenia berneker dice

    leo la nota con musica y vuelvo¡

  13. noemi naoón dice

    Muchas gracias. Buscaré su página y sus temas en youtube. Un verdadero hallazgo.

  14. Angela Mabel Vecino dice

    Grande querido Hiracio q gusto leer y escuchar música hermosa

  15. Fernando dice

    Grande Horacio, la nota excelente, para desgranar y divulgar de a pedazos, como siempre con sus investigaciones. Lo de esta señora Williams: tre-men-do. Muchas gracias por todo.

  16. Myriam dice

    Impresionante. Desasnada por el Perro.

  17. Gabriela dice

    La escucharemos. Un placer la música y la publicación. Felicitaciones y gracias.

  18. Laura dice

    No salió bien y está pasándola muy mal, ella misma lo cuenta en http://www.jessicawilliams.com/donations/index.html

  19. Rafael dice

    Excelente gusto para la música. Se agradece la revelación.

    1. Carlos dice

      Grande, Horacio. Denso y arduo de digerir el documentadísimo y conceptuoso artículo. Por lo visto, bien nutrido del mejor jazz.

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