La ñata contra el vidrio

El pueblo asiste desde lejos a las reyertas en la Corte Suprema y los pedidos de juicio polìtico

“Algo huele a podrido en Dinamarca…”

Sin pretensiones literarias podemos trasladar lo nauseabundo a nuestro país. Y con lenguaje más acriollado repetir aquello de que el “pescado se pudre por la cabeza”.

El Tribunal Alto que tiene sus despachos en el cuarto piso palaciego está integrado por dos jueces que originalmente fueron designados por un decreto del Presidente de la Nación, ignorándose olímpicamente el procedimiento establecido por la Constitución Nacional merced a la doctrina “si pasa, pasa”. Como no pasó, esas personas que aceptaban ocupar despachos en el cuarto piso violando la ley hoy dictan fallos donde se supone que establecen justicia. Uno de ellos, el doctor Carlos Rosenkrantz, que tenía una página cuando ejercía como abogado representando a numerosas empresas, entre ellas al Grupo Clarín, se apresuró a borrar la publicidad pero obviamente no pudo borrar su trayectoria. Además fue el autor intelectual del fallo conocido como “2×1”, que fue dejado sin efecto por la resistencia popular, mediante la sanción inmediata de una ley.

En estos días asistimos a una disputa entre el actual Presidente del Tribunal Alto con el Presidente anterior. El pueblo con la ñata contra el vidrio se enteró de esa disputa “mediocre”, al decir de uno de ellos. Digamos que no fue un buen ejemplo para generar seguridad jurídica.

Como si esto fuera poco, haciendo gala de un asombroso republicanismo, hubo descalificaciones de una integrante del Parlamento Nacional, seguido de un pedido de juicio político, a un miembro del Poder Ejecutivo. El tema que generó la disputa fueron las generosas prisiones preventivas dispuestas por jueces, que curiosamente tenían como destinatarios a personas opositoras al gobierno.

En medio de estas disputas de alto nivel, tal vez ignoradas por el pueblo, se desconoce el retroceso social impuesto por el modelo económico, con poca información de los medios hegemónicos, pero con profundo dolor de quienes son sus víctimas. Es fácil comprobar las estadísticas, pero preferimos no hablar de números sino de las causas del sufrimiento. Aumentó la desocupación, bajó el consumo, aumentaron las tarifas, bajó el poder adquisitivo del salario, bajaron los haberes de los jubilados, cierran empresas, aumentó la pobreza y la indigencia.

Aumentó la tasa de actividad porque no alcanza con el ingreso de un solo empleo, hace falta otro para llegar a fin de mes. Aumentaron los comedores comunitarios y las ollas populares.

Aumentó el trabajo en negro. Ninguna paritaria logró un porcentaje de reajuste salarial que logre empatar con el aumento de la inflación. Aumentó la fuga de capitales y el endeudamiento.

El Congreso Nacional debatirá el proyecto de Ley de Presupuesto 2019, requerido por el FMI, de ajuste y recesión. El oficialismo es minoría en ambas Cámaras.

Creo que el día que se trate en Diputados, posiblemente el 24 de octubre, el pueblo no tendrá la ñata contra el vidrio y seguramente se dará cita en el Congreso para dar un caluroso apoyo a los legisladores que lo rechacen para que el Poder Ejecutivo cumpla con las promesas electorales que hasta hoy violó sistemáticamente.

 

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