La ONU de Trump

El Presidente estadounidense y su "Board of Peace"

 

La megalomanía de Donald Trump ha dado lugar a la creación de un nuevo organismo internacional, de contornos imprecisos, denominado Board of Peace (Junta de la Paz), que pretende constituirse en una suerte de ONU paralela, ad usum, del Presidente estadounidense.

No debe ser confundido con la Junta de Paz para Gaza, que es una iniciativa que anunció Trump en su Plan de Paz de septiembre y que cuenta con el respaldo formal del Consejo de Seguridad de la ONU. En noviembre, este mismo consejo autorizó un mandato para una Junta de Paz, pero solo hasta 2027 y centrado exclusivamente en el conflicto de Gaza. Rusia y China, dos potencias con derecho a veto, se abstuvieron, quejándose de que la resolución no otorgaba a la ONU un papel claro en el futuro de Gaza.

Según lo que se ha sabido del estatuto constitutivo redactado por Trump, el Board of Peace, en cambio, trabajará para "restaurar un gobierno confiable y legal y asegurar una paz duradera en áreas afectadas o amenazadas por conflictos” en el mundo entero.  El documento señala que aspira a ser "un organismo internacional de consolidación de la paz más ágil y eficaz". Se añade que la paz duradera requiere "el coraje de alejarse de instituciones que han fracasado con demasiada frecuencia", en clara referencia a la ONU. Es previsible que ni los países de la Unión Europea —enfrentados a Trump por las pretensiones sobre Groenlandia—, ni los BRICS, ni China, ni Rusia, acepten integrar tan peculiar organismo. De modo que, rodeado solo por gobiernos vasallos, como el de Milei, la ocurrencia de Trump no tendrá largo recorrido.  

El Board of Peace fue presentado oficialmente en el Foro de Davos, con la presencia de algunos de los jefes de Estado invitados por Trump. Entre ellos se encontraban Javier Milei; el Presidente de Paraguay, Santiago Peña; el de Indonesia, Prabowo Subianto; el Primer Ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, y el de Armenia, Nikol Pashinyan. “Todos son amigos míos, me gustan todos. Son grandes líderes”, ha asegurado Trump entre las risas de los presentes. Alrededor de 60 países de los 193 que conforman las Naciones Unidas han sido invitados por Trump para integrar el nuevo organismo. Ocho países de mayoría musulmana (Arabia Saudí, Turquía, Egipto, Jordania, Indonesia, Pakistán, Qatar y Emiratos Árabes Unidos) emitieron un comunicado conjunto en el que anunciaron que se sumaban al Board con la esperanza de dar apoyo a “una paz justa y duradera” en el conflicto de Oriente Próximo “basada en el derecho palestino a la autodeterminación y contar con un Estado propio”. Otros de los países que adhieren tienen una política exterior marcadamente proestadounidense, como son los casos de Albania, Argentina y Hungría.

En la presentación en Davos no se ofrecieron detalles sobre el estatuto del nuevo organismo, pero se conocen trascendidos difundidos desde la Casa Blanca. De acuerdo con estas versiones, Trump presidirá el organismo a título personal, de modo que cuando finalice su mandato de Presidente de Estados Uindos podrá continuar al frente del Board. También se otorga así mismo una amplia autoridad sobre la composición, el funcionamiento e incluso la continuidad del organismo. Solo él invitaría a los Estados a unirse, renovar o dar de baja su membresía, nombrar y destituir a los miembros de la Junta Ejecutiva, nominar a su director ejecutivo y vetar cualquier decisión ejecutiva, sujeto únicamente a un posible veto de dos tercios. Los mandatos de los jefes de Estado designados por Trump tendrán un límite de tres años y serán renovables con su aprobación, excepto para los países que aporten más de mil millones de dólares en el primer año. Trump también tendrá el poder exclusivo para crear o disolver órganos subsidiarios, emitir resoluciones vinculantes, designar a su propio sucesor y disolver la organización directamente o renovarla a voluntad cada dos años.

Se instituye también un Consejo Ejecutivo que será el encargado de establecer la agenda del Board of Peace. Entre sus miembros se encuentran Steve Witkoff, Jared Kushner, Marco Rubio, Tony Blair, el empresario Mark Rowan, el presidente del Banco Mundial, Ajay Banga, y el asesor adjunto de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Robert Gabriel. Aryeh Lightstone y Josh Gruenbaum son asesores principales. Los miembros del Consejo se reunirán al menos una vez al año para preparar los encuentros de los jefes de Estado en el Board of Peace. 

 

 

Tecnocracia para Gaza

A la creación del Board of Peace, se añade una confusa maraña de nuevas organizaciones en Gaza. La “Oficina del Alto Representante” estará dirigida por el ex coordinador especial de la ONU para el Proceso de Paz en Oriente Medio, el búlgaro Nickolay Mladenov. La Casa Blanca describió su función como "enlace sobre el terreno entre la 'Junta Ejecutiva de Gaza' y el Comité Nacional para la Administración de Gaza (NCAG según las siglas en inglés)".

El Comité Nacional para la Administración de Gaza es un comité tecnocrático integrado por palestinos y supervisado por la Oficina del Alto Representante. El Dr. Nabil Ali Shaath, quien anteriormente fue viceministro de Transporte de la Autoridad Palestina, lo dirigirá. No está claro si la nueva administración gozará de amplia libertad de acción porque, a su vez, se crea también la “Junta Ejecutiva de Gaza”, que apoyará a la Oficina del Alto Representante. Aunque el alcance de su autoridad no está claro, entre sus miembros se encuentran el ex Primer Ministro británico Tony Blair; el enviado especial de la Casa Blanca, Steve Witkoff; Jared Kushner, yerno de Trump; Marc Rowan, director ejecutivo de Apollo Global Management; Ajay Banga, presidente del Banco Mundial; el empresario chipriota-israelí Yakir Gabay y la política neerlandesa Sigrid Kaag. Además, se suman representantes de Qatar como Ali Al Thawadi; el general egipcio Hassan Rashad, y la ministra de Cooperación Internacional de Emiratos Árabes Unidos, Reem al Hashimy. “La Junta contribuirá a respaldar una gobernanza eficaz y la provisión de servicios que promuevan la paz, la estabilidad y la prosperidad del pueblo de Gaza”, señaló la Casa Blanca en su comunicado oficial.

Israel rechazó la composición de la “Junta Ejecutiva para Gaza” anunciada por el Presidente de Estados Unidos y reclamó explicaciones por la inclusión de funcionarios de Turquía y Qatar. Según informaron agencias internacionales, el desacuerdo sería por los complejos vínculos con el conflicto de Medio Oriente de ambos países. En un comunicado, la oficina del Primer Ministro Benjamín Netanyahu afirmó que el anuncio “no fue coordinado con Israel” y que “contradice la política del gobierno israelí”. Todo parece indicar que su objeción se dirige a la inclusión de un ministro de Turquía, al que Israel quiere impedir el despliegue sobre el terreno en Gaza. También incluye representantes de Qatar y Egipto, dos países que han expresado su rechazo hacia la ofensiva israelí en la Franja.

 

 

El desarme de Hamas

Otro de los temas espinosos que la “Junta Ejecutiva para Gaza” deberá abordar es la cuestión referida al desarme de Hamas. Aparentemente, Nickolay Mladenov está totalmente de acuerdo con el objetivo declarado de Israel: el desarme de Hamás. Pero lo cierto es que aún no se han enfrentado a una negociación en la que Hamás tenga que aceptar su propio desmantelamiento. La Casa Blanca está expresando optimismo sobre la posibilidad de un desarme consensuado, argumentando que Hamás está señalando una voluntad de cooperar y está adoptando el enfoque egipcio y europeo de un proceso gradual que implica primero entregar armas pesadas como cohetes y RPG y eventualmente integrar a algunos miembros de Hamás como oficiales de policía en Gaza. Esta dificultad le permite a Israel mantener el control militar sobre el sector delimitado por la “línea amarilla”, y continuar con sus agresiones constantes que han provocado la muerte de más de 460 palestinos desde que se declaró el alto el fuego. La expulsión de palestinos en Jerusalén Oriental se acelera al mismo tiempo que Israel intensifica la expansión de asentamientos y proyectos de infraestructura que rompen la continuidad territorial palestina en la Cisjordania ocupada, según advirtió la Oficina de Derechos Humanos de la ONU en los territorios palestinos ocupados. “Estamos viendo números sin precedentes de desplazamiento forzado y expansión de asentamientos, que socavan el derecho del pueblo palestino a la autodeterminación”, subrayó Ajith Sunghay, jefe de dicha oficina.

 

 

Opiniones

La “Junta Ejecutiva de Gaza” no incluye a ningún representante palestino. Sólo el Comité Nacional para la Administración de Gaza contempla la presencia de palestinos, pero son meros funcionarios, que no tomarán las decisiones relevantes. Esto le permite al columnista de Haaretz, Jack Khoury,  considerar que “el anuncio del Presidente Donald Trump sobre la creación oficial de la Junta Ejecutiva de Paz de Gaza no es una mera iniciativa diplomática. Es una declaración con un significado mucho más profundo: la restauración de un protectorado internacional, y sobre todo estadounidense, sobre el pueblo palestino. 78 años después de la Nakba y del fin del Mandato Británico, los palestinos se encuentran nuevamente viviendo bajo un mandato, esta vez estadounidense, envuelto en el lenguaje de "paz, reconstrucción y estabilidad". 

En cuanto al Board of Peace, los Estados democráticos tendrán que decidir si contribuyen a la demolición del orden internacional que surgió luego de la Segunda Guerra Mundial y lo sustituyen por otro dirigido por un ególatra caprichoso como Donald Trump. En recientes declaraciones, el presidente estadounidense ha manifestado que no se siente limitado por el derecho internacional y que “su límite es su propia moralidad”, de modo que todo el mundo ya sabe a qué atenerse. Trump apuesta por el “poder coercitivo puro”, es decir, un orden regulado por la capacidad de los Estados para extorsionar o chantajear a los países más débiles. Parece difícil pensar que los países europeos más importantes, como Gran Bretaña y Francia, puedan sumarse a una iniciativa donde perderían el derecho de veto que tienen en el Consejo de Seguridad de la ONU. Convencido de que esa iniciativa tiene por objetivo vaciar de contenido a la Organización de Naciones Unidas (ONU), Emmanuel Macron afirmó que “Francia y Europa están comprometidas con la soberanía nacional y la independencia, con Naciones Unidas y su carta”. 

En Davos, Macron hizo una vibrante defensa del “multilateralismo” frente a “un enfoque neocolonialista” declarando que “no se debe aceptar pasivamente la ley del más fuerte”. Es difícil imaginar que el resto de Estados democráticos puedan aceptar integrar una institución donde la agenda estará sujeta al capricho de su Presidente. Por otra parte, según lo que establece la Constitución estadounidense, el presidente Trump debe retirarse al cumplir su segundo mandato. ¿Qué quedará en pie del Board of Peace una vez que tenga que entregar el mando a su sucesor? Por lo tanto, cualquier Estado que acepte participar en este proyecto estrafalario cometerá un suicidio político. Desde luego, los vasallos del tecnofeudalismo como Milei u Orbán no pondrán mayores reparos. Algunos países árabes pueden acompañar para mantener alguna capacidad de influencia sobre el conflicto palestino. Pero el invento tiene fecha de caducidad garantizada.

 

 

Milei

El Presidente Javier Milei, como era de esperar, a través de un posteo en X, celebró la convocatoria: “Gracias, Presidente Trump. Es un honor para mí haber recibido esta noche la invitación para que la Argentina integre, como miembro fundador, el Board of Peace, una organización creada por Trump para promover una paz duradera en regiones afectadas por conflictos, empezando por la Franja de Gaza”. En el mismo mensaje, Milei afirmó que “la Argentina siempre estará del lado de los países que luchan de frente contra el terrorismo, que defienden la vida y la propiedad, y que promueven la paz y la libertad”, y consideró “un honor” acompañar a Estados Unidos en esa iniciativa que aprobó antes de conocer que la inscripción puede costar mil millones de dólares. La decisión de Milei se adopta en momentos en que el Ministerio de Relaciones Exteriores de la Argentina está a punto de abandonar alrededor de 50 organismos internacionales, siguiendo la estela de los Estados Unidos. Y como muestra de desinterés por la diplomacia, se ha designado a un troll para representarnos ante la Unión Europea.

 

Resulta penoso contemplar cómo el patrimonio institucional, diplomático y simbólico de un país, construido con el esfuerzo de numerosas generaciones, se puede destruir con tanta facilidad por un advenedizo de la política, un ególatra que se siente atraído por otro megalómano de similar factura. Es de suponer que todavía quedan en los partidos políticos argentinos personas que contemplan con horror el desarrollo y consolidación de esta tragicomedia. Si no ponen más entusiasmo en evitar los daños inferidos por los autócratas, la historia difícilmente les perdonará tanta estulticia. 

 

 

 

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