La otra campana

Agustina Gamboa Arias reveló que su padre biológico, un sacerdote "pro vida" de Salta, la negó como hija desde que nació

 

En pleno debate sobre la despenalización del aborto, Agustina Gamboa Arias, hija del sacerdote de la Iglesia Católica de Salta, Carlos Gamboa (foto), decidió contar su historia en sus redes sociales. Su progenitor, consultado por la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE), declaró en el programa La otra campana estar a favor de las dos vidas utilizando los slogans “sí a toda vida”, “toda vida vale”. Pero estas afirmaciones se encuentran alejadas de los estándares de vida que Agustina relata haber vivido. Estos se vinculan al poco afecto, el desamparo y la privación del derecho a la identidad que el sacerdote dejó de lado, a cambio de privilegios económicos y en complicidad de la Iglesia Católica salteña. Nadie debía enterarse de su existencia.

Agustina tiene dieciocho años, es feminista y está a favor de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo. Cuando iba al colegio fue Secretaria General del Centro de Estudiantes, hoy no milita en ningún espacio político pero admite estar “presente en todas las movilizaciones que puede”. Considera que el abandono es “muerte” y que la fe católica no debe imponerse en la vida republicana. Su madre y su “padre de corazón” la acompañan en una formación vinculada a los derechos humanos, de las mujeres y sexualidades disidentes y si bien siempre supo de dónde venía y quién era, la respuesta a la pregunta sobre el abandono de su padre es todavía una incógnita.

La madre de Agustina se llama Virginia Arias. Es salteña pero hace catorce años vive en Buenos Aires junto a su actual marido Eduardo y sus cuatro hijos. Cuando quedó embarazada de Gamboa (que ya era sacerdote y mantenía una relación clandestina) él decidió no hacerse cargo y desapareció de su vida. Virginia tomó la decisión de continuar con su embarazo y siempre quiso que su hija lleve el apellido del padre biológico para garantizar el derecho a la identidad de Agustina.

Carlos Gamboa, que pregona por los canales de televisión la importancia del acompañamiento a las mujeres en situación de vulnerabilidad, se desentendió de su hija desde el día de su nacimiento en el año 2000. En los primeros dos años de vida se negó a reconocerla, por lo que fue anotada en el Registro Civil sólo con el apellido de la madre, Arias. Luego de dos años de lucha, la madre recurrió a una abogada y por un acuerdo extrajudicial obtuvo el reconocimiento del presbítero.

Los encuentros eran efímeros y a escondidas. Con sólo seis años de edad, el progenitor le manifestaba que la amaba pero que establecer un vínculo padre-hija era una cuestión imposible. Ella esperaba sus llamados pero nunca llegaban, ni siquiera en sus cumpleaños. Su silencio se hizo costumbre. En la búsqueda de su identidad, Agustina, más madura, intentó por medio de las redes sociales contactarse con familiares que nunca había conocido. Encontró una prima. En esta ocasión, el cura salteño se escondió tras un teléfono y realizó llamadas que incluían maltratos verbales y psicológicos a su hija y a su ex mujer. Otros actos violentos sufrió Virginia Arias, después de reclamarle el pago de la cuota alimentaria por la hija y que Gamboa no depositara el dinero.

“Carlos Gamboa en la entrevista dice que la Iglesia debe formar y respetar a las personas pero él nunca lo hizo conmigo, sus acciones afectaron mi forma de ser, la forma en la que me vinculo con las personas y cómo me desarrollo en el plano emocional habiendo vivido tanta manipulación afectiva, habiendo oído tantas palabras vacías que me afectaron para siempre”, afirmó Agustina.

Cuando Agustina estaba en tercer año del secundario sufrió una fuerte depresión por la ausencia del padre. La madre la acompañó a Salta a buscarlo pero Gamboa se escondió e intentó escapar. Después de cinco días de recorrer la provincia sin dar con el paradero del cura, finalmente lo encontraron en la puerta de una Iglesia. Estaba por iniciar una misa. El encuentro no fue bueno, la llevó a la parte trasera de la Iglesia para que nadie la viera, pero ella no aceptó y le pidió a los gritos que se hiciera cargo. En ese momento Agustina sintió que no podía ser más cómplice de la situación que vivía. Discutieron y ella le dijo todo lo mal que la había hecho sentir a lo largo de su vida. Gamboa, sin remate, se fue de la Iglesia y no dio la misa. Fue la última vez que se vieron. “Después del último encuentro me imaginaba desenmascarando todo, por suerte tengo que decir que publicar esto ahora fue el momento justo e indicado, es un buen golpe en vísperas de la decisión por la ley IVE”, confesó Agustina en diálogo con El Cohete a la Luna.

Hoy a tres años de ese encuentro y a una semana de tratarse la ley IVE en el Senado de la Nación, la joven sintió la necesidad liberarse del estigma que le impuso la curia al nacer. “Tuve un montón de mensajes de chicas diciéndome que su papá es cura y que no se animan a contarlo. Mi recomendación fue siempre hacer lo que una quiera. A mi nadie me obligó, todo lo que hice fue mi decisión. Lo único que pude responderles fue que hagan respetar sus derechos y hagan lo que sientan cómodas de hacer, es su vida, es su identidad”, agregó Agustina. La decisión de publicar la carta fue por la lucha de aborto legal, seguro y gratuito.

 

 

OPERACIÓN ARAÑA

La Tierra tiembla Desde Abajo
#8ASeraLey
#AbortoLegalYa

La ciudad feminista es un cuerpo colectivo que activamos entre todas y que nos permite reapropiarnos de nuestros cuerpos que son nuestros territorios. Aborto legal es vida, es deseo, es salud y es autonomía”.

En el día de hoy Ni Una Menos, la Campaña y las Metrodelegadas convocan a las organizaciones populares para la acción llamada #OperaciónAraña. La misma consiste en en hilar la ciudad desde los conflictos sociales que atraviesan las vidas de las mujeres y de todas las personas con capacidad de gestar, teniendo como centro urgente la legalización del aborto. Cada recorrido de línea de subte expresará una línea de conflicto. Tomarán la palabra en nombre propio y desde sus autonomías.

  • “La línea A pone en escena la demanda por el aborto desde la perspectiva de los derechos humanos exigiendo el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos.
  • En la línea B decimos que #LaMaternidadSeráDeseadaONoSerá porque #NosMueveElDeseo.
  • La línea C pone en juego el aborto desde una autonomía que se sostiene en lazos comunitarios: para poder decir NO cuando lo decidimos, y para afirmarnos en cuidados colectivos que son los que nos enseñaron a tejer una genealogía de mujeres que en su tiempo y en diferentes territorios rompieron el mandato de ser envases reproductivos para transmitirnos formas de vida colectiva. No reclamamos la autonomía del individuo separado, sino una autonomía para desplegar un deseo común.
  • La línea D exige Educación Sexual Integral para descubrir, anticonceptivos para disfrutar, aborto legal para decidir en libertad y para hacer un mundo habitable para todes.
  • La línea E exige información para decidir contra la desinformación opresiva.
  • La línea H expone el tema del aborto como cuestión de salud pública. La discusión no es aborto sí o no, como cuestión moral y religiosa, sino aborto clandestino o aborto legal, seguro y gratuito. El aborto seguro es salud, las muertas por aborto clandestino son femicidios de Estado”.

 

Participan: Yo no fui, Trabajadoras del área de educación del Museo Nacional de Bellas Artes, Taller de Serigrafía Colectiva, SITRAJU – Comisión géneros y diversidades, Serigrafistas Queer, Secundarixs – Coord. Estudiantil de Base, Secret. de Género – CTA de lxs Trabajadorxs, Futura, Quimeras (en Democracia Socialista), Poetas por el aborto legal, Poder Popular, Pañuelos en Rebeldía, Pandilla Feminista, Nuevo Encuentro, No Tan Distintas, Mujeres Públicas, Mujeres de Artes Tomar (MAT), MUA, MPLD Corriente Villera 21-24/Zavaleta, Movimiento Feminista Tango, Movimiento de los Pueblos, Megafónicas, Matria, Mariposas AUGe, Mantera Feminista, Mala Junta – Patria Grande, Magdalenas 2da y 3ra generación, Línea peluda, La sublevada, La Revancha Programa (FM La Tribu), La Negra del Sur, La Maldonada, Juntas y a la izquierda, Insurrectas – Mujeres por la liberación (CCRS y CR), Hienas, Grupo de Arte Callejero (GAC), Gráfica Insurrecta, Fútbol militante, Fundación Soberanía Sanitaria, FUNAS – Colectivo FindeUNmundO, Frente Popular Darío Santillán, Frente Feminista Matero, FM La Tribu, Fieras, Espacio en Construcción de Artistas Feministas, Escuela de Teatro Político MP La Dignidad, Encuentro de Feminismo Popular, Emergentes, Corriente Popular Juana Azurduy, Coro abortero, Comunicadas, Comediantes Argentinas, Colectivas Músicas, Colectiva Gráfica, Campaña Nacional contra las Violencias hacia las Mujeres, ATE Salud, ATE Desde Abajo, ATE Capital, Asolar, Asamblea Popular Feminista Comuna 5, Asamblea Lésbica Permanente, Argentinas Autoconvocadas, Asamblea Feminista Flores para acabar.