La cuestión de Ormuz parece paralizada, o quizá se mueve en una dimensión paralela. Las noticias de conflictos parecen minimalistas respecto a semanas atrás, pero algo está sucediendo. La situación fue revelada por el Presidente Trump a Axios el 9 de agosto. En unas breves declaraciones, Trump comentó que se está negociando para terminar con la guerra: "La situación económica de Irán es desastrosa, no tienen dinero para pagar las tropas", sostuvo. Al mismo tiempo, Washington mantiene la presión económica, como anunció el viernes 14 el secretario del Tesoro, Scott Bessent: "Medidas económicas como el mundo nunca ha visto a partir del lunes". Las medidas de represalia, según dijo el Presidente, están resintiendo la economía iraní. Agregó que Estados Unidos puede resistir el momento con el barril de petróleo a 75 dólares. Concluyó con una frase optimista: "Al final todo se resuelve; es como una partida de ajedrez".
Viniendo de Trump, frases como estas suenan extrañas. El juego de ajedrez requiere calma, sentarse a reflexionar, pensar, actitudes que no pertenecen a la naturaleza del Presidente estadounidense, pero eso estaría sucediendo. Si así fuera, nos encontraríamos con dos novedades. La primera sería que los halcones de Washington por el momento no dirigen el juego; crucemos los dedos. La segunda es que la diplomacia estadounidense parece imponerse como alternativa, desplazándose con autonomía respecto de la lógica bélica, a la que había estado subordinada, como hemos dicho en dos ocasiones en El Cohete.
Trump ha probado todo, menos la atómica. Los sauditas le tiraron un salvavidas con la llamada de Bin Salman aconsejando al Presidente no reincidir en la tentación de la violencia; ciertamente, el informe del general Caine (y los consejos) sobre la escasez de armas defensivas/ofensivas también habrá influido, y lógicamente, la ausencia de soluciones mágicas. Hay que señalar que todos los sujetos políticos de la región, salvo Israel, anhelan estabilidad y el regreso a la normalidad.
El nuevo rumbo diplomático pareció confirmarse con una indiscreción publicada el 9 de agosto por el Wall Street Journal: el Presidente estaba listo para declarar la victoria y cerrar el conflicto si Irán hubiese reabierto el estrecho, aun sin algún acuerdo sobre la cuestión nuclear.
No sucedió; los iraníes no se fían del Presidente y siguen la línea trazada: aguantar, resistir; están en casa propia, mientras que para Estados Unidos sería difícil sostener los gastos de una renovada presión militar, con la destrucción sufrida en instalaciones y bases de la zona.
Podríamos agregar una tercera novedad: que el juego apocalíptico de Israel en esta fase del conflicto ha quedado desplazado. Netanyahu, con las elecciones en la puerta, para mantener el estilo intransigente ha rechazado públicamente el programa para Gaza elaborado por el Board of Peace y bombardea el Líbano con fósforo blanco.
En Irán, los comentarios sobre el rumbo del conflicto son siempre los mismos: "No estamos negociando", o también "No hay ningún progreso en las conversaciones, dado que no existen". Lo sabemos, es el estilo de Teherán cuando se trata de diplomacia; todo se mueve de manera subterránea.
En cambio, quien sí se ha pronunciado es el secretario del Consejo Supremo para la Seguridad Nacional, Mohammad Bager Zolqadr, que ha enumerado las condiciones de reapertura del estrecho de Ormuz, que son siempre las mismas, más detalladas en sus exigencias.
En el ámbito iraní también se han verificado movimientos internos; lo que emerge en Irán es la afirmación del ala negociadora, encarnada en la persona del Presidente, el doctor Masoud Pezeshkian, y en el ministro de Exteriores, Abbas Araghchi; también aquí hay que cruzar los dedos.
El Presidente, particularmente, ha sido blanco de repetidas voces que anunciaban su dimisión. La agencia de noticias estatal Irna declaró en una nota del 14 de agosto titulada "Las dimisiones que nunca sucedieron, la autopsia de una narración repetitiva", que por seis veces en los últimos dos años se anunció la dimisión de Pezeshkian en medios en lengua persa situados en el exterior, "los mismos medios que en un momento tan delicado han alimentado las tensiones bélicas". Claramente, estos medios cuentan con el apoyo de la administración estadounidense y probablemente son financiados desde Washington.
La última y más grave de estas voces, según Irna, fue la versión de una carta de dimisión entregada directamente al ayatolá Khamenei, que, a su vez, habría avalado la decisión del Presidente.
Se sucedieron dos desmentidas, las de la oficina de Khamenei y las del propio Presidente; posteriormente, Pezeshkian tuvo que hacer una declaración fuerte, que era difícil dialogar con la Guía Suprema Mojtaba Khamenei, lo que en cierto modo avalaba los rumores sobre la presunta indisposición física de la Guía Suprema a raíz de los ataques del 28 de febrero, pero la afirmación consiguió su objetivo; finalmente, se reunieron el 10 de agosto, lo que significó un espaldarazo para el Presidente que pudo dialogar cara a cara con Khamenei.
Pero ya antes la República Islámica vivió otras convulsiones que apuntaban a desestabilizar no solo al Presidente, también a la Guía Suprema, en un conflicto político que bien podríamos calificar de interfamiliar.
Iran International del 8 de agosto en "Cleric summoned after calling to replace Islamic Republic with 'islamic government'", informa que la convocatoria del Tribunal Clerical fue para el religioso Mohammad-Bagher Kharrazi, por haber auspiciado la sustitución de la República Islámica por un "gobierno islámico" más intransigente, y haber planificado la movilización de 250.000 personas capaces de rodear las sedes gubernamentales.
El portavoz de la Magistratura Asghar Jahangir declaró que "inmediatamente después de sus recientes declaraciones se iniciaron acciones legales para perseguirlo".
En un video difundido la primera semana de agosto, Kharrazi afirmaba que la República Islámica ya no funcionaba y que su organización tenía ya preparados los planes para sustituirla con un "gobierno islámico"; la organización a la que se refiere es el Hezbollah iraní, de la que es dirigente.
También declaraba que "el señor Khamenei y el gobierno tienen que entender que una organización de 250.000 hombres está lista para movilizarse". Atacaba además al Presidente calificándolo de "bufón que no entiende nada".
Kharrazi, como todos los descendientes del Profeta, tiene derecho a utilizar turbante negro, y está ligado con la familia de la Guía Suprema; su hermana está casada con Masoud Khamenei, el hermano mayor de Mojtaba Khamenei.
Kharrazi se presenta como un confidente de largo curso de la Guía Suprema, afirma que lo conoce desde hace 40 años y que su pensamiento es más radical que el del padre asesinado el 28 de febrero.
El contenido de sus conversaciones privadas con Mojtaba Khamenei no ha podido ser verificado.
Ya la CNN en una transmisión del 18 de julio, con motivo de los funerales de Alí Khamenei, advertía sobre la efervescencia que agitaba el ala más radical del poder, que sostenía la idea del cerco en torno a la Guía Suprema; los radicales sostenían que el trío compuesto por el Presidente, Pezeshkian, el ministro de Exteriores, Araghchi, y el negociador, Bagher Ghalibaf, que compone el liderazgo más visible de la República, está complotando para consolidar su poder y dar un golpe de Estado; en El Cohete hemos hablado del cierre del Parlamento por cinco meses y los choques institucionales que se sucedieron, que dieron origen a la acusación de "golpe de Estado". La CNN cita al especialista en asuntos de Irán Arash Azizi, que reside en Estados Unidos: "La continuada ausencia de Mojtaba significa que no tienen acceso a él, de allí la acusación de golpe de Estado".
Los analistas que siguen el proceso afirman que el régimen permanece unido en su objetivo principal, poner fin a la guerra, con dos condiciones: el retiro de las sanciones y la conservación del control del estrecho de Ormuz.
Con relación al estrecho, el ministro de Exteriores de Qatar, Majed Al Ansari, ha declarado respecto a la negociación Omán/Irán: "Vemos este proceso con gran optimismo y esperamos ver cuál será el resultado final". Teherán y Mascate habrían ya acordado las coordenadas de las rutas de navegación y estarían ultimando detalles para regularizar el tránsito de las naves. El acuerdo con Omán que necesita Teherán se apoya en tres certezas: 1) Irán ha ganado la guerra; 2) Irán sabe que no recibirá indemnizaciones de guerra de parte de Estados Unidos e Israel y el tránsito de naves le puede garantizar un ingreso de divisas diario, directo y continuado, y 3) la posguerra será un momento tan difícil para Irán como la guerra misma, con la economía en gran dificultad (como dijo Trump) y una reconstrucción problemática, con el agregado del problema estructural que es la escasez de agua.
Trump ha comparado la negociación diplomática con el juego de ajedrez, pero sus jugadores deberán estar muy atentos frente a estos ajedrecistas expertos, donde paciencia y tiempo se mueven en coordenadas distintas a las urgencias occidentales; los persas recibieron el juego desde la India en el siglo VI, lo perfeccionaron con el nombre de chatrang para difundirlo posteriormente en el mundo islámico y Europa, pero el aporte fundamental de los persas fue la creación del concepto de jaque mate o sha mat: el rey está muerto, No Kings. Trump está avisado.
Colaterales
- Negociar con el que manda. Nuevo rumbo de la diplomacia china: Frente a la situación en el estrecho de Bab el-Mandeb, la dirigencia china ha optado por recurrir directamente a los hutíes para garantizarse el pasaje de los buques petroleros de Riad cuyo destino final son las refinerías chinas. El pasaje de las naves entonces no deriva de normas del derecho internacional, por lo que el concepto de libertad de navegación cambia su naturaleza.
China no se puede permitir interrupciones prolongadas de abastecimiento petrolífero; de allí nace una estrategia que los analistas llaman deconfliction, o gestión preventiva del riesgo a través del diálogo con todos los actores que participan. La política china sigue esta línea tradicional en política exterior: proteger sus intereses sin asumir los costos militares o políticos de la seguridad de la comunidad internacional; obviamente cuando en dicha comunidad opera un sujeto político agresivo e inestable como Estados Unidos la prudencia es obligatoria.
Para el movimiento Ansar Allah, el acuerdo con China es una especie de maná; cada nave autorizada a atravesar el pasaje es una forma implícita de reconocimiento político. De organización armada pasan a transformarse en poder regulador, una forma embrionaria de gobernanza. - Terminó la "Campaña de 40 días" lanzada por Ucrania contra Rusia. Dicha campaña consistió en el lanzamiento de grandes drones para golpear objetivos estratégicos ubicados en la Rusia profunda; el objetivo político era empujar a Putin a la mesa de negociaciones. Según los aliados de Kiev, una operación para cambiar el curso de la guerra.
Claramente nada de eso sucedió; la guerra tecnológica a base de drones lleva a golpes propagandísticos aptos para los medios de comunicación, haciendo saltar refinerías, depósitos logísticos o naves de la flota sombra de Moscú. Le complican la vida a Rusia, pero no pasan de allí; la realidad sobre el campo nos cuenta que nos encontramos en una guerra de desgaste, donde la capacidad de sostener un conflicto a largo plazo es la clave del éxito.
La respuesta de Rusia ha sido imponente, sobre todo contra el óblast de Odessa; por allí pasa alrededor del 70% de las exportaciones totales de Ucrania y más del 90% de la exportación agrícola. Si Rusia sigue golpeando en el mar Negro, Ucrania podría perder entre el 1% y el 1,5% del PBI antes del fin de 2026. Un detalle poco difundido es que Rusia destruye las estaciones de servicio, lo que provoca muchos inconvenientes en la retaguardia ucraniana.
La densidad de los ataques rusos podría indicar que Moscú ya no actúa con el freno de mano; probablemente ha internalizado que Occidente está cerrado a cualquier salida de la guerra que no sea la rendición de Putin y que los acuerdos de Anchorage han quedado definitivamente superados. - Ankara Confidencial. Operación con ribetes cinematográficos, así puede considerarse el traslado de Trump después de la clausura de la reunión de la OTAN en Turquía, dejando el Air Force One volando como señuelo, frente a la alarma de un atentado misilístico para asesinarlo, mientras el Presidente viajaba en un jet privado en la cola del Boeing presidencial hacia el destino en una base militar británica. La alarma de atentado lanzada por los servicios israelíes no fue considerada fundada por la CIA, según The Washington Post; no obstante estas consideraciones, el servicio de seguridad organizó la pintoresca fuga de Trump hacia el Reino Unido.
Fuentes turcas desmintieron la alarma; según el diario Middle East Eye, "el informe de la inteligencia israelí era probablemente una estratagema del gobierno Netanyahu para presentarse como protector de Trump, sabotear la negociación con Irán y minar la aparente estrecha relación de Trump con Erdogan". Detrás de estos juegos de guerra, los analistas sostienen que la cuestión es el equilibrio entre las potencias regionales. Trump levantó la prohibición a Turquía de adquirir aviones F-35; esta concesión fue pésimamente recibida por Netanyahu, que ve amenazada la superioridad bélica de Israel; el falso informe israelí podría haber sido un mensaje a Estados Unidos en este sentido.
Trump, exasperado por su escasa o nula capacidad de presionar a Israel, parece decidido a reforzar los antagonistas de Tel Aviv; no ha comentado el Pacto de la Meca, la alianza Pakistán/Arabia Saudita/Turquía, y mucho menos se ha opuesto, dado que los tres países tienen lazos de amistad con Washington, no obstante sea una respuesta clara a los Acuerdos de Abraham, promocionados por el mismo Trump. En el futuro, una asociación suní de esta dimensión podría presentarse como dique contra un Irán chiíta, que surge reforzado por la victoria en guerra. - Turismo criminal. El portal Drop Site (@DropSiteNews) señaló que el diario Los Angeles Times está lanzando una publicidad que promociona el turismo a las Alturas del Golán, dentro de un paquete de visitas llamado "9 days in Israel", que incluye "panoramas bellísimos", visita a los viñedos y "espacios abiertos". El spot aparece como un reconocimiento escondido de la ocupación en Siria, aquello que comenzó como excursiones limitadas y se transformó en una ocupación, una anexión de hecho con la Golan Heights Law aprobada por la Knesset en 1981. La resolución 497 de la ONU del 17 de diciembre de 1981 resolvió que dicha anexión es nula y de ningún efecto jurídico internacional.
Queda flotando la pregunta acerca de la ausencia de vigilancia del diario sobre la publicidad que propone en sus ediciones.
Epílogo con arte
Sotheby's, golpe decisivo. La casa de subastas se aseguró la gestión y venta de la Colección Blaquier, con un valor estimado de 450 millones de dólares. La colección perteneció a María Elena Arrieta y Carlos Pedro Blaquier, que fue presidente de Ledesma, empresa azucarera fundada en 1908. The New York Times en 1995 declaraba que era la colección de arte privada más importante de la Argentina. Algunas ventas de la colección habían sido gestionadas por Christie's, como la venta privada de "The Zouave" de van Gogh; los herederos de Blaquier han recibido garantías de parte de Sotheby's, que los ha convencido de cambiar de caballo.
La muerte se llevó a Blaquier antes de enfrentar los tribunales con la acusación infamante de complicidad en el secuestro y desaparición de personas durante la dictadura.
La venta y dispersión de esta rica colección ayuda a reflexionar sobre la naturaleza del empresariado argentino; en Estados Unidos en el siglo XIX se crearon fortunas colosales producto del petróleo, el ferrocarril, la minería, las finanzas; pero estos capitanes de industria, además de ser duros y despiadados, acumularon colecciones de arte notables, enviando a sus especialistas en Europa con la chequera bien provista. Ese patrimonio artístico se transformó en museos, fundaciones, bibliotecas, becas de estudio, que están hoy al servicio de los ciudadanos; los nombres son Rockefeller, Morgan, Guggenheim, Frick, Getty, Morse, Schnitzer, Black, Menil, Jorge Pérez, Broad, para señalar los más conocidos. En la Argentina no sucedió nada de eso; en todo caso, los empresarios argentinos serán recordados por otras cosas, por el apoyo a la dictadura videlista en 1976, por ejemplo, o la creación de esa monstruosidad que es la presidencia de Milei.
De la colección Blaquier, los argentinos no verán nada, y de los dólares embolsados por sus herederos, menos.
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