La pedagogía de la crueldad

Sensei Covid es el maestro de la revelación a través del silencio.

 

If the end of the world was near…
If there was five more minutes of air
Would you…
stand here and spend them with me?
If we had five more minutes
Would I
Could I
Make you happy?
escuchado a Billy Eilish

 

Sensei Covid es el maestro de la revelación a través del silencio. Ilumina zonas de la existencia construidas a la sombra de opresiones más o menos explícitas y naturalizadas con indolencia. A diferencia de pandemias anteriores, Sensei Covid se expande en forma de muerte y preguntas.

¿Es el capitalismo lo mejor que podemos hacer? ¿Cuánto queremos saber sobre cómo se sostiene? ¿Puede haber población sin ingresos? ¿Por qué hay sectores sin derechos laborales, a la salud, a la vivienda? ¿Cuándo fue acordado? ¿Cuánta responsabilidad sobre las últimas pandemias tiene la producción industrial de alimentos? ¿Cuánto tiene que ver con la crisis del medio ambiente? ¿Qué sentido social tiene el ser con otre? ¿Cómo recuperar formas de vida comunitaria? ¿Cuánto sirve al capital la división sexual del trabajo? ¿Cuánta contaminación es tolerable, cuánta extinción? Los ingresos del 20% más rico de la Argentina equivale al 50% de los ingresos totales, ¿vamos a trabajar para recuperar la economía con esa misma ecuación? Lo que se hace visible es la desigualdad distributiva, pero lo que no deja dormir es constatar que la vida en este sistema es inviable, la nuestra, la de otras especies animales y vegetales, llevadas al borde del colapso.

Escribo ahora, cuando todavía no murió nadie que conozca, con la certeza de que más de les que quisiéramos vamos a pasar por esa vivencia y que cualquier reconstrucción desde las ruinas tiene que dar espacio al duelo colectivo y no olvidar las preguntas que nos hacemos hoy, cuando la tristeza y la estupefacción no terminaron de instalarse. Las generaciones vivas no tenemos experiencias similares ni por tanto memorias que nos ayuden a actuar en una dirección más o menos precisa. Avanzamos a tientas, por un laberinto, en una noche sin luna.

La buena noticia es que si buena parte de lo que hizo que esta crisis sea más grave se revela como inconducente, podemos instalar las bases de un nuevo acuerdo político y social, con mayor distribución imaginativa para alcanzar cuotas de buen vivir y dignidad. Sensei Covid destapó la olla de amplios sectores sociales sin derechos laborales, que viven al día, con deudas que crecen, a quienes sus patronxs someten a la arbitrariedad —alguien ya dijo ingreso universal—; sin derecho a la vivienda, que viven a la intemperie o en lugares precarios o con alquileres abusivos que hoy no pueden pagar. El aislamiento es un privilegio.

La inmediatez ruidosa de las noticias se agolpa para borrar de nuestro espectro la densidad del tiempo. Esa voracidad es parte del consumo, tal vez nuestra primera identidad. Parecen lejanos los incendios del Amazonas con el fin de ganar tierras para el cultivo industrial y alimentar animales para el matadero. Parecen lejanos los incendios en Australia y la pérdida de diversidad. Parece lejano El corazón de las tinieblas, pero está cerca, a mano, en nuestros teléfonos y conectividad, en el coltán extraído con violencia. El consumismo, parte estructural del capitalismo, del neoliberalismo, necesita fuertes dosis de complicidad. Luzco mi complicidad en mi remera comprada en una tienda global, fabricada en uno de los llamados países del tercer mundo, por maquilas. Parecen lejanos los alimentos con veneno que como hoy.

El colonialismo neoliberal tiene una vigencia tan abrumadora que no hay rincón en el globo que no sea leído en términos de mercancía. Hace un siglo y medio un filósofo americano ya había adivinado el rumbo desastroso de todo esto. La crisis del coronavirus es una crisis especista del neoliberalismo: las granjas y criaderos industriales, los mataderos, la necroindustria de la alimentación y las enfermedades infecciosas que salen de esos mercados (la gripe aviar, la gripe porcina, el coronavirus), las masacres posteriores de miles de animales no humanos enfermos. Nuestro estilo de vida está sostenido en la explotación animal y el extractivismo en los países “en vías de desarrollo”. La agricultura familiar es hoy una de las formas de soberanía radical.

Sensei Covid enseña que el virus somos nosotres, o el capitalismo, o nosotres con el capitalismo. Y el capitalismo atrapa cualquier gesto de libertad y lo tritura o lo captura. Y sabemos que el 1% de la población mundial es “dueña” de la mitad del mundo, de sus bancos, de las empresas de producción industrial de alimentos, de la tierra. Esa ficción, que sostenemos voluntariamente, no deja de ser un acuerdo coyuntural, histórico y que necesita ser reescrito. Porque no tenemos solo un problema de distribución de la riqueza (aunque en este momento ese 1% nos esté diciendo “coman pasteles”), sino de cómo esa riqueza se genera, a costo de quiénes y para qué. Si fuéramos Edmund, el niño de Alemania año cero, ¿querríamos construir la misma ciudad que fue arrasada? Realmente seríamos zombies alienades si trabajamos después de la pandemia para restituir el orden mundial que nos trajo acá.

El virus circula y se desplaza como el mercado de consumo, como viajan los objetos que no necesitamos, como el dinero en bits de la especulación financiera. El virus viaja como el turismo, ese neo derecho del excedente que contamina todo a su paso. Al contrario del espíritu individualista que consume mundo, el creador del concepto de ciudadanía mundial nunca salió de su ciudad. Nuestra propia extinción es posible, pero sería deseable terminar de una vez con el capitalismo que nos mata antes.

No es cierto que este virus no es político: no es otra cosa, amigues. Tiene sentido pensar la Argentina, sí, cuidar nuestra aldea, pero como nunca antes las fronteras muestran su peso ficcional. El César de un antiguo imperio dice en una obra de teatro: el mal que hacen los hombres les sobrevive. La dependencia fundamental de unes con otres —en el reino de les vives— como condición para la vida está en la base de la comunidad global. Pero esa dependencia no es solo con nuestres coetánexs, la dependencia humana también se traza en el porvenir; así de extensa es la trama. Solo en la interiorización de una subjetividad capitalista podemos imaginarnos aislades individuos independientes y comernos la película de que somos libres.

La política es una forma instituyente de nuevas libertades, de nuevas formas del ser con otre, donde los derechos no sean bienes escasos sino invenciones comunes. De este lío grave como una tragedia podríamos salir con nuevas preguntas para nuevas realidades, con un programa político que tome como brújula los derechos humanos y se pregunte si el norte en realidad no fue siempre el sur.

 

 

 

*Escrito luego de conversaciones con Luciano Bonati Griffiths y lecturas de Donna Haraway, Norbert Elias, Judith Butler, Henry David Thoreau, Giorgio Colli, Hakim Bey y Virgilio.

14 Comentarios
  1. Luis Juan dice

    Estimada Vanina:
    Excelente análisis.
    Una digresión, si me permite.
    En un artículo de 25/2/2015 titulado “Fabricando la sociedad” (gazzettadelapocalipsis.wordpress.com) se refería:
    “…Tal y como afirma Rappoport en su artículo:
    La lógica argumental que seguirán, para construir la sociedad del placer instantáneo del futuro, es la siguiente: “Si mil robots que trabajan en una fábrica pueden fabricar más coches por día que sus homólogos humanos y lo hacen con el fin de aliviar el estrés del trabajo, entonces, por analogía, la entrega directa de placer a la población a través de drogas o de estimulación electromagnética, evitando la necesidad de seguir un proceso trabajoso para conseguir ese placer, también podrá ser considerado un objetivo digno”
    El artículo hacía mención a las consecuencias (dando una explicación): 1. Adicción, 2. Externalización del placer y Dependencia absoluta, concluyendo en esos puntos: “…Con ello, pues, se sentarían las bases para una completa tiranía y esclavitud y para un control absoluto de todos y cada uno de los ciudadanos adictos, aunque sin lugar a dudas se nos presentaría bajo el ya habitual sello de “la libertad de elección”…, 3. Muerte de la creatividad humana: “…Muchos de los grandes creadores de la historia (obviamente no todos) han sido personas con carencias en sus vidas cotidianas, cuya principal y a veces única fuente de placer o realización personal era la que les suministraba su propia capacidad para crear o concebir ideas.”, 4. Pérdida de la capacidad para valorar las cosas: …La sociedad pasaría a estar formada íntegramente por individuos desconectados entre sí y profundamente egoístas, que solo pensarían: “solo me interesa mi dosis de placer, aquí y ahora mismo y no me importa nada más”. Se disolverían las muestras de amor, de empatía, de generosidad, de solidaridad…y tendríamos entre las manos la receta para el infierno en la tierra., 5. Condicionamiento por asociación: …Una vez sentadas estas bases, todos los individuos seríamos fácilmente controlables. Podrían hacer con nosotros prácticamente lo que quisieran. Por ejemplo ¿qué sucedería si esas dosis de placer inmediato estuvieran asociadas a determinados elementos? ¿Qué sucedería si, por ejemplo, cada vez que viéramos un determinado anuncio publicitario, un escalofrío de placer recorriera nuestra espina dorsal?. Asociaríamos ese producto con esa sensación de placer concreta y en nuestro cerebro serían indisociables entre sí.
    Sabemos que todo esto que estamos diciendo en este artículo parece una locura, propia de alguien que tiene un exceso de fantasía o que ha perdido definitivamente el juicio.
    Pero debemos empezar a pensar en este tipo de escenarios, por fantasiosos que parezcan, porque aunque no los vayamos a vivir inmediatamente, ya hay gente trabajando afanosamente en ello.
    Dentro de poco, daremos el primer paso hacia este mundo futuro aparentemente inconcebible.
    En pocos años la realidad virtual formará parte de nuestro entorno más cotidiano.
    Y una vez se haya mapeado adecuadamente nuestro cerebro y se haya terminado de desarrollar la tecnología correspondiente, Internet, la realidad virtual y las sensaciones de diseño nos podrán ser suministradas directamente al cerebro.
    Nuestra visión del universo se transformará ante nuestros propios ojos, con la facilidad de un clic de ratón y todos aquellos chismes, aparatos y redes informáticas que ahora concebimos como algo externo a nosotros, pasarán a formar parte integral de nuestras mentes y de nuestras experiencias sensoriales.
    Habrá programadores de sensaciones de diseño, descargables directamente en nuestro cerebro; serán la versión futurista de los creadores de tendencias actuales, mezcla de programador informático, perfumista y diseñador de moda.
    De la misma forma que hoy en día existen los olores corporativos que podemos percibir al entrar en determinadas tiendas o negocios, el día de mañana dispondremos de complejas sensaciones compuestas que inundarán nuestro encéfalo cuando accedamos a determinados espacios, reales o virtuales. Sensaciones premium de alta calidad para los que las puedan pagar y sensaciones gratuitas de calidad inferior con publicidad incorporada, al más puro estilo “comida basura”, para los ciudadanos de segunda categoría.
    Pero sea como sea, estaremos sometidos a una inundación continuada e incesante de placer prefabricado, con el que convertirnos en adictos y en obedientes esclavos del Sistema.
    Para que estas locuras sucedan, solo hace falta que nuestro cerebro esté conectado a la red…algo que por lo visto veremos mucho antes de finalizar este siglo si no conseguimos reconducir antes la evolución de nuestra especie.
    Muchos, quizás cegados por su propia fantasía, considerarán este futuro como algo altamente deseable, fascinante y maravilloso.
    Pero que nadie se deje engañar por su entusiasmo, asociado a la más absoluta superficialidad.
    Ese mundo futurista no será más que una enorme cárcel con brillantes luces de neón donde nuestra conciencia individual estará agonizando…”
    El 5G va en esa dirección.

  2. Vanina dice

    El coltán es un mineral escaso, que se utiliza para los smartphones, tablets y otros aparatos tecnológicos. El 80% se encuentra en minas del Congo. https://www.elindependiente.com/futuro/2018/02/04/coltan-congo-antonio-pampliega/

  3. Trinidad López dice

    No puedo creer que alguien busque el significado de un concepto tecnologico en RAE.
    Si hubieras ido a Google lo sabías al instante. Además nunca oiste hablar de eso? Usás celular?

  4. Norma dice

    Preguntas fundamentales, que no son nuevas pero si urgentes de responder.Excelente nota

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