La poética y el archivo

Pobreza y exclusión desde el arte en el Proyecto Filoctetes

 

A Filoctetes lo han engañado. Y lo han dejado solo. En una isla inhóspita. Lamenta el silencio: “¡Oh, que desgraciado soy! ¡Oh, cuanto me odian los dioses, cuando la noticia de mi desgracia no ha llegado ni a mi patria ni a ninguna parte de Grecia!” Filoctetes tenía un pie infectado. Por eso lo engañaron y abandonaron. Lemnos fue la isla de su desgracia, en el medio del mar Egeo. Desclasado y marginado, cumplía una función.

Todavía hoy la cumple. No Filoctetes sino sus descendientes, los Filoctetes. “Este mítico personaje sirve de metáfora para pensar desde el arte la vida marginal en las grandes urbes”, explicó Emilio García Wehbi, al presentar el proyecto artístico que creó en 2002, y que vuelve a ser novedad en este 2021.

Es que a dos décadas de la brutal represión aliancista, el proyecto artístico no vuelve como apuesta infértil sino para volver a poner la experiencia en movimiento. La novedad es que lo hace no sólo como proyecto artístico sino como archivo, al que se puede acceder desde la web. Impulsado y curado por Maricel Álvarez, el Archivo Filoctetes podrá además verse en persona a fines de este año en el Centro Cultural Kirchner (CCK). El objetivo, explica su curadora, no es archivar solamente sino “reactivar la reflexión” sobre el arte, la sociedad y el compromiso social y político.

 

 

Frente al Congreso, en Buenos Aires, 2002.

 

 

 

Filoctetes, la muestra

El proyecto comenzó a ser pensado y diseñado en 2001, cuando el país se encaminaba al abismo. Buscaba evidenciar desde el arte la pobreza y la exclusión social. El foco de la denuncia poética se posó sobre los habitantes de las calles porteñas, los nadies que sobrevivían. Pretendía “indagar en las reacciones y consideraciones de los privilegiados al confrontarlos de manera hiperrealista con la muerte y la miseria como parte de la vida cotidiana”, comentó García Wehbi.

Para ello, durante la madrugada, ubicaron simultáneamente 25 cuerpos hechos en látex y vestidos en distintos lugares de la ciudad. Los transeúntes fueron descubriéndolos: en la entrada de un museo, en una bocacalle, en la puerta de un local, arrodillados, sentados, simulando un accidente. La exhibición fue supervisada por varios integrantes del proyecto.

Los Filoctetes hiperrealistas fueron dados a conocer en público por primera vez en Viena en 2002, en el marco del festival Wiener Festwochen. La crítica llegó a identificar la iniciativa con el concepto ofrecido por el filósofo italiano Giorgio Agamben, de “nuda vida”, aquellas que no han entrado en el sistema y su exclusión es funcional a la política occidental. Luego, las nuevas sedes de exposición fueron Buenos Aires el mismo año, Berlín en 2004 y Cracovia en 2007.

 

 

Berlín, Checkpoint Charly Memorial, 2004.

 

Cuando se expuso en Buenos Aires, Horacio González, entonces director de la Biblioteca Nacional, comentó: “Proyecto Filoctetes pertenece al teatro contemporáneo, a la filosofía de las marionetas, al arte casual urbano, a la indagación dramatúrgica sobre las acciones morales y a la polémica política sobre el lugar del cuerpo abandonado en el anonimato de la urbe. Implica una acción sorpresiva, una planificación compleja, un desafío a los medios de comunicación y una exploración de los horizontes de tolerancia o reacción frente a las vidas caídas que alberga toda gran metrópolis”.

 

 

 

Filoctetes, el archivo

En la última Semana Internacional de los Archivos, en mayo pasado, desde el Archivo General de la Nación, tomando la iniciativa del Consejo Internacional de Archivos, se lanzó una propuesta a distintos actores interesados en los archivos a pensar su significado. Allí, el historiador Ezequiel Adamovsky comentó que el archivo es “un aliado del que hay que desconfiar” ya que “cada decisión de preservar algún documento” conlleva “el sesgo de quien la toma”. Es mentira y es verdad. Y ello implica poder. Ana Diamant propuso pensar el archivo como “un lugar en construcción, de trabajo, de encuentro, de producción y sobre todo una arena de debate ideológico en la que se tensionan historia, memoria y futuro, interpelando e interpretando”.

Estas apreciaciones del archivo como escenario de batalla valorizan la transformación del Proyecto Filoctetes original en un reservorio documental de arte y realidad situado en una determinada coyuntura crítica, accesible ahora para seguir interpelando. En ello ha estado empeñada la curadora Maricel Álvarez.

La creación del Archivo Filoctetes apunta a preservar la memoria de una obra de arte de duración temporal o arte efímero, pero también a construir una plataforma para la producción de pensamiento crítico y para el estudio de ciertas prácticas en el campo del arte contemporáneo a partir de una obra realizada en otros tiempos y en otros contextos, pero desde las preguntas del presente.

El acervo que se expone al público es un compendio de distintos formatos, fotografías, videos y audios, notas periodísticas, entrevistas, trabajos académicos, ensayos críticos y testimonios de quienes participaron de la experiencia. El concepto ofrecido por Suely Rolnik aplica: la “dimensión poética del archivo”. Es una manera de enriquecer las respuestas planteadas durante la Semana Internacional del Archivo.

Como ha comentado Álvarez, el archivo no es un depósito infértil. Por ello dispone en la web de un espacio de reflexión y producción de pensamiento crítico vinculado al arte (Derivas), y proyecta una intervención activa para este año, que contempla una exposición presencial en diciembre de 2021, cuando se cumplan dos décadas del estallido social y la represión de 2001.

 

 

 

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