La pura verdad

La música que escuché mientras escribía

 

En el prólogo al libro La música del perro, Mónica Muller narra nuestros diálogos musicales: «Él defendiendo la calidad de los Rolling Stones —que nunca escuchaba— en oposición a mi amor por los Beatles». Como todo lo que escribe, es la pura verdad.

 

 

 

 

 

Esta semana encontré un documental sobre ambas orquestas, como yo les llamo para regocijo general. Queda claro que la rivalidad entre ellas era cuestión de Marchetti, pero que en la realidad se llevaban muy bien, casi amorosamente.

 

 

 

 

Las estuve escuchando toda la semana y llegué a una conclusión obvia: son impresionantes, las dos, con una historia tan distinta. Pocas visiones más deliciosas de la conmoción  que ambas causaron en una sociedad acartonada como pocas, que la del gran Alberto Sordi en la película que dirigió e interpretó en 1966, Un italiano en Londres, o Fumo di Londra.

 

 

 

 

No se si te conté alguna vez cuando uno de mis hijos me llevó a ver un recital de los Rolling Stones al cine. Mientras Jagger caminaba de punta a punta del escenario cantando con las rodillas a la altura de los hombros y saltando como epiléptico, el pibe me codeó y me dijo:

—Tiene tu edad.

Si quería abrumarme, lo logró.

Entonces, ambos teníamos 50 años. Ni la banda ni el solista de los Stones ni yo gozamos de los privilegios de la muerte joven,  como sí les ocurrió a los Beatles, a Lennon y, en menor medida, a Harrison.

Al filo de los 80, indisimulables viejos chotos, seguimos molestando.

 

 

 

 

--------------------------------

Para suscribirte con $ 250/mes al Cohete hace click aquí

Para suscribirte con $ 500/mes al Cohete hace click aquí

Para suscribirte con $ 1000/mes al Cohete hace click aquí