La ruta a Venezuela

Cuando se vaya, el macrismo dejará un país incendiado, parecido a Venezuela

 

El mundo de los explotados asiste expectante a la resolución de la crisis prolongada que viene atravesando Venezuela. Las necesidades de amplias capas de la población empobrecida sometidas al agio y la especulación que surgen del bloqueo norteamericano, han servido de ilusorio pretexto para que la oposición comandada desde los Estados Unidos intente derrocar al reelecto Presidente Nicolás Maduro. Mauricio Macri se apresuró a reconocer al nuevo autoproclamado Presidente. Si prospera la iniciativa, el hermano país latinoamericano se verá envuelto en una guerra de clases cuyo final no es imaginable hoy.

La tradición argentina de respeto a la autodeterminación de los pueblos y rechazo a la injerencia en asuntos internos de otros países ha caído herida de muerte. Vergüenza dan los comunicados de la UCR y Franja Morada apoyando el fragote y reconociendo al personero de Trump. Los viejos sellos políticos también cotizan en el mercado y los principios ideológicos se comercializan por separado. Así como los triunfos electorales de López Obrador y Bolsonaro prefiguraron destinos ambiguos para el continente, la madre de las batallas en el terreno de una guerra civil con el petróleo venezolano como prenda supondría una apropiación sin precedentes del trabajo asalariado de los pueblos de toda América Latina, como antes lo fueron Irak y Libia en Medio Oriente.

Este año comenzó con un enero de protestas y movilizaciones. Tras largas semanas de vacaciones, al Macri le alcanzó con exponer un par de iniciativas para sacudir el tablero político. El decreto de necesidad y urgencia para acelerar la “extinción de dominio” y aplicarla antes de que se produzca la sentencia luce como una iniciativa electoral en combinación con otras que perfilan un armado fraudulento para la reelección, como la eliminación de los telegramas en los escrutinios y el voto por correo de los residentes en el exterior.

Por otro lado el gobierno sigue avanzando con iniciativas con el sello de la reforma laboral. La imposibilidad de darle tratamiento parlamentario en un año electoral habilita la creatividad de los funcionarios de la degradada secretaría de Trabajo a aplicarla a como dé lugar. Estimulados por el convenio firmado con los petroleros bajo la égida del neuquino Pereyra para los trabajadores de la zona de Vaca Muerta, donde se entregaron conquistas históricas del convenio de la actividad, ahora buscan imponerlo en silencio sector por sector. A los textiles les quieren aplicar el “banco de horas”, por el cual en temporadas de mucha producción se prolonga la jornada sin pago de horas extras y se devuelven las horas acumuladas cuando la demanda baja. Lo acompañan con un “fondo” para pagar la indemnización con el propio aporte de cada trabajador en una cuenta de ahorro. Ni las patronales están entusiasmadas con tantas chances, porque lo primero que necesitan para no desaparecer son medidas proteccionistas ante la invasión de productos extranjeros.

Lo mismo está sucediendo con los gremios aeronáuticos. No conforme con el desembarco de las low cost y la baja de las rutas de Aerolíneas Argentinas, ahora la Agencia Nacional de Aviación Civil (ANAC) firmó una resolución que pretende abrir la inscripción a cuanto piloto extranjero pretenda volar por cielos argentinos. Para los trabajadores de tierra aplican la desregulación de Intercargo, la empresa que se ocupa de los movimientos de pre embarque y descarga de los vuelos y que ocupa la mayor cantidad de trabajadores del sector. Desregular asegura condiciones de trabajo a la baja dado que la competencia no implica inversiones tecnológicas que aumenten la competitividad. La respuesta de los gremios del sector fue inmediata y tras un anuncio de paro vino la conciliación obligatoria y se convocó nuevamente a la mesa de negociación.

En el cordón industrial de San Lorenzo, la CGT está en estado de alerta y movilizada. Pampa Energy anunció en cierre de su planta de etileno que funciona en las viejas instalaciones de Duperial. Las razones tienen que ver con el costo de la energía y la caída de las exportaciones a Brasil. Los 50 trabajadores de esta planta están preocupados porque pese al gran apoyo y solidaridad de los otros gremios, es obvio que la política del gobierno favorece estas decisiones. La patronal abrió el retiro voluntario en esta planta y también en la vecina de Puerto San Martín, la ex PASA (Petroquímica Argentina), que tiene una larga historia de luchas sindicales desde la toma y autogestión del año ’74. La CGT local también tiene una larga experiencia de lucha y sus dirigentes se parecen mucho más a sus bases, al contrario de lo que sucede en el orden nacional.

Tal como lo había anunciado, el Sindicato de Obreros y Empleados de la Industria Aceitera (SOEIA), marchó hasta el ministerio de Trabajo provincial en la ciudad de La Plata para exigir la reinstalación de los operarios despedidos por COFCO (ex Nidera). En un comunicado lo expresan los representantes de los trabajadores: “El 4 de enero la multinacional COFCO de Valentín Alsina decidió el cierre de la planta. Este accionar intempestivo es un auténtico ataque patronal contra los trabajadores que cumplen sus tareas en el establecimiento. Sin ningún aviso previo, la empresa utilizó el período vacacional para dejar a la deriva y sin sustento a 195 familias. Estos despidos son nulos y vamos a actuar en consecuencia. Que la patronal sepa que ningún trabajador aceitero va a permitir este ataque. Vamos a defender hasta las últimas consecuencias los puestos de trabajo”.

El ministerio otorgó a los docentes a modo casi de provocación un misérrimo 5% a cuenta de futuros aumentos para el mes de enero, no bonificable y no remunerativo. Tanto los maestros de SUTEBA liderados por Roby Baradel como los capitalinos de Eduardo López (UTE) recordaron en la semana las perentorias necesidades de abrir una negociación salarial seria antes del comienzo de las clases de la segunda semana de marzo. La gerenta de Educación porteña Soledad Acuña dio a conocer un video muy bien trabajado lleno de inexactitudes y faltas a la verdad sobre el cierre de establecimientos nocturnos, los salarios y el sostenimiento de los puestos de trabajo en las escuelas, lleno de mohínes y sonrisas sobreactuadas, que genera indignación en las bases docentes. Nace sin acuerdo el anuncio de negociación con una funcionaria que nunca estuvo al frente de ningún alumno, como había desnudado en una entrevista Nelson Castro, periodista insospechado de oposición al gobierno.

Como cabal definición del rumbo económico se conoció desde las oficinas del INDEC el retroceso de un 5% en la participación de los trabajadores en la riqueza. La remuneración al trabajo asalariado en el valor agregado bruto llegó a un escaso al 45,9% en el tercer trimestre de 2018.

Eduardo Basualdo, economista riguroso y comprometido con el pensamiento nacional, ante la pregunta de si la etapa del déficit para el endeudamiento y la fuga había sido superada dice: “En realidad nada terminó. Ni el déficit, el endeudamiento y menos aún la fuga. Desde mi punto de vista, todo eso está presente porque es lo que define la política económica. Por ejemplo, la reducción del déficit este año es significativamente mayor que el del año pasado y así sucesivamente. Ahora bien, el rasgo sobresaliente de la crisis se está desplegando en la economía real con la reducción del consumo, la inversión y el gasto de gobierno. En términos sectoriales el núcleo de la crisis está en la industria, obviamente. En el sector externo seguramente habrá un superávit como consecuencia de un incremento de las exportaciones (siempre en las crisis aumentan por el excedente que deja la reducción del consumo) y una reducción de las importaciones. Pasando a la política monetaria, se observa que lograron aquietar al dólar sobre la base de obligar a los bancos a comprar LELIQs y de esa manera absorber circulante (secar la plaza de dinero). Sin embargo, el problema será cuando haya que rescatar esos bonos porque su monto es cercano a lo que alcanzaron en su momento las LEBACs. Finalmente, no habría que subestimar los crecientes signos de crisis en la economía mundial. La escasa concurrencia a Davos debido a los conflictos de los gobernantes en sus países, además del menos crecimiento de China en años, lleva a recalcular tasas de crecimiento más bajas, especialmente para el mundo desarrollado, por la continuación de las guerras comerciales”.

El 28 de enero se acaba la paz forzada con los aeronáuticos y los sindicatos volverán a la lucha. Los aeronavegantes ya barajan un paro de 24 horas en todas las líneas aéreas. El funcionario de la secretaría de Trabajo a cargo de las maniobras para desactivar el conflicto es Lucas Fernández Aparicio, un viejo conocido por sus gestiones en gremios como los ferroviarios de dirección (APDFA) y de los metrodelegados del Subte. Su actuación la secretaría de Trabajo de la Ciudad lo tuvo como protagonista en los peores ataques a organizaciones sindicales. Un duro con fama de inflexible y dudoso prontuario que sólo conoce para su gestión el rigor sin sentido. Febrero espera una inevitable batalla por los cielos. El día jueves el gobierno retrocedió y acordó una pauta salarial acorde al reclamo de los sindicatos al tiempo que dejó sin efecto las sanciones aplicadas al personal. La ansiada reforma quedaría postergada para mejor ocasión.

El jueves se realizó en Mar del Plata la marcha contra los tarifazos convocada por el Movimiento Sindical para el Proyecto Nacional y ambas CTA. La masividad impactó y el movimiento sigue creciendo. A la misma hora en Reconquista, al norte de Santa Fe, 3.000 personas se expresaron a lo largo de 10 cuadras en pleno centro. Otro tanto sucedía en Venado Tuerto y en la ciudad de Mendoza. La ola de calor y los aumentos alimentan la ola de protestas.

Cuando se vayan nos dejarán un país incendiado, parecido a Venezuela. En medio del bajón que producen los negociados de los funcionarios, el endeudamiento, las importaciones y las políticas de destrucción del empleo, la Justicia, la educación y la salud públicas, más el robo discrecional a los jubilados, se reconoce la necesidad de una nueva Constitución inspirada en los principios de defensa del trabajo contenidos en el artículo 14 bis. Entre otros:

“Condiciones dignas y equitativas. Retribución justa, salario mínimo, vital y móvil, jornada limitada, descanso y vacaciones remuneradas. Igual remuneración por igual tarea. Seguridad e higiene en el trabajo. Protección contra el desempleo. Jubilaciones y pensiones móviles. Rehabilitación integral de los incapacitados. Vivienda digna”.

Nuestro destino como país está asociado a sustituir la decadente república vigente por una real democracia participativa que nos ponga a salvo de las mentiras de la posverdad macrista o de quienes lo sucedan, y garantice que las necesidades se conviertan en derechos “para todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino”, un modelo más inclusivo y autónomo, latinoamericano en su esencia y comprometido en la solidaridad con todos los pueblos del mundo que luchen por su libertad.

 

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