La Ruta del Saqueo

Resistencia en Córdoba a una autovía de montaña “para llevarse los recursos naturales y sacarlos hacia China”

 

1.

El visitante se detiene, mira el cerro y el río. Intenta imaginar el trazado, reemplaza en su cabeza todo ese verde desparejo por un gris liso; siente un poco de pena. Aplaude fuerte. Después dirá “señor” o “doña”, según quién salga, y explicará que es de la empresa Caminos de las Sierras y que viene a medir y sacar fotos. Ante el gesto de extrañeza o desconfianza, el visitante mostrará un papel: la resolución de la Legislatura de Córdoba que declara de interés público el terreno que está pisando. Después pasará a argumentar. “Mire –intentará ser gentil–, su casa ya está expropiada. Lo mejor es que acepte la oferta de inmediato porque podemos pagarle hasta un diez por ciento más de la tasación de la propiedad que, seamos francos, está muy venida abajo y aislada de todo. Si le parece, podemos coordinar una visita a las oficinas. No se preocupe, quedan acá cerquita, en Malagueño, y firmamos los papeles”.

 

 

2.

“Han estado visitando a vecinos de Bialet Massé y de San Roque, las zonas más pobladas, pero sin ninguna documentación que respalde lo que están haciendo ni información precisa. Han generado más incertidumbre en la gente, que no sabe qué va a pasar con su casa ni con su vida. También es grave que estén actuando, cuando todavía hay una cuestión pendiente en la Justicia. La persona tiene que ser notificada formalmente de que va a ser expropiada, y eso no está ocurriendo. Por lo tanto, no tiene ninguna validez. La única finalidad es hacerles ‘la psicológica’, obligarlos a creer en que ya no hay vuelta atrás. Lo que buscan, en última instancia, es que los vecinos se entreguen”, dice Eugenia Caraballo, integrante de la Asamblea San Roque Despierta, una de las tantas organizaciones ambientales de la zona del Valle de Punilla que vienen resistiendo el proyecto del gobernador Juan Schiaretti de construir, a través de la empresa Caminos de las Sierras, una autovía de montaña al oeste de la vieja Ruta Nacional 38 que uniría Variante Costa Azul con Molinari. Dicho de otro modo, se trata de veinte kilómetros de asfalto que arrasarían monte nativo, comunidades originarias y locales, sitios arqueológicos, especies en peligro de extinción y todo el paisaje que le dio al lugar su valor cultural y turístico.

 

 

Una imagen con la que San Roque Despierta denunció el ecocidio que representa el proyecto de Schiaretti.

 

 

 

3.

“La estrategia es presentar esta obra vial en tramos para esconder el verdadero impacto ambiental”, dice la abogada Marcela Fernández, de la Asociación de Amigos del Río San Antonio (ADARSA). “Hicimos una presentación judicial que se acopló a un amparo de 2017 por otro tramo de la ruta. Es decir, para la Justicia estamos hablando del mismo proyecto, pero el gobierno insiste en que son cosas distintas”.

El 24 de agosto de este año se publicó en el Boletín Oficial la Resolución 192 de la Secretaría de Ambiente por la que se otorgó la licencia ambiental para la realización de la obra de la autovía, ignorando al casi noventa por ciento de los ciudadanos –más de setecientos– que se habían manifestado en contra durante las audiencias públicas virtuales. El diez por ciento restante fue mérito de los funcionarios de la provincia y de los municipios del departamento Punilla. “Nosotros impugnamos la licencia otorgada –cuenta Fernández– por vicios de fondo y procedimentales. Para empezar, la convocatoria virtual obligaba a tener una calidad de ciudadano nivel 2, que viola el principio de igualdad porque deja afuera a los campesinos y a las comunidades originarias, que son los más afectados y que ni siquiera se enteraron del proyecto. Luego tenemos un estudio de impacto ambiental incompleto, lleno de falsedades y plagios. Hay deficiencias desde el punto de vista geológico, hidrológico, de los minerales, antropológico y social, por nombrar sólo algunas de las muchas omisiones. A pesar de todo esto, la Secretaría de Ambiente otorgó la licencia sin dar ningún argumento que justifique apartarse de la voluntad ciudadana ni tampoco dieron respuestas a ninguna de las críticas vertidas en las audiencias. Sólo se hizo una valoración tendenciosa que no tiene correlato con la realidad”.

Esa realidad se manifiesta, por ejemplo, en que el 76,4% del trazado se realizaría sobre bosque nativo con la máxima categoría de conservación (Zona Roja).

 

 

4.

La mega-obra que impulsa el gobernador Schiaretti está presupuestada en 100 millones de dólares. Sólo un cuarto saldría del Tesoro Provincial. Los 75 millones restantes los aportará un crédito otorgado por la Corporación Andina de Fomento (CAF), más conocida como Banco de Desarrollo de América Latina, un organismo “comprometido con mejorar la calidad de vida de los habitantes de la región”.

El 20 de julio pasado, sin embargo, las asambleas de Punilla y la Asamblea en Defensa del Ambiente de Córdoba denunciaron ante el Comité de Transparencia de la propia CAF que el acuerdo económico para financiar la autovía no cumple con sus salvaguardas en materia socio-ambiental, que “tienen por objeto la protección del medio ambiente, el cumplimiento de las leyes nacionales y provinciales y el cuidado del patrimonio cultural y social”.

También advirtieron que la CAF se volvería cómplice del atropello que pretende llevar adelante el gobernador Schiaretti y que agradecerían que les hagan saber los argumentos del crédito a un emprendimiento que viola sus tan promocionados principios de “frenar el deterioro ambiental, apoyar el crecimiento económico y respaldar la mitigación y adaptación al cambio climático, conscientes que esto es esencial para lograr la sostenibilidad ambiental y social”. Las vecinas y vecinos autoconvocados de las diferentes localidades del Valle de Punilla y la capital provincial no esperan una respuesta. Conocen las razones desde mucho antes.

 

 

5.

“Desde 2017 –expresa Caraballo– venimos denunciando que la obra tiene por detrás algo más grande y que es formar parte del plan IIRSA (Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Sudamérica). Nos mienten diciéndonos que el objetivo es el progreso, que la autovía va a servir para el turismo y para llegar más rápido a los hospitales, pero cualquier médico te va a explicar que antes de trasladar a un paciente, hay que estabilizarlo, y en la zona han desmantelado el sistema de salud, vaciaron los dispensarios. Lo que buscan es la salida al Pacífico para llevarse todos los recursos naturales y sacarlos hacia China. Ya hubo problemas en Bolivia y Brasil por este tema. Es lo que nosotros llamamos La Ruta del Saqueo”.

IIRSA es un compromiso asumido en 2015 por los entonces Presidentes de la Argentina, Mauricio Macri; de la República Federativa del Brasil, Dilma Rousseff; de Chile, Michelle Bachelet y de Paraguay, Horacio Cartes, “para el mejoramiento sustancial de la infraestructura física, de la facilitación del tránsito transfronterizo y de la agilización de los procedimientos aduaneros, destinados a hacer más expedita la circulación de personas y bienes entre sus respectivos países, de modo de lograr una alta eficiencia logística, mayor competitividad económica y una integración regional más efectiva”.

Menos ampuloso y más concreto: IIRSA busca ampliar la Ruta Nacional 38 hasta transformarla en un “corredor interoceánico” que comunique, sin aduanas ni fronteras, la brasileña Porto Alegre con el puerto chileno de Coquimbo. Volviendo a los eufemismos de las declaraciones oficiales, la obra permitiría “un fluido tránsito comercial desde el centro y norte de la Argentina hacia los mercados del Pacífico, Oriente y Asia”.

El viernes 24 de septiembre, aprovechando la excusa de las manifestaciones mundiales contra el cambio climático, los vecinos de Punilla salieron a las calles para volver a gritar el rechazo al proyecto oficial y sostener la defensa del Valle. Confían en la organización popular, la misma que en 2018 obligó al gobernador a retirar su propuesta de un trazado por el este del faldeo serrano, en lo que hubiera sido el primer tramo de la autovía de montaña.

“Es importante –reflexiona Caraballo– que en Buenos Aires se sepa lo que ocurre en Córdoba porque allá pueden pensar: ‘Che, qué bueno que pongan rutas para llegar más rápido’, pero después van a venir a ver nada, no va a quedar ni río ni montaña. Todo lo que buscaban al venir acá para descansar y disfrutar, no va a estar más”.

 

 

 

 

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